Maracaibo y Colombia

Virgen de Chiquinquirá en Venezuela

La Virgen de Chiquinquirá es una de las muchas advocaciones con la que se venera la figura de la Virgen María en el catolicismo . Además es considerada por los fieles como la patrona de la República de Colombia; de la ciudad de Caraz, en el departamento de Ancash en Perú; del estado Zulia y de Aregue (Lara), ambas en Venezuela
Cuenta la historia que una humilde anciana lavandera habitante de un barrio humilde de Nueva Zamora de Maracaibo denominado El Saladillo, en la provincia de Venezuela cumplía su faena en las orillas de la laguna de Coquivacoa cuando una tablita llego a sus manos, sin ninguna particularidad que la hiciere especial, pero al parecer la misma fue recojida por la lavandera dándole la utilidad de tapa para la tinaja de agua. Al tiempo a la anciana le pareció reconocer en la tablita una imagen muy borrosa de carácter religioso y quizá por reverencia la colocó en una de sus paredes. El viernes 18 de noviembre de 1749 se encontraba absorta en sus que haceres, por lo que no prestó atención a una serie de golpes que se escuchaban en la pared donde colgaba la imagen. Los golpes se escucharon
de nuevo, pero ella no se movió.Sin embargo, a la

tercera vez, se dirigió extrañada al lugar de donde venían los golpes y sorprendida vio cómo en la tablita se apreciaba claramente la imagen de la Virgen de Chiquinquirá y salia de ella una luz brillante. La sorpresa de tal fenómeno la llevó a la calle donde comenzó a gritar: "Milagro, milagro" y con esto se dio inicio a la gran devoción de los zulianos hacia la Madre de Dios. La imagen se presume fue lanzada como despojo en aguas del mar, de un saqueo de algún pirata en el por aquel entonces Virreinato de la Nueva Granada (hoy Colombia) y se desconoce cuanto tiempo pudo estar flotando en las aguas del mar hasta llegar a la Laguna de Coquivacoa (hoy Lago de Maracaibo). La mirada de la Virgen en la imagen viene dada hacia la izquierda, como dando a presumir que sigue su camino a la entonces Provincia de Venezuela, haciéndose desde entonces la "indocumentada" más querida de este país, presagiando quizá también el gran éxodo de colombianos que han llegado a Venezuela. Luego del portento similar al ocurrido en el vecino Virreinato se quiso trasladar la Imagen a la Catedral de Nueva Zamora de Maracaibo y de hecho se logró hacer hasta cierto tramo de las adyacencias al templo, pero llegada a un lugar determinado la imagen empezó a ponerse pesada en extremo, hasta el punto que hubo que bajarla y dejarla en tierra, sin que luego de esto pudiera ser levantada de nuevo. En vista de las circunstancias a alguno de los pobladores se le ocurrió que quizá la providencia deseaba que la imagen no estuviera en el templo mayor, junto a los mantuanos (los adinerados de la época) sino en la ermita en construcción para ese momento de San Juan de Dios (más acorde con los más desposeídos) hacia el oeste de la ciudad. La sugerencia fue tomada en cuenta y sorprendentemente la imagen recobró su peso original y llegó con honores a la mencionada ermita, hoy convertida en Basilica Menor dedicada a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y San Juan de Dios, en la cual se venerera desde entonces.

Sobre el valle de Saravita, en la zona central de Colombia, se encuentra la ciudad de Chiquinquirá, nombre que significa, en lengua nativa, lugar de adoración a los dioses. Allí arribó en 1560 Antonio de Santana, quien, como buen encomendero, construyó de inmediato una capilla. Posteriormente, en 1562, llega Fray Andrés Jadraque. Ambos decidieron colocar en la capilla una imagen de la Virgen del Rosario, encargándosela al pintor Alonso de Nárvaez con la siguiente petición: a la derecha de la Virgen, San Antonio de Padua, de quien Santana era devoto; y a la izquierda, San Andrés, el santo de Fray Jadraque.

Hacia el año 1563, Don Antonio de Santana, jefe español del pueblo de Sutamarchan (Cerca de Chiquinquirá de Bogotá, Colombia) lleva a la capilla de su pueblo una imagen que, por medio de su hermano Dominico Andrés Jadraque, ha mandado a pintar en Tunja a Pintor Alonso Narváez. El encargo era pintar la Virgen del Rosario, pero como sobraba tela a los lados, decidieron pintar al lado derecho de la Virgen a San Antonio (Patrono de Don Antonio de Santana) y al lado izquierdo a San Andrés Apóstol (Patrono del hermano Andrés). Este Santo tiene a su lado una Cruz en la que los crucificaron (en forma de X). San Antonio lleva sobre un libro al Niño Jesús (por que se dice que le aparecía el Divino Niño). Una vez terminada la imagen fue llevada a la pequeña Capilla con techo de paja del pueblo de Sutamarchan. 15 años después, a consecuencia de lo escueto de la Capilla y soportar las condiciones climáticas de los años, el cuadro se deterioró y estaba tan borroso que el Párroco, lo hace quitar del Altar y lo envía a una finca que el señor Santana tiene en Chiquinquirá (Cerca de Bogotá). Después de 7 años en el ranchejo que hace de Capilla, encuentra una humilde servidora de la Familia Santana , llamada María Ramos, el cuadro que se había quitado de la Capilla de Sutamarchan, por estar viejo y borroso. Pero ahora si que es cierto que estaba deteriorado.
Todo en agujeros y mugre. Pues empleado para sacar semillas al sol; entonces la piadosa mujer se dedica a quitarle el polvo y la mugre, y lo cuelga en una especie de marco allí en el rancho que servía de capilla. El 26 de diciembre de 1586 a eso de las 9 a .m pasaba una India Cristiana llamada Isabel. Llevaba de la mano a un indiecito de 4 años, llamado Miguel.

Al pasar por el frente de la Capilla le dijo el indiecito: “Madre, mira la Madre de Dios que está en el suelo”. La india al mirar hacia la Capilla vio como la imagen de la Madre de Dios despedía un resplandor celestial tan grande que llenaba de claridad todo el interior.

Desde ese momento en todo el Virreinato de Nueva Granada, se supo de tan impresionante suceso y los milagros empezaron a multiplicar, desde ese momento fueron indefinidas las cantidades de personas que acudieron a ver y venerar la imagen que bautizaron como Nuestra Señora de la Chiquinquirá , por el lugar donde había aparecido restaurando su cuadro, que hoy en día está intacto como el primer día. Las raíces de aquel momento en donde la Virgen del Rosario de Chiquinquirá aparece para florecer en la Fe de los habitantes del pueblo de Sutamarchan en donde estuvo por años, luego en Chiquinquirá con la renovación de su cuadro y de allí al resto de Colombia. Sus raíces crecían más y más y al llegar a Venezuela florecen en humilde cuna y de esa manera compartir como hermanos la misma devoción a la Virgen de Chiquinquirá, siendo el orgullo del Pueblo de Aregue (Carora) y de los zulianos (Maracaibo).

 

 

 

 

Bibliografia: es.wikipedia.org.-municipiourdaneta.com.-www.aforteanosla.com.