El General Victor Rodriguez Nacio en el caserio Uriche, perteneciente a la Parroquia Siquisique.

 

El caserío Uríche está situado en la vía que va de Siquisique a rio Tocuyo-Carora. La carretera en su mayor parte atraviesa por grandes quebradas que en tiempo de lluvia se convierten en caudalosas y muy peligrosas.

Según investigaciones realizadas en la comunidad por los educadores, el nombre de Uriche proviene de un indio llamado así el cual era el jefe de la tribu. Esta pequeña comunidad existe desde hace mucho tiempo pero no se sabe la fecha exacta de su fundación, lo cierto es que existe cuevas en los cerros de Uriche, allí vivian y se dedicaban a hacer artesanías tales como tinajas, chinchorros, entre otros.

Los españoles llegaron a Uriche para colonizarlo, los cuales mataron a muchos indios. En este caserío existe un cementerio de indios, también se han encontrado lo que se conoce con el nombre de botijas, en donde los españoles hacían un entierro de morocotas de oro y los famosos doblones españoles, las personas más antiguas de esta comunidad los desenterraban.

En la comunidad se realizan las fiestas patronales en honor a San Juan Bautista.

La actividad económica predominante es la agricultura, cría de animales especialmente el chivo, vaca y artesanías como lo es el bordado de hamacas.

El caserío Uriche es la tierra donde vio la luz del mundo por primera vez el General Víctor Rodríguez quien nació el 13 de enero de 1836, los primeros días de su vida los dedico a la agricultura, fundando en Parupano de San Miguel las primeras haciendas de café, y no conformándose con la vida pacífica de estos campos se dedico a la política y fijo residencia en otros lugares donde sus aptitudes lo hicieron acreedor a puestos honoríficos. Llego a convertirse en un militar de mucho prestigio entre los Liberales y conservadores. Llego a estar encargado del Ejecutivo Nacional hasta en tres oportunidades. Cuando el general Ignacio Andrade abandona el poder presidencial en 1.899, el General Rodríguez se encargo como Ministro de Guerra de la presidencia de la Republica, para luego hacer entrega del poder el 23 de octubre a Cipriano Castro. Se casó con la hija del General Santiago Mariño y murió en Caracas el 16 de Febrero de 1918 .

Otros personajes de gran relevancia nativos de Uriche fueron los Generales Narciso, Marcelo y Cornelio Párraga, el General Jacinto Camacho, Federico Páez, José de los Santos Meléndez, Panchito Meléndez, Antonio Domingo Meléndez, Justo, Samuel y Chencho Ramos, este último, ingeniero muy preparado, fue uno de los que fabrico el primer semáforo en Barquisimeto.

Actualmente esta comunidad posee una Escuela Bolivariana, donde se preparan sus jóvenes para el futuro.

Con respecto a la institución, presenta una serie de problemas que aun no han sido solucionados que amerita la integración escuela – comunidad para la búsqueda de soluciones y así lograr un buen desarrollo enseñanza – aprendizaje. Entre estos problemas tenemos: Dotación de un tanque de agua, construcción de una cancha múltiple, pintura en muy mal estado, ausencia de bibliotecas, globo terráqueo, libros actualizados, entre otros.

La relación con el entorno social de la Escuela Primaria Bolivariana Media Jornada “Uriche” Municipio Urdaneta Estado Lara, posee una estructura R1 con anexo., el cual atiende 23 estudiantes de Educación Primaria, los cuales son atendidos por una docente graduada de dependencia nacional.

En los archivos antiguos del Sr. Jose Espinoza, encontramos un escrito realizado por Antonio Domingo Meléndez, como homenaje a la Educadora Mercedes Armas de Arraéz, quien trabajo por muchos años en la Escuela de Uríche.

Mercedes Armas de Arráez, meritoria maestra siquisiqueña.

Con intima satisfacción escribimos estas líneas, para esta pequeña hoja dirigida por J.E.P. con el propósito de recordar esta meritoria educadora, nacida en Siquisique, quien consagró su vida a sembrar luces en la mente de sus educandos, cuya obra quedó enraizada en el corazón de varias generaciones.

De su misión magisterial hizo un apostolado, en épocas difíciles, de oscurantismo gomecista.

Con propiedad podemos hablar de su labor cumplida en la década de 1.930 al 40, cuando en el entonces floreciente Caserío Uríche, regentó la escuela primaria.

Con gran sacrificio cumplía la noble tarea, los sueldos eran miserables. Los campos estaban aislados. Aun cuando el maestro constituía factor de primordial importancia dentro de la comunidad, no se le valoraba su esfuerzo.

Positivos resultados dejó, doña Mercedes, para aquella época a su paso por la escuela de Uríche. Entre los alumnos que inicialmente preparo en sus primeros grados recordamos profesionales útiles a la Patria. Por ejemplo: Educadores, Nely Meléndez de Cuello, Nena Márquez, Carmen Rodríguez, Fello Ramos, Lalo Ramos, Chencho Ramos, (Ingeniero sobresaliente) Samuel Ramos,(Juez especialista en derecho) Ramona Meléndez de Espinoza (Secretaria Profesional) Hermanos Márquez París, (Constructores) José y Olinto Chirinos (Finos ebanistas y guitarristas) y muchos otros que nos escapan de la memoria.

También fue una persona de gran sensibilidad humana…Amable. Dulce. Bondadosa. Poseía conocimientos de medicina que aplicaba a los del lugar con extraordinaria generosidad…

Así era doña Mercedes. Un gran valor humano…Inolvidable.

Firmado en 1997 por Antonio Domingo Melendez.

   

Buscando entre los archivos que nos facilito el Sr. José Espinoza Pacheco, nos encontramos con un escrito que le dedico el Sr. Antonio Domingo Meléndez a Federico Páez como un homenaje después de su muerte.

“Muerto este viejo Roble de Uriche… al fin lo vencieron los turbulentos vendavales de sus largos 84 años. Podemos decir que ya no quedan hombres de su generación que hicieron su historia dentro del poblado. Era quizás el último. Hombres que fueron baluarte de una raza viril.

Con nobleza y acendrado amor cumplió su honrosa trayectoria vital sobre la árida tierra que le vio nacer y crecer.

Federico procedía de gentes que cumplieron a cabalidad su misión de formar personas útiles. Su señora madre Juanita. Mujer simpática, alegre, comunicativa, servicial, y a la vez de carácter enérgico, influyo mucho en la formación de sus hijos. Su casa de la Palma fue siempre sitio acogedor para las caravanas de visitantes. Allí recibía ella a sus amistades con signos de gran complacencia, unida a sus hijos Jesús, Federico, Eduardo y Delfín. Dentro de esa sana familiaridad se formo Federico.

Recordamos las tenidas festivas que nuestra adolescencia y juventud hubimos de vivir en el grato ambiente de La Palma.

Federico era como un símbolo del personaje que representaba los valores de su terruño natal. Siempre arraigado a la vida uricheña. Nadie podía visitar a Uríche sin tener como punto referencial el amable ambiente de su casa, resaltando siempre la presencia de su hija Carmen y sus bellas nietas…Jamás abandono el lugar de su nacimiento. No se podía visitar a Uríche sin pensar en Federico Páez.

Un hombre de valor personal, también fue Federico. No le temía a nada ni a nadie. Así le vimos en nuestra niñez en duelo a garrote con fuertes contrincantes, saliendo siempre airoso, porque su valor era de hidalga caballerosidad. Sin malas intenciones. Siempre de frente con varonil actitud. De Federico no podemos olvidar su entrañable amistad. Por la década de los años 40 o antes era frecuente reunirnos en La Palma. No faltaba la compañía de Mano Justo, Samuel, Lálo, Avelino y otros mozos y mozas de la época. ¡Qué buenos tiempos aquellos!

Por la década del año 60, solía visitar La Palma, en Semana Santa, con mi familia. Entonces disfrutaba de las finas atenciones de Federico y los suyos, siempre contándonos anécdotas de su vida.

Federico era un hombre buen amigo y noble, excelente habitante de la tierra urichena, en donde también nosotros nacimos al calor de los más tiernos afectos…Pero Federico tuvo la felicidad de contemplar hasta el minuto final la adorable visión del paisaje natal. Su obra y su ejemplo marcaron huellas. Un uricheño que hacía honor a su gentilicio. En nuestras recientes romerías a Uríche, a su casa, siempre hemos encontrado a los excelentes amigos, hermanos ellos, Abrahán y Emiliano y sus familiares, venidos desde el Zulia, haciéndole compañía a Federico en los días serenos de su gloriosa vejez, gente distinguida esta, formada por él, que en agradecimiento, vienen a demostrar este noble sentimiento, como testimonio de la nobleza de Federico…

Ha muerto Federico. Está de luto San Juan. Ya no existe aquel en las fiestas patronales, tremolaba con cariño las banderas de la Fe hacia el Santo Patrono, que el troco familiar de los Marchán, uricheños, dejaron como simbolo religioso para la comunidad.

Ha muerto Federico. Su fallecimiento nos ha conmovido hondamente.

Ha muerto el hombre humilde, sano, de estampa varonil, de actitudes nobles, abierto a la amistad. El paisaje de Uríche debe estar llorando. Es duelo para la colectividad…Los cardonales, las piedras, que lo vieron pasar en sus senderos, por años y más años, en pastoreo de sus rebaños cabríos, también debe estar llorando su eterna ausencia. La quebrada de Uríche, cuyas aguas lo alimentaron, el Cerro de Juana Paula, en donde tantas veces trepó a jopiar con hondo grito de campesino, ya no le verán.

Se ha ido el hombre de la leyenda. Deja un gran vacío.

Sean estas frases un sentido homenaje a su memoria y un recuerdo para sus familiares.

Firmado en Barquisimeto el 13 de mayo de 1992 por Antonio Domingo Meléndez

   

Otro relato sobre el caserio Uriche

Un Sr. De apellido Gutiérrez, construyó en Uriche una casa de tejas que tenía todas las comodidades y era de las más modernas y bonitas de la época. El era padre de  Rosario, Alberto, Metodio, Tonino y Antonio.
Cuando la joven Rosario Gutiérrez se casó con el Falconiano Don Ramón Camacho se fueron a vivir a Siquisique, en una casa que era propiedad de Don Ramón. La casa era muy bonita, como casi todas en ese tiempo, de estilo colonial, con un amplio patio en el centro y grandes corredores a los costados, toda muy bien construida; situada en la actual esquina de la calle 7 con calle Comercio. Don Ramón Camacho era oriundo de la población de Cacuro, perteneciente al Estado Falcón; era un señor de color moreno, de mucha cultura y preparación, quien además de ser muy adinerado, era una persona muy social. Cuando esta familia emigro, en esta casa funciono el primer hospital de Siquisique por muchos años, luego la Guardia Nacional y actualmente la Escuela Ricardo Ovidio Limardo.

Uriche es un pueblo pequeño con gente excelentísima y trabajadora, por allí pasaba la carretera Panamericana, por donde se desplazaba todo el tráfico desde Coro, Churuguara, Siquisique hacia el Centro y Occidente del País. Por este pueblo pasó Monteverde cuando la Independencia…
Allí, a su vez, nacieron los Meléndez, descendientes de don José de los Santos Meléndez, personaje inteligente e ilustrísimo, quien era el representante de aquella pequeña Aldea por esos grandes dotes: era Maestro, y hacia las veces de médico, ya que poseía vastos conocimientos sobre el particular, poseía una biblioteca familiar, era siempre el representante del gobierno por su don de mando y conocimiento. Don José de los Santos Meléndez tenía una letra caligráfica como los mejores y poseía una gran redacción; era un gran músico, tocaba varios instrumentos, entre ellos el violín el cuatro y la guitarra; también era un gran jinete, porque en aquellos tiempos la vida era dura, los hombres se curtían a lomos de caballo que era casi el único modo que poseían para transportarse. Don José era una especie de Patriarca generoso. El salvó muchas vidas cuando la epidemia de cólera y la fiebre amarilla. El era una persona creyente en Dios y además poseía una contextura muy fuerte, nada de esta tragedia lo afectó. Provienen de su descendencia, la Sra. Maria, Adelina, Antonio Domingo, Pedro Rafael (el Catire), Alirio, Ramona y Nelly; Antonio Domingo fue el comerciante que se convirtió en político siguiendo los pasos de su abuelo José de los Santos. Antonio Domingo fue un político fogoso en su época, de diputado logró la obra más importante para nuestro municipio, como lo fue la Universidad José Gil Fortoul.

Desgraciadamente el Distrito fue languideciendo porque no había fuentes de trabajo y su gente empezó a emigrar buscando mejores derroteros y la Universidad tuvo que cerrar sus puertas. Este gran logro que encabezó Antonio Domingo, debe reeditarse y no echarse al olvido, porque nos sirve de ejemplo para emprender nuevas luchas que nos permitan, por ejemplo, industrializar la materia prima de nuestro municipio y para lograr nuevamente un instituto de educación superior, para que el éxodo de nuestros habitantes se revierta y estas tierras olvidadas de Dios, logren alcanzar nuevamente un resurgir que allende la distancia y el tiempo se nos perdió.

 


Uríche esta situado en una Longitud -69,835, Latitud 10,505

Latitud (DMS): 10° 30' 18 N

Longitud (DMS): 69° 50' 6 W

(Grados, minutos y segundos). Continuara

 

Bibliografia: Educadores de la Escuela de Uriche. Archivo de José Espinoza Pacheco. www.municipiourdaneta.com. Leonardo Castañeda.