General Miguel Jeronimo Querales.

El General Miguel Querales, comandante para 1859, y liberal desde niño, en unión de sus hermanos y de otros liberales de Siquisique proclamo la Federación en el sitio Pancho, (en el caserio el Mamón, donde esta el Puente de guerra) de acuerdo con el general Ezequiel Zamora, el 24 de Febrero de 1859. Se hallo en las acciones de Churuguara, donde fue derrotado, y después de rehecho ocupo a Siquisique, de cuyo territorio había sido nombrado Jefe Civil y Militar: peleo en casi todas las batallas que tuvieron lugar en el territorio coriano, Churuguara y Siquisique, Piritu, los Chucos, Purureche, la peñita, Caujarao, Parupano y otros puntos de gloriosa recordación, que testigos son de su valor y constancia. En 1870 fue nombrado Jefe Civil y Militar de Nirgua, y fue de los obreros de esta gran causa de abril. “El General Querales es un hombre muy recomendable por su carácter franco, por su modestia y sobre todo por su lealtad inquebrantable a la causa liberal”. Escribio Macpherson
   

Dice Miguel Pacheco en un pasaje de su libro inédito: Continuamos con la comunidad de indígenas, que conocimos poco, pero si, cuando niños, tuvimos la oportunidad de presenciar algunas reuniones. Era una especie de sindicato apolítico representado por los más capacitados de los caseríos, bajo la dirección del jefe o Cacique, que era un indio de raza pura, que tenía grandes conocimientos prácticos y experiencia para resolver las contrariedades que se presentaban en su tribu.
En San Miguel la representaba ño Pascual Ramos, que hablaba el idioma Ayamán y en Siquisique ño Pascual Rivero, que hablaba el jirajara. (Según investigaciones plasmadas en el Libro el Ayaman, del cronista de Barquisimeto, Don Ramón Querales, El dialecto hablado por por Ño Pascual Rivero y Ño Pascual Ramos, eran el mismo y provenían del Ayamán, no siendo otra la raza de todos los habitantes de este territorio. Cuestión que estuvo en entredicho durante mucho tiempo por errores cometidos por algunos historiadores del Diario de Nicolás de Federmann al ser traducido del Alemán al Francés y luego al Español.)
En la época que conocimos esa agrupación no venían los caciques al pueblo por la senectud y si sus familiares o amigos de confianza.
Cada vez que había que tratar asuntos de importancia se reunía la gray en las montañas y mandaba comisiones a los pueblos a intervenir con las autoridades, siendo las reclamaciones más frecuentes cuando llegaba al lugar algún arbitrario que pretendía arrebatarles sus terrenos o bien pretendía cambiar los caminos. Así mismo cuando nombraban un jefe de caserío que no congeniaba con ellos.
Cuando hubo el cambio del Distrito Urdaneta para el Estado Falcón, desagrado mucho a los indios y vinieron al pueblo a conferenciar con el jefe civil que era el General Domingo Arrieta, quien los recibió bien en su casa de la Aduana, era el 5 de julio de 1905, viniendo como parlamentarios los Grales. Manuel Antonio y Miguel María Queráles, Mefio Antonio Medina y Leocadio Perózo, quienes expusieron que el objeto de su representación era para pedir el pase para una comisión para dirigirse a Caracas a significarle al Gral. Castro su desagrado por tal cambio.
Actitud que sorprendió bastante al jefe civil, pues los había invitado era para celebrar el día glorioso de nuestra independencia.
Se conferencio sobre el particular, interviniendo los generales Octaviano Parraga, Napoleón   Queráles, Benicio Gimenez, Rogerio Viloria, Enrique Pacheco y otros quienes opinaron que era imposible oponerse a una ley dictada por el congreso, prevaleció la opinión del General Parraga, quien aconsejo que dejaran eso así, que no duraría mucho ese cambio, por que en verdad era incomodo. Los indios que estimaban grandemente a Parraga y su opinión era respetada, convinieron en no hacer gestiones.
Uno de estos indios de nombre Zoilo Piña, que era rico, de carácter exaltado, pidió permiso para decir tres palabras y al concedérsela exclamo: ¡Carajo! ¡Carajo! ¡Carajo! ¡He dicho!
Esto dio lugar a la hilaridad y se levanto la sesión, continuando con la mayor armonía, pues el jefe les regalo una casa en aquel campo, techada de divive y les tenía preparada una novilla asada a la llanera. En la tarde regresaron a la población a recorrer sus calles, como lo hacían de costumbre.

   

Otra vez, el 20 de febrero de 1906, acudió mayor cantidad de indios con sus músicas de turas y mujeres que las bailaban bien, siendo el objeto inaugurar la “Plaza Castro”, que había sido cercada por primera vez con alambre de telégrafo. Fue también acogido el baile que las personas representativas como don Eliseo y José Félix Perera (Caroreño), Dr. Rafael Alcalá, General Tomas Parraga y otros, ingresaron a la multitud y bailaron con los indios e indias, de las que recordamos a ña Cornelia Vargas, Vicente Cordero, Tomasa de Cordero.
Cuando venia el Obispo, un presidente de Estado o la celebración de una fecha, como el 23 de mayo, acudían al pueblo los indios.
En esos años los indios no eran brolleros, permanecían en el pueblo hasta dos días y se marchaban con mucho respeto. Solo una vez, cuando don José María Alcalá cerco con alambre de púa un punto que interrumpía el paso de una calle a una montañita por donde ellos entraban a la población, se alzaron y llegaron armados de flechas y machetes, destruyendo las cercas con tanta rapidez que cuando la policía se dio cuenta, ya se habían marchado para sus montañas, habiendo gastado solo media hora en cumplir su cometido.
Venían como jefe de los indios el Coronel Jacinto Cordero por los de Topeye, el Capitán Hilario Tovar por los de Sahoa y Amenodoro Queráles Miranda por los de la Venta. Estos últimos no llegaron a tiempo y se devolvieron con los de Rio Abajo, que también venían.
Cuando el Distrito Urdaneta volvió a ocupar su puesto en el Estado Lara en 1909, se reunieron en Patio Largo, un barrio urbano de Siquisique, los indios venían a dar las gracias por telégrafo al Gral. Juan Vicente Gómez y a recibir una casa que le obsequio Amenodoro Queráles Miranda, en la cual celebraron sesión y lo nombraron representante para que hiciera gestiones para tener el Titulo de Propiedad de sus terrenos, lo cual hizo con eficacia y a su esfuerzo se debe que Siquisique y sus alrededores tengan sus terrenos propios legalizados conforme a la “ley sobre el Resguardo de Indígenas” del 8 de Abril de 1904. Queráles Miranda que cuidaba sus posesiones cocuyeras en el Oreganal, para que no se las invadieran sus vecinos, fue asesinado por estos en el año 1922, habiendo escrito en su libreta de apuntes: “Esta tarde fui atacado por los peones del alambique. Estoy herido”.

Pendiente la historia de los Generales que faltan