Alberto Ramón Querales Montes.

Ciclo Personalidades: Escritos de Ramón Querales. Cronista del Municipio Iribarren del Estado Lara.

Venezolano, Nació en Matatere, caserío de la Parroquia “Aguedo Felipe Alvarado”, Municipio Iribarren, Edo. Lara, el 4 de Mayo de 1937.

Reside en Barquisimeto, capital de su estado nativo donde se desempeña como Cronista Oficial del Municipio Iribarren.

Hizo estudios de educación primaria en instituciones rurales* y urbanas del Estado Lara, secundaria en el Liceo “Lisandro Alvarado” de Barquisimeto e inicio estudios universitarios en la ULA los cuales no concluyo.

La Biografía completa de Ramón Querales, quien con mucho orgullo pregona su descendencia de la etnia ayamán, la publicaremos en la sección Personalidades, de esta misma página, lo cual haremos próximamente con sus respectivos enlaces para articular todos sus trabajos.
Trataremos de dar a conocer toda la valiosa información atesorada por este egregio Cronista, orgullo del gentilicio larense, a lo largo de fructíferos años cuajados de investigaciones, llenos de sueños e inquietudes, escrudiñando mas allá, extrayendo verdades ocultas, sacando de la oscuridad lo que no estudiamos porque no aparece en los textos existentes, brindandonos el conocimiento de nuestro pasado como un radiante rayo de luz.

Como historiador e investigador de las expresiones culturales larenses, principalmente las literarias, se desempeño por varios años como investigador en el centro de Estudios Latinoamericanos “Rómulo Gallegos”, La Universidad Centro Occidental “Lisandro Alvarado”, Fundacultura, Congreso Nacional, Biblioteca Nacional y Academia Nacional de la Historia.

Ha colaborado con innumerables publicaciones periódicas del estado Lara, de Caracas y España. Ha fundado y redactado varias revistas y periódicos.

Ha participado como miembro de numerosos jurados literarios venezolanos.

Ha recibido cinco premiaciones nacionales de poesía y una estatal así como el Premio de Literatura “Antonio Arraiz”, mención ensayo, que otorga el Municipio Iribarren.
Su obra publicada consta de más de sesenta títulos entre poema-

Cronistas

En la fotografia este par de muchachones en Siquisique. A la Izq. Ramon Querales, actualmente s presidente de la Asoc. de Cronistas del Estado Lara, acompañado del Prof. Anselmo Castillo, presidente de la Asociacion de cronistas de Venezuela.
rios, (Aguas Negras, Exiliado del Alba, La Guaroa, Habitación del Olvido, entre otros), ensayos, antologías, trabajos bibliohemerograficos y de historia municipal.

Es socio correspondiente en el Estado Lara de la Academia Nacional de la Historia y desde hace trece (13) años se desempeña como cronista del Municipio Iribarren: con tal cargo ha contribuido a la fundación de la Asociación de Cronistas Municipales de la Región Centro Occidental; fue miembro de la Junta Directiva Nacional de dicha Asociación como su Secretario Nacional de Organización. (1995-1996) y Presidente desde 1997 a 1999.

Miembro del Consejo Consultivo Nacional de la Casa de Las Letras “Andrés Bello”.

Coordinador del Comité Consultivo para la Celebración de los 450 años de Barquisimeto.

*Estudio parte de la primaria en la Escuela “Pío Tamayo” de Aguada Grande.


A continuacion insertamos un compendio de los escritos publicados por el Poeta Ramon Querales; Articulos que publicó desde el año 1.995 hasta enero del 2010
Enero 22, 2011

Las crónicas de Ramón Querales. Un personaje de raíces urdanetenses que no podía pasar desapercibido en esta página web, la cual como ustedes saben, se dedica a resaltar los valores positivos de nuestro municipio, de nuestro Estado y del país en general, lo que hacemos  con mucha dedicación en la medida de nuestras posibilidades.

Ramón Querales, es actualmente el cronista de la ciudad de Barquisimeto, cargo que conlleva una gran responsabilidad, con el cual ha trascendido las fronteras, convirtiéndose  en una referencia a nivel nacional e internacional por la sapiencia que le imprime a cada una de sus sesudas investigaciones. Querales realiza uno de los trabajos más complejos  e importantes de nuestra sociedad y en la medida que este sea estudiado, estaremos mejor preparados para enfrentar los retos del presente y el futuro, por aquello de que el pasado siempre nos deja grandes enseñanzas para no volver a cometer los mismos errores de nuestros antepasados y rescatar la sabiduría atesorada por siglos para ser aprovechada en el futuro.
Nuestro admirado personaje se ha esmerado en investigar la memoria de nuestros ancestros, las vivencias de nuestra ciudad, costumbres, etc. atesorando un cumulo de vivencias y anécdotas inimaginables de gran valor  histórico, recuperándolas para el deleite y conocimiento de la actual y futuras generaciones.
Antes de publicar su biografía en la sección personalidades de esta página web, comenzaremos por publicar una serie de artículos suyos publicados desde sus comienzos, lo cual haremos en una o dos entregas semanales en este blog, hasta dar a conocer todo ese caudal de conocimientos atesorados  durante mas de tres décadas de estudio e investigación realizadas por este dedicado y polifacético personaje.

COMPILACIÓN DE LOS CAMINITOS QUE UN DÍA (Publicación #1)

AÑO 1995

AL COGER CAMINO Por Ramón Querales

Escribir sistemáticamente en un periódico o revista, no importa cuánta práctica se tenga ni cuánto oficio se haya ejercido, siempre conturba. Es una gran responsabilidad y un serio compromiso: Para uno y para con el periódico y los lectores. La cosa es en verdad solemne aunque no tanto como para salir de negro, corbata de lacito, pumpá, bastón, bigote engominado, cabellera peinada con raya al medio, rostro sombrío. Nada de eso. Una ñinguita de buen humor no irá mal, de vez en cuando y entre líneas.

Esta columna va a dedicarse a difundir, en pocas palabras, aspectos de la vida municipal: Historia, costumbres, tradiciones, sucesos de ayer y de hoy o porque se relacionen con la palabra como causa y efecto; personajes, patrimonios, aciertos o desaciertos gubernamentales, libros, arte, paisajes….

En algunos aspectos la aldea crece, en otros empieza a sacudirse. En los más, aparenta que se desarrolla, pero no nos engaña y sabemos percibir tras la luminaria, el ámbito de sombras  pues el pasado no acepta desaparecer sin lid, aunque en la lucha se lesione la integridad de la urbe. Y tampoco es que el pasado debe perseguirse como delincuente peligroso hasta encerrarlo en prisión de máxima seguridad, pues lo que necesitamos es conocerlo, identificarlo y aprovecharlo en la lección que contengan y en el ejemplo meritorio que ofrezca.

Aquí no haremos historia (¿Quién la hace en Venezuela?), sino crónica sencilla y elemental, pero educativa y sabrosa. Muy digerible. Quizás pisemos algunos callos, pero no será por mala intención. Quizás desbarataremos algunos mitos, pero será a propósito. Y valen los quizás aunque no para decir que escribiremos sin odios y como nos lo enseñó Don Quijote cuando anduvimos con él en maravillosas aventuras, procuraremos: “…descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, como por entre los sollozos e importunidades del pobre”.
Es decir, lo seguiremos haciendo, como siempre.

ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE BARQUISIMETO EN LA ÉPOCA COLONIAL.

Barquisimeto, como todas las ciudades importantes de la Venezuela colonial, tenía un Cabildo y regimiento compuestos de doce regidores. Cada año este Cabildo nombraba dos alcaldes ordinarios, uno de primera elección y otro de segunda elección. Además existían tres cargos más: El Alguacil mayor, encargado de las rondas de la ciudad y de ejecutar las prisiones; el alférez real que era el portador del pendón real en los actos solemnes y ceremonias que lo ameritaban.

Estos dos funcionarios, como los regidores y alcaldes, tenían voz y voto en el Cabildo.  Finalmente, el Cabildo poseía un escribano.

Todos estos cargos se compraban y vendían y eran renunciables.

El distrito capitular que era Barquisimeto era parte de la Provincia de Caracas y se dividía en parroquias y en éstas existían los alcaldes pedáneos con funciones muy limitadas.

Cada año, el ayuntamiento dictaba el Bando Pretorial que era una especie de ordenanza de policía que presentaba el procurador, casi siempre con las mismas disposiciones.

En las funciones legislativas de la República esta ordenanza de policía continuó y existen todas las que dictó la diputación provincial de Barquisimeto desde 1832 hasta 1854.

BARQUISIMETO DEPENDIÓ DE BOGOTÁ

Efectivamente, el 29 de abril de 1717, Felipe V creó el Virreinato de Santa Fe, el cual comprendía las provincias de Santa Fe, Cartagena, Santa María, Maracaibo, Caracas, Guayana, Antoquia y San Francisco de Quito.

La Provincia de Caracas estaba formada a su vez por nueve (9) distritos capitulares que eran: Valencia, Coro, San Sebastián, Carora, Guanare, Nirgua, San Carlos, Trujillo y Barquisimeto.

Es decir, Barquisimeto era uno de los nueve distritos capitulares de la Provincia de Caracas que era una de las ocho (8) provincias pertenecientes al Virreinato de Santa Fe, cuya capital fue Bogotá.

Dice el Dr. Tulio Febres Cordero (Archivo de Historia y Variedades, Caracas, 1931, tomo II, p. 273) que esta Organización tuvo un receso en 1723 y 1739 continuando a partir de este último año hasta el 2 de febrero de 1742, cuando el gobierno y capitanía general de Caracas, fue separada del Virreinato, por lo que debemos considerar que Barquisimeto fue parte del mismo, sólo por nueve años, lo que seguramente influyó para que el hecho poco se recuerde en los anales de la ciudad.

PRIMERA BIBLIOTECA PÚBLICA

En Barquisimeto habían existido algunas bibliotecas particulares y hasta de algunas instituciones, pero fue el general Manuel S. Araujo, Presidente del Estado, quien por Decreto del 13 de abril de 1910, creó una Biblioteca Pública, después bautizada con el nombre de “Bolívar”, estableciéndola en un local adecuado para su funcionamiento.  Dicho local pertenecía al Dr. C. Giménez Garmendia y su alquiler era de treinta y dos bolívares mensuales.

Se fijó el 5 de julio de 1911. Para la inauguración de esta biblioteca y su organización se puso a cargo de una junta compuesta por el Dr. Eladio A. Del Castillo, quien la presidía, Lorenzo Álvarez, Director de Eco Industrial, Dr. Ulpiano Torrealba Álvarez, abogado y escritor, Domingo A. Yépez, Dr. L. Castillo Amengual, Francisco Gómez Ocanto y L. Perdomo Hurtado.

Además de organizar la biblioteca y ponerla en funcionamiento en la fecha acordada, esta junta tenía entre sus funciones administrar la partida destinada  para la misma, montante a la suma de cuatrocientos bolívares (Bs. 400,oo).

La Biblioteca Pública “Bolívar” finalmente fue ubicada en los locales del Colegio Federal, donde se consideró muy adecuado su funcionamiento. En la década de los cincuenta, quienes estudiamos en el liceo “Lisandro Alvarado”, antiguo Colegio Federal, conocimos muchos de los excelentes fondos bibliográficos que se conservaban en esta Institución, seguramente remanentes de aquella fundada cuarenta años antes. ¿Existe todavía tan estupendo material?

Continuará

Compilación y Transcripción: Betty Carucí, Yolanda Vargas

Ramon Querales

Ciclo Personalidades:Escritos de Ramón Querales #II

BOLÍVAR POETA

Tengo anotado que Luis Febres Cordero escribió un artículo sobre Bolívar poeta, el cual publicó (no consta la fuente) el 9 de agosto de 1913.

Dice Febres Cordero que Bolívar es autor de un soneto, escrito después de su triunfo sobre el general Lineo, pero que del mismo sólo se conserva, o recordaba, el primer cuarteto:

Compañeros que ligan santa audacia,

que en busca del suplicio o la victoria

aún más terrible sois en la desgracia:

El peligro mayor es vuestra gloria.

El otro intento poético de Bolívar se dio después de la batalla de los Horcones y lo escribió el 25 de julio de 1813, en la carta que envía a Antonio Ignacio Rodríguez Picón, padre de Gabriel Picón, el niño –mártir de los Horcones. En la cuarteta Bolívar trata de consolar al padre de quien, en un primer momento, se había dicho que murió.

Y tú, padre, que exhalas suspiros

al perder el objeto más tierno

interrumpe tu llanto y recuerda

que el amor a la Patria es primero.

Un periódico caraqueño, “El Progreso”, publicó en una de sus ediciones de 1895, una carta en la cual se dan detalles de una tercera incursión de Bolívar en los campos de la versificación:

El padre M. J. Martel tuvo necesidad de vender unas mulas para bautizar a su hijo y para hacerlo solicitó el permiso correspondiente al Libertador. Como lo hizo en verso. Bolívar le contestó en igual forma:

¡Tantas razones son nulas

para quien no tiene madre

ni jamás ha sido padre!

Pero venda usted las mulas.

MERCADO DE LAS CANASTILLAS

Según ordenanza del 3 de diciembre de 1832, la Diputación Provincial estableció que los Concejos Municipales de Barquisimeto, Carora y San Felipe crearan, donde lo creyeran conveniente, mercados públicos para que la población pudiera obtener, a bajos precios, productos para su alimentación.

El de Barquisimeto no parece haber cumplido inmediatamente esta importante disposición legislativa; sin embargo, en 1844 se expidió un reglamento para un “mercado público en esta capital; en la plaza y galería de los portales construidos al intento. (“Gaceta de Barquisimeto”, 1-5-1849, que deroga otra sancionada en 1841).

Aparte de este mercado existieron, debidamente autorizadas por el Concejo, las ventas de carne: Una en el barrio de Altagracia y otra en San Juan.

En la “Gaceta de Barquisimeto”, 1848, se describe la ciudad como una población extendida desde Altagracia y sitio de las Canastillas, hasta el barrio de San Juan y numerosos caseríos rodeándola por el norte y por el sur.

Nos llamó mucho la atención este nombre de las Canastillas por no saber su origen hasta que leímos en un libro de Tomás Polanco Martínez, titulado “Esbozo sobre la Historia Económica Venezolana” (Madrid 1960. p. 70), la siguiente información:

“De la misma época (año de 1755) data la inauguración en la antigua Plaza de la Catedral de Caracas de las que después fueron las famosas “canastillas” o portales para los pequeños establecimientos comerciales; y estos portales construidos en una fecha indeterminada entre 1832 y 1841, estuvieron situados en la esquina noroeste de la carrera 18 y calle 25; y allí existieron hasta que se construyó el gran Mercado Público de Barquisimeto, sobre los terrenos ocupados ahora (1995) por el Edificio Nacional.

Barquisimeto, destruido en 1812, estableció su centro principal en las esquinas de la calle 21 y la carrera 18. La construcción del Mercado de los portales o sitio de Las Canastillas, indica la dirección que tomó el desarrollo urbanístico de la nueva ciudad a lo largo de la calle Ayacucho (carrera 18), hacia el oeste; con extensión paralela hacia el norte, donde surgieron a mediados del siglo XIX las calles llamadas del Libertador (carrera 19) y Comercio (avenida 20).

¿DÓNDE ESTABA EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO?

El 12 de septiembre de 1853, Agustín Agüero propuso a la Junta de Rentas del Colegio Nacional de Barquisimeto, reconocer a censo “la cantidad a que ascendiese el solar donde estaba situado el Convento Franciscano, en la parte que corresponde al indicado Colegio”. Solicita se hagan todos los trámites judiciales, de registro, avalüo y “demás formalidades que sean necesarios para la seguridad del capital que produzca el área donde está edificado dicho Colegio”.

Para la historia del Convento Franciscano, sede del Colegio Nacional en 1838, es muy importante este documento, pues en él se establece la ubicación de dicho Convento en los siguientes linderos: “por el oriente (este) con zanjón sobre el cual está construido el Puente Bolívar, y que desemboca en la plaza del río Turbio; por el poniente (oeste) con parte de la plaza de la Iglesia de San Francisco y los escombros donde estaba situado el antiguo convento de los Padres Reverendos; por el norte con un zanjón que desemboca en el primero, y solar de la casa de Manuel Arévalo; y por el sur con tierras de la señora Nicolasa Fuentes”.

Esta es una información muy importante pues aclara definitivamente que el solar objeto de esta negociación debió ser el ocupado actualmente por el Centro de Historia Larense que al poniente, o sea, al oeste, tenía parte de la plaza y los escombros donde estaba situado el antiguo convento de los Padres Reverendos, es decir, el edificio del convento de San Francisco estuvo siempre en el terreno que ahora ocupa la iglesia de este nombre.

Continuará

Ciclo Personalidades: Escritos de Ramón Querales #III AÑO 1996. DOS NAVIDADES, LA URBANA Y LA DEL CAMPO

 

El año se recibía en Barquisimeto con gran parte de la pequeña población echada a la calle, colmando las avenidas de la Plaza Bolívar (hoy Plaza Lara) o festejando entre amigos, en los cafés de la ciudad.

A las 12, cuando en el reloj público instalado en la iglesia de San Francisco (¿cuándo lo arreglaremos?), sonaban las doce campanadas, las risas, los abrazos, las felicitaciones, los fuegos artificiales, ponían notas de familiar camaradería entre todos los barquisimetanos, no importando los rangos sociales.

“El entusiasmo se colmaba en aquellos instantes. La multitud entraba y salía del café, y la alegría volaba triunfante y soberana” (Salvador Jiménez Segura. “Crónica de Año Nuevo”, reproducida por Yeo Cruz en su (E) Vocaciones: Antología del Cuento en Lara,  Barquisimeto, 1995, p.52).

El sector oficial también participaba en esta euforia de fin de año y para ello  disponía que la Banda del Estado, ejecutara en la Plaza Bolívar, el Himno Nacional.

Las autoridades eclesiásticas, abrían las puertas de los templos especialmente iluminados y la feligresía reunida reflexionaba sobre su vida durante el año que moría y fijaba los propósitos a cumplir en el próximo. La tradición católica da cuenta de eminentes sacerdotes que desde la tribuna sagrada, daban al pueblo brillantes piezas oratorias para elevar el fervor religioso y recordar normas de conducta a los creyentes.

Y no importando cuán paupérrima sea la situación del país que, curiosamente, año tras año, desde toda la vida republicana, lo es y cada año en mayor grado, en diciembre no faltan los aguinaldos o regalos para la familia y amigos más queridos, las hayacas tradicionales y los fuegos artificiales que en las Pascuas y Año Nuevo se queman con salvaje alegría y sin límite de costos.

Esa es la Navidad urbana.

La rural es, o era según lo recuerdo, bastante diferente.

Desde luego que eran días muy especiales y de alguna manera cada quien se preparaba según las posibilidades económicas o su manera de ser.

Lo principal era el estreno porque al nuevo año había que recibirlo con alma pura, cuerpo limpio y ropa nueva.

Elementos importantes de la Navidad, o de las vísperas, eran las apuestas de aguinaldos que todos, adultos, jóvenes o niños, jugábamos: De llamar y no mirar (si mirábamos hacia el contendor que nos requería por el nombre, perdíamos); de dar y no recibir (perdía quien involuntariamente recibía lo que le ofreciera la persona con quien apostaba); palito en boca (debíamos cargar un palito dentro de la boca y mostrarlo cada vez que se nos solicitase); sí y no (la apuesta consistía en responder sí o no, según la escogencia, sin importar lo que nos preguntaran); hablar y no contestar (no se debía pronunciar palabra cuando el contrario nos hablaba); no reir o no moverse  (en presencia de nuestro contrincante); si uno se reía o se movía, perdía la apuesta y debía pagar el aguinaldo.

¿Y cuáles eran los aguinaldos?

Juguetes, (generalmente fabricados por nosotros mismos); comidas (dulces casi siempre); prendas (anillos, collares, pulseras de fantasía); muy eventualmente dinero (no más de medio, o sea, 0,25 céntimos de bolívar), las más de las veces eran simples pero dolorosos mazotes: Una determinada cantidad de palmadas en el dorso de la mano del perdedor.

En la Turiquía, Municipio perteneciente al Municipio Urdaneta, donde transcurrió gran parte de mi infancia, mataban cochinos y gallinas para la carne de las hayacas. ¡Aquellos guisos!  Mamá hacía una enorme olla de guiso de marrano para las hayacas y del mismo nos servía en el almuerzo. Mmm!, mientras las hayacas se cocinaban en la latas de manteca o kerosen, del cambural traían las hojas ya ahumadas y papá compraba en Barquisimeto grandes panes azucarados, panteones, almendras, bolas de queso amarillo, vinos e ingredientes para las hayacas.

Pilábamos el maíz en grandes cantidades.  Hacíamos apuestas de “caminitos” para ver quién resistía más. Consistían en pilar simultáneamente con un compañero, sacando la masa de pilar con rapidez y así evitar tropezar con la del compañero.

El 28 de diciembre era la gran diversión de jugar “locos”. Nos disfrazábamos de mamarrachos con ropas de los adultos, algunos se vestían de mujeres, otros se tiznaban el rostro y a todos se nos daba libertad para hacer cualquier “locura” que nos viniera en gana.

El 31 en la noche, o el 1° de enero, nos ponían la ropa nueva y el 6 de enero recibíamos los humildes regalitos que nos dejaban los Reyes Magos debajo de los chinchorros, en las alpargatitas recién estrenadas, todavía  olorosas a cuero y a hilo pabilo. Juguetes, unas galletas, caramelos y hasta dinero dejaban los pobres Reyes que venían de Oriente, un lugar del que no teníamos ni la más remota idea dónde quedaba.

Lo mejor de las Navidades campesinas era, para quienes ya estábamos en la escuela, las vacaciones de más de veinte días libres para corretear por los caminos, bañarse en las quebradas o jugar en las casas, sin obligaciones de ningún tipo, salvo las de ayudar de vez en cuando, a papá en el negocio, o hacerle mandados a mamá en casa de los vecinos.

De todos modos yo tengo la impresión que nuestras fiestas navideñas en la Turiquía o en Matatere, tenían más de las costumbres indígenas (las comidas, los sacrificios de animales, ausencia de oficios religiosos, el juego de “locos”) que católicas. Digo.

¡Felicidades para todos!

Ciclo Personalidades: Escritos de Ramón Querales #IV

 

MUERTE DE MACARIO YÉPEZ

El 16 de junio de 1856 murió Macario Yépez. En los últimos meses de existencia había colaborado activamente en “El Restaurador”, un periódico conservador de feroz oposición contra el gobierno del General Monagas y del Gobernador de la Provincia que entonces lo era el Dr. Agustín Agüero.
Entre otras decía cosas  como éstas respecto a la administración liberal:
“Presa la Provincia de Barquisimeto de la Camarilla que por más de cuatro años la domina con el cinismo más repugnante y atrevido; desarrolla hoy con más arrogancia su fanática ambición y descansando en la protección que seguro le dispensa el gobierno, enviándole fuerzas y jefes que la escuden, acomete despiadada la continuación sacrílega de su bárbaro sistema”.
En una edición inmediatamente posterior a la muerte de Yépez “El Restaurador” incluyó la información, según la cual el gobierno había ordenado su detención y la del joven Vicente Amengual:
“El domingo 15 en la noche circuló con bastante eco por esta población, la noticia de que el Poder Ejecutivo ordenaba al Sr. Gobernador de la Provincia, que hiciese marchar para la capital de la República al Pbro. Mtro. José Macario Yépez: otro poder más elevado había decidido llevárselo a su diestra y al amanecer del día lunes 16 se cumplió la omnipotente decisión.
Era Gobernador el General Ramón Soto.

ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD

En la Gaceta de Barquisimeto, correspondiente al 15 de abril de 1854, leyeron los barquisimetanos los términos del decreto de abolición de la esclavitud en Venezuela, sancionada por el Congreso el 24 de marzo.
“Art. 1° queda abolida para siempre la esclavitud en Venezuela”.
Para la mayoría de la población venezolana, esta contundente disposición legislativa debió sonar como victoriosas trompetas de libertad y justicia. Sólo para un reducido número de esclavistas y reaccionarios contumaces, luciría como despropósito demagógico, la celebrada ley de abolición de la esclavitud en la patria de Bolívar.
En el Concejo Municipal se conoció días antes la redentora ley y el 5 de abril el jefe político del Cantón, David A. Ramos, miembro de una familia inmolada, casi toda en la guerra de la independencia, produjo la siguiente proclama:
“Barquisimetanos: El Congreso de Venezuela, digno representante de las ideas del siglo, ha extinguido para siempre la esclavitud en el suelo clásico de la libertad y al anunciaros, este importante triunfo de la civilización moderna, yo me lleno de satisfacción, pues veo enrolar a una porción importante de nuestros compatriotas en las banderas de la democracia, para sostener al gobierno filantrópico que rige los destinos de esa tierra”.
Con loas a Monagas, al Congreso y ‘a nuestro connacional Simón Planas”, termina la proclama cuya lectura avivaría los odios de los sectores conservadores de Barquisimeto, estimulando sus planes subversivos que pronto serían ejecutados, con fatales consecuencias, el 12 de julio de ese año.

CASTRO Y GÓMEZ

El 27 de julio de 1913 el General Cipriano Castro lanza una proclama contra Gómez y anuncia su decisión de combatirlo ya que ha visto que “el crimen de traición y usurpación del poder”, ha “revestido los caracteres de una verdadera catástrofe”.         
De lo contrario, dice, hubiera permanecido retraído de la cosa pública pero no siendo así, proclama: “Me veo obligado a empuñar nuevamente la espada de las reivindicaciones políticas, morales y sociales, para acabar con la más horrenda de las situaciones que han azotado a la desgraciada Venezuela”.
La descripción que hace de su compadre es bien diferente aquella que la atribuía cuando era su Vicepresidente y salvador en Barquisimeto y Ciudad Bolívar.
“El imbécil y feroz Gómez baja su frente marcado eternamente con el inri de traidor; con su brutal mirada y su acostumbrada risa pérfida, alienta a los pocos, muy pocos secuaces que lo secundan…”
Los “pocos secuaces” realizan en todo el país una jornada aclamatoria de Gómez y de condena al nefando Castro. Las firmas de V. Márquez y Bustillos y sus hijos, Diego Bautista Urbaneja, F. González Guinán de ministros, generales, colegios profesionales, llenan las páginas de los periódicos apoyando a Gómez.
En Barquisimeto “los secuaces” son Lino Díaz, hijo, Carlos Liscano, José Barbi, Juan Liscano, Avelino Jiménez, Juan de Jesús Blanco, Antonio Alamo, M. Castillo Amengual, Carlos Siso Rafael Garcés Alamo, Ulpiano Torrealba Alvarez, Martín S. Alvarez, F. de P. Vásquez, Leopoldo L. Camejo, Fortunato Corbaia, Jesús M. Olivares, Leopoldo Torres, quienes ofrecen su apoyo al rehabilitador y se comprometen a servirle lealmente y desoír al desterrado Castro en su inútil intento de volver al poder.

Ciclo Personalidades: Escritos de Ramón Querales #V

Publicaciones del año 1996

CRISIS ECONÓMICA, O MALOS GOBIERNOS

José de Jesús Montesinos fue un joven tocuyano que a finales de siglo XIX, seguramente militante del partido Liberal, analizaba la situación político-social del país que, entonces como ahora, se debatía en una profunda crisis económica.

En septiembre de 1896 publicó en un periódico caraqueño un profundo análisis acerca de la agricultura venezolana y señala las causas de su situación.

En primer lugar, anota la carencia de Bancos agrícolas que pudiendo prestar capitales a los agricultores a bajos intereses, lo que los obliga, por ley de la necesidad, es acudir a los prestamistas usureros en condiciones tan onerosas que bastaban para matar toda industria y desanimar toda iniciativa.

Estos prestamistas, generalmente comerciantes, obligaban a los agricultores a comprarles todo cuanto necesitasen y al no poder cumplirles eran despojados de las cosechas y las más de las veces de sus terrenos.

La segunda causa nefasta de la crisis agrícola venezolana la ubicaba Montesinos en algo que, finalmente, acabó con nuestra agricultura y nos convirtió en su país altamente dependiente de la importación de productos de otros países, especialmente los Estados Unidos de Norteamérica.

“Casi todos los cereales –escribió Montesinos– nos vienen del exterior particularmente de Norteamérica, sin excluir aquellos que se dan con abundancia en nuestro suelo, y casi de una manera espontánea”.

La docilidad de los gobernantes títeres que Venezuela ha padecido cuyo único interés ha sido el de enriquecerse, ha permitido ya desde los años iniciales de la República, esta presencia de países extranjeros que se han apoderado a bajos precios de las materias primas existentes en el país a cambio de colocarnos a los venezolanos como simples consumidores de sus excedentes agrícolas e industriales bajo la mirada complaciente, servil y protectora de los hijos que han gobernado a Venezuela.

Espíritus nacionalistas como J. de J. Montesinos lo ha señalado a lo largo de toda nuestra historia de país colonizado y gobiernos serviles al amo extranjero.

EL PADRE MADARIAGA EN BARQUISIMETO

Entre los hombres notables señalados por el historiador R. D. Silva Uzcátegui (Enciclopedia Larense, Tomo II), que visitaron Barquisimeto, no incluye al padre José Cortés de Madariaga, quien en 1812, en misión secreta encomendada por la Junta Suprema, salió de Caracas el 20 de diciembre y llegó a Bogotá el 13 de marzo del mismo año, en cincuenta agotadoras jornadas, las cuales anoto cuidadosamente.

El 13 de enero, a las cinco de la tarde salió de Gamelotal, almorzó en la Morita y desde allí siguió al día siguiente a Barquisimeto a donde llegó, después de andar 12 leguas de camino, el día 14. Permaneció en nuestra ciudad dos días, pues fue el 16 cuando partió hacia Quíbor y de ahí, por El Tocuyo y Humocaro a Los Andes y a Colombia por Cúcuta.

La ciudad que conoció el padre Madariaga fue la que establecieron, en la planicie barquisimetana, los neosegovianos de finales del siglo XVI, bien trazada, rica y señorial, según el testimonio de algunos historiadores, la misma que destruyó pocos meses después, el 26 de marzo, uno de los terremotos más intensos que ha padecido esta parte del continente.

No sabemos todavía, si el padre Madariaga elaboró un recuento de su viaje Caracas-Bogotá. De existir, mucho nos interesaría conocer su visión del Barquisimeto anterior al terremoto, del que otros viajeros sólo conocieron sus escombros y ruinas. (William Duane. Memoria de un viaje por la Gran Colombia. Apéndice).

PILAR GARCÍA, CRONISTA DE RÍO ARRIBA:
COMPOSITOR Y MAESTRO

Pilar García, cronista de Buena Vista, su pueblo. Graduado en la Universidad Pedagógica Libertador de Barquisimeto, trabaja como maestro en una escuela de Tintorero, Municipio Jimenes. Compositor y poeta ha ganado certámenes de contrapunteo en la tierra misma de los más hábiles repentistas venezolanos, lo que dice bien a las claras de su maestría en el género y habilidad creadora.

Hace, como Cronista Parroquial, un órgano periodístico titulado “El Baquiano de Río Arriba” y en él vierte su fina percepción de la vida, haceres y costumbres de su lar nativo.

Sencillo y amable, generoso y jovial, trabajador y estudioso, Pilar no desdice de sus humildes orígenes campesinos que, de ningún modo, lo impiden relacionarse con gente de cualquier rango social o nivel intelectual.

Siempre que las aulas escolares están vacantes, visita mi Oficina en el Palacio Municipal con algo siempre interesante para proponer a mi curiosidad intelectual, cuando no es que se aparece con sabrosas conservas de toronja elaboradas por doña Isaura, su apreciada y activa madre o unos celestiales panes de horno que, con gentileza, me envía el cordial Lisandro Valenzuela, señor de las mil y una botellas reunidas con amorosa paciencia en su casona, negocio de Buenavista.

Hace un tiempo me entregó dos casettes que no había tenido la oportunidad de oír y ahora oigo repetidamente y se los hago oír a quienes me visitan pues contiene capítulos de poética sociología venezolanista, porque Pilar maneja –con la sabia maestría versificadora del auténtico poeta popular- la lengua que nos comunica y que no me atrevo a llamar española o castellana, cuando en ella susurran su sabiduría ancestral los pueblos aborígenes americanos y ese vocabulario zumbón polisémico que la criollería popular fue agregando en los siglos de nuestra pequeña y atropellada historia. Chispa humorística, enseñanzas académicas y escuela de vida hacen de las obras de este valioso joven larense, verdaderas joyas de la canción nacional.

Me dicen que por los llanos barinenses se oye a Pilar García con admiración y respeto. Muy bien. Eso me contenta pero, no sé, tengo la impresión de que los promotores artísticos barquisimetanos, si los hay, son bien maletas y están desperdiciando la oportunidad de un negocio exitoso no lanzando en grande a este canta – autor larense, para su gloria y buenas ganancias.

¿O será que Pilar se reserva más para la docencia y la investigación histórica?

No se me había ocurrido pensarlo hasta este mismo instante pero me satisfizo hacerle esta semblanza. Y la cuña.

Ciclo Personalidades: Escritos de Ramón Querales #VI

No mucha gente sabe que el Fraile Ildefonso Aguinagalde, aparte de sus labores magisteriales, fue un ferviente líder popular militante de las fuerzas liberales de la Provincia de Barquisimeto hoy estado Lara.

El Partido Conservador, que liderizaban en Barquisimeto el Lic. Andrés Guillermo Alvizu y el Padre Macario Yépez, lo combatió tratando de desprestigiarlo en el seno del pueblo y romper así los profundos vínculos existentes entre densos sectores de la población y el fraile.

La calumnia fue uno de los instrumentos utilizados por los conservadores propalando rumores sobre la conducta sexual poco edificante de Aguinagalde e invención de supuestas asociaciones subversivas que él patrocinaría.

Una de estas confabulaciones de la derecha contra el fraile se revela en una supuesta comunicación que él dirige a un amigo la que escrita, además, con garrafales errores ortográficos, buscaba presentarlo como un ignorante sacerdote que apenas sabía escribir. El fraudulento texto fue publicado en “El Independiente”, periódico barquisimetano de la Sociedad Democrática que era el aparato político de los godos larenses.  Tiene la fecha de 20 de diciembre de 1843.

“Señor José María Rojas”.

“Mi buen amigo: No desmaye U., continúe U., trabajando porque se transija el asunto. Ya yo estoy impuesto del manejo y picardía con que se han puesto todas las cosas. Ya es trabajar, contra mar y biento, y na sacamos. Yo buerbo a escribirle al tuerto. Trátelo con política y bea como romper todo lo que han hecho, éste es el empeño.

Lo combido para un obsequio el día primero para alegrar al dentrada del año, y a los demás amigos. Antonio y Francisco son los jueces y Perucho el Procurador. Queda de Ud., su amigo Q.B.M. Ildefonso Aguinagalde.

Aguinagalde jefatureaba un grupo político opuesto a Los Unidos que recibió el nombre de Los Vitalicios pues eran acusados de estar en el gobierno con carácter vitalicio.

POBREZA CRÍTICA

UNICEF y CORDIPLAN dieron a conocer las conclusiones de una investigación realizada en 1995 por ambas organizaciones en las cuales se demuestra el acelerado empobrecimiento de la población con un 41% de venezolanos en situación de pobreza crítica.

Las cifras para el estado Lara son: En pobreza extrema: 28,4%, unos 404.234,80 habitantes. Con necesidades básicas insatisfecha: 54,8%, unos 780.002,37 individuos.

La población del estado Lara para 1995 es de 1.423.362 habitantes, lo que significa que sólo 239.124,81 individuos, el 16% de quienes habitamos este Estado, tiene sus problemas básicos resueltos y 1.184.237,10 padecen una situación económica dramática e intolerable. Más de un millón de personas para surtir a nuestro Estado de las más pavorosas calamidades: prostitución, corrupción, hambre, suicidios, crímenes sangrientos, asaltos, robos, estafas, desesperación social masiva.

¿Para qué ha servido entonces tanta alharaca politiquera en estos 37 años de democracia representativa si el balance final (el único que importa porque se trata de la dantesca situación de pobreza en que vive la inmensa mayoría de los larenses), que entrega una gestión, supuestamente al servicio de las mayorías, es éste de miseria, hambre y desolación?

Falta ahora una investigación sobre la riqueza extrema de la minoría corrupta que nos ha gobernado: los porcentajes de bienes mal habidos deben ser altísimos entre ellos. Mire a su alrededor, mientras se hace dicho estudio, el derroche grosero, la ostentación delictiva de políticos que usted conoció ayer, no más patas en el suelo y pobres de solemnidad.

PUEBLO DEL INTERIOR

Rafael Torrellas Urquiola fue un poeta, hijo o hermano menor del General Diógenes Torrellas Urquiola, Gobernador de Lara (1914–1916) a quien la prensa de la época expresaba sentidos elogios por la labor que desarrolló pese a los magros recursos que administró. La construcción de la carrera 21, desde la calle 37 hasta la entrada del cementerio, para comunicar con éste a la ciudad más directamente, fue obra del Gobernador Torrellas por lo que ese tramo se llamó así, luego de su inesperada muerte cuando todavía ejercía la primera magistratura del Estado.

Rafael Torrellas Urquiola murió muy joven. No siendo barquisimetano formó parte de la atormentada bohemia de la que eran miembros  Antonio Lucena,  Marco Aurelio Rojas, José Manuel Colmenarez, Juan Guillermo Mendoza, Hedilio Losada, Teófilo Trujillo, Juan Manuel Rojas entre los poetas y José María Abarca, Antonio Carrillo entre otros músicos. Pero como familia del Gobernador tuvo acceso al cerrado núcleo de la sociedad barquisimetana y conoció las más recónditas intimidades de ese sector palaciego, acomodado y culto que despreciaba como poeta bohemio.

Dejó un pequeño poema, el único que le conozco, publicado después de su muerte por el escritor yaracuyano Alberto Mujica Arráiz en “El Diario” de Carora el 4 de enero de 1939. Es una feroz requisición contra ese dominante, y al mismo tiempo, lacayuno mundillo de abogados, médicos, sacerdotes, beatas, matronas, periodistas, maestros, jueces, funcionarios públicos, hacendados, empleados de comercio y comerciantes de Barquisimeto pero un poco también, visión dolorosa de la gente menos afortunada que habitaba la ciudad.  El poema es el  siguiente:

“Cruces sobre sus lomas / Rojos caminos y campos desolados / Blancas casuchas, sobre la tierra plana / Negras techumbres y negros campanarios / hoscos labradores, flacos rocines, bueyes tardos…/ En las casonas egoísmo espiando / Por las callejas, mujeres místicas / Y hombres refractarios / Coloniales prejuicios / Odios rutinarios / Triunfando siempre, triunfando / ¡Pueblo dormido! ¡Pueblo incauto!

La ciudad ha crecido. Los grupos sociales han cambiado. Las formas de dominación y señorío son otras. La propiedad y la explotación que la mantiene y acrecienta, tiene otros caracteres. El alma barquisimetana, arriba en las cúpulas sociales, abajo en el conglomerado popular, sigue igual.
Pueblo dormido. Pueblo incauto.

Nota: La Historia es un compendio de enseñanzas que nos demuestra que el pasado siempre está presente. Como dicen los aplicados “Es cíclica” o siempre vuelve,  demostrándonos que más acá del tiempo pasado, aunque con nuevos actores y circunstancias distintas, siempre se repite. Por eso siempre debemos tenerla presente; he allí su gran importancia.

 

Continuará

 

Correo de Ramon Querales, caminitoqueundia@hotmail.com

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