Personalidades DE PIZARRA Y TIZ... Escrito por Carmen Garcia de Adan
SIQUISIQUE EN LA HISTORIA DE LA EDUCACION Y LA CULTURA DURANTE Y DESPUES DEL GOMECISMO 1) La verdad es que quienes hemos tenido la oportunidad de vivir por lo menos desde los finales de la oprobiosa Dictadura Gomecista y oír las referencias y comentarios de nuestros padres y abuelos, mal hemos hecho al no trasmitir estas informaciones a las nuevas generaciones que han conformado la nueva población de esta siempre recia y prudente comunidad, la cual ha avanzado en el tiempo, alcanzando niveles superiores en preparación pero ignorando como vivían las gentes en otros tiempos que seguramente fueron los ascendientes de sus propios progenitores. Cierto es que aquella población vivió de una manera sencilla en medio de múltiples limitaciones, utilizando y aprovechándose de rústicos recursos, pero siempre animada por el deseo de superación, por eso los padres con mayores posibilidades trataban de ir alfabetizando a sus hijos en casa o confiarles esa difícil tarea a personas que con noble y espontánea voluntad, valga decir vocación para educar, abrieron las puertas de la luz a tantos niños, que de no haber tropezado con estos doctores innatos hubieran quedado en la mas absoluta ignorancia. Queremos hoy tratar de honrar esa deuda iniciando nuestras modestas memorias en el campo de La Educación , por lo que con sentimientos de gratitud y admiración habremos de mencionar los nombres de personalidades que con su vida y que hacer enaltecieron nuestro gentilicio de una manera desinteresada. Esta actividad educativa se cumplió durante la década de los años 30 y primeros del 40. Se hablaba también de otros maestros entre ellos los Sres. José Ramón Espinoza, Flavio Crespo, Leonor Chirinos, Carmen Elena Montesdeoca oriunda de Carora, esta ultima había establecido en la población un colegio para señoritas y se habla de una nota triste: como resultado de una excursión hacia el río Tocuyo, una de estas niñas pereció lamentablemente ahogada en dicho río. Por su parte la Srta. Leonor Chirinos se dedicaba también a educar niñas. Aparte de lectura, escritura, números, etc. Les preparaba en labores de la mujer, asistían a aquella escuela también señoritas venidas de Aguada Grande, destacándose entre ellas las Srtas. Esperanza y Juanita Medina, Felicita Gutiérrez y Arminda Rodríguez. Estas escuelas eran privadas y por consiguiente los representantes pagaban una módica cantidad por la educación que allí se impartía a sus hijas. No menos importante y por demás valiosa fue la enseñanza trasmitida por los hermanos Jiménez: Don Juan y el Br. Buenaventura. El primero de ellos conducía a los niños en la iniciación a la lectura y escritura (primeras letras), así mismo en el conocimiento de los números y operaciones preliminares. Al mismo tiempo el Br. Buenaventura instruía a los mas aventajados, en las reglas mayores, es decir a manejar los números en situaciones reales. En cuanto a gramática se refiere los guiaba en aprendizaje de una correcta lectura, escritura y ortografía. Para la época era fundamental adquirir una buena caligrafía, ya que no se conocían todavía las maquinas de escribir. No era eso todo, también se estimulaba a aquellos muchachos al conocimiento de la historia y geografía patria y universal, como también las ciencias de la naturaleza; para estos fines el primero de los nombrados, Don Juan, poseía una biblioteca a donde concurrían esos jóvenes interesados en abrir las puertas del saber. En estos mismos libros hicieron las primeras investigaciones alumnos de la Escuela Federal Graduada “Luis López Méndez”, a la cual nos referiremos en otra oportunidad, ya que esta fue fundada posteriormente. No podemos dejar de recordar como educadores espontáneas a las señoritas María Márquez y a las hermanas Abigail, Clorinda y María Mercedes Parraga y la señorita Martina Armas, quienes pusieron su empeño en conducir por un camino de luces a aquellos que les eran confiados. Considero igualmente justo mencionar en este grupo de educadores espontáneos a doña Lola Álvarez de Jiménez y a las señoritas Natalita, Delicia y Abigail Jiménez. La primera, esposa de Br. Buena Ventura Jiménez y las demás hermanas del primero; damas estas de una personalidad admirable, quien se acercara a ellas en busca de un consejo, salía siempre satisfecho y con la orientación oportuna y conveniente. Ellas, de una manera natural y con espíritu cristiano guiaban a los niños y jóvenes que así lo deseaban, especialmente a las del sexo femenino, que adiestraban en labores manuales: tejidos bordados, rejillados, usados como adornos en materiales, cubrecamas, paños de mano, entre otros. De manera especial recordamos a doña Lola (madrina Lola) para tantos niños y jóvenes que la eligieron para Bautismo y Confirmación. Esta exquisita dama con su bondad y delicadeza mereció admiración y respeto de cuantos la conocieron. No podemos olvidar tampoco a la familia Molleja: Carmen, Celida, Chinquira y Amable, a Rabelito y Graciano Molleja. A las señoritas Carmen Yánez, Eva y Armenaida Pacheco, Auristela Romero, Isabel Castillo. A Don Miguel Pacheco, a Francisco Pérez Jiménez (estas últimas personas de consulta y decisión). Al Sr. Lucindo Pineda que como modesto comerciante supo dar lecciones de sencilla economía a algunos clientes que se habían sobrepasado en sus pedidos y pretendían seguirlo haciendo. Fue un comerciante muy humano y sensible ante personas realmente necesitadas; una y otra vez les tendió su mano generosa. A Don delfín y Luis Rodríguez estos con su arte en el manejo del órgano durante las misas de aguinaldo y otras festividades de la iglesia. Y tantos otros que no haya mencionado por limitaciones de la memoria y para quienes pediría disculpas. Todos ellos merecieron el titulo de educadores por que Dios los había dotado de ese don envidiable de impartir sus conocimientos, de comunicar su saber a quienes lo ignoraban; porque para educar a veces bastan breves momentos: una atención, una actitud de servicio, un gesto de bondad, pueden ser una lección para toda la vida. Para educar no se necesita un aula, se puede dar una lección bajo un árbol, a la orilla de un río contemplando la luz de la luna, sintiendo soplar el viento; es decir, valiéndose de la naturaleza y cualquier momento, tal como lo recomendaba el gran maestro Simon Rodríguez. Así proceden los educadores natos y para ellos nuestra gratitud tiene que ser eterna, por que también han seguido en sus vidas los pasos de Cristo, el maestro por excelencia. En este mes de enero expresamente el día 15 se avivan los recuerdos y notamos que los sentimientos de gratitud permanecen por tiempo indefinido. Loada sea la memoria de todos ellos. De esta manera aquellos guías y didactas naturales lograron que esos grupos de niños privilegiados de la época, se incorporaran al aprendizaje y así ya avanzados algunos importantes pasos los encontraron los primeros maestros designados por el Ministerio de Educación, para abrir en aquella población las primeras Escuelas de Niños, del vecino caserío Agua Buena. Para la Escuela de Niñas fue designada la Srta. María Mercedes Pineda, que venia de trabajar en la Escuela del caserío El Copey, pequeña población también vecina. Estos consagrados y recordados educadores, trabajaron con gran ahínco y así lograron encauzar con entusiasmo el aprendizaje de aquellos niños ávidos del saber. Todo esto sucedería después del año 1928 hasta el 35 cuando acaeció la muerte del General Juan Vicente Gómez, por supuesto se derrumbaba aquel régimen autoritario y déspota y todos los funcionarios que le acompañaban en el gobierno se dispersaron y algunos murieron en las cárceles del país. En aquellas 2 escuelas oficiales se practicaban acercamientos, especialmente cuando se iba a celebrar alguna fecha patria. En aquellos largos corredores de las casonas donde funcionaban las escuelas, se enfilaban con alegría y disciplinas, niños y niñas; en coro, bajo la dirección de los maestros se ensayaban los Himnos Nacional y del Estado, el Himno a la Bandera , a Bolívar, al árbol, según la fecha a celebrar. Después el día indicado se concentraban en la Plaza Bolívar los padres y representantes y numerosa y entusiasta población a admirar y aplaudir las actuaciones de los disciplinados alumnos. En aquellos actos se oían cantos, recitaciones, también solían verse escenificaciones (para la época llamados cuadros vivos o vivientes) alusivos a la fecha de celebración. En navidad, la Escuela de Niñas, que también la llamaban Escuela de las pinedas, hacían ellas: la niña Mercedes (titular) junto con sus hermanas Rosa Carmen, Ana y su sobrina llamada Teresita (colaboradoras, todas integradas a la Escuela ) mención especial para niña Carmen que fungía como auxiliar en el aula, hacia toda la familia unida un pesebre grande, conformado por figuras representativas de personajes bíblicos animados por cuerdas, dentro de ambientes referentes a aquellos tiempos y lugares. Ya para el año treinta y nueve, el bachiller Cambero y las hermanas Pineda han concluido una etapa de formación en los niños y niñas que preparaban, tanto una correcta lectura y escritura como en los preliminares de matemática. Las cuatro operaciones fundamentales las dominaban cabalmente. Aquellos niños ponían en juego la memoria y el razonamiento. No existían para la época las maquinas calculadoras. Igualmente se adiestraban en actividades de orden artístico tanto manuales como en el escenario: canciones, danzas y otras demostraciones. Para este mismo año 39 la población escolar había crecido, lo suficiente que se hacia necesario mayor numero de maestros para ser atendida y fue mediante la oportuna atención de las autoridades educativas que acuerdan elevar a la categoría de graduadas a las dos escuelas unitarias que hasta el momento habían funcionado en aquella población. Es por ello que empiezan a llegar como oleadas a la población, grupo de educadores quienes se incorporaron unos a la escuela de niños, quienes fueron los bachilleres Marcos Ramos Ramírez, Pablo Emigdio León, Pablo Wonsiedhler, Ángel Morón Prado. El bachiller Ramírez viene designado como director. Al mismo tiempo a la Escuela de Niñas se incorporaron las educadoras señorita Manuela y Rigoberta Douin, Ramona Mújica, Ana Josefa Gutiérrez, Carmen Suárez Torrez y la señora Blanca de León. Contando ya con este valioso contingente de docentes y un importante grupo de alumnos, están dadas las bases para fundar las dos escuelas graduadas donde habrían de forjarse las futuras promociones de sexto grado. A dichas escuelas fueron asignados los nombres de dos ilustres venezolanos: Ricardo Ovidio Limardo a la de varones y Luis López Méndez a la de hembras. Ante esta nueva situación surge la idea entre todos estos educadores de hacer una evaluación a aquellos dos grupos de alumnos y ubicarlos según el nivel de capacidad tanto en quinto como en sexto grado. Dicha idea es aprobada por el Ministerio de Educación y es así como la Escuela de varones, la Ricardo Ovidio Limardo pasan a cursar sexto grado solo dos alumnos quienes fueron Jesús María Méndez Rojas (Chuma) y Alonso Pacheco ambos de grata recordación. En tanto que en la Escuela de niñas, la Luis López Méndez, pasan la prueba de selección las siguientes muchachas: Luz María Lopez (+), Elita Meléndez, María Mercedes Marchan (+), Carmen Rosario Parraga (+), Carmen Sofía Yánez (+) y Flor María Romero; como puede observarse el numero de muchachos es menor que el de muchachas por lo que de común acuerdo y previa aprobación de la autoridad, son inscritos los dos varones en la Luis López Méndez para allí cursar el sexto grado. En tanto para el quinto grado vienen a la Luis López Méndez los siguientes muchachos, Miguel Felipe Díaz (+), Antonio Meléndez, Pepe Romero, Sixto Guaido (+), José Rafael Adames, Checre Rafael Maluff, Santiago Mendoza y Alberto Pérez. En cuanto al grupo de niñas talentosas citaremos a Margarita Flores, Rosa Espinosa, Chiquinquirá Armas (Sra. Chiquin), Rosa Mendoza, Rosa Málaga Gozaine, Mercedes, Lourdes y Marina Santeliz, Aura Camacho, Ana Rubio Avendaño, Modesta Rojas, Lourdes Carrasco, Aura Marchan, Elina Yánez, Teresa Romero, Carmen Díaz, Rita Elena y Carmen García (si he omitido alguna o alguno por fallas de la memoria por favor discúlpenme). Escuela Luis López Méndez.
Como dijera antes la Escuela ” L: L: Méndez” tuvo el privilegio de cultivar o preparar la primera promoción de sexto grado, por lo que alcanzo fama y nombre, por lo cual podríamos decir, que en su ámbito vivió la Educación en Siquisique “una época de oro”, a punto de considerarla como pionera de la Coeducación en el País (hembras y varones juntos) y como una escuela cuya calificación tenemos como razones: • La coeducación fue un privilegio de la referida escuela, ya que muchos años después en la ciudad capital del estado, Barquisimeto, se continuaba aquel sistema de educación exclusiva para varones o hembras tales eran la escuela Wonsiedhler, la Jiménez , la Estela Sanchini y otras, pasando muchos años para que se diera la fusión de planteles dando así paso a la coeducación. • La calificamos como una escuela integral ya que allí no solo se impartían las enseñanzas señaladas en un voluminoso programa oficial; sino que alternaba con numerosas actividades tales como: participación en la publicidad de pequeños temas en prosa e en verso para los periódicos de pequeño formato que se publicaban en la población tales como El Lápiz, dirigido por el periodista Jesús Higuera Maduro, Ensayo Democrático por el también periodista Carlos Romero y en la misma escuela se preparo otro pequeño periodiquito que se denomino Adelante y que dirigía la inteligente alumna Carmen Rosario Parraga con la colaboración de compañeras de quinto y sexto grado. • Funcionaba también la Cruz Roja Escolar atendida por alumnos y alumnas quienes habían sido entrenados en la aplicación de pequeñas curas y también inyecciones por el enfermero Manuel Mambie, quien era titular del Puesto de Salud que dirigía el Dr. Miliany. Aparte de la atención de los alumnos se visitaba a los enfermos llevándoles algún recurso y la palabra de aliento. No podemos olvidar la infaltable cooperación del Sr. José Manuel Alcalá quien nos trasladaba en su “cola de Pato” (automóvil de la época) a los sitios distantes. Igualmente el Sr. Francisco Herrera nos conducía en su viejo Ford cuando la distancia lo requería. • En el aspecto artístico cultural se hacían sabáticamente actividades culturales donde alumnos ponían de manifiesto sus capacidades histriónicas. Periódicamente se hacían las llamadas veladas donde se escenificaban obras de importancia ya de carácter histórico como: el monologo Miranda en la Carraca , romántico, dramáticas como la Dama de las Camelias. • Igualmente funcionaban en aquellas escuelas la Republica y la Cooperativa Escolar , mediante las cuales practicaban las actividades cívicas y morales y se iniciaban en las de orden comercial ofreciendo dentro de la misma escuela artículos escolares y las infaltables golosinas. Tal vez por aquellas circunstancias especiales y donde cabe destacar el responsable afán de aquel grupo de docentes que condujeron aquel grupo de anhelantes estudiantes a un sitial de brillante luz. De esta primera promoción solo dos alumnos estuvieron en posibilidad de continuar estudios de secundaria en Barquisimeto: fueron ellos Rosa Mendoza que ingreso al Colegio “Inmaculada Concepción” y Jesús María Méndez Rojas al Liceo “Lisandro Alvarado”, la primera ingreso a labores docentes y el segundo a la Universidad Central de Venezuela a estudiar medicina. De la 2º promoción año 1941 pudieron continuar estudios de secundaria también en Barquisimeto Alberto Pérez, José Adames, Sixto Guaido y Pascuala López quien se marcho a Caracas donde ingreso en la Escuela de Enfermeras, graduándose allí de Comadrona, fue entonces ella la primera Comadrona graduada que cumpliera esa labor en Siquisique. La Escuela Federal Graduada tuvo la suerte de contar con la dirección de Rigoberta Douin quien aparte de su inusitada personalidad estaba plena de juventud y dinamismo aparte de su preparación profesional. Ella venia egresada de la Escuela Normal de Mujeres de Caracas y por consiguiente dotada de todas las herramientas para desarrollar una labor docente integral. Ella trabajo inicialmente con 5º y 6º grado. Esta extraordinaria educadora imprimía al trabajo docente tal motivación que sus alumnos en ningún momento perdíamos el interés. Podría decirse que nuestra asistencia a la escuela más que un deber se convirtió en una devoción. Sentíamos el gozo de estar en clase, de aprovechar al máximo de las enseñanzas impartidas y se había establecido allí como competencia por obtener cada quien las mejores notas, valga decir, configurar el cuadro de honor. Hable antes de enseñanza integral y así era por que la Educación que se ofrecía en aquella institución no se limitaba a las cuatro paredes del aula, la pizarra y la tiza, implementos infalibles en un salón de clases de la época ya que ni remotamente nos imaginábamos utilizando una computadora o valerse de un video. Íbamos mas allá: se hacían manualidades utilizando materiales que estaban al alcance, tales como hilos, telas, cartón, papel, vidrio, papel aluminio en colores, entre otros. En navidad la escuela se convertía en un taller. Grupos diferentes cumplían con una actividad encomendad o elegida a su propia discreción. Unos escribían mensajes que eran remitidas a las casas comerciales de Barquisimeto y Carora solicitando colaboración para preparar los regalos o aguinaldos a los niños más pobres de la población. Siempre la respuesta obtenida era satisfactoria, pronto comenzaban a llegar a la escuela paquetes conteniendo juguetes, telas, zapaticos y algún otro tipo de objeto. Con las telas los mismos alumnos hacían vestidos tanto para hembras como para varones. Para esa actividad gozábamos de la orientación de Doña filomena y Doña Delia, mama y tía de las Douin, quienes constantemente estaban dispuestas a colaborar en aquellas labores extraordinarias. En otras ocasiones en que nos ocupábamos en preparar algún acto cultural donde no faltaba alguna danza o baile, no podemos olvidar como una ancianita llamada Doña Saturna abuela de las maestras Douin, quien intentaba guiarnos en los ensayos de bailes o danzas que iban incluidos en el programa. La ancianita a quien me refiero no bajaba de unos noventa años. ¿Quién no ponía su granito de arena en el funcionamiento de aquella querida escuela? Algunos ofrecían dinero, otros objetos útiles o su colaboración personal. ¿Cómo no calificar a aquella escuela como una institución integral, si toda una familia, toda una comunidad participaba y valoraba su ser y hacer? Fin de año escolar Para los exámenes de fin de año todos los alumnos muy entusiasmados refrescábamos nuestras memorias para enfrentar las tres pruebas de rigor: escrita, oral y práctica, según las disposiciones del Ministerio de Educación de la época. Es de hacer constar que no había notas acumulativas, ese día tenia que probarse que se había aprendido durante ese año. Recuérdese que se trataba de la primera promoción de 6º grado que se lograba en aquella población. El examen se hacia ante un jurado conformado de tres personas capacitadas entes los cuales hubo alumnos que hacían gala de sus conocimientos, tal como lo hizo el alumno Alonso Pacheco a quien se le pidió hiciera un resumen de la independencia de America, lo cual hizo brillantemente describiendo desde la independencia de Estados Unidos hasta la de Chile y Argentina. El Baile Azul Este fue una fiesta de gala, un acontecimiento social esplendido con el cual se celebro el logro de la primera promoción de 6º grado en el año de 1940. Todas las muchachas o señoritas Lucian trajes azul celeste con zapatillas blancas y algunas que tuvieron la suerte de conseguirlas de color azul. Los caballeros invitados Lucian su traje de gala y los muchachos recién graduados vestían traje blanco y corbata azul claro. A las muchachas se les había ofrecido un programa elaborado en fino papel azul y letras doradas donde aparecían las piezas musicales que iba a interpretar la orquesta, en el espacio en blanco eran escritos los nombres de los caballeros elegidos según el agrado de la pareja. La música fue excelente e interpretada por una orquesta integrada por músicos de Siquisique y Baragua la cual era dirigida por el Sr. Arturo Meléndez. Las notas de los valses y paso dobles amenizaron aquella noche los aires del ventilado y silencioso Siquisique. Aquella mágica noche se oyeron también las melodiosas voces de los famosos Hermanos Gómez que habían venido de Carora como invitados especiales para esta extraordinaria celebración. No falto la melodía del tenor Hermogenez Gómez también integrante de los Hermanos Gómez. Otras actividades socioculturales Siquisique no obstante su aislamiento durante los años 30 y 40, no estuvo indiferente a las manifestaciones culturales, gracias a la preocupación de personas que dotadas de atributos, se atrevían a desafiar el mutismo y temor que prevalecían en aquellos tiempos. Podemos recordar con admiración a Don Miguel Pacheco y a sus hijos Eva, Miguel segundo y Alonso, a las familias Méndez Rojas, Flores, a Amenaida y Aura Pacheco y a José Espinosa. Don miguel fungiendo como director de escenas se daba a la tarea de cultivar a jóvenes y señoritas de la época en la escenificación de las obras: dramáticas, románticas y de humor, a presentar periódicamente, para júbilo de una numerosa asistencia que plenaba el amplio patio enladrillado de una enorme casa de la familia Armas. Estas veladas eran todo un lujo de histrionismo nato. En la parte religiosa se destaco como sacerdote muy activo el Padre Víctor José Salas con sus solemnes y entusiastas misas de aguinaldo; ya a las cuatro de la mañana empezaba a repicar las campanas para ver después el templo lleno de fieles. Animaban con el canto de villancicos un grupo de muchachas como eran las hermanas Espinosa Mercedes, Rosa y Lindita, las hermanas Adames Lucia y Rufina, las hermanas García Rita Elena y Carmen y Camila Hurtado. Este grupo era acompañado al órgano por Don Delfín Rodríguez en un tiempo, después por su hijo Luis y en algunas ocasiones por un joven criado del Padre Salas, quien arrancaba del órgano armoniosas notas que invadían el ámbito y emocionaba a los oyentes. Así mismo durante el mes de mayo se celebraban con gran devoción las llamadas Flores a María, cuya responsable de organizar era la sociedad de hijas de María integradas por jóvenes y niñas. No olvidamos a la niña Angelina Salón que a pesar de la diferencia de edad había ingresado al grupo. En un acto hermoso que se repetía durante los 31 días del mes de mayo para venerar a nuestra madre espiritual la Virgen María con oraciones y cánticos y ofrendaban un ramillete de hermosas flores naturales. La imagen de la virgen lucia en su trono cada noche, un motivo diferente que recordaba las distintas advocaciones que se atribuyen a la madre de Dios y de todos los hombres. No olvidamos aquí que en estos actos religiosos que son tradición de católicos, al Rvdo. Padre José Clemente Montesdeoca y por que no a su criada la niña Lolita que se ufanaba preparando todo. Igualmente recordamos al Sr. José Ramón Espinoza ( padre de José María Espinoza, que practicamente siguio sus pasos) persona activa incansable, que estaba en todo: desde hacer la limpieza del templo, tocar las campanas, elevar los cohetes, ayudar en el altar a rezar el rosario, acompañar con su voz a cantar la Santa Misa y al mismo tiempo tocar el órgano. En Semana Santa estas actividades se le multiplicaban pero para todas sacaba tiempo. Era admirable este siquisiqueño por sus tantas habilidades y su voluntad de ponerlas a prueba. Las fiestas Patronales, Semana Santa y otras fechas de celebración religiosa, eran celebradas con gran entusiasmo y fe católica. Con anticipación un grupo de niñas colaboradoras salíamos a solicitar una colaboración monetaria a cada persona o familia de la población. Como el bolívar gozaba de su valor normal, la mayoría de las personas aportaban entre 0.50 céntimos 1 o 2 bolívares. Las mejores contribuciones eran la de los señores Pedro y Antonio Meléndez García, de Doña Isabel madre de los primeros, la de Don Salvador Viloria, del señor José Alcalá y Don Salustiano Santeliz, entre otros. Entre los párrocos de la época recordamos al padre Víctor José Salas, al padre Español (Narro), al padre José Clemente Montesdeoca; uno y otro impartían gran solemnidad a los actos correspondiente a las diferentes fechas. Pero la obra prominente de estos consagrados delegados del Señor, fue la de cultivar el espíritu de los fieles con la semilla del cristianismo; especialmente a los niños y jóvenes que con interés recurrían a la Catequesis que se impartían en la parroquia. 2.) Pocos años después, la señora Carmen García de Adán, haría un breve recuento de las vivencias que recuerda en sus 33 años como educadora: “De las impresiones que haya tenido en los Centros de Educación donde me toco ejercer, ocupan puesto especial los servidos en medios rurales donde las comunidades se volcaban de manera espontánea y generosa a colaborar de una o de otra manera para el funcionamiento de la Escuelita que abría puertas de luz a sus hijos. Así sucedió en el Juzal, caserío del Estado Lara, en los límites con el Estado Falcón, a media hora a pie o a caballo de Mapararí del mismo Estado. De igual manera en la Fundación , caserío del distrito Torres, donde su gente siempre prestó su apoyo a la escuela; aquella comunidad escolar no se hacia esperar. En la Cuesta Santa Bárbara, población suburbana del Municipio Iribarren, situado al sur de Barquisimeto y muy próxima al Río Turbio, también allí los representantes de la comunidad escolar demostraron su interés y apoyo por el funcionamiento de la Escuela. Mi carrera como docente la viví finalmente en el Grupo Escolar “Virginia de Andrade”, donde laboré durante 8 años contando con el asesoramiento de los mismos, como de los compañeros docentes, administrativos y obreros de dicha institución”. “Con estas sencillas memorias dejo expresados el sentimiento patriótico y la valiosa cooperación de las personas aquí mencionadas, quienes fueron protagonistas espontáneos de las interesantes acciones a las que me he referido.
Bibliografía:1) Educadora Carmen García de Adán-De Pizarra y Tiz; Barquisimeto enero 2007. 2.) Barquisimeto 03/05/09. |