CICLO PERSONALIDADES DEL MUNICIPIO URDANETAGenerales Pedro y José Mora
Los Generales Pedro y José Mora, eran nativos de la población de agua Buena y se distinguieron en la Guerra Federal por su arrojo y valentía, pero lo más importante, por su honestidad y desprendimiento, además del respeto por el contrincante, sobre todo cuando demostraba valor en el campo de batalla.Se puede decir que fueron la mano derecha del Mariscal Falcón, y nunca se aprovecharon de esto para su beneficio personal.General Pedro Mora¡Coraje! ¡Coraje! Indígena de Ayamán; Coraje europeo de español, amalgamados con algunas gotas de sufrida sangre africana, tal fue el amasijo constitutivo de un hombre con mayúscula nacido en la valiente tierra siquisiqueña, que se llamó Pedro Mora. Tal vez nunca hubiera sido militar. Pero se le despertó súbitamente el instinto belicoso durante la guerra de los cinco años, ante el trágico espectáculo de su padre asesinado por los "godos". Entonces se fue a la lucha mas por honor que por venganza, en donde sus briosas hazañas lo encumbraron hasta el generalato. Con esa preeminente posición, y pleno de prestigio en el cacicazgo, dominó en su pueblo sin otras cortapisas que la de su voluntad, lo que tan poco lo transformo en violento tirano ni en succionadora sanguijuela: ni déspota, ni ladrón, su influencia fue benéfica como la del buen patriarca que guerreaba por compromisos del deber y que en los paréntesis de paz llevaba vida honesta y laboriosa de pastor en la arcaica tranquilidad de su campo. A continuación una anécdota del General Pedro Mora según un escrito publicado por el periódico coriano "El Día" en su número 172 correspondiente al 17 de enero de 1935, que fue guardado por Domingo Couthino. Cuentan que el alma de Mora era como la de un pozo de placida tranquilidad e instintivamente exaltado tumbaba un Toro de un envión o echaba a roncar a un hombre de un puñetazo. En esa actitud agresiva se puso una vez que el general León Colina llego a Siquisique, seguido de numerosas tropas. Necesitando el jefe coriano de unas bestias de remonta para algunos de sus oficiales, las exigió a Mora, que era la autoridad civil del lugar. Pero como Mora rehusó siempre apoderarse de lo ajeno, olvidando el principio militar y venezolanisimo de que las cosas no son de quienes son, sino de quienes la necesitan, contesto para no satisfacer las exigencias de Colina con evasivas soslayadas. Mas, como el caso urgia y la necesidad apremiaba, porque ya el ejercito se iba a poner en marcha, Colina compelió a Mora en tono arrogante, como para amedrentarlo y obligarle a proceder, diciéndole: general Mora; como el ejercito va a salir, montare a los oficiales en su lomo si no me trae las bestias en el acto. En ese instante surgieron en Mora las energías latentes de su amasijo hereditario; y altivo, y soberbio, y vibrante, con la cólera revuelta ya endiablada del español y el Ayamán, hecho pie atrás, y poniendo su revólver en disposición de disparar, contesta como un titán: -Valla Ud. Al carajo General Colina ¡montara usted en su madre, pero mi lomo se sabe defender!- En esa situación dificilísima, obligado a hacer respetar su autoridad, pero frente a la altivez de un hombre dispuesto a jugarse la última parada por su honor, Colina tenía dos caminos; o tolerar la irreprimible cólera de Mora, o matarse con él, al punto de un lance personal. Pero comprensivo y discreto, según era, así como valiente y generoso, opto por lo primero el gallardo jefe coriano, paladín caballeroso de la más fina cortesanía y soldado formidable de las filas de la Federación.- Según Cecilio Zubillaga Perera.- General José Mora.El General José Mora perteneció a ese grupo de valientes y aguerridos siquisiqueños, que como su hermano el General Pedro Mora, los Gutierres, los Parragas y otros mas, culminaron como militares A LAS ORDENES INMEDIATAS DEL MARISCAL FALCÔN, en la guerra Federal, de la cual en propiedad puede decirse que fue el complemento de la Independencia. Desde 1860 hasta 1905, no hubo batalla seria en Occidente, en donde se librase la suerte de la causa Liberal, en que el General José Mora no pasase lista de presente. "Los Chucos", "La Peñita" y Caujarao, le vieron luchar a las ordenes de Falcón. Churuguara y el Guay, en la revolución de Abril, le vieron batirse como un león, a las órdenes del General José Ignacio Pulido. Sosteniendo estos mismos principios, compartió con los vencedores de Guama los laureles de la batalla, a las órdenes del infortunado General Matías Salazar. Con el mismo valor peleó en la Mora y en Carora a las órdenes del General León Colina. En la última de estas batallas fue atravesado por un balazo que por poco le cuesta la vida, al cual sobrevivió, debido a su vigorosa constitución. Según pasaje que cuenta el falconiano Pedro Rafael Pereira, esto sucedió en la toma de la Plaza de Barquisimeto en Diciembre de 1899, siendo jefe del ejército el General Jacinto Lara (hijo). "Lo vi batirse al lado de sus paisanos, los generales Sulpicio y Abelardo Gutiérrez con tanto denuedo y bizarría, que arranco un hurra de bélico entusiasmo a los que presenciamos tan soberbia carga. Allí nuestro pabellón de combate, nuestra gloriosa bandera amarilla, ondulaba entre el humo de las descargas enemigas y su impetuoso avance" El General José Mora. Murió pobre, muy pobre y casi ignorado, de seguro que con el corazón lacerado de tristes y amargas decepciones. Este es, regularmente, el fin de los que como él, en el campo político, caminan de pies y por la vía recta, de los que no conocen antesalas palatinas, ni se arrodillan ante ningún poderoso, precisamente, porque su estructura moral no se presta a actitudes deprimentes. En su tumba se oyeron las siguientes palabras dirigidas por Pedro Rafael Pereira "ante tu tumba yo me descubro en espíritu, y le arrojo muchos puñados de laureles en oblación a sus grandes meritos de luchador insigne y liberal sin mácula. Descansa en paz, valiente y denodado guerrero, ¡Que las brisas que visiten vuestra tumba en la hora en que el sol desaparece entre las brumas del ocaso, os salmodien los pasados ecos de las triunfantes dianas de las batallas en que luchaste, las cuales embriagaron de gloria vuestra alma de soldado! ¡Descansa en paz noble amigo y compañero de ideales! Al presentar mi pésame a su estimable familia, lo hago extensivo al Estado Lara y especialmente a Siquisique, cuna de ese hijo mimado de Marte, que le dio timbre y honor con sus hechos legendarios. Firmado en Piedra Grande en Octubre de 1919 por Pedro Rafael Pereira. Derrotas de los generales MoraEn el Combate de los Dos Caminos, (Septiembre de 1860) sitio equidistante a las poblaciones de Aguada Grande y el Copey, el comandante Francisco Gil, centralista, derrotó al revolucionario Pedro Mora. "En la Revolución Azul: Los generales Antonio José y Froilán Álvarez, pelearon en Aregue en Mayo de 1870, contra los generales Pedro Mora y Fernando Catarí, siquisiqueños, triunfando los hermanos Álvarez". "Ocupada la plaza de Carora por fuerzas del Gobierno mandadas por el General Pilar Bracho, que habían sido reforzadas por un contingente siquisiqueño comandados por el General José Mora, fue atacado por Froilán Álvarez, quien después de un recio combate salió victorioso". Los hermanos Mora venían juntos y se separaron en Aregue, donde se quedo Pedro. José al mando de un grupo, siguió a paso rápido hacia Carora para poner en aviso al General Bracho y de ser posible traer refuerzos; la estrategia de la separación no les dio ningún resultado, porque no les dio tiempo de regresar con refuerzos ya que los hermanos Álvarez también se dividieron, quedándose Antonio José en el combate de Aregue y partiendo Froilán para Carora. Así fue como resultaron derrotados los generales, hermanos Mora por los generales, hermanos Álvarez, en este par de batallas. A continuación un extracto “Casi literal” tomado del libro inédito Geografía del Distrito Urdaneta del Sr. Miguel Pacheco, donde se alude a un pasaje de la guerra de aquellos tiempos, que se vivió crudamente en Siquisique. ESCARAMUZAS EN SIQUISIQUE“No recordamos con precisión las fechas, pero si los acontecimientos por haber presenciado de cerca algunos de ellos, pues los muchachos de 8 a 12 años no temen a las balas y acuden por curiosidad, sin apreciar el peligro al que se exponen. Cuando pasó el General Cipriano Castro acudimos a los campamentos a recoger efectos de los que dejaron, sin temor a los soldados que nos amenazaban. Sobre este día ingrato para este pueblo, escribimos un articulo aparte. Un domingo salíamos, después de oír misa, cuando fue atacada la guarnición que tenia Antonio Álvarez en la casa denominada “La Patriótica” (Situada en la Avda. Comercio con calle 5, haciendo esquina con la Plaza Bolívar) donde organizaba la recluta que iba a despachar para Barquisimeto, siendo Álvarez Jefe del Gobierno. Atacado en ese instante por las fuerzas de los generales Ceferino y Manuel Castillo, que venían de Baragua. Distribuyeron sus tropas por las tres calles del pueblo y desde lo alto de la casa de Gobierno nueva, principiaron a disparar, (Esta casa está situada en la avenida comercio entre calles 6 y 7, donde funcionaba el juzgado de Siquisique hasta hace poco). Álvarez pretendió defenderse, pero la recluta se sublevó y emprendió la fuga, lo que hicieron también los guardias. Desde el altozano contemplamos la confusión, cuando vimos que la gente de Álvarez venia en derrota, seguidos por una lluvia de balas que corría por el suelo. Esta gente se dispersó por distintos puntos y algunos pasaron el rio sin desvestirse. Álvarez no corre y sin apresurarse intento pasar el rio, haciendo disparos con su revólver, pero antes de llegar a la orilla opuesta, una certera bala dirigida de esta orilla lo dejó sin vida. La fuerza de los Castillos no se quedo en la población. Otro día, en una tarde, un grupo de 13 ciudadanos de la gente del gobierno que comandaba el Gral. José Mora, sorprendió a la fuerza de Santiago piña, que iba llegando a la población, suscitándose un tiroteo en el cual murieron el Coronel Manuel Meléndez e Ignacio Méndez. Sucedió que Ramón Flores y Horacio Pacheco con una pequeña guerrilla ocupaban el edificio que se llamaba Casa Pública, situada en un alto. Fue vista desde lejos por los gobiernistas la pequeña fuerza de Flores y convinieron en darle una sorpresa, haciéndose aparecer como un grande ejercito. Se distribuyeron los atacantes en forma de batalla y desde la entrada al pueblo tocaron corneta y establecieron su plan encontrándose con la fuerza de Piña, que se dispersaban por las calles y al toque de corneta y vivas al Gral. Sulpicio Gutiérrez, esta fuerza creyó que eran atacados por un inmenso ejército y se produjo la confusión y la derrota. El Coronel Meléndez que estaba en la calle “La Culebra”, se fue a buscar su gente que estaba en la casa que se denominaba “Las Dos Margaritas”, fue alcanzado por una bala, dirigida desde la casa que fue de Doña Sofía Gutiérrez y así Méndez que se había apoyado en la casa denominada “La Perla”, fue tirado desde el cerro de las Giménez. Estas dos muertes confirmaron la noticia de que las fuerzas atacantes eran numerosas y que eran certeras al disparar haciendo estragos. Esto apresuro la derrota. Ya al anochecer se reunieron los pocos del gobierno, sin haber sufrido ni un rasguño, celebraron el triunfo en la casa de Maximiliano Riera, donde supieron que habían atacado a la gente de Santiago Piña que eran como 300 hombres. Eran los del gobierno (quienes las tenían bien puestas) el Capitán Miguel Camacho, Enrique Pacheco, Pio Pastrán, Casimiro y Horacio Mora, Jonás Meléndez, Bernabé, Juan Bautista y Juan Antonio Pire y otros, quienes al saber el número de los derrotados, se fueron raudos con disimulo por los lados del cementerio. La guerrilla de Flores se marchó a las 12 de ese día. El Coronel Piña reorganizó su gente en la mañana del día siguiente y se marchó a Parupáno”. Mas que valor, fue casualidad que el plan que orquestara la gente del gobierno para atacar a la guerrilla de Flores, que en verdad no eran muchos, les diera resultado ante la llegada de las fuerzas de Piña, quienes pensaron, ante el toque de corneta y las vivas al General Sulpicio Gutiérrez, que estaban siendo atacados por las numerosas tropas que este comandaba, aunque no estaban presentes en Siquisique en ese momento. CONTINUARÁ |