LA HONESTIDAD COMO PARADIGMA

El General Rafael Urdaneta, Heroe eponimo de nuestro Municipio, fue un fiel exponente del hombre que lo dio todo sin desmayo por su Patria y en sus ultimos tiempos esto quedó plasmado indeleblemente y asi lo recoge la historia. He aqui un escrito que retrata un pasaje de sus ultimos años de vida.

“Excmo. Señor Presidente de la República

 

Rafael Urdaneta, General en Jefe, y actual Secretario de Guerra y Marina, respetuosamente, ocurro a V.E. con mi primera solicitud, después de haber tenido la fortuna de consagrar a mi patria una vida entera. Es a los 29 años de servicios militares, y después de haberla acompañado, como fiel soldado, desde que se dio el primer viva a la Independencia Americana , que, ya en la vejez, sin más riquezas que la honra, sufriendo penosas enfermedades y próximo a cegar del todo, pretendo asegurar siquiera la subsistencia, pues que no me es dado pensar ni en la de mis hijos, para quienes no han alcanzado la útil vida de su padre.

Penoso es para un antiguo veterano que fundó siempre el orgullo en sacrificarlo todo por su patria, pedirle por la primera vez, y ya cuando no puede servirle más: pero una vejez indigente, una larga y querida familia y el honor de las insignias militares con que me veo condecorado por la Nación , son objetos que necesariamente han de sobreponerse al generoso deseo de consumar el último sacrificio: el de aquella pensión con que la República sostiene a sus inválidos.

Creo notorios mis servicios, tan antiguos como la obra de la Independencia , constante como ella, y no grandes pero si fieles. Con más o menos fortuna, mi nombre figura en todas las épocas de su historia y con la dicha de no haber emigrado, siempre tuve la de cargar con el peso entero de las desgracias de mi patria. Ella existe ya, independiente, libre, soberana, y marcha rápidamente a su engrandecimiento. Yo achacoso y casi ciego, me acerco al fin de una vida de rigores y privaciones, de movimiento y de peligros; pero lleno de noble orgullo y de inexplicable gozo, porque vi nacer a la República , la acompañé bien en su peligrosa infancia, expuse mil veces mi vida por la suya, en fin, he tenido la dicha de sacrificarle mis años floridos, mi salud, mi vista, y hasta la suerte de mis hijos, ¡Que crezcan en gloria, riqueza y poderío, será mi deseo mientras yo respire!, y por su propia honra, tanto como por la mía, pido al Gobierno la pensión de inválido que me corresponde por la Ley.

 

Para formalizar el expediente, tengo que acompañar una hoja indicativa de mis principales servicios militares, una exposición de mi presente y más grave mal que es la pérdida de mi vista y la certificación correspondiente del facultativo; esperando que en virtud de todo: Se sirva V.E. declararme comprendido en los artículos 14 y 15 de la última Ley de Inválidos, para entrar al goce que señala el Artículo 2º para los militares, que según el 6º se hallan, como yo, en la imposibilidad de procurar la subsistencia. Así lo espero de la justicia del Gobierno.

 

 

Caracas, 18 de Octubre de 1839.

 

"Rafael Urdaneta”