Coronel Juan de los Reyes Vargas, (el indio)
Pintura de Reyes Vargas realizada por el Arquitecto y Pintor Caroreño Juan Chirinos
La tecnica empleada es acrilico sobre tela utilizando el pincel, sus medidas son 80 x 100, el estilo de la obra es post impresionismo, el motivo: El indio Reyes Vargas basado en las facciones de los aborigenes xaguas de acuerdo a la reseña historica geografica de su natalicio. Este cuadro se encuentra actualmente en la Casa de la Cultura de Rio Tocuyo, y fue pintado en el año 2004.
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Indígena Militar en la Guerra de Independencia.
A finales de 1810 Siquisique era la última posición avanzada de los republicanos frente a los realistas de Coro.
Juan de los Reyes Vargas, conocido en la historia como el Indio Reyes Vargas, fue uno de los caudillos de Siquisique, quien se había ganado los galones de Capitán de Milicias a las ordenes del Marqués del Toro en las batallas de Coro y Sabaneta en el año 1.810, por el gran valor demostrado en lo que resulto ser la primera expedición patriota de la Primera República; la que se denominó Campaña de Occidente, la cual se perdió debido a la aguerrida resistencia de la Plaza de Coro hecha por Ceballos y a la poca experiencia de las tropas.
Luego de esta retirada, el Marques del Toro a su paso por Siquisique nombro al Indio Reyes Vargas como Jefe de Guarnición de la Plaza de Siquisique, pero subordinado al Comandante Manuel Felipe Gil, con la misión de impedir que los realistas avanzaran hacia Carora y Barquisimeto.
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Durante el año de 1.811 el Indio Reyes Vargas influido por resentimientos, debido al hecho de que casi todos los compañeros que le acompañaron a incorporarse al ejercito del Marques del Toro en 1810, incluyendo a su hermano José Maria, Pedro León Torres y Florencio Jiménez entre otros, que en su mayoría ostentaban su mismo rango militar, tenían un trato que a el se le negaba. Ellos por ser de la clase social mas alta (en su mayoria Mantuanos) y el por ser analfabeta e indio, situacion que sencillamente influyo no solo en el sino en las mayorias de la clase social mas baja que lo apoyarian en la llamada campaña de Monteverde para luego triunfar en perjuicio de la Primera Republica.
El Indio siquisiqueño bajo la influencia del presbítero Andrés Torrellas, cura doctrinero de los pueblos San Miguel y Moroturo, inteligente y activo, consagrado exclusivamente a la causa del rey, dedico toda su elocuencia para explotar estos sentimientos en el, hasta hacerlo proclamar su adhesión a las filas españolas y a Fernando VII, y a fines de febrero y comienzos de marzo de 1812 entraron en contacto con las autoridades de Coro, manifestándoles su propósito de alzarse en favor del Rey si les mandaban refuerzos.
Esto dio origen a la expedición al mando del capitán de fragata Domingo de Monteverde, que salió de Coro el 10 de marzo de 1812. Pero antes de que llegasen a Siquisique, Reyes Vargas impaciente se había alzado el día 15, a la cabeza de 300 fusileros y 100 flecheros, todos indios o mestizos, y al proclamar a Fernando VII, apresó entre otros, al teniente de justicia mayor republicano Manuel Pacheco; al comandante del destacamento patriota, capitán Pedro León Torres y al teniente Vicente García, ha quienes dos dias despues soltó para que asistieran al recibimiento de Monteverde, pero este isleño al saber de la conducta de los republicanos, hizolos presos nuevamente y los despacho para Coro, de donde los mando Ceballos para Puerto Rico.
Una de las primeras medidas de Reyes Vargas fue la quema en público del papel moneda de la República, que consideraba «repugnante», a fin de «hacerlo más odioso».
Cuando Monteverde entró el 17 de marzo en Siquisique fue recibido con vivas. Además de conceder a esta población el título de «Leal Villa», ratifico a Vargas «Capitán urbano de los naturales» de Siquisique.
Como dato curioso en la Primera Republica solo se elevaron la poblacion de Puerto Cabello a Ciudad por parte de los patriotas y como contraparte Siquisique fue elevado a "Villa" por los Realistas. Ambos en premio por la fidelidad a sus respectivas causas.
Vargas y sus hombres participaron junto con las fuerzas de Monteverde en la toma de Carora el 23 de marzo, donde derrotaron a la guarnición republicana, y luego continuaron en la campaña que culminó con la capitulación de Miranda en San Mateo.
El 30 de septiembre de 1812 Reyes Vargas se hallaba en Coro, donde dio un amplio informe sobre aquellos sucesos de marzo anterior. En esa época tenía cerca de 30 años y se decia que era analfabeto, cosa que no creemos por la carta que escribio el 20 de octubre de 1820 con motivo de reinsertarse por pedido de Bolivar a favor de la lucha libertaria venezolana.
Combatió en varias acciones, en las que se destacó por su entrega total en el combate contra los republicanos, con todas las consecuencias que ello implica. El 13 de septiembre de 1813 combate en los Cerritos Blancos al jefe patriota coronel Ramón García de Sena. El 10 de Octubre del mismo año combate al General Rafael Urdaneta en Carora.
En diciembre cae emboscado en Urachiche, en compañia del cura Torrellas y 600 hombres que son diesmados y por poco son atrapados por el enemigo. El 29 de diciembre se enfrenta en Baragua al mismo General Urdaneta. El 11 enero de 1814 vuelven a encontrarse en Baragua estos esforzados guerreros, y despues de un corto pero reñido combate, triunfa el General Urdaneta. Tambien asistio con Monteverde y Ceballos al sitio de Valencia, defendida por Urdaneta en 1814, y a la primera Batalla de Carabobo el dia 28 de mayo de ese mismo año, ganada por el Libertador. El 24 de diciembre de 1815 se enfrentó y venció en La Ceibita (Edo. Lara) al comandante republicano Francisco Colmenares.
Combate en Nutrias el 19 de Mayo de 1818, donde muere Juan Ignacio Figueredo y asistio a otros tantos combates. En 1819, tenía sus fuerzas concentradas en Barinas, siempre acompañado del padre Torrellas.
El Indio Reyes Vargas durante los ocho años que actuó bajo la bandera de la monarquía, se convirtió en un enemigo terrible y de gran destreza en los combates. Su fama se extendió hasta la Madre Patria, mereciendo el titulo de gobernador de la "Villa Siquisique" en 1812, ratificado por el monarca. Es condecorado por el rey Fernando VII con la Cruz de Carlos III por sus servicios a la Corona y recibe la distinción de "Caballero del Habito Cruzado".
El propio Simón Bolívar consideró de gran importancia la adquisición para la República de un militar como él, ya que conocía la valia del indio guerrillero e hizo gestiones para hacerlo ingresar nuevamente al servicio de la patria, y comisiono a Francisco Fonseca para tal hecho, quien se valió de las Santeliz, hermanas naturales del indio, las cuales hablaron con este en Curarigua y lograron convencerlo. Tal acontecimiento fue celebrado por los patriotas como fausto, inclusive el Libertador, quien hizo de el especial recomendación y le dispenso su amistad y proteccion a tal punto que le conservó su grado de coronel dentro de las fuerzas republicanas, quedando directamente a su mando, pues este comprendiendo su error vuelve con mas entusiasmo a cerrar filas en la causa republicana y tanto el como sus compañeros siquisiqueños se declaran consumados patriotas, prestando valiosos servicios a nuestra emancipacion Politica. para esa epoca no era ya un inexperto y vulgar guerrillero, era un Jefe aguerrido y de gran prestigio, a quien seguian voluntarios todos los habitantes de estos lugares, y quienes se comunicaban directamente con el Libertador;
Con motivo de su decision en una proclama al pais y a sus soldados expresa: “Compañeros de armas, hermanos y amigos: Estos títulos tan sagrados para todo corazón honrado y sensible, han despertado en mí todos los sentimientos que un vano fanatismo logró sofocar en mi pecho momentáneamente. Nací colombiano y soy colombiano por segunda vez; gracias al Dios de la verdad que me ha inspirado con el tremendo grito de justicia. Si: extraviada por la senda de nuestros enemigos comunes, empuñé un arma liberticida que no debió emplearse sino en defensa del suelo patrio. Mas los trastornos de nuestra antigua metrópoli me han dado lecciones luminosas del derecho de los hombres. La España misma me ha enseñado que un rey no es más que un súbdito del pueblo, y que el pueblo es el verdadero soberano. Cuando yo enajenado por la razón, pensé como mis mayores, que el rey es el señor legítimo de la nación, expuse en su defensa mi vida con placer. Ahora que los inmortales Quiroga y Riego han descubierto con sus armas libertadoras, los títulos imprescriptibles de la nación, he logrado convencerme de que tanto el pueblo español como el americano tienen derecho para establecer un Gobierno según su conciencia y propia felicidad.
–¡Antiguos compañeros de armas!— La Constitución española os excluyó a los más de vosotros, á pretexto de africanos, de los legítimos goces que nos concede la Constitución de Colombia. Allá se nos trata como seres malos de la sociedad. Acá somos como los primeros ciudadanos de la República. Creedme , amigos, nuestras armas se han empleado en nuestro daño; volvedlas á nuestra patria legítima, que ella os acogerá con la indulgencia que a mi. Yo fui su mayor enemigo; ya soy su primer defensor: Viva Colombia! Morir por ella será mi gloria! Cuartel Divisionario de Carora. 21 de octubre de 1820. REYES VARGAS
Su disidencia fue muy lamentada por los jefes españoles por considerar que sus servicios fueron muy valiosos para la causa realista.
De allí en adelante será un baluarte al servicio de la república, y triunfará en diversos combates contra las tropas españolas. El Indio Reyes Vargas quien primero puso su lanza a favor de los Realistas y luego al frente de los Bravos Siquisiqueños, combatió a los españoles como si fuera la reencarnación de Guaicaipuro, y defendió palmo a palmo el Patrio suelo. el 17 de noviembre de 1820 Bolivar le ordena suspender las hostilidades para poder atender a las negociaciones de paz que exigia el Mariscal de Campo don Pablo Morillo; el 25 del mismo mes se firmo el armisticio por seis meses en Trujillo; pero habiendo proclamado su independencia la Provincia de Maracaibo el 28 de enero de 1821, antes de terminar el plazo convenido quedo roto el armisticio. El Libertador le ordena el 10 de marzo de 1821 desde Bocono incorporarse a las fuerzas del Coronel Carrillo, para que se apoderaran sin perdida de tiempo de Barquisimeto y Tocuyo, tambien presto sus servicios especialmente en la reconquista de Coro, de allí que el 11 de junio de 1821, Bolívar le ordenó desde San Carlos que se encargara del mando de Carora, y así mantener expedita la comunicación con Coro y controlar la guerrilla en la zona. El 12 de julio de 1821, se internó en el territorio de la península de Paraguaná contra las tropas del coronel entonces realista, Pedro Luis Inchauspe al que derroto y así libero al territorio del hoy Estado Falcón; y ya para finales del mes de junio estaban en San Felipe persiguiendo al Coronel Lorenzo Morillo, que habia evacuado a Barquisimeto; asi es pues, que cuando el Libertador se ocupaba en reconcentrar su ejercito para dar la memorable Batalla de Carabobo, los hijos de Siquisique se batian con faborables resultados en San Felipe, evitando de ese modo que los realistas atacaran la ciudad de Barquisimeto donde habia quedado enfermo el general Rafael Urdaneta; El 1 de octubre de 1821 derrotó en Baragua a las tropas realistas del coronel Lorenzo Morillo, el cual reagrupo fuerzas y se vengo al derrotarlo en Baragua el 16 de enero de 1822. No obstante esta victoria los realistas emprendieron la retirada hacia Maracaibo conocedores de los resultados de la Batalla de Carabobo. Fue el último combate que libraron españoles y republicanos en territorio del hoy Estado Lara.
Juan de los Reyes Vargas nació el 6 de enero de 1785 en la manzana Espejo caserío Uriche y era hijo de un Isleño (canario) que vivía en Río Tocuyo de nombre José Santelíz, con una hermosa india siquisiqueña que luego se unió con el pardo Cecilio Vargas, de quien heredo su apellido.
Murió arteramente asesinado en La Casa del Balcón en Carora, luego de una invitación que le hiciera para una reunion el 28 de marzo de 1823 (viernes santo), otro guerrero republicano, su “compadre” el coronel Reyes González (el cojo) que se había hecho mas celebre por los crímenes que cometió que por las batallas que dio en la independencia. "Corría animado el obsequio cuando González de improviso increpa a Vargas: lo tilda de tránsfuga, le ordena someterse y trata de aprehenderlo. Vargas protesta e intenta evadirse; pero en vano, por que González llama en su auxilio gente armada, entre ellos
el capitan Estaban Pérez, y el dragón Simón Gómez” segun Iribarren Celis, y sometiéndolo lo atan, y abusan de la inermidad del cacique y comete el delito incalificable de asesinarlo cobardemente a machetazos.
"Así sucede la muerte de este valeroso caudillo, cuya actuación en la obra emancipadora, si merece, en parte, censuras acerbas, esta esperando por su parte laudable una pluma que la analice debidamente, para que se reconozca el caudal de sus meritos, y no caiga en anomia su nombre ante la gratitud nacional".
Fue tanta la fama que alcanzo el guerrero siquisiqueño que era conocido en gran parte del país, y he aquí parte del relato de un hecho acaecido en la región de Trujillo, a donde fue llamado como comandante de la milicia para pelear contra unos milicianos alzados. Los hechos que allí ocurrieron lo hicieron dar un paso muy importante en la historia, que lavo su nombre y lo salvo de la anomia, pues luego de lo sucedido por aquellos lares hizo un trato con el libertador y regresa nuevamente a las filas patriotas.
Luego del fracaso del armisticio firmado por Bolívar y el Mariscal de Campo don Pablo Morillo en Trujillo se desbordan las pasiones y los Realistas mandan a detener a todos los simpatizantes de la República: La guerra sigue su curso despiadado.
Esta es la historia de don Vicente de La Torre; secundado por otro hacendado llamado Ramón Méndez, comanda los destacamentos trujillanos y en El Cenizo, y en Los Llanos de Valerita propina derrotas contundentes al enemigo realista. El Capitán de La Torre recibe informes de que su esposa, sus primas y tres de sus hijos han sido detenidos en las vegas del Río Motatán. El Capitán entonces resuelve convertir su fuga en resistencia activa y forma con cincuenta hombres de su hacienda "El Cequión" una guerrilla, con la colaboración de su hija mayor Barbarita y varios oficiales. La guerrilla de La Torre propina constantes reveses a los destacamentos enviados en su persecución por el Gobernador Farías. Pasan dos años sin que éste logre pacificar el territorio bajo su mando. El Gobernador decide entonces a nombrar como jefe militar de Trujillo a un aguerrido jefe realista Comandante del Canton Carora y Siquisique, conocido como el Indio Reyes Vargas para que se desplaze hacia Trujillo y emprende la ofensiva contra los guerrilleros de La Torre.
El primer encuentro ocurre en el sitio "Los Amadores", de las llanadas de Monay, de donde el jefe patriota se retira prudentemente ante la superioridad numérica y en recursos bélicos del adversario. En nuevo encuentro en el lugar denominado " La Ceibita ", en la zona baja próxima al Lago, repite la maniobra, de La Torre. Sin permitir que Reyes Vargas diezme su pequeña fuerza el Capitán de La Torre , ataca y se retira, dejando por supuesto heridos que son de inmediato liquidados por la implacable ferocidad del jefe realista.
El Capitán de La Torre busca en su repliegue constante aproximarse a su base logítistca "El Cequión", fundo de su propiedad cercano a Betijoque. Durante las escaramuzas entre el grupo guerrillero y los realistas, Barbarita, y los otros oficiales han permanecido firmes, dando muestras de indomable coraje. Los guerrilleros se asombran ante la serenidad y audacia de Barbarita en los momentos más conflictivos. Aquí entra en juego la astucia del siquisiqueño, que viendo que no era fácil derrotar y atrapar al Capitán de la Torre, le tiende una celada a Barbarita cuando efectuaba una maniobra de reconocimiento, inmediatamente es rodeada por el enemigo que de inmediato la captura y remite al Gobernador Farías como trofeo inapreciable. cumplida su misión el Indio Reyes Vargas regresa a Siquisique.
El trágico desenlace de la odisea del Capitán de La torre termina de esta manera: Al recibir el Capitán de La Torre este funesto parte, enmudece y un sudor frío surca su frente. Se Trata de su hija predilecta, del alma de la resistencia. Piensa en la suerte infame que puede sufrir su hija en manos de los desalmados sicarios monárquicos. Decide entonces proponer a Farías entregarse como rehén a cambio de la libertad de la heroica muchacha. Farías, de inmediato acepta la proposición, y de La Torre , después de dar de baja a los integrantes de su pequeña fuerza, se pone en manos de los realistas.
La ciudad de Trujillo es seno de los más encontrados sentimientos. El Gobernador Farías y sus secuaces se muestran jubilosos: ha terminado para ellos una pesadilla de más de dos años. El mandatario está dispuesto a dar un escarmiento con la ejecución del Capitán de La Torre. Los trujillanos tratan de persuadirlo de que tal medida no es conveniente, porque habrá de recrudecer el odio y generar propósitos de venganza en muchos de los amigos y partidarios del guerrillero. Pero de nada valen las súplicas, los razonamientos y las representaciones suscritas por los más respetables representantes de las familias locales. Francisco Farías, fanático, intolerable, insensible, lleva adelante su designio exterminador y el Capitán Vicente de La Torre, con el mismo valor y la impávida entereza con que había defendido su causa, subió al patíbulo instalado en una plazoleta situada frente a la puerta lateral de la Iglesia Nuestra Señora de la Chiquinquirá , en la vieja urbe donde tres años antes el Libertador había suscrito el tremendo decreto de la Guerra a Muerte.
Nota: Ante este hecho, repudiado por el Coronel Reyes Vargas por no estar de acuerdo. entro en tratos tras bastidores con El Libertador Simón Bolívar, del que era amigo desde que ambos pelearon en Coro a las ordenes del Marques del Toro en 1810, y decide regresar nuevamente a las Tropas Patriotas, con las que lucho por la gesta emancipadora con todo el arrojo de que fue capaz, hasta el punto de realizar varias misiones suicidas entre ellas la de limpiar de fuerzas realistas a la Península de Paraguana, hechos que fueron reseñados ampliamente por los historiadores de la época.
Bibliografía: Rosales, Rafael María. Reyes Vargas: paladín del procerato mestizo. San Cristóbal: Centro de Historia del Táchira, 1950. Manuel Pérez Vila. Br. R.D. Silva Uzcategui. Urdaneta en Magazine. Ignacio Montes de Oca. Iribarren Celis. www.diarioeltiempo.com.barabaradelatorre. Nuestro eterno agradesimiento a nuestro amigo, el Arquitecto caroreño Juan Chirinos por permitirnos usar su pintura del Indio Reyes Vargas.
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