BIOGRAFIA Y SEMBLANZA Del CORONEL Juan de los Reyes Vargas, (el indio)

Pintura de Reyes Vargas realizada por el Arquitecto y Pintor Caroreño Juan Chirinos
Reyes Vargas

Indígena Militar en la Guerra de Independencia.
A comienzos de 1810 Siquisique era la última posición avanzada de los republicanos frente a los realistas de Coro.

Juan de los Reyes Vargas, conocido en la historia como el Indio Reyes Vargas, fue uno de los caudillos de Siquisique, quien se había ganado los galones de Capitán de Milicias a las ordenes de
Francisco Rodríguez del Toro, –mejor conocido como el Marqués del Toro– en las batallas de Coro y Sabaneta –llamados antes de Aribanache y Guedequis– en el año 1.810, por el gran valor demostrado en lo que resulto ser la primera expedición patriota de la Primera República; la que se denominó Campaña de Occidente, la cual se perdió debido a la aguerrida resistencia de la Plaza de Coro hecha por los Realistas y a la poca experiencia de las tropas patriotas.
Luego de esta retirada, el Marques del Toro a su paso por Siquisique nombro al Indio Reyes Vargas como Jefe de Guarnición de la Plaza de Siquisique, aunque subordinado al Jefe de Carora, Comandante Manuel Felipe Gil, con la misión de impedir que los realistas avanzaran hacia Carora y Barquisimeto

En esta oportunidad empezaremos a publicar lo que denominaremos,  el Ciclo sobre Juan de los Reyes Vargas, el cual estará compuesto, para empezar, por una semblanza general del guerrero siquisiqueño y luego por una serie de recopilaciones y escritos realizados por diversos historiadores a través  del tiempo, que tratan sobre esta personalidad histórica de nuestro municipio.
Este guerrero  mejor conocido en la historia como el Indio Reyes Vargas, fue uno de los principales caudillos de Siquisique en la guerra de Independencia. Este destacado Indígena Militar, era hijo de un isleño, –Canario– con una india Siquisiqueña, nacido años antes de que estallara la Guerra de Independencia.
El Indio Reyes Vargas, según el historiador, Dr. Ramón Briceño, nació en la manzana de Espejo perteneciente al caserío de Uriche, situado entre Rio Tocuyo y Siquisique (1) –Actualmente pertenece a Siquisique. Esto era cuando Venezuela pertenecía al Virreinato de Nueva Granada, junto a Colombia y Ecuador y el Cantón Carora aun no era Parroquia eclesiástica–.
Era hijo de José Manuel de Santelíz y de una hermosa India Siquisiqueña –cuyo nombre se ha extraviado en la historia venezolana-; se dice que nació el 6 de enero (2) de 1785, según datos que suministró don María Querales, quien decía que su abuelo, el padre del Gral. Miguel Gerónimo Querales (3) era contemporáneo con Reyes Vargas y lo conoció personalmente. Vargas, toma el apellido de su padrastro, el pardo Cecilio Vargas, quien se unió a su madre y procrearon a su hermano José María. No se sabe ciertamente si tuvo o no escolaridad, existen algunas dudas al respecto.

Telasco Mac-Pherson
–en su Diccionario del Estado Lara- nos ofrece una semblanza del peculiar personaje: “Era Reyes Vargas inteligente y gallardo, pretencioso y capaz, en virtud de esa ley misteriosa del cruzamiento de las razas”. En 1810, Reyes Vargas se incorpora al ejército independentista, que comandaba el Marqués del Toro a su paso por Siquisique, cuando éste marchaba a Coro para enfrentar el bastión Realista comandado por el Brigadier José Ceballos.
“El Marqués del Toro se detuvo en Siquisique cuando iba rumbo a Coro, dirigiendo el Ejército Patriota compuesto por 4.000 hombres”, en esta oportunidad, según documentos de la época que no están muy claros –Al menos para mi– (4), entre los que lo acompañaban, se destacaban: el oficial Simón Bolívar, teniente de infantería; los caroreños: Estanislao Castañeda, José Olivares, Pedro León Torres -con el grado de capitán- junto a algunos de sus hermanos; el quiboreño José Florencio Jiménez, que se le habían unido a su paso por Atarigua, Arenales y Carora además de los sargentos: José Antonio Páez, Bartolomé Salóm y José Laurencio Silva, entre otros, que jugarían un papel importante en la vida del libertador y en la historia de este país.

Esta tropa, casi en su totalidad, eran milicianos bisoños que tenían la misión de batir a los realistas en Coro y consolidar El Gobierno, en lo que resultó ser la primera expedición patriota de la Primera República; la misma se denominó Campaña de Occidente y pudo haber sellado nuestra Independencia sin tanto derramamiento de sangre, pero se perdió debido a la aguerrida resistencia de la Plaza de Coro hecha por Ceballos y a la poca experiencia de las tropas expedicionarias. Esta situación, obligó a los patriotas a retirarse de Coro a través del territorio urdanetense, y que, gracias al papel determinante jugado por Reyes Vargas como baqueano –gran conocedor de la zona–, se pudo evitar una humillante derrota y se minimizaron las pérdidas de vidas humanas en dicha campaña.

Cuando los patriotas entraron en Coro y entablaron combate, en un terreno que les era hostil y desconocido, rápidamente cundió la desorganización en la tropa, allí surge imponente el Indio Reyes Vargas, quien se destacó liderando a los nativos siquisiqueños en la batalla, situación que se repitió en Sabaneta, donde igualmente el valor y arrojo demostrado salvó a este ejercito de una gran debacle ante el ataque de las fuerzas que venían de Maracaibo, mandadas por Miralles en apoyo de Ceballos y comandadas por Eusebio Antoñanzas.

Como reconocimiento a su singular accionar, el Marqués del Toro le ascendió en el mismo campo de batalla, colocándole  los galones de Capitán de Milicias.
Guerra de Independencia
El valor y conocimiento demostrado por el bravo `Indio´ en los enfrentamientos de Coro y Sabaneta –llamados antes de Aribanache y Guedequis– dejaron una gran impresión en la tropa y la oficialidad, –si entre ellos se encontraban Bolívar, aun teniente, y el Sargento José Antonio Páez, esta relación, suponemos, le serviría al Libertador para traerlo nuevamente a la causa patriótica años después de su defección a esta gesta–.
Al regreso de la fuerza patriota, y ante la meritoria labor realizada en Coro, el Marqués lo deja en Siquisique al mando de las milicias, como Jefe de la Guarnición del pueblo, con la misión de impedir que los realistas avanzaran hacia Carora y Barquisimeto, aunque subordinado al comandante Manuel Felipe Gil cuyo cuartel general se ubicaba en Carora.

Durante el año de 1.811,  el Indio Reyes Vargas influido por resentimientos, debido al hecho de que casi todos los que le acompañaron a incorporarse al ejército del Marques del Toro en 1810,  –en su mayoría ostentaban un rango militar acompañado de una excelente preparación–, tenían un trato preferencial que a él se le negaba a pesar del grado de Capitán conseguido a fuerza de valor en el campo de batalla –por ser indio o mestizo y pertenecer a una clase más baja–. También influía el hecho de que los oficiales patriotas, en su mayoría pertenecían a la clase social más alta (en su mayoría Mantuanos, cuya tendencia política era conservadora y oligárquica), situación que sencillamente influyó y abono el terreno para la futura defección, no solo de él, sino de la mayoría de los `pata en el suelo´ pertenecientes a las clases sociales más bajas, las que luego lo apoyarían a todo lo largo y ancho del país en la llamada campaña de Monteverde, lo que sería determinante en el triunfo de este, en perjuicio de la Primera Republica.
En estos sucesos, tuvo mucha influencia el accionar del Padre Andrés Torrellas y el hecho de que los Santelíz, padre y tío de Reyes Vargas eran Paisanos de Monteverde. (5).

El curarigüeño Rafael Domingo Silva Uzcátegui –en su Diccionario Larense- asevera y relata sobre el temible indio: “Reyes Vargas era una especie de cacique temido y de influencia en la región y lo prueba el hecho de haberle confiado el Marqués, la custodia de Siquisique, que era uno de los puestos de avanzada más importante, que colindaba –frontera–  con el territorio de Coro, donde se hallaban los realistas. Pero sucedió que otro personaje también de mucha influencia entre los habitantes de la comarca donde se hallaba Vargas, intervino en contra de los republicanos, activamente y con habilidad nada común, se llamaba este individuo el presbítero Br. Andrés Torrellas”.

En efecto, el Padre Torrellas, por medio de la sugestión, capta para el ejército de los españoles a Reyes Vargas,  `le hace sentirse pecador al haber ofendido a Dios y a su rey´.

Esta defección, inducida o no, sería importantísima en nuestra gesta independentista; El Indio siquisiqueño bajo la influencia del presbítero Andrés Torrellas, cura doctrinero de los pueblos San Miguel y Moroturo, inteligente y activo; consagrado exclusivamente a la causa del rey, dedicó toda su elocuencia para explotar estos sentimientos en el, hasta hacerlo proclamar su adhesión a las filas españolas y a Fernando VII. Ya, a fines de febrero y comienzos de marzo de 1812 entraron en contacto con las autoridades de Coro, manifestándoles su propósito de alzarse en favor del Rey si les mandaban refuerzos.
Esto dio origen a la expedición al mando del capitán de fragata Domingo de Monteverde ordenada por el Brigadier José Ceballos, que salió de Coro el 10 de marzo de 1812. Pero antes de que llegasen a Siquisique el día 17, Reyes Vargas impaciente se había alzado el día 15 (6), a la cabeza de 300 fusileros y 100 flecheros, todos indios o mestizos, y al proclamar a Fernando VII como única autoridad, apresó entre otros, al teniente de justicia mayor republicano de Siquisique, Manuel de Jesús Pacheco; al comandante del destacamento patriota, capitán Pedro León Torres; al teniente Vicente García; a los Cabos Primeros, Juan Bartolo Zasure o Yajure y a José Toribio Mendoza, junto al Soldado Manuel Gonzales y a Juan Bernabé Rodríguez. A quienes el día 17  –dos días después de su detención– dio órdenes de soltarlos, para que asistieran al recibimiento de Monteverde.
Cuando Monteverde entró en Siquisique, fue recibido con vivas y grandes muestras de aprecio, y en gratificación, además de conceder a esta población el título de «Leal Villa», ratifico a Vargas «Capitán urbano de los naturales» de Siquisique. Este, al saber de la conducta de los republicanos, (Pedro León Torres al ser liberado, comento a viva voz que él no aceptaba apoyar a la Corona) hízolos presos nuevamente y los despachó para Coro, de donde los mandó Ceballos detenidos para Puerto Rico.
Una de las primeras medidas que tomó Reyes Vargas al tomar el mando de Siquisique, fue la quema en público del papel moneda de la República, que consideraba «repugnante», a fin de «hacerlo más odioso».


Hay un pasaje de la historia del Municipio Urdaneta y Carora, que puede decirse cambio el rumbo de la historia de Venezuela.


Reforzada la expedición con los contingentes de Siquisique por parte de Monteverde, se procedió de acuerdo con las instrucciones de Ceballos, el cual había alertado sobre el riesgo de tomar Carora, por el peligro que representaban los refuerzos que podían llegar de Barquisimeto.
Reyes Vargas

Los acontecimientos estaban en pleno desarrollo y Monteverde, de acuerdo a  la sugerencia de los vecinos, se dirigió a la `Plaza´ de Río Tocuyo, sitio que de antemano había asegurado Reyes Vargas con 180 hombres. Monteverde que tenia presente un posible apoyo a Carora por parte de la guarnición de Barquisimeto, decidió desistir y no acometer la toma de Carora, “–según declaración de Reyes Vargas­– `emprendió la contramarcha sobre Siquisique´ A la distancia de una legua de Río Tocuyo, fue alcanzado el destacamento de Monteverde por el mismo Reyes Vargas, quien junto a su padre y tío, José y Juan Manuel de Santelíz, Juan Manuel Paz, León Cordero y otros “Le instaron con vigor” para que fueran a tomar a Carora, por que el comandante de este puesto estaba enfermo y contaban con espías dentro de este puesto que neutralizarían a los guardias y le abrirían las puertas”. (Urquinaoma).

Después de una conversación, `los vecinos´ lograron convencerlo para acometer una empresa que cambiaria la historia; –en ese instante en un paraje cercano a Río Tocuyo se decidía toda la historia de Venezuela en la guerra de la independencia. Aquel grupo de venezolanos representaba en ese momento el instrumento de una fatalidad que iba a echar por los cruentos senderos de la lucha a muerte los destinos de Venezuela–.

Vargas y sus hombres participaron junto con las fuerzas de Monteverde en la toma de Carora el 23 de marzo, donde derrotaron a la guarnición republicana. Según (Macpherson) Ab. Cit. “Algunos escritos de la época, movidos tal vez por los viejos resentimientos de la guerra que se reflejaron en el ánimo de no pocos historiadores del siglo pasado, reflejaron lo sucedido; el Dr. Ramón Briceño anotó lo siguiente en relación de la toma de Carora: `La ciudad fue entregada a saco (saqueo) sin piedad: y la sangre vertida a torrentes en el patíbulo, coronó la obra ignominiosa de la traición y selló el sacrificio de los dignos hijos de aquella honradísima población´. Ahora bien, cualesquiera hayan sido los crímenes que en toda su trayectoria de la guerra se le pudieran atribuir a Reyes Vargas, es justo reconocer que no puede imputársele haber sido el principal instrumento de los muchos desmanes que se cometieron en Carora, como lo pretendió Briceño. Ya son suficientemente conocidos los dicumentos de origen realista en los cuales el principal y verdadero responsable, y no es otro, segun esos documentos, sino el mismo Monteverde” C. Cita.

Ya son suficientemente conocidos “los documentos de origen realista en los cuales se deja constancia que el principal y verdadero responsable de esos asesinatos en Carora, no es otro sino el mismo Monteverde” (Blanco y Aspúrua). ­–Todas las guerras son sangrientas y no por eso es asesino el que combatiendo mate a un enemigo. Reyes Vargas se imponía por su bravura en el combate cuerpo a cuerpo y llego a ser temido por todos sus enemigos, entre ellos el general Páez, como dejó constancia en sus memorias este centauro de los llanos­–.
Todas estas acciones, unidas al pavoroso terremoto del 26 de marzo del mismo año, contribuyeron negativamente en contra de la causa republicana; y que aprovecharon los clérigos para afirmar que era “castigo de Dios por haberlo ofendido, al desconocer a su hijo y representante en la tierra, Fernando VII”. Barquisimeto y áreas limítrofes quedaron en ruinas después del terremoto, suceso que aprovechó Monteverde –siempre acompañado del Indio Reyes Vargas y el Padre Andres Torrellas– para apoderarse de esa importante plaza y desatar una cruel persecución contra los simpatizantes de la independencia. Y todos sabemos el final de la historia de ese año 1812: cae la Primera República, al capitular el generalísimo Francisco Miranda ante el propio Monteverde el 25 de julio.
Como dato curioso en la Primera Republica solo se elevaron de categoría, la población de Puerto Cabello, a Ciudad, por parte de los patriotas y como contraparte Siquisique fue elevado a “Villa” por los Realistas. Ambos en premio por la fidelidad a sus respectivas causas.
El 30 de septiembre de 1812 Reyes Vargas se hallaba en Coro, donde dio un amplio informe sobre aquellos sucesos de marzo anterior. En esa época tenía cerca de 30 años y se decía que era hombre de pocas letras, cosa que no creemos por la carta que escribió el 20 de octubre de 1820 con motivo de reinsertarse por pedido de Bolívar a favor de la lucha libertaria venezolana.

Sobre las acciones de Reyes Vargas a favor de la Corona Española y su vuelta a la Gesta Libertadora.

El Coronel Juan de los Reyes Vargas combatió en muchas oportunidades a favor de la Corona Española, en las que se destacó por su entrega total en el combate contra los republicanos, con todas las consecuencias que ello implica.

El 13 de septiembre de 1813 combate en los Cerritos Blancos al jefe patriota coronel Ramón García de Sena.

El 10 de Octubre del mismo año combate al General Rafael Urdaneta en Carora. En diciembre del mismo año, sufre una emboscada en Urachiche por órdenes de Villapol, cuando andaba en compañía del cura Torrellas y 600 hombres, los cuales fueron diezmados y el resto dispersado, en la que por poco son atrapados por el enemigo.

El 29 de diciembre se enfrenta en Baragua al General Rafael Urdaneta. El 11 enero de 1814, en una acción de guerrillas, vuelven a encontrarse en Baragua estos esforzados guerreros y después de un corto pero reñido combate, triunfa el General Urdaneta.


Guerra de Indepencencia 2

También asistió con Monteverde y Ceballos al sitio de Valencia, defendida por Urdaneta en 1814, y a la primera Batalla de Carabobo, el 28 de mayo de ese mismo año, batalla ganada por el Libertador. El 24 de diciembre de 1815, se enfrentó y venció en La Ceibita (Edo. Lara) al comandante republicano Francisco Colmenares. El 10 de abril de 1818, es derrotado en Nutrias. Nuevo Combate en Nutrias el 19 de Mayo de 1818, donde muere Juan Ignacio Figueredo y asistió a otros tantos combates que han sido poco reseñados debido a que su actividad principal era la de hostigamiento –guerra de guerrillas–. En 1819, tenía sus fuerzas concentradas en Barinas, siempre acompañado del padre Torrellas.

El Indio Reyes Vargas durante los ocho años que actuó bajo la bandera de la monarquía, se convirtió en un enemigo terrible y de gran destreza en los combates. Su fama se extendió hasta la Madre Patria, mereciendo el titulo de gobernador de la "Villa Siquisique" en 1812, ratificado por el monarca. Se distinguió de tal manera en sus acciones que es condecorado por el rey Fernando VII en varias oportunidades, entre la que destaca  la `Cruz de Hierro Carlos III´ por sus servicios a la Corona y recibe la distinción de `Caballero del Hábito Cruzado´.

El propio Simón Bolívar consideró de gran importancia la adquisición para la República de un militar como él, ya que conocía la valía del `Indio guerrillero´ e hizo gestiones para hacerlo ingresar nuevamente al servicio de la patria, y comisiono a Francisco Fonseca para tal hecho, quien se valió de las Santelíz, hermanas naturales del indio, las cuales hablaron con este en Curarigua y lograron convencerlo. Tal acontecimiento fue celebrado por los patriotas como Fausto, inclusive el Libertador, quien hizo de él especial recomendación, le dispenso su amistad y protección, a tal punto que le conservó su grado de coronel dentro de las fuerzas republicanas, quedando directamente a su mando, pues este comprendiendo su error vuelve con más entusiasmo a cerrar filas en la causa republicana y tanto él como sus compañeros siquisiqueños, se declaran consumados patriotas, prestando valiosos servicios a nuestra emancipación Política.
Batallas Juan de los Reyes Vargas, cuando a pedido del libertador vuelve a las filas patriotas, ya no era un inexperto y vulgar guerrillero, era un Jefe aguerrido y de gran prestigio, a quien seguían voluntarios todos los habitantes de estos lugares, –La influencia directa  de Vargas era en toda el área del asentamiento Ayamán y se extendía a parte de Trujillo y Coro (7)
Reyes Vargas, a pesar de las circunstancias, tuvo el privilegio que le daba el Libertador, de comunicarse directamente con el. Prerrogativa que se extendio hasta sus mas cercanos colaboradores, hecho que como herencia tuvo mucha influencia en el desarrollo futuro de los acontecimientos en Siquisique, especialmente en la Guerra por la Federacion (8).

 

El 20 de octubre de 1820, Reyes Vargas se rebela contra los españoles y se pasa al ejército libertador; en una proclama el día 21 a sus soldados y al país expresa (9):
“Compañeros de armas, hermanos y amigos: Estos títulos tan sagrados para todo corazón honrado y sensible, han despertado en mí todos los sentimientos que un vano fanatismo logró sofocar en mi pecho momentáneamente. Nací colombiano y soy colombiano por segunda vez; gracias al Dios de la verdad que me ha inspirado con el tremendo grito de justicia. Si: extraviada por la senda de nuestros enemigos comunes, empuñé un arma liberticida que no debió emplearse sino en defensa del suelo patrio. Mas los trastornos de nuestra antigua metrópoli me han dado lecciones luminosas del derecho de los hombres. La España misma me ha enseñado que un rey no es más que un súbdito del pueblo, y que el pueblo es el verdadero soberano. Cuando yo enajenado por la razón, pensé como mis mayores, que el rey es el señor legítimo de la nación, expuse en su defensa mi vida con placer. Ahora que los inmortales Quiroga y Riego han descubierto con sus armas libertadoras, los títulos imprescriptibles de la nación, he logrado convencerme de que tanto el pueblo español como el americano tienen derecho para establecer un Gobierno según su conciencia y propia felicidad.

– ¡Antiguos compañeros de armas!— La Constitución española os excluyó a los más de vosotros, á pretexto de africanos, de los legítimos goces que nos concede la Constitución de Colombia. Allá se nos trata como seres malos de la sociedad. Acá somos como los primeros ciudadanos de la República. Creedme, amigos, nuestras armas se han empleado en nuestro daño; volvedlas á nuestra patria legítima, que ella os acogerá con la indulgencia que a mí. Yo fui su mayor enemigo; ya soy su primer defensor: ¡Viva Colombia! ¡Morir por ella será mi gloria!
Cuartel Divisionario de Carora. 21 de octubre de 1820. Firma: Juan de los Reyes Vargas.

Su disidencia fue muy lamentada por los jefes españoles por considerar que sus servicios fueron muy valiosos para la causa realista. De allí en adelante seria un baluarte al servicio de la república y mano derecha del Libertador y a partir de ese momento triunfaría en diversos combates contra las tropas españolas. El Libertador se sintió complacido por su decisión y le ratificó su grado de coronel.

“El Indio” Juan de los Reyes Vargas, a partir de octubre de 1820, después de lanzar su proclama de adhesión a la gesta libertadora, la cual remato con un: “Yo fui su mayor enemigo; ya soy su primer defensor: ¡Viva Colombia! ¡Morir por ella será mi gloria!”,  tuvo una participación destacada en el ejercito patriota, la cual estuvo llena de lances y enfrentamientos arriesgados, siempre seguido de los habitantes del territorio occidental, especialmente de sus fieles paisanos siquisiqueños, los cuales inspirados del más exaltado apasionamiento, lo dieron todo por la nueva causa abrazada. Batallas

“de allí en adelante seria un baluarte al servicio de la república y mano derecha del Libertador y a partir de ese momento triunfaría en diversos combates contra las tropas españolas. El Libertador se sintió complacido por su decisión y le ratificó su grado de coronel”. “El Indio Reyes Vargas quien primero puso su lanza a favor de los Realistas y luego al frente de los Bravos Siquisiqueños, combatió a los españoles como si fuera la reencarnación de Guaicaipuro, y defendió palmo a palmo el Patrio suelo”.
Cuando el Armisticio, Bolívar había propuesto al general español para celebrarlo, tentativamente, la plaza de San Fernando. Morillo le contesto de San Carlos el 20 de octubre aceptando la propuesta y anunciándole el envió de sus comisionados, pero no pudiendo Bolívar separarse del ejercito por una repentina enfermedad de Urdaneta (el descontento era evidente, no estaba de acuerdo con el armisticio y además pesaba mucho el acercamiento de Bolívar con Reyes Vargas, su enconado enemigo de luchas), obligó a Bolívar a designar  la ciudad de Trujillo para las platicas.

Durante el armisticio, además de Reyes Vargas,  reconocieron la Republica dos antiguos jefes de grande influencia y nombradía en la provincia de Barinas: el coronel Remigio Ramos celebre jefe de caballería desde 1814, y el presbítero coronel Andrés Torrellas, comandante en jefe en Apure en 1816; el primero se presento el 24 de abril en Barinas donde tenía su familia, y el segundo, natural de Burere, cerca de Carora, adoptó el partido de la patria a la cabeza de 90 jinetes y 60 infantes en Sarare el 7 de mayo de 1820, junto a su hermano –alcalde del lugar–  Nicolas Torrellas (quien fue Padre de dos hijos que pelearon contra el general Falcón en Siquisique en 1859, conocidos como los torrellitas. Los cuales fueron alabados por su valentía en el combate después de ser apresados, por el mismo general Falcón). Junto a estos valientes paladines, también se pasaron a la Republica otros jefes locales que los acompañaban.

Luego del fracaso del armisticio firmado por Bolívar y el Mariscal de Campo don Pablo Morillo en Trujillo, se desbordan las pasiones y los Realistas mandan a detener a todos los simpatizantes de la República: La guerra sigue su curso despiadado.

“A la derecha de los españoles, se hallaba en Carora el coronel “indio” Reyes Vargas condecorado con la cruz de Carlos III por sus largos servicios a la corona. Tenía por misión defender la mesa de Barquisimeto y cubrir la provincia de Coro. Sus tropas 400 infantes y 35 jinetes, en su mayoría indios valerosos de Siquisique, lo obedecían ciegamente como a su cacique natural. Convencido este hombre de la ruina de su partido, abrazó el de la patria el 20 de octubre de 1820 con todos los suyos. Este acontecimiento tuvo grande importancia por el prestigio de Reyes Vargas en Occidente. El Libertador lo admitió en el ejercito con su mismo grado y le envió de refuerzos el 27 de octubre dos compañías de cazadores”.
El 3 de noviembre de 1820, La fuerza de Tello destacó al comandante Valomir sobre Carora, reforzada con dos compañías de 200 hombres, enviadas por Morillo al mando del capitán Rebollo, batieron a Reyes Vargas y ocuparon a Carora. El experto indio se sostuvo en las inmediaciones, dejo sus guerrillas convenientemente establecidas, como se le había recomendando directamente por Bolívar, y se fue personalmente a llevar la novedad al cuartel general.

El aun coronel, José de La Cruz Carrillo Terán a partir del 28 de Abril de 1821, entrega la comandancia de Trujillo al Coronel Mauricio Encinoso “y sale a cumplir con las órdenes que le dictara El Libertador Simón Bolívar, luego de fracasar El Armisticio: Invadir por el Occidente en unión del mestizo Juan José de Los Reyes Vargas. Llega el 19 de Mayo a El Tocuyo; su ejército se refuerza con los 500 hombres que trajo de Mérida el Coronel Miguel Vicente Cegarra y con el Batallón Maracaibo de la División Urdaneta que recibe en Barquisimeto. Donde toma órdenes de marchar a San Felipe, Puerto Cabello y Valencia, movimiento que estratégicamente había delineado El Libertador Simón Bolívar para distraer al enemigo, quien envía sus tropas el 25 de Junio contra el Ejército Libertador”. La participación de Carrillo y sus acompañantes en esta lucha fue esencial, “lograron interceptar un cuantioso parque destinado a los realistas, por lo que su acción fue de igual valor, es decir, como si hubieran tomado parte de la Batalla en Carabobo”.

Bermúdez que operaba en Barcelona, salió para el centro del País con el objetivo de dividir y entretener al ejército español  como estrategia de Bolivar para preparar la Batalla de Carabobo. Después de enfrentar al coronel Pereira, con perdidas, se retira, dejando la misión a los Coroneles Carrillo y Reyes Vargas. Al replegarse sobre San Felipe la guarnición realista acantonada en Barquisimeto, fue seguida por el Destacamento del Coronel Reyes Vargas, vanguardia de las fuerzas del coronel José de la Cruz Carrillo; el jefe español, Coronel Manuel Lorenzo, lo espera en Cocorote y lo enfrenta en un violento ataque obligándolo a retirarse  –pese a estas derrotas, las acciones lograron su cometido, es decir, evitar la reunión de la gran masa del ejército realista en Carabobo. Al tener noticias el Libertador de este suceso, envía al coronel Juan Gómez con un escuadrón de caballería en refuerzo de Reyes Vargas y gira instrucciones a Cruz Carrillo de realizar una maniobra similar a la de Bermúdez con objeto de amenazar Valencia y Puerto cabello… Desde fines de mayo de 1.821 hasta depues de la batalla de Carabobo, hubo enfrentamientos entre las tropas realistas de Manuel Lorenzo y las de Juan de los Reyes Vargas.

R.V4 “Para 1820 ya el espíritu revolucionario había penetrado y movido el alma de las muchedumbres. Era tiempo. Los americanos que servían al Rey empiezan a abandonarlo. El terrible guerrillero Reyes Vargas corre a engrosar las filas de sus compatriotas los independientes, que durante diez años ha combatido con bravura. Las razones de su nueva actitud son preciosas para comprender el proceso de las ideas liberales”.



Antes de la Batalla de Carabobo,  Juan de los Reyes Vargas por ordenes del Libertador, prestó sus servicios, junto al Coronel Carrillo, en lo que algunos historiadores llamaron “La diversión de Occidente” (la ruta era: Trujillo-Carache-El Tocuyo-Quíbor-Barquisimeto-San Felipe y San Carlos) pero especialmente en la reconquista de Coro,  de allí que el 11 de junio de 1821, Bolívar le ordenó desde San Carlos que se encargara del mando de Carora, y así mantener expedita la comunicación con Coro y controlar la guerrilla en la zona. Así pues, que cuando el Libertador se ocupaba en reconcentrar su ejército para dar la memorable Batalla de Carabobo, los hijos de Siquisique se batían con favorables resultados en San Felipe, evitando de ese modo que los realistas atacaran la ciudad de Barquisimeto donde había quedado enfermo el general Rafael Urdaneta;
Recién terminada la Batalla de Carabobo, en el mes de Julio, se disponen operaciones militares en la Provincia de Coro ordenadas por los generales Rafael Urdaneta y Justo Briceño, llevadas a efecto por los coroneles Juan de Escalona, Reyes Vargas, León Pérez, José de los Reyes Gonzales y Juan Gómez. Las fuerzas realistas en la zona eran comandadas por los también coroneles Manuel de la Carrera y Colina, Juan Tello y Pedro Luis Inchauspe.

El Indio siquisiqueño, el 12 de julio de 1821, se internó en el territorio de la península de Paraguaná contra las tropas del coronel, entonces realista, Pedro Luis Inchauspe, al que derrotó; para finales del mes de junio estaban en San Felipe persiguiendo al coronel Lorenzo Morillo, que había evacuado a Barquisimeto; El primero de octubre de 1821,  se bate contra la tropa del Coronel Manuel Carrera y Colina cuando se dirigía a Coro, a la cual hostiga usando la táctica de guerrillas; el 1 de octubre de 1821, derrotó en Baragua a las tropas realistas del coronel Lorenzo Morillo. El Brigadier Miguel de la Torre, quien mantiene un ejército de 2000 hombres en Puerto Cabello, en vista de esta situación conflictiva, se embarca con un grupo de ellos el 12 de diciembre en auxilio de las fuerzas del Coronel Manuel Carrera y Colina, quien ya se encontraba en el Estado Falcón. Desembarca el día 14 en los Taques, al oeste de Paraguaná, para transportarse por tierra a la ciudad de Coro  y la ocupan el día 19 de diciembre; avanza enseguida sobre la Vela y la ponen en sitio al verla fortificada. Después de atacarla dos veces sin resultados, emprenden una falsa retirada con la finalidad de atraer al Coronel Juan Gómez, quien cae en la celada y los persigue. Los realistas se dan vuelta y lo atacan causándoles numerosas bajas, por lo que este tiene que capitular el 9 de enero de 1822. Quedando encargado el Coronel Tello de estas plazas, las cuales se encargaría de recuperar a sangre y fuego para la causa patriota, el valeroso “Indio Siquisiqueño”
El 16 de enero de 1822, el coronel Lorenzo Morillo, con 800 hombres, nuevamente enfrenta en Baragua a  Reyes Vargas, a quien acompañaban en el mando el Coronel González y el Comandante Lorenzo Álvarez (caroreño), a quienes derrota, vengando la pérdida sufrida en octubre: Los patriotas al verse en desventaja numérica, hubieron de retirarse a Siquisique. Este fue el último combate que libraron españoles y republicanos en territorio del hoy Estado Lara.
No obstante esta victoria, Morillo emprende la retirada hacia Maracaibo buscando reagrupar fuerzas. Los realistas, después de la Batalla de Carabobo y la campaña de los patriotas, sabían que no tenían nada que buscar en este territorio.

Muerte de Juan de los reyes Vargas

El apoyo de Reyes Vargas a la Gesta libertadora, lo acerco mucho al Libertador, hecho que enalteció a los valientes guerreros de este territorio, situación que puso de manifiesto, aunque en forma velada, las diferencias que ya existían entre el general José Antonio Páez y el Libertador Simón Bolívar, las cuales se manifestarían públicamente años después…
El General Páez no menospreciaba la importancia del `Indio guerrillero´, al contrario, tuvo muy en cuenta que su adhesión a Bolívar lo convertía en un peligroso enemigo para sus planes futuros, lo cual lo pondría en la mira. Hecho que le costaría la vida a Vargas en la ciudad de Carora a manos de los `Dragones´, quienes cumpliendo sus órdenes lo asesinarían el 28 de Marzo de 1823.

La traición.
De Reyes Vargas, además de su valor a toda prueba, hay que destacar que en el transcurso de los años que le tocó pelear en ambos bandos, se granjeo muchos enemigos –entre ellos a Páez y a gran parte de los combatientes que le toco enfrentar–, lo que le trajo consecuencias trágicas nada más finalizar la gesta independentista, cuando ya estaba consolidada la republica.


Los hechos:
Estando Reyes Vargas de visita en la población de Rio tocuyo en su carácter de Comandante de la Guarnición de Trujillo y Carora, se encuentra con su "compadre" el Coronel José Reyes González, alias "el Cojo" –había perdido un pie en la acción de Vigirima– este lo invita a un almuerzo en la `Casa del Balcón´ en Carora. Según lo relata Perera Zubillaga, era un viernes santo 28 de marzo de 1823; "a dicha reunión habían asistido varias personas notables y corría el `obsequio´ animado, sin notarse ningún intento agresivo de parte del anfitrión, cuando he aquí que de improvisto, el "Cojo", –sin ningún tipo de enemistad conocida con Vargas, pues antes, bien habían sido compañeros de armas–  increpa a Vargas: lo tilda de tránsfuga, le ordena someterse y trata de aprehenderlo, Vargas protesta e intenta evadirse; pero en vano, porque González llama en su auxilio a gente armada en su ayuda, entre ellos los `Dragones´, Coronel Simón Gómez y Capitán Estaban Pérez…: Sometiéndolo lo atan; así, el mutilado y rencoroso coronel, José de los Reyes González (Alias el Mocho), abusando de la inermidad del cacique, comete el delito incalificable de asesinarlo cobardemente a machetazos”, consumando la vil traición. Hechos desembocados como parte del enfrentamiento entre los partidarios de Páez y Bolívar, lo que en el tiempo seguiría cobrando la vida y el exilio de muchos otros fieles patriotas bolivarianos. –Era la Polarización política que había fracturado de forma profunda a la sociedad colombiana, la cual seria desmembrada tiempo despues–

Esta emboscada fue dirigida por un hombre que es más conocido en la historia por los crímenes que cometió, que por las batallas que peleo en la independencia. "Así sucede la muerte de este valeroso caudillo, cuya actuación en la obra emancipadora, si merece, en parte, censuras acerbas, está esperando por su parte laudable una pluma que la analice debidamente, para que se reconozca el caudal de sus meritos, y no caiga en anomia su nombre ante la gratitud nacional" Rafael M. Rosales.
Así fue la vida, atribulada y valiente, de Juan de los Reyes Vargas `El indio´ quien murió de manera vil y artera en medio de las intrigas de Páez contra Bolívar. O como lo dijo J. María Zubillaga Perera “Así termina sus días este prócer de la independencia y soldado de recia envergadura cuya personalidad histórica ha sido discutida por el carácter sanguinario que se le atribuye, pero cuyos servicios a la republica fueron reconocidos por el propio Libertador”.
–El Mocho Gonzales también asesinó a Hipólito Lucena en el Tocuyo. Crimenes que causaron la reacción y el repudio general, por lo cual el pueblo se tomó la justicia por su propia mano y fue ahorcado, cobrandosele a si las infamias cometidas–

En la continuación de este Ciclo presentaremos algunas reseñas variadas que han sido publicadas sobre Juan de los Reyes Vargas.

Este Ciclo tiene como finalidad, la de dar a conocer más detalles sobre la vida de este paladín guerrero y las causas que primero lo llevaron a pelear por la causa patriota, luego su defección y nuevamente su posterior conversión a la misma. De cualquier manera que se diga, son muchas  las leyendas que se han tejido sobre la vida del mismo, algunas muy aterradoras, muchas veces sin base, y otras que dan cuenta del valor demostrado por el `Indio Siquisiqueño´ en el campo de batalla, independientemente del bando al que defendía, al cual, en honor a la verdad, siempre se brindó integro con toda la fuerza de las convicciones que lo movían.


Simon Bolivar
Creemos que su nombre debe ser rescatado de la anomia y eliminar el rechazo o aversión que pueda generar en el sentir de muchos venezolanos, basados en todo caso en muchas de estas negras leyendas, pues, al fin y al cabo, al final de la gesta independentista dio grandes aportes a la causa libertadora, y ya, cuando perdió la vida, gozaba de todo el aprecio, respeto y protección del Libertador Simón Bolívar, quien en el esplendor de su grandeza e inteligencia, supo comprender y perdonar dentro del momento histórico que se vivió, las razones del `Indio siquisiqueño´ para actuar  como lo hizo, al cual llamó a su lado sin cortapisas y acogió con todo gusto, dándole un trato especial hasta el momento del trágico final que tuvo su ajetreada existencia.
Reyes Vargas, Paladín del Procerato Mestizo.

“Es el título de la obra que en reciente fecha publicó el centro de Historia del Táchira, escrita por el historiador tachirense, autodidacta y escritor, Sr. Rafael M. Rosales, quien contribuyó con su brillante trabajo a rehabilitar al Indio veleidoso, que llena en la historia emancipadora, paginas de estrategias militares, digna de los paladines que nos dieron Patria.
En estilo ameno, con imparcialidad y con inserción de valiosos documentos, el Sr. Rosales    describe los diferentes hechos de que fue susceptible el indio siquisiqueño, que así como fue débil en sus comienzos de guerrero, reconoció su error y con verdadero arrepentimiento volvió con más ahínco a consagrar su vida al servicio de la patria.
Dice el Dr. Rosales: “Es hora ya de que una vez por todas, se eche un velo sobre la defección y el mal que durante años hizo a las armas patriotas y al fervor republicano Juan de los Reyes Vargas, y se le reconozca con toda su integridad y sin escrúpulos, como a un héroe si no de la independencia si dependentista, ya que supo defender con ardor y voluntad, una vez incorporado a las filas patriotas, la causa que también defendían cuantos amaron la libertad que él no supo comprender a tiempo, incluido como estaba por el fanatismo y la ignorancia habilidosamente explotados por el Padre Torrellas”. Entonces de acuerdo con esta insinuación y como principio de justicia debe solicitarse de la Legislatura del Estado Lara, en su oportunidad, un nombre de que carece el Municipio de su nacimiento, para que se denomine: MUNICIPIO REYES VARGAS, CAPITAL SIQUISIQUE.  Cuestiones que le corresponden al Concejo Municipal del distrito Urdaneta y con lo que compensará en parte los sacrificios que hiciera el Coronel que le dará nombre”.
Publicado por el Sr. Miguel Pacheco en su Libro, Inédito: Geografía e Historia del Distrito Urdaneta del Estado Lara
Más adelante, dice el Sr. Miguel Pacheco, “No nos proponemos apropiarnos de la natalidad del Indio, pero sí de su permanencia y actuaciones en jurisdicción del actual Distrito Urdaneta y su compañerismo con los siquisiqueños, suficientemente comprobados con documentos de gran valor histórico, entre ellos las comunicaciones del Libertador, que con frecuencia lo nombra “el Indio Siquisiqueño”, así como también en las instrucciones que traía el Pacificador Morillo, se le ordenaba ponerse de acuerdo con “El Indio Siquisiqueño”.

 

Cruz de Carlos III

La vida de Vargas en su niñez y juventud pasó desapercibida. Era hijo de una india y de un español de nombre José de Santelíz y criado de su padrastro, el pardo Cecilio Vargas, que suponemos era criador o agricultor, por lo cual Vargas compartió en familia, humildemente la vida hogareña como pastor de animales o quizás agricultor; por sus venas corría la mezcla de razas por ser descendiente de españoles, que para aquel entonces se tenía como gran privilegio, circunstancias estas que favorecieron su desarrollo permitiéndole una alta ascendencia y supremacía entre sus semejantes que a la postre le dieron el carácter de cacique, cualidades que lo catapultaron al liderazgo. (10)

Así vivió  y se dio a querer, despertando los sentimientos entre aquellos, quienes le respetaban y obedecían ciegamente. Por esta razón, a la llegada de la expedición del Marqués del Toro a Siquisique, en diciembre de 1810, al unírsele en compañía del numeroso grupo que lo seguía y la posterior demostración de su valor y habilidades en los combates de Guedequis y Aribanache (en Coro y Sabaneta), logró sin inconvenientes ser nombrado capitán por el Marqués, con facultades suficientes para ser jefe militar de la zona; logrando así su primer triunfo en la vida pública e iniciar una larga carrera militar con su famoso sistema de guerrillas, que lo hizo un enemigo temible y celebre en la lucha que se avecinaba y que desangraría a Venezuela por los cuatro costados.

Cruz de Carlos III

Tal puesto lo desempeñaba Vargas a satisfacción, cuando apareció en su vida el Presbítero Andrés Torrellas, que era cura doctrinero de los pueblos de Moroturo y San Miguel, inteligente y activo, consagrado exclusivamente a la causa del Rey, dedicó toda su elocuencia en sugestionar al indio, hasta hacerlo proclamar su adhesión a las filas españolas, lo que sería respaldado en toda la región, dado la influencia de ambos personajes.

La historia de Vargas, desgraciadamente, durante ocho años que actuó bajo la bandera de la monarquía, perjudico notablemente a los patriotas quienes lucharon con un enemigo terrible y de gran destreza en los combates. Su fama se extendió hasta la Madre patria, mereciendo el titulo de Gobernador de la `Villa Siquisique´ en 1812, Coronel de los ejércitos españoles; Jefe de las operaciones y Gobernador de la Provincia de Trujillo; Condecoración de `La Cruz de Carlos III, también conocida como la Orden de Carlos III (11) `por sus servicios a la Corona´ y desde el año 1814, la distinción de `Caballero del Habito Cruzado´ aprobada por el rey Fernando VII.

En el año 1820, a instancias del Libertador, que conocía la importancia del `Indio Siquisiqueño´ hizo gestiones para hacerlo ingresar nuevamente al servicio de la patria, lo que consiguió mediante su diplomacia conocidísima, firmando, siendo, no como un joven inexperto, sino como un hombre con gran experiencia y con el grado de Coronel, su proclama de adhesión a las filas de los Libertadores.

Poco tiempo permaneció en las filas republicanas este valeroso soldado, pues el 28 de marzo de 1823, pereció en una vil celada que le tendió (su compadre) el coronel Reyes González acompañado de un grupo armado–`asesinandolo cobardemente´–.

Los historiadores piden se reconozcan al héroe  los meritos a que tiene derecho y nosotros, estando de acuerdo, insinuamos a la municipalidad del Distrito Urdaneta de nuestro Estado Lara, que como principio de reivindicación gestione su nombre para darlo al Distrito de su nacimiento, siguiendo la justicia histórica de que cada entidad lleve el nombre de su héroe sobresaliente y entonces se diría: Distrito Juan de los reyes Vargas, capital Siquisique.

En este caso, no es que desconocemos los meritos del General Urdaneta `El Brillante´, cuya historia patriótica describe su vida con caracteres fijos y resplandecientes, pero él, conforme la idea que expresamos, le corresponde el nombre para su tierra nativa, llamándose Estado Urdaneta capital Maracaibo.

No corresponde a nuestra obra describir la psicología de nuestros antecesores, pero por la variedad de opiniones del indio Reyes Vargas, principal factor de la política en esta región durante la contienda emancipadora, se deduce que era fácil de sugestionar y fieles cuando se decidían por cualquier causa. Parece que el siquisiqueño le gustaba pelear con el que fuera, sin medir las malas consecuencias que pudieran ocasionar sus errores. Así lo hace ver el indio cuando sirvió a la causa real con placer, según su proclama, que es un lamento por haber faltado a la patria, a la cual se consagró después con el mayor arrepentimiento

Estos caracteres los comprendió el General Urdaneta y por eso, cuando sus fuerzas escaseaban, acudía a Siquisique a buscar gente, por tener seguridad que sus hijos le acompañarían con fidelidad y constancia.

`El siquisiqueño no huye´ escribió Eustoquio Gómez cuando era Presidente del edo. Lara, cuando llevaron de este pueblo una recluta amarrada, en el año 1920.

Coronel Juan de los Reyes Vargas

Fragmentos del “Paladín del Procerato Mestizo” de Rafael María Rosales (*).

“Nada nuevo, pues, lograremos ofrecer al ávido lector. Acaso, y solamente un sincero deseo porque se reivindique para la Patria y para la Historia, la personalidad heroica y procera de Juan de los Reyes Vargas, que de haber permanecido fiel a la causa patriota durante toda su vida de guerrillero y de permanente luchador si a tiempo llega un consejo, un estimulo, una influencia benéfica que lo distanciara de las predicas interesadas y anárquicas del Pbro. Andrés Torrellas, hubiese alcanzado mayores meritos y mejores distinciones.

Rafael Maria Rosales

En verdad que los defectos forman un lastre pesado en la operación general de los hombres; pero es verdad, también, que al lado de los defectos están las virtudes, y cuando estas sobrepasan a aquellos en el ejercicio de la vida ciudadana se llevan a cabo actos y acciones que por sí solas constituyen valioso testimonio de utilidad y de meritos, nada puede impedir que un análisis imparcial y sereno, desinteresado y sincero forme doctrina sobre las virtudes y no sobre defectos, aun cuando siempre se toman en cuenta, para formar el todo de cualquier perfil biográfico. Tal, por ejemplo, el caso del aguerrido mestizo Reyes Vargas, prototipo de una raza fuerte y rebelde, y legitimo orgullo de una clase humilde que lo incubó con el fuego de la nación ibera, al hacerse la mezcla entre la debilidad india y la habilidad conquistadora, y en quien concurrieron virtudes más poderosas a sus innegables y detestables defectos.

A tan corajudo mestizo, forjado héroe del valor, la pericia y la disposición de pelear sin importarle nada ni nadie, no se le puede juzgar unilateralmente ni con la mezquina frialdad de un mal entendido patriotismo, porque su vida enmarca una trayectoria que si no fue brillante ni tampoco pura, si contribuyó a dar nombre a la nacionalidad en forma más o menos estimable y que merece que la gratitud reconózcase directa e indirectamente.

Sus primeros años, sus mejores años, los dedicó por entero a la causa realista que internamente lo detestaba para  su raza y condición, pero lo estimaba y respetaba por la necesaria utilidad de sus servicios y porque sabían los jefes españoles que desestimarlo o perderlo era tanto como perder el apoyo decisivo de la mayor parte de Occidente donde Reyes Vargas era Capataz y Caudillo, Cacique y Jefe. Cuando volvió sobre sus pasos y su prestigio y su valor los puso al servicio de la patria, lo hizo de buena fe y con la mejor intención de prestar útil colaboración independentista. Estaba convencido de que había errado el camino y de que los realistas lo reconocían como Jefe y camarada solamente por la cooperación eficaz que prestaba y no porque lo trataban como tal. Claro, la monarquía o los monárquicos no podían concederle tal privilegio, –como si fuera tal cosa! Diría Vargas, cuando no pudo distinguir o apreciar su situación–.

Al incorporarse de nuevo a las filas patrióticas no era ya un vulgar guerrillero sino un soldado valiente y concienzudo que sabia disponer, actuar y defender su causa criolla, para él y los suyos, la causa de la justicia, de la igualdad y de la libertad.

Es hora ya de que, una vez por todas, se eche un velo sobre la defección y el mal que durante años hizo a las armas patriotas y al fervor republicano Juan de los Reyes Vargas, y se le reconozca, con toda integridad y sin escrúpulos, como héroe si no de la independencia si dependentista ya que supo defender con ardor y voluntad, una vez incorporado a las filas patrióticas, las causas que también defendían cuantos amaron la libertad que él no supo comprender a tiempo, influido como estaba por el fanatismo y la ignorancia habilidosamente explotadas por el Padre Torrellas…

La vida de Reyes Vargas discurrió sin mayores relieves, pues siendo como era hijo de una india y apegado como estuvo al hogar materno, Juan de los Reyes Vargas no tenía otra importancia ni otra actividad que la de destacarse como un mocetón fuerte, sagaz y ambicioso y la de mantener supremacía entre los mozos indígenas de su edad, a los que imponía “por la razón o por la fuerza” su autoridad en ciernes (años después acogería el principio como norte de su pensamiento político, pues llegaría a ser un ensañado Godo). Pero es lógico suponer, dado su temperamento y su vivacidad, que no vería de buen agrado el estar apacentando chivos, correr por entre los cujisales y cardonales tras las núbiles indias, agilizar los músculos en el ejercicio de la flecha o entregado al laboreo campesino o tal vez a la pesca. Quien sabe cuántas veces echaría a rodar sus anhelos y la fogosidad de su sangre por la corriente del Rio Tocuyo, cuando nadando ganaba la orilla hasta que un día muy posiblemente, se dejó llevar en frágil barquilla y se fue por entre los ñaragatos, las guasábaras, las tunas y los cardones de Siquisique, donde iba a encontrar el destino de su vida, pues allí, años más tarde, alcanzó gran prestigio y preponderancia de cacique. De esta población hizo, puede decirse, su residencia oficial (12).

Juan de los Reyes fue imponiendo su voluntad y carácter belicoso, altanero y fue creciendo admirado y temido (13). Esperaba una hora para enrumbar su vida por otros caminos que no fueran los rutinarios de su condición social y de su raza criolla. No quería estar sujeto dentro de los linderos de su propia estructura social. La vida del indio, apacible unas veces y otras no tanto, tendría que esperar una hora propicia y esta llego…

No se trata de un héroe forjador de pueblos, ideas y revoluciones. Se trata de un héroe que traspasó los lindes de la anonimia de que venía precedido cuando se alisto a las filas del primer ejercito patriota del Marqués del Toro y llegó a ser nombrado frecuentemente en el Ejercito realista del cual fue Coronel efectivo y conocido del Rey de España, quien le concedió condecoración por sus servicios y luego en el ejercito Libertador donde fue aceptado con muestras de satisfacción por el propio Padre de la Patria, que le dispensó su amistad y protección.

Por consiguiente el Coronel Juan de los Reyes Vargas es uno de los varones de esa historia mínima que refleja el carácter y destino de un pueblo para proyectarse sobre la fisonomía nacional. Es uno de los paladines que aparecieron en la cruzada emancipadora. Propios son sus meritos y propias son sus hazañas. Para él, consideramos nosotros, debe llegar el reconocimiento y la consideración sin reservas de los venezolanos.

Para él la benevolencia y gratitud de los que saben que un servicio a la patria debe recompensarse tarde o temprano con un poco o mucho de condescendencia, cuando quien lo presta tuvo horas felices para reflejarla.

Que la memoria del Coronel Juan de los Reyes Vargas no sufra indiferencia ni persecución.”

EPILOGO

Bolivar Con este escrito –por ahora– damos por terminado este Ciclo sobre Juan de los Reyes Vargas `El Indio Siquisiqueño´ en el cual presentamos todo lo que nuestra poco surtida biblioteca nos permitió investigar y las publicaciones en internet que pudimos conseguir, con la única finalidad de dar a conocer más detalles sobre la vida de este paladín guerrero y los fundamentos que primero lo llevaron a pelear por la causa patriota, luego su defección y nuevamente su posterior conversión a la misma.
Como Colofón, queremos, si no es mucho pedir, a algunos historiadores, que antes de juzgar las actuaciones y sucesos acontecidos en nuestra independencia con respecto al Coronel Juan de los Reyes Vargas, analicen suficientemente el hecho de que los tiempos cambian y los hombres y sus circunstancias también. Porque como lo dijo el abogado, etnohistoriador y lingüista, Julio Cesar Salas “El sereno criterio pide se juzgue a los hombres tomando en cuenta la época en que vivieron”.
   

En 1810, época que le tocó vivir y pelear a Reyes Vargas, el territorio venezolano, era dominado por castas y según su origen étnico, sus habitantes estaban divididos en: “Pardos” (Mestizos, Mulatos y Zambos) (14), eran hombres libres que forman más de la mitad de la población (cerca de 450.000); el pequeño pero poderoso grupo de los blancos criollos que eran hijos puros de españoles, quienes ejercían la hegemonía, también llamados Mantuanos: Eran libres y ricos terratenientes que formaban una cuarta parte de la población, total unos 200.000; los indios puros que eran unos 125.000  y como 60.000 los esclavos negros; los españoles canarios, mejor conocidos como blancos de orilla, eran unos 25.000 y no llegaban a 12.000 los franceses, británicos, italianos y norteamericanos establecidos en el país.

Es muy importante destacar, que aunque los sueños de independencia tenían en el Generalísimo Francisco de Miranda su más grande paladín, el caldo de cultivo que atizó la independencia en Venezuela tuvo su verdadero gestación en 1808, en el momento de la abdicación  del Rey Carlos IV y su hijo Fernando a favor de Napoleón Bonaparte, quien impuso como Rey a su hermano José Bonaparte o José I, consiguiendo así los franceses el dominio de las colonias  españolas, ante el repudio de las mismas.

Todos estos hechos impulsaron la actuación de los españoles en América. Los caraqueños fueron los primeros en protestar contra el dominio francés impulsados por los hechos antes descritos, no querían ser gobernados por los franceses y decidieron proclamar la independencia para ejercer la soberanía en nombre y representación de Fernando VII.
Siendo este el caso, los españoles en Venezuela, en su mayoría solo estaban velando por sus  intereses y al contrario de lo que esperaban las diferentes castas, cuando estos lograron su cometido el 19 de abril, la brecha que existía entre estas diferentes clases sociales recrudeció en sus diferencias.
Para no extendernos mucho en el tema, podemos decir que en un principio, además de los españoles residenciados, todos los venezolanos vieron con gran agrado la independencia, añorando salir del yugo que los oprimía, especialmente los Pardos, los blancos  y los blancos de orilla o nativos de las Islas Canarias, quienes también eran vistos como ciudadanos de segunda.
Miranda
   

Cuando apenas habían pasado dos años de aquel 19 de abril y a pesar de las nuevas leyes que prohibían la entrada de mas esclavos a Venezuela y derogaban algunas ordenanzas opresivas
–las cuales se quedaron en el papel–, la mayoría del país sentía que el beneficio de la independencia era solo para los Mantuanos, que les seguían segregando, llegando a perder algunas prerrogativas que habían alcanzado bajo el manto español, e incluso, la esclavitud de los negros y el castigo a los indios se hacía más férreo bajo una insaciable exigencia de producción de los nuevos amos del país.

Personajes como el Indio reyes Vargas, quien era hijo de un Español de las Islas Canarias, el que a pesar de ser integrante del ejercito patriota y haberse ganado los galones de Capitán en batalla, eran marginados por las elites sociales, quienes no daban cabida ni tomaban en cuenta a nadie que no fuera salido de su seno. Esta situación revertió el ánimo de muchos que se habían sumado al movimiento independentista al ver a su rey depuesto y nuevamente juraban lealtad a Fernando VII, quien a la sazón se encontraba en Francia esperando recuperar el trono español.

Urdaneta

En vista de todos estos acontecimientos, no hay que ser muy `Lince´ para darse cuenta que Reyes Vargas no necesitaba de mucho convencimiento por parte del Padre Andrés Torrellas, cuando el deber de la sangre lo llamaba por partida doble: Los sentimientos contra las injusticia que se estaban cometiendo contra los indios –sus hermanos de sangre– y contra los españoles de segunda, categoría en la que entraban su padre y tíos, fueron alicientes más que suficientes para dar el paso definitivo, no se sabe si por estar mas en contra del despotismo y abuso de los Mantuanos que a favor de la Corona española.

A esta definición de Reyes Vargas no se le puede llamar traición. Al contrario, era la aversión natural a un sistema de explotación racial y económico contra el que se oponía con todas sus fuerzas de líder de casta.

Durante ocho años, tanto Vargas como el padre Torrellas, lucharon denodadamente a favor de la causa realista, y por esa razón han sido muy castigados por los historiadores, especialmente por su participación en la caída de la Primera Republica al lado de Monteverde, hechos de los que ya conocemos los motivos.

Muy distinto fue cuando cambiaron las condiciones y la guerra no solo se extendió a todo el territorio, sino que arrastró a todos sus habitantes en una vorágine de violencia, trayendo como consecuencia otra forma de vida y de ver las cosas. Bolívar ya era un hombre maduro en todo el apogeo de su grandeza, demostrando hasta la saciedad que no luchaba por intereses, ni económicos ni de clases sociales, y solo lo hacía por la libertad, ya no solo de Venezuela, sino por toda la América e incluso, allende los mares.

Reyes Vargas y sus seguidores ya no son los mismos, ya eran hombres curtidos y expertos, se habían recorrido medio país batallando y conocían la situación. Esta había cambiado, ya España no era la misma y ellos hicieron lo que todo hombre inteligente debe hacer ¡Rectificar!: Bolívar que estaba al tanto de los pensamientos de cambio que agobiaban a Vargas y conociendo su valía, le tiende un puente de Plata. Vargas inmediatamente acepta la oferta y junto a un numeroso grupo de valientes que lo seguían a todo lo largo y ancho del país, dan el paso que les pone del lado donde debían estar y donde permanecería como uno de los seguidores más empeñados de las políticas del Libertador hasta su muerte, acaecida a causa de una mala traición, secundada desde las más altas esferas del poder y encabezada por uno de los `Dragones´ de José A. Páez.

Lo demás está dicho. De allí en adelante la historia le reservó un lugar del que todavía, como dijo un historiador, está esperando una pluma laudable que le haga justicia y lo coloque en el sitial que le corresponde: Al lado de los héroes de nuestra independencia.
Jose A. Paez

(1) Datos con los que están de acuerdo los historiadores Dr. J. M. Zubillaga y don Cecilio Zubillaga Perera.
(2) Generalmente, nuestros antecesores solían asignar los nombres de sus hijos de acuerdo con el santoral correspondiente (Día de los Santos Reyes)
(3) El general Miguel Gerónimo Querales fue uno de los más conspicuos militares que participaron en la Guerra Federal junto al Mariscal Falcón
(4) Hay algunas lagunas sobre la veracidad del viaje de Simón Bolívar acompañando la expedición del Marqués del Toro en esta incursión militar. Hay divergencias en cuanto a las fechas sobre el viaje de Bolívar en busca del General Miranda y su retorno al país y la fecha de esta expedición (Al menos para mí), además Bolívar en esa época todavía no era muy notable para los historiadores, por lo que muchas de sus actuaciones no fueron reseñadas en su momento, tal como se empezó a hacer después de la caída de la primera Republica.
(5) José Manuel y Juan Manuel de Santelíz. Padre y tío del Indio reyes Vargas  eran, al igual que Monteverde, nativos de San Cristóbal de la Laguna en las Islas Canarias. Hecho influyente que incidió en estos acontecimientos.
A continuación un escrito sobre un acontecimiento sucedido en Siquisique en el año 1792 que involucra al tío de Reyes Vargas y fue titulado así:
Un hereje en Siquisique: Tomado de la revista “EL DESAFIO DE LA HISTORIA”   Todos los derechos reservados por la misma.
Se trata de Don Juan Manuel de Santelíz, quien ejerce en Siquisique el cargo de corregidor. En 1792 corre el rumor de que está “lastimosamente tocado de herejía”.
El cura del lugar, bachiller Antonio Joseph Camacho, se pone a seguir sus pasos y recaba informaciones que lo llenan de preocupación. Se enteran de que don Juan Manuel ha declarado públicamente que los indios se salvaban sin necesidad de bautizarse, que el infierno no existía y que Eva no se había formado de la costilla de Adán. Era, según el cura, “un conjunto de picardías y supersticiones” que debía conocer el obispo. Escribe sobre el caso al mitrado en febrero de 1793. Inmediatamente se ordena la prisión del sospechoso, quien se defiende de las imputaciones y reclama su libertad. El expediente no da razón de la terminación del pleito, sino solo de la molestia que produce al fiscal de la causa el hecho de que Santelíz fuese aficionado a lecturas “demasiado insinuantes”, entre ellas `El Diablo Cojuelo´. Tomado de la Revista “El Desafío de la Historia”

(6) Los acontecimientos estaban en pleno desarrollo, y antes de que llegara Monteverde; el día 15, se aceleran los hechos en Siquisique con la llegada de Pedro León Torres, quien debido a los rumores de la defección que se gestaba, venía a investigar por órdenes del Comandante de Carora, Manuel Gil ; lo que obliga a cambiar los planes al Indio Reyes Vargas, quien decide adelantarse y proclama a Fernando VII, a la cabeza de 300 fusileros y cien (100) flecheros, todos indios o mestizos, lo que se consideraba en esos tiempos una fuerza considerable.
Reyes Vargas domina el piquete de soldados a cargo del pardo Juan Segundo Riera, teniente de compañía (compuesto por unos 100 hombres, de los cuales se sumaron unos 80 al Indio rebelde) que había dejado el Capitán Pedro León Torres en Copaya, sitio situado 12 Km. al oeste de Siquisique; Mientras esto sucedía, Pedro León T. es apresado en Siquisique (estaba almorzando a media cuadra de la Plaza, y al frente del actual Club Rest. Coromoto, donde existía un restaurante que se mantuvo por más de 100 años. Todavía en 1930 funcionaba en esa vieja casona y lo regentaba Ña Aniceta Piña. Hoy día esta casa ya no existe porque fue comprada y demolida por el Sr. Gregorio Toledo (+), nativo de las Islas Canarias.  Quien donó la puerta de la casa a un museo, pues, esta conservaba los orificios de los disparos de esa acción y una inscripción con la fecha en que sucedieron estos hechos).
Pedro León es detenido en unión de Juan de Jesús Pacheco, Teniente de justicia Mayor republicano; del Teniente Vicente García, de los Cabos Primero, Bartolomé Yajure, Manuel Pacheco, Tiburcio Mendoza, José Toribio Mendoza y de los Soldados, Manuel González y Juan Bernabé Rodríguez, resultando muerto este último “por un tiro que se le escapó a un escolta”. “Trataron de apercibirse para la defensa y cuando la intentaron, se les dio la voz de presos, pues ya estaban cercados por la fuerza que comandaba el oficial Manuel Torres, nativo de Siquisique, quien estaba cumpliendo órdenes del Indio Reyes Vargas.

Territorio Ayaman

 

(7) El territorio del Aborigen Ayamán, se extendía a los actuales municipios del Estado Falcón: Democracia –Casi toda la `llanada´–, Sucre, federación, Unión y Silva; y en el Estado Lara abarcaba desde Río Tocuyo, Atarigua vieja, Bobare, Siquisique, la Sierra de Parupano y Duaca,  en los municipios Torres, Urdaneta, Iribarren y Crespo.

En esa época, la influencia de Vargas ya empezaba a ser decisiva en los territorios de Carora (Lara), Trujillo y Coro (Falcón).

–`Atarigua Vieja´ Antiguo pueblo que existía al lado del Rio Tocuyo, que fue fundado en 1776 y mudado a finales de 1970, debido a que fue construida la Represa Cuatricentenaria y luego cubierto por las aguas ese sitio, en donde, como herencia de los ayamanes, se conservó durante mucho tiempo la costumbre de tocar la guarura con las manos y existían abundancia de Olicores de todos tipos y tamaño, los cuales generalmente eran encontrados en chirguas o tinajas pequeñas enterrados entre los muchos y viejos alambiques abandonados y llenos de tunales, aunque donde más abundaban era en el `beisbol´ –terreno despoblado donde se jugaba pelota–. La gente acostumbraba buscarlos en estos terrenos, sobre todo en tiempos de semana santa, ya que brotaban de la tierra como por arte de magia cada vez que llovía y los pobladores ya sabían, especialmente los muchachos,  para luego vendérselos a algunos viajeros que llegaban ocasionalmente en su busca–

(8) A partir de ese momento, casi todos los habitantes que conformaban el territorio Ayamán, que seguian a Reyes Vargas, le fueron fieles, no solo a la lucha independentista, sino al Libertador, lo que se trasmitió a las generaciones futuras, quienes practicaron ese legado bolivariano, lo cual demostraron años después, cuando los hijos de esta árida tierra, se volcaron a la lucha, como un todo, en la fratricida guerra llamada, de la `Federación´. NT: Sobre el papel de los urdanetenses y su acendrado amor por la patria, demostrada en estas lides, escribiremos más adelante.

Mención aparte merece el hecho de que Reyes Vargas quedó a las órdenes directas del Libertador y por ende se comunicaba directamente con él.  Esta situación fue generada por el rechazo en la alta oficialidad patriota por su advenimiento a las filas del ejército libertador
–incluso el Gral. Urdaneta no asistiría a la batalla de Carabobo por enfermedad y “las desavenencias existentes”–. Habían sido muchos años de enfrentamientos y muchos los odios y rencores creados que causaron hondas heridas imposibles de subsanar en la inmediatez de los hechos. Bolívar en vista del malestar que causó la posible participación de Reyes Vargas en la Batalla de Carabobo, y además, por estrategia, decidió encargarle de hacer incursiones contra las tropas enemigas, desde el Tocuyo a San Carlos de Cojedes y luego hasta la Península de Paraguaná, misión que cumplió a cabalidad y sirvió de doble propósito, pues mientras dejaba limpia de enemigos la zona, servía de entretenimientos a las tropas enemigas, mientras el preparaba el golpe final en Carabobo “Las Milicias de Mérida y Trujillo, al mando de los coroneles Reyes Vargas y Cruz Carrillo, invadirán por el Occidente hasta internarse en Valencia. Procurarán no presentarse al enemigo, puesto que el objeto es distraerlo, hacerle destacar fuerzas y debilitarlo. Obrando siempre en guerrilla”.

Esta situación puso de manifiesto, aunque en forma velada, las diferencias que ya existían entre el general José Antonio Páez y el Libertador, las cuales se manifestarían públicamente años después con la creación del movimiento llamado de `La Cosiata´ –Movimiento separatista de la Gran Colombia dirigido por el–. El Gral. Páez no menospreciaba la importancia del `Indio guerrillero´, al contrario, tuvo muy en cuenta que su adhesión a Bolívar lo convertía en un peligroso enemigo para sus planes hegemónicos y separatistas, lo cual lo pondría en la mira. Hecho que le costaría la vida a Vargas en la ciudad de Carora, a manos de los `Dragones´, quienes cumpliendo órdenes del General Páez, lo asesinarían en Marzo de 1823.
Llamábanse `Dragones´ el grupo de 153 soldados, vencedores junto a Páez, en el encuentro de `Las Queseras del Medio´, donde se inmortalizo el famoso grito `Vuelvan Carajos´ en una maniobra decisiva para derrotar a las fuerzas realistas, los cuales fueron condecorados personalmente por el Libertador Simón Bolívar con la Orden `Cruz de los Libertadores´. Estos, después de terminada la guerra de independencia, se distribuyeron por todo el país acompañados de una gran fama de valientes, los cuales, prácticamente se convirtieron en los dueños del país y en el brazo ejecutor de las políticas y ordenes de Páez´.
En 1822 llegarían a Carora y Siquisique varios `Dragones´, entre ellos el Coronel Segundo Domingo Riera como Jefe de Siquisique y el coronel Reyes González (el cojo), además del capitán Estaban Pérez y  Simón Gómez, con expresas ordenes de Páez, de quitarle el mando de estos territorios al Bravo Indio Siquisiqueño, quien seguía al mando directo del libertador como Jefe de Trujillo y Carora.

(9) Esta Proclama apareció publicada en el N° 87 del Correo del Orinoco (pp. 2-3)  con el  título “Triunfo de la libertad” con fecha 02 de diciembre de 1820. El Ciudadano REYES VARGAS, Coronel de los Ejércitos de Colombia, Comandante general del departamento de Carora, y en Gefe de la Expedición sobre Coro. A sus Conciudadanos y antiguos Compañeros de Armas, Hermanos y Amigos.
Según algunos historiadores, este escrito no les pareció salido de la pluma de Reyes Vargas, al cual juzgaban de pocas letras. Según Tomás Straka (2005, p. 146) en su libro Las Alas de Ícaro, este texto no es obra de Reyes Vargas (1780-1823) sino de Juan Germán Roscio. “Me pregunto: ¿qué llevó al Indio Reyes Vargas a cambiarse de bando? ¿Habrá entendido la proclama? ¿Tendrá la proclama algo de su experiencia de conversión, o fue simple pragmatismo por parte del caudillo?”

(10) Reyes Vargas, además de ser seguido y obedecido fielmente en los Estados Lara, Falcón y Trujillo, también tuvo muchas influencias en Apure y Barinas, donde también era respetado y acompañado por sus habitantes a la batalla, lo que muy bien explica que sus cualidades de líder eran innatas y trascendían las fronteras.

(11) La Real y Distinguida Orden Española de Carlos III fue establecida por el Rey de España Carlos III, mediante Real Cédula de 19 de septiembre de 1771 con el lema «Virtuti et merito», con la finalidad de condecorar a aquellas personas que se hubiesen destacado especialmente por sus buenas acciones en beneficio de España y la Corona. Desde su creación, es la más distinguida condecoración civil que puede ser otorgada en España. Aunque se encuentra dentro de la categoría de las Órdenes Militares desde su creación, formalmente se convirtió en orden civil en 1847.

(*) Rafael María Rosales nació el 13 de Diciembre de 1910 en Rubio. Ayudante de tipógrafo, comerciante, político,  Escritor, periodista, poeta, historiador, novelista y funcionario público durante más de treinta años, amén de ejercer como cronista de su patria chica.

Rafael María Rosales hace una reseña de Reyes Vargas muy bien documentada, realista y mejor explicada, pero con un dejo de ingenuidad desde el punto de vista de los hechos que le toco vivir y decidir al Indio Siquisiqueño en su época.

(12) Si su mamá era una india siquisiqueña y el se crio con ella, entonces vivió toda su vida en siquisique.

(13) No era un cacique temido, al contrario, era un Jefe querido, pues todos los habitantes del territorio lo seguían ciegamente a la guerra, como lo demostraron cuando siguiéndolo se alistaron en el ejército del Marques del Toro en 1810 y luego, cuando cambio de bando en 1812 a favor de la causa realista, igualmente todos lo siguieron. Lógicamente, de no ser querido en el cacicazgo y considerado un buen líder, lo hubieran dejado solo.

(14) Los Pardos, además de Mestizos, Mulatos y Zambos, estaban subdivididos en otras mezclas subordinadas como: los Cuarterones (unión de blanco y mulata); los Quinterón (unión de blanco y cuarterón); Tercerón (blanco con mulato); Tente en el aire (zambo con tercerón o cuarterón) y Salto atrás (cuarterón o quinterón con mulato o negro).

Continuará

Nota: Pintura de Reyes Vargas realizada por el Arquitecto y Pintor Caroreño Juan Chirinos.
La técnica empleada es acrílico sobre tela utilizando el pincel, sus medidas son 80 x 100, el estilo de la obra es post impresionismo, el motivo: El indio Reyes Vargas basado en las facciones de los aborígenes de acuerdo a la reseña histórica geográfica de su natalicio. Este cuadro se encuentra actualmente en la Casa de la Cultura de Rio Tocuyo, y fue pintado en el año 2004

Bibliografía: Rosales, Rafael María. Reyes Vargas: paladín del procerato mestizo. San Cristóbal. Manuel Pérez Vila. Br. R.D. Silva Uzcategui. Ignacio Montes de Oca. Iribarren Celis. Geografía e Historia del Distrito Urdaneta del Estado Lara, libro escrito e inédito del Sr. Miguel Pacheco. Apuntes del Cronista Ramón Querales. Revista: El Desafío de la Historia. Familias Coloniales de San Carlos Diego Jorge Herrera Vegas. Arnulfo Poyer Márquez. Ambrosio Perera. Las Alas de Ícaro de Tomás Straka. Batallas de la Independencia, Simón S. Harker. http://www.simon-bolivar.org. www.diarioeltiempo.com.barabaradelatorre. Batallas de Venezuela 1810-1824. www.venezuelaysuhistoria.blogspot.com. Crónica avanzada de las guerras de Bolívar de Vicente Lecuna. www.efemeridesvenezolanas.com. Ensayos históricos de Rufino Blanco-Fombona y Rafael Ramón Castellanos. miguelazpurua. www.municipiourdaneta.com. Leonardo Castañeda.