El Cuervo y el Cisne
He aquí una historia acerca de una bandada de cuervos. Uno de ellos era fuerte, listo y de buena presencia, así que lo nombraron rey. Este rey de los cuervos se sentía orgulloso de sus proezas y miraba despectivamente a todas las demás criaturas.
Un día apareció un joven cisne. Los cuervos se reunieron en torno al cisne y le preguntaron si conocía las hazañas de su rey. El cisne alegó ignorancia y manifestó el deseo de verlo. El rey cuervo apareció e interrogó al cisne sobre distintos tipos de vuelo. El cisne, en su sencillez, dijo que solo conocía un estilo.
El rey cuervo se lanzó entonces a una exhibición de sus mil y un estilos de vuelo. Habiendo realizado sus acrobacias, solicitó ver el arte del cisne. El joven cisne despegó en un vuelo lleno de gracia, suave y natural y, como de costumbre, incrementó su velocidad gradualmente. Al ser el cuervo pequeño y veloz, voló rápidamente y dándose cuenta de que el cisne se había quedado atrás, dio la vuelta para animarlo. El cisne incrementaba su velocidad gradualmente y no pasó mucho tiempo antes de que el cuervo se cansara y se pusiera a temblar hasta que finalmente cayó al mar. El cisne bajó, rescató al cuervo y le ayudó a volver a su bandada. El cuervo entonces se avergonzó de su orgullo y agradeció al cisne su modestia y magnanimidad. Como ves, el cisne vivía una vida natural, en tanto que el cuervo estaba ocupado en acrobacias y astucias.