Chistes sobre el Matrimonio

 

  • Tienes dos opciones en la vida; permanecer soltero y sentirte desgraciado, o casarte y desear estar muerto.

    Casarte es como ir a un restaurante con amigos. Pides lo que deseas y cuando ves lo que el otro tiene, te gustaría haber pedido eso.

    En un cocktail una mujer le dice a otra: "¿No estás usando tu anillo de matrimonio en el dedo incorrecto?"
    La otra respondió: "Si, estoy casada con el hombre equivocado"

    Después de una pelea el marido le dijo a la mujer: "Sabes, fui un estúpido cuando me casé contigo".
    Ella le contestó: "Si querido, pero yo estaba enamorada y no lo noté"

    Una mujer puso un aviso clasificado que decía: "Busco marido". Al día siguiente recibió cientos de cartas que decían: "¡Te puedes quedar con el mío!"

    El hombre esta incompleto hasta que se casa; luego, está terminado.

    Un niño le pregunta a su padre: "Papá, ¿cuánto cuesta casarse?"
    El padre le dijo: "No sé hijo, yo todavía estoy pagando".

    Papá, ¿es verdad que en muchos países de África un hombre no conoce a su mujer hasta que se casa?"
    "Eso sucede en todos lados, hijo".

    Había una vez un hombre que dijo: "Yo no sabía lo que era la verdadera felicidad hasta que me casé, y entonces, ya era muy tarde".

    El matrimonio es el triunfo de la imaginación sobre la inteligencia. El segundo matrimonio es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.

    Si no fuese por el matrimonio los hombres andarían por la vida pensando que no cometen errores.

    La forma más efectiva de recordar el cumpleaños de tu mujer es olvidártelo una vez.

    Un muchacho le dice a otro (orgullosamente): "Mi mujer es un ángel."
    El otro responde: "Tienes suerte, la mía todavía está viva".

    El matrimonio estaba conversando: Mi amor, ¿crees en el amor a primera vista? - ¡Claro! Si te hubiera mirado dos veces no me habría casado

    Sabes querida, cuando hablas me recuerdas al mar.
    ¡Que lindo mi amor! ¡No sabía que te impresiono tanto!
    No me impresionas, ¡me mareas!

    El marido le pregunta a su mujer:
    Querida, ¿cuando me muera vas a llorar mucho?
    Claro, sabes que lloro por cualquier tontería....

    Auxilio, socorro, amor que llamen a los bombeerooos... ¡se quema nuestra casaaaaa! Shhhh!... silencio mi amor, no hagas ruido que vas a despertar a tu madre.

    ¡Te voy a demostrar que no vales nada! El señor hace señas a un taxi que se detiene frente a ellos.
    ¿Cuánto me cobra hasta el aeropuerto?
    Hasta allá, son $70.000.
    ¿Y con mi mujer?
    Lo mismo.
    Ya ves, ¡no vales nada!

    Una pareja está en un restaurante. Él le dice a ella:
    Mira, la chica del vestido rojo me está sonriendo.
    Bah! La primera vez que te vi, yo también me cagué de la risa.

    María, promete que cuando me muera te casaras con Antonio.
    ¡Pero, si es tu peor enemigo!
    ¡Pues por eso, que se joda!

    Papá, ¿Por qué te casaste con mamá?
    Tú tampoco puedes entenderlo, ¿verdad?

    Papá, papá, ¿qué son los cuernos?
    No sé hijo mío, tengo tantas cosas en la cabeza.

    El marido llega a su casa al amanecer, lo espera su mujer en la puerta, está borracho y con manchas de lápiz labial.
    ¿Supongo que hay una razón para que llegues a las seis de la mañana?
    Sí, el desayuno.

    Algunos matrimonios terminan bien, otros duran toda la vida.
  • La señora con el esposo:
    ¿Qué harías si me muriese?
    Te guardaría luto.
    ¿Durante mucho tiempo?
    ¡Muchísimo!
    ¿Por qué?
    Porque te quiero, y tu pérdida sería dolorosa para mí
    ¡Qué bonito! ¿Volverías a casarte?
    No.
    ¿Por qué no? ¿No te gusta estar casado?
    Sí me gusta...
    ¿Entonces, sí te volverías a casar?
    Creo que después de haberte guardado luto durante el tiempo suficiente, y mi vida volviese a tener sentido, sí.
    ¿Y dormirías con ella en nuestra cama?
    Es de suponer, ¿no?
    ¿Reemplazarías mi foto por la de ella en la mesa de noche?
    Pondría las dos fotos
    ¿Jugarías también al golf con ella?
    Sí. Lo haría...
    ¿Y le darías mis palos?
    No. ¡Ella es zurda...!
  • Entre dos amigas:
    ¿Qué hay de tu marido?
    Bien. Cada año que pasa le parezco más interesante...
    ¡Tan divino! ¿Y eso? ¿Es un romántico?
    No. ¡Es un... arqueólogo!
  • Un señor estaba con su amigo en la playa y le pregunta:
    ¿Sabes cuál es la diferencia entre horrible y terrible?
    Horrible es cuando estás en la playa con tu esposa y una ola se la lleva, y terrible es cuando otra ola te la devuelve.
  • Un hombre llega del trabajo a su casa, con un brillante reloj en la muñeca. Le pregunta su mujer de dónde lo ha sacado, y él le explica:
    Mi jefe está contento con mi trabajo y me ha regalado este reloj que cuesta 1 millón de pesetas. La mujer, que sabe lo descuidado que es su marido, va a un especialista a que le fabrique un reloj idéntico pero barato, y lo pone en la mesilla de su marido a cambio del otro. Al cabo de unos días, va el hombre a una comida entre amigos y coge el reloj falso. A un amigo le dice muy convencido:
    Este reloj me lo dio mi jefe y cuesta un millón.
    Su amigo, que entiende de relojes apuesta con él 100.000 pesetas a
    que no cuesta ni 5.000, y le gana las 100.000 pesetas. La semana siguiente tiene una cena importante, y la mujer le coloca de nuevo el reloj caro. Así que va a su cena, y le dice un compañero:
    ¡ Pepe! Ese reloj te habrá costado al menos medio kilo, y él insiste en que es una baratija de reloj que no cuesta ni 5.000 pesetas, y apuestan 100.000 pesetas, el dueño creyendo que su reloj es una baratija, van a un relojero y pierde sus 100.000 pesetas.
    Así que, al de unos días, ve a un conocido y le dice:
    ¡Vaya reloj, Pepe! ¿Es caro?
    Pues tiene sus días...
  • Dos amigos conversando sobre sus esposas, uno dice:
    En mi casa siempre yo grito más fuerte que mi mujer. Cuando ella me grita: ¡Ven a cocinar!, yo le grito: ¡Estoy planchando! ¡Y después voy a lavar la ropa!
  • Una mujer se muere. Al llegar al cielo, San Pedro no está y se entretiene mirando por las rejas. Allí ve un gran banquete, con todos sus familiares y amigos que murieron ya.
    ¡Hola, que bien! ¡Hola, estábamos esperándote!
    En esto que llega San Pedro y la mujer le pregunta:
    Que sitio tan estupendo, ¿Qué tengo que hacer para entrar?
    Tienes que deletrear una palabra.
    ¿Qué palabra?
    Amor.
    La mujer la deletrea correctamente, y entra.
    Al cabo de los meses, San Pedro le pide que le cubra el puesto por unas horas. Estando ella de guardia, llega su marido.
    Hombre, ¿Que tal, cómo te ha ido?
    Pues bastante bien. Me casé con la maciza de la enfermera que te cuidaba mientras estabas enferma, me tocó la lotería y vendí nuestra casita y me compré una mansión, estaba de vacaciones en el caribe, haciendo ski acuático, y aquí estoy. ¿Qué tengo que hacer para entrar?
    Tienes que deletrear una palabra.
    ¿Cuál?
    Checoslovaquia.