Chistes de Animales

    • Había una vez dos murciélagos que estaban hambrientos por sangre, tenían mucho tiempo sin comer.
      De repente llega otro murciélago con la boca bañada en sangre, y los otros murciélagos se quedan asombrados y le preguntan:
      ¿Oye, dónde conseguiste tanta sangre?
      Y el murciélago le responde:
      ¿Ven esa pared que esta allá?
      Y los murciélagos responden:
      ¡Sí!
      Bueno, yo no la vi.
    • Estaba un hombre en la calle con un perro de raza callejera, por su apariencia se notaba que era un hombre atontado.
      Cuando llega otro hombre con tres tremendos perros rotwailler.
      Y le pregunta al otro hombre:
      ¿Oye, porque no hacemos una competencia, tu perro contra estos tres perros?
      Seguramente el hombre creyó que no iba a aceptar la apuesta, sin embargo el hombre le dice:
      Si
      Entonces dijeron:
      ¡3,2,1 ya!
      y se pusieron a pelear, cuando de repente el perro callejero se comió a los tres perros. Y el otro hombre sorprendido le dice: ¿De donde sacaste este perro?
      Y le contesta:
      Lo que pasa es que el otro día vino un circo a la ciudad y este perro se escapo, y traía una gran melena alrededor del cuello y yo se la corte.
    • Entra un perro a una oficina con un periódico en la boca. Cuando intentan sacarlo, pone el periódico en el suelo y señala con una pata un anuncio que dice:
      Solicitamos empleado que sepa escribir a máquina, conozca el lenguaje Visual Basic, y hable varios idiomas. Igualdad de oportunidades: No importa raza, edad o sexo.
      Entendiendo que el perro viene a buscar trabajo, lo llevan con el jefe de personal. Este le dice:
      Este, ¿Sabes?, nosotros teníamos en mente a alguien distinto.
      ¡Guau!, dice el perro, señalando con su pata la parte del anuncio que dice igualdad de oportunidades.
      Bueno, pero es que el aspirante debe saber escribir a máquina.
      El perro se dirige al escritorio en el que está la computadora, se sube a una silla, y empieza a teclear con las patas. En pocos minutos sale de la impresora una carta de negocios perfectamente redactada, y sin una sola falta de ortografía.
      Esta bien, pero es necesario que el aspirante conozca Visual Basic, dice el jefe de personal.
      El perro pone una pata sobre el mouse, utilizando la otra para teclear, y en pocos minutos termina una base de datos perfectamente estructurada, y sin un solo error. El jefe de personal, desesperado, le dice al perro:
      Es que sucede que el aspirante debe hablar varios idiomas.
      El perro se acerca al jefe de personal, y le dice:
      Miau miau...

    • Un señor se va a una tienda a comprar un lorito y le pregunta al vendedor si el lorito sabía hablar, el vendedor le dice que sí y el señor compra al lorito. Al llegar a la casa el señor le dice al lorito:
      ¡Dime tío!
      El lorito no respondía y él le vuelve a decir:
      ¡Dime tío!
      Y no pasaba nada, y el señor decide darle golpes al lorito, pero nada que hablaba. Lo tira por la ventana y al otro día escucha una voz diciendo:
      ¡Dime tío!
      El señor se asoma a la ventana y ve al lorito que tenía a un pollito agarrado por el cuello y le gritaba:
      ¡Dime tío!
      Pero el pollito decía:
      Pío, pío, pío.
      El lorito lo empieza a golpear y le dice con "p" no con "t".
    • Iba caminando por el campo un pollito y de repente choca con un zorrillo, el cual era de habla inglesa, el zorrillo se disculpa y le dice:
      I'm sorry.
      Y el pollito le dice:
      I'm pollito.

    • Era un granjero que tenía un loro como mascota, este lorito era tan, pero tan peleador y abusivo que andaba golpeando a todos los pollitos que encontraba. Hasta que cierto día el granjero harto de esta situación decide encerrar al loro con dos de sus mejores gallos de pelea, y haciéndolo así se retira a atender sus obligaciones. El loro encontrándose frente a estos dos matones enfurecidos se ve en el final de su pobre vida. Los gallos empiezan a golpear al pobre loro sin compasión. El lorito en medio de la golpiza sale disparado por una esquina aprovecha que uno de los gallos se distrae y le mete tremendo golpe por la espalda, el gallo enfurecido voltea y ve a su compañero junto al loro moribundo, y lógicamente piensa, este gallo se quiere pasar de vivo y le devuelve el golpe, de esa forma los gallos empiezan a golpearse hasta quedar muertos ambos tirados en el suelo ensangrentados.
      Regresa el granjero, y se encuentra con el cuadro y pregunta al loro que estaba todo desplumado:
      ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste loro?
      Y el loro responde:
      ¡Bueno, así soy yo, cuando me quito el saco!
    • En el Polo Norte está una pareja de pingüinos que quieren tener familia, y están esperando que la cigüeña lleve a su hijo, en eso llega el día y reciben al pequeño. Pero al verle se dan cuenta que no es un pingüinito su hijo, sino un pollito.
      En eso el pollito va a decir sus primeras palabras y dice:
      ¡Me-me-me-meeee-meeee!
      La pingüina contesta:
      ¡No, pollito, no debes decir meee, sino pío!
      Y el pollito responde:
      ¡Nooo, yo digo meee, men-digo fríooo que hace aquí!
    • Se encuentran dos burros parlanchines. Un burro muy alegre le dice al otro:
      ¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Sabes?, a mí me va súper bien, me contrató un señor de un circo, tengo buen sueldo, tarjetas de crédito, lo último en autos deportivos, soy la estrella principal del circo.
      El otro le contesta muy deprimido:
      A mí me va mal, me contrató un juguero y paso vendiendo jugos todo el día con dos barriles al hombro, los niños se me suben y me golpean.
      Pero vos si que eres bruto, le dice el primer burro, por qué no hablas y así le demuestras que no eres cualquier burro.
      ¡Estás loco!, le dice el otro, qué quieres, que me ponga a gritar jugooossss, jugooooossss.
    • Entra un cartero en una casa, y encuentra un cartel que dice, "Cuidado con el loro", pero hace caso omiso y continúa caminando, y encuentra otro cartel que dice, "No moleste al loro". El cartero un poco asustado abre la puerta, y ve un lorito pequeño y casi desplumado, con un cartel que dice, "Loro peligroso". El cartero riéndose toca la jaula, el loro da un golpe en el suelo y dice a su perro:
      ¡Sultán, mata!
    • En una ocasión caminaban por el desierto un forastero, su caballo y un perro. En cierto trayecto del camino el caballo no caminó más y exclamó:
      ¡Tengo mucha sed!
      El forastero al oír al caballo hablar se asustó mucho, y corrió, corrió hasta quedar rendido de tan tremendo susto. El perro al ver a su amo, había hecho lo mismo; casi sin poder respirar el perro y el forastero, tendidos en la arena del desierto, el perro exclamó:
      ¡Vio que susto nos dio ese condenado caballo!
    • José es uno de esos tipos que siempre está haciendo alarde de sus supuestas virtudes. Un día, en una reunión de amigos, aseguró que no había nadie como él para hacer imitaciones.
      Desconfiado, uno de los presentes le preguntó:
      Y vos ¿Qué imitas?
      De todo, pero a los que mejor imito son a los gatos.
      Pero, cualquiera hace "miau, miau".
      Sí, pero no cualquiera come ratones.
    • La maestra le pregunta a Luis.
      ¿Luis en cuántas partes se divide la vaca?
      Depende señorita.
      ¿Cómo depende?
      Sí, depende el tamaño del camión que la choque.
    • Este era una vez un hombre que quería comprar un loro. Entra a una tienda de animales y ve a tres loros; el primer loro cantaba karaoke y pregunta:
      ¿Cuánto cuesta este loro?
      El vendedor le responde:
      20.000 dólares.
      El señor pregunta por el siguiente loro que cantaba operas.
      ¿Cuánto cuesta este otro loro?
      El vendedor le responde:
      30.000 dólares.
      Luego el comprador pregunta por el último de los loros que estaba mal vestido, despeinado y fumando.
      ¿Y cuánto cuesta éste?
      El vendedor le responde:
      100.000 dólares
      El comprador le pregunta:
      ¿Por qué este es tan caro?
      El vendedor responde:
      Porque éste es el que escribe las canciones, le pone la música, y prepara los conciertos.
    • Este era un hombre que tenía un gato y deseaba deshacerse de él, pero no podía, cada vez que trataba el gato volvía.
      Un día un amigo le dice:
      Chico, coge el gato y llévalo al bosque y suéltalo y verás que no va a regresar jamás.
      El hombre hace lo dicho por el amigo. Al día siguiente se encuentra con el amigo y le dice:
      ¿Qué? ¿Hiciste lo que te dije?
      Y responde el amigo:
      Sí, pero no funcionó, el gato volvió.
      Entonces el amigo le dice:
      Bueno, coge al gato, vete al mismo bosque, pasa al bosque de atrás donde hay un río y suéltalo por ahí y ahora sí que no va a regresar.
      El hombre hace lo dicho por el amigo y se dirige al lugar indicado. Al otro día se vuelven a encontrar y le dice el amigo;
      Ahora sí que no volvió, ¿Verdad?
      No, que va chico, volvió y me tocó a la puerta y todo.
      ¡No me digas!, responde el amigo.
      Te lo juro que sí.
      Bueno chico, vamos a tratar lo que no quería, coge al gato otra vez, llévalo al mismo bosque, pasa el bosque, brinca el río y vas a encontrar unos arbustos más adelante, y al lado hay una casa, pasa la casa y 2 millas más adelante, suelta el gato y verás que no va a regresar, ya lo veras.
      Al otro día se vuelven a encontrar y le dice el amigo:
      ¿Ahora sí que no volvió verdad?
      Y le contesta el hombre;
      No me digas nada compadre que si no es por el gato no hubiera regresado a casa.