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El Gobierno de España estableció en 1498 su autoridad Soberana en el país denominándolo colonia, sin tener ninguna división territorial, hasta la venida de los Wélseres o Berzares en 1528, que se dio por primera vez el nombre de Venezuela a la región comprendida desde el Cabo de la Vela al Este, hasta Maracapana, como 900 millas de longitud y sin limites determinados por el Sur.

La conquista fue el período que siguió al descubrimiento y llegó hasta la mitad del siglo XVII. Los españoles tenían dos grandes motivos para dominar este nuevo mundo que acababan de descubrir.

"El primero, un motivo "noble", era la evangelización que consistía en convertir a los aborígenes en cristianos, los cuales debían obediencia al Papa y a los reyes de España.
El segundo motivo, un poco menos noble, era conseguir riquezas, en particular oro y perlas".

Como era de esperarse, a los indios no les gustaba esto. ¿A cuenta de que tenían que obedecer a alguien en la lejanía que ni siquiera conocían? ¿Por que estos recién llegados tenían que imponerles su forma de vida y su civilización?

Esto ocasionó una guerra entre esas dos sociedades. Los españoles, a pesar de ser menos numerosos, contaban con la pólvora (y por lo tanto pistolas y fusiles), caballos y armas de hierro. Esas armas eran mucho más efectivas que el arco y la flecha. Por supuesto, ocurrió lo que se podía esperar masacraron a los indios que ingenuos no pudieron con la superioridad de las armas de los conquistadores españoles, que traian las mañas de la civilizacion.

 

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Ocupacion del Territorio

En esta época los misioneros al tratar de estas tierras se referían a la parte Norte de Nueva Segovia, sin determinar ningún pueblo, por eso quedo un gran silencio histórico desde la llegada de los colonizadores hasta los primeros gritos de la independencia.

En el año de 1456 llego como Gobernador de la Provincia de Venezuela el licenciado Juan Pérez de Toloza, estableció el sistema de encomiendas, que consistía en el reparto de los terrenos que ocupaban los cultivadores e hizo distribuir por su subordinado Juan de Villegas en el Tocuyo, cincuentas de estas. (Hermano Nectario Maria).

Se presume que los descontentos con esta distribución al ser desposeídos, emigraron a distintos lugares y es posible que fuera en esa época que se residenciaron en los sitios Moroturo, San Miguel, Siquisique y Baragua las personas que empezaron a implantar su modelo de vida y a fabricar las primeras casas dándole la fisonomía de pueblos ya que se conocían en estos sitios bohíos ocupados por nuestros aborígenes que carecían de organización, según se evidencia de las narraciones comentadas, pudiendo marcarse como el nacimiento de estos pueblos el año de 1456, es decir 26 años después de la llegada de Nicolás de Federmann a estas tierras.

Los primeros conquistadores que vinieron a establecer el comercio en Venezuela, no tuvieron ninguna influencia en los pueblos de Urdaneta, pues como su ambición era la adquisición del oro y perlas, los conseguían con facilidad en las costas del mar y estos terrenos que eran esencialmente agrícolas, fueron miradas con indiferencia.

Tal vez fuera que la rebeldía de los Jirajaras se hacia sentir en los lugares vecinos, pues se observa que los exploradores como Federmann, quien paso por la parte Este del Municipio San Miguel, y esto por que había oído hablar de los enanos que habitaban la zona cuando venia por la Sierra de san Luis, pues su misión era buscar los mares del Sur en busca de las Riquezas (el Oro del Dorado) por lo tanto los Welsares no se ocuparon de estas tierras; Juan Cardenas y Diego de Martinez, pasaron al Oeste del Municipio Baragua; Agustín Codazzi, paso al sur, retirado de Siquisique 25 kilometros, cerca de los caseríosCorobore y Uriche (por esta via era anteriormente el camino de los arreos de bestias que se dirigían de Coro a Carora y Barquisimeto y la entrada no era obligatoria a Siquisique), Codazzi siguió por Sirarigua, cuya altura midió, continuando por vía Carora; Arístides Rojas siguió esta misma ruta; y hasta el Dr. Alfredo Jhan que vino en plena civilización (1910) no llego a Siquisique, si no a Aguada Grande, repetimos posiblemente por la fama de guerreros de sus habitantes descendientes de los temidos Jirajaras.

Nicolás de Federmann

Los primeros conquistadores que visitaron los terrenos que forman hoy día el municipio Urdaneta fueron Nicolás de Federmann y sus acompañantes en 1530, quien con 10 jinetes, 140 infantes y 100 indios que traían de Coro y un religioso de nombre Fray Vicente Requejada entraron por lo que es hoy el pueblo de Maparari del Estado Falcón, de allí pasaron por el caserío el “Jusal” ya del Municipio Urdaneta, llegaron al paso de “Camayata” en el Río Tocuyo que queda mas abajo del caserío Zazarida, por lo cual no debe confundirse con el Paso del Cambur, que muchos creen que es Camayata. De allí se internaron por las serranías de Parupano desde el caserio el Bonito, siguiendo hacia el sur-oeste por Santa Lucia, La Bolívar, La Turiquia, Tunere y pienso que subieron cercano al sitio que hoy es el Turagual y de allí, por esas filas al sitio donde se fundo el pueblo de “San Miguel de los Ayamanes”, "que esta en una altura" , y desde ese sitio despacho la comisión que fue al oeste que se supone llego a los caseríos Los Tanques y Cauderales (deducciónque hizo Miguel pacheco después que leyó de algunos historiadores y deja constancia en su Libro inédito Geografía e Historia del Distrito Urdaneta), por la distancia recorrida y que estaba habitada por indios, por encontrarse en esos lugares fuentes de agua viva y gran cantidad de cocuyales que les proporcionaba la subsistencia a los nativos.

Sobre estos hechos se han escrito varias interpretaciones por los historiadores de la época, también se puede interpretar que el sitio donde estaban los enanos era lo que se conoce hoy como el caserío La Venta, ya que su habitad concuerda con la descripcion, (por lo de las montañas abruptas), y por que sus habitantes hoy día conservan el genotipo descrito por Nicolás de Federmann.

(Dice Federmann llegamos a unas montañas tan abruptas que era difícil y peligroso hacer avanzar los caballos, “me percibí bien pronto de que el camino se hacia cada vez mas impracticable y así nuestra marcha se haría muy lenta y así los enanos podrían atacarnos y defender la entrada de sus montañas.

Federmann movido por la curiosidad de ver si eran tan pequeños debido la fama que le daban las otras tribus se desvi a esa vía, por que su objeto era dirigirse al mar del sur y como vio" imposible seguir viaje por montañas tan abruptas decidió mandar un capitán con cincuenta soldados de infantería y un interprete, con orden de traerle de buen grado si se podía, y si no por las fuerza, algunos de estos enanos y el siguió para la aldea que había ocupado en la mañana".

Carohana (mas o menos por el recorrido que había realizado se puede deducir que esta era San Miguel) al día siguiente cuenta Federmann llegaron las tropas conduciendo cerca de 140 hombres y mujeres que habían sorprendido en un caserío a cinco leguas mas o menos, (mas de veinte kilómetros) estos indios habían rehusado seguirles y ensayaron defenderse, pero se vieron obligados a rendirse después de haber perecido gran numero de ellos y quedando heridos algunos de los nuestros. Cuando estos se pusieron en marcha con sus prisioneros para venir a unírseme fueron atacados nuevamente por una multitud de indios, que hirieron a muchos cristianos, así como a varios de los prisioneros que estaban en poder de los nuestros. Por que tiraban desde lo alto de la montaña y colinas, ventaja de que saben aprovecharse. Los prisioneros que me trajeron eran todos de muy pequeña estatura sin ninguna mezcla como los indios me habían dicho, los mayores tenían cinco palmos de altura y muchos solo cuatro. Eran sin embargo bien formados y proporcionados".

En el sitio que llego Federmann era la aldea llamada de Carohana desde donde mando a buscar a los “enanos” también dice Federmann que los ayamanes de la parte baja (zona de Aguada Grande) de estatura normal no quieren tener ninguna comunicación con los otros ayamanes de la montaña aunque sean de la misma nación, "por que estos han hecho alianza con los xideharas, los odian y los desprecian sobre todo después de los matrimonios mixtos de que habla Federmann". (Presumimos que estos enanos vivian en La Venta y caseríos adyacentes, ya que son las partes altas que tienen comunicación mas cercana que comunica con el Estado Falcón), estas conclusiones la dedujimos de lo escrito por el en este recorrido viniendo desde el Estado Falcon, ademas creemos que paso primero por Urucure y luego Siquisique luego atravesó una parte de la Sierra de Parupano persiguiendo a "los enanos" luego de satisfecha su curiosidad, se devolvio bajando por Aguada Grande luego se dirigio por el Turagual a San Miguel, y desde allí siguio por las montañas de Mucuragua o Sierra de Bobare.

Boletín que publicó el centro de historia larense relativo a la gobernación de Venezuela en 1579-1580. De la cual se tomo la parte norte que hace referencia á lo que hoy es el territorio del Municipio Urdaneta.

Copiado textualmente
Por la banda del norte de esta cordillera de sierras montosas están en ellas algunos naturales indios de nación callones y algunos de nación ajaguas o xideharas y de nación camagos e todas diferentes en lenguas cada nación. Esta tierra es seca por falta de no haber en ella ningún río e lluvias pocas, beven de unas pozas, estan estan las poblaciones de estos naturales como a una legua y a dos o tres unos de otros, tienen estos naturales por esta parte pocas comidas de granos ni de raices por ser por esta parte las aguas ciertas.

Sustentanse de unas pencas de manera de cardo de españa y las pencas son mas gordas y mas anchas, hay gran cantidad de ellas que los naturales le llaman cocuy e nosotros la apropiamos al cardo como dicho es y cortanla cortada aquella cabeza y pencas que le dejan arrimado a la cabeza como a cinco dedos de largo e lo demas echan por ahí y esto cuecen en un horno con mucha piedra cal ante o debajo de tierra y alli se cuece y cuando lo sacan e comer da el zumo a manera de arrope dulce comen de las pencasel zumo y la cabeza en invierno cojen algun maiz y algunas auyamas que son comparadas a calabazas de estas comen e se sustentan y ay gran cantidad de ellas y tienen mucha casa de venado e conejos, los matan con sus armas que son arcos y flechas: “ y en cuanto a la quinta instrucción es gente de poco entendimiento bajos de inclinación y muy rudos dados a los vicios de la carne y del unico brebaje que ellos hacen a manera de un poco de masa cocida y aceda e después la desbaratan y la cuelan con agua y la echan en algunas tinajas que tienen alli dentro que hierve con aquella furia del acedo, la beben y es tanto el gusto que toman este brebaje que ellos le llaman macato y que cuando ellos tienen este brebaje es grande el regosijo que tienen por que entonces se convidan unos a otros y beben y como beben mucho se emborrachany después de borrachos se matan unos a otros: viven no con mas cuidado de este y de comer hoy si lo tienen y mañana si les falta van a buscar raíces silvestres hasta tanto que cojen comida de maiz que siembran que alguno viene a cuarenta dias y otro a tres meses mas o menos poca cantidad.

Las lenguas que hay en los terminos de sta ciudad son axaguas cuibas e coyones e unos pocos xideharas e chipas e caquetios, esta es la mejor gente que aunque es poca y la lengua que mas generalmente se habla en este pueblo e su termino es la suya por que son amigos de cristianos y sigue mas nuestra amistad y de esta causa se ha quedado esta lengua mas general en esta ciudad que otra ninguna.

y del norte estan poblados indios xaguas e cuibaso coyonese camagos e cayones comarcanos y estan encomendados a vecinos de esta ciudad os cuales por no estar poblados en pueblos formados no se da noticia de los pueblos de ellos por no los haber como b no los hay.

Las serranias dichas son partes montañas muy espesas y en otras partes algunas manchas de praderias como tenemos dicho.

Y en la parte del norte esta la otra cordillera como dicho es a dos y atres y a cuatro leguas e hasta cinco e seis leguas como se va enrosando se va apartando, llamanla los gidagaras que ellas Upu y en esto de de estos nombres hay muchas variedades como nosotros queremos decir sierra hacia el poniente como hasta dos otres leguas de aquí hay unos arboles que comúnmente llaman Cardones de ramasy estas ramas espinozas que no llevan hojas si no solamente espinas y muy espesas de manera que no se puede tomar con la mano.

Y son tan largos como una aguja y otras menos llevan dos maneras de frutas: la una fruta a manera de ciruelas de monje en la echura y en la cantidad mucho mayor e sin cuesco son dulces al comer, tienen el meollo que parece a manera de pepitas de carne de higo, llamanla en lengua de indio caduchi que nosotros llamamos brevas, la otra figura se llama en lenguaje de indios dato, y en ese mismo nombre le llamamos nosotros: ES REDONDA ESTA FRUTA, POQUITO MAYORES QUE LIMAS Y como limas nacen cubiertas de espinas, como cuero de erizo que no las pueden tocar, y estas espinas les dura hasta que esta fruta esta madura que la van a coger, cojese con una vara del tamaño de una agujada con tres gajitos, que estan añadidos a la vara y en aquellos tres gajos, cogen la fruta y echan hacia arriba un poco y de esta manera la arrancan y la traen entre los tres gajitos y las espinas que tienen esta fruta estando madura tocanla con un palito, luego se caen, es gustosa de comer por que toca en dulce, tiene lo de adentro como un higo muy maduro, mantienese con esta fruta muchos naturales y estos en el tiempo que ellas bienen; hacen tambien de esta fruta bebida por haber mucha cantidad de estos cardones y estos no se siembran por que no son para ello, si no que son arboles silvestres, y es arbol que poco dura; biene a madurar por el mes de marzo y abril, conforme a como ande el tiempo de las aguas mas o menos otros tiempos dura esta fruta en pasar tiempo dos o tres meses la madera no vale; hay muchos arboles silvestres que dan frutos de que los indios comen y aun les acarrea algunas enfermedades.

Las casas son echas a manera de unos pajares que se hacen en españa en algunas partes donde se encierra la paja para los ganados, las paredes de dichas casas estan rodeadas de horconcetesde altura de nueve a dies pies sobre la tierra y luego la cierran con cañas atadas con un bejuco que se halla en la tierra en mucha cantidad, que se cria por los montes , sobre estos horcones se ponen unas soleras y a estas casas cada uno le pone el anchor que se le antoja, ponense en medio de la casa y alli ponen una viga por cumbrera y traen unas barras a trecho de pie y medio de una bara de la otra y después de toda la casa llena de estas baras, se pone toda ella de cañas de a cinco dedos una de otras y esto va atado con este bejuco que es a manera de una atadura, de manera de mimbre endida y después de hecho todo esto, se trae gran cantidad de paja larga a Ansi se cubre que no se moja, dura la cobertura de una casa de seiso siete año, hacense todos los apartados que quiera de la mesmas cañas, agora se empiezan a hacer algunas tapias , al hace hallado piedra para cal.

En nueva Segovia en tres días del mes de mayo del año de mil quinientos setenta y nueve.

 

Fundación de los pueblos de Siquisique Aguada grande y Río Tocuyo en el Valle de Sicare

 

Formaban parte ese año del Cabildo, Justicia y Regimiento de Carora las siguientes personas: Diego Gordón y Capitán Rodrigo de Narváez Valdelomar, Alcaldes Ordinarios, Pedro de Arenas, Teniente de Tesorero, Capitán Diego González Gordón, Juan Martín de Albújar y Alonso Serrano, Regidores Perpetuos.

Resolvió dicho Cabildo expedir nombramientos de jueces para los efectos de la escogencia de los lugares donde debían realizarse las fundaciones correspondientes a los Llanos de Carora y a Río del Tocuyo al Regidor Juan Martín de Albújar, al Capitán Alonso Gordón, al Alcalde de la Santa Hermandad, Francisco Andrea, y al Alférez Francisco Pérez Albarrán. Para la elección de los sitios donde debían ser poblados los indios de las doctrinas de Ayamanes y de Siquisique nombró directamente el Gobernador, pero muy probablemente de acuerdo con el Ayuntamiento, al cura párroco de Carora, Alonso Sánchez Carbero, y a Beníto Domínguez: Era lo que aconsejaba la prudencia en vista de la variedad de opiniones. Dichos jueces debían ir personalmente a estudiar y pesar las diferentes circunstancias y posibilidades en el propio terreno, y por eso no pudieron ser más cuerdos los procederes del Gobernador y del Ayuntamiento. No tardaron los comisionados en salir a recorrer los diferentes territorios, y es bueno decir que dejaron relación escrita hasta de los menores detalles de su expedición Por su lado, el Gobernador continuaba ocupándose con todo interés del asunto que constituía el principal motivo de su viaje. Nombra jueces pobladores para cada uno de los pueblos que habían de ser fundados, y que no eran otros que los de San Miguel de Ayamanes, San José de Siquisique, Santiago de Río Tocuyo y el de Nuestra Señora de Chiquinquirá, y puso a su cuidado lo concerniente tanto a la educación de los naturales como al acto jurídico y propiamente dicho de la fundación. Para juez poblador de los indios de la provincia de los Ayamanes nombró al Regidor Perpetuo Alonso Serrano; para juez poblador de los naturales de la provincia de Siquisique, a Francisco Cano Valero, y para juez poblador de los indios de la provincia de Río del Tocuyo, al Capitán Diego Gordón. No conocemos el nombre del juez poblador de los indios de los llanos, inclusive los de la provincia de Aregue, con que se formó el pueblo de Nuestra Señora de la Chiquinquirá, mas si consta que este fue también fundado por orden del Gobernador La Hoz Berrio. Se ocupó, además, el Gobernador en dictar las instrucciones que debían seguir en la ejecución de sus actos los jueces pobladores.

Una vez que el Gobernador había tomado las medidas concernientes a las fundaciones de los mencionados pueblos de indios, se fue para Barquisimeto, donde, ya se encontraba a fines de setiembre. Procedió allí a dictar nuevos autos, dirigidos a los jueces pobladores de Carora, sobre modos de hacer las poblaciones, los cuales venían a ratificar y complementar las instrucciones que les había dado. Entre otras cosas, les manda a compeler, con mucho rigor y vía ejecutiva,a los encomenderos a ayudar a sus encomendados a hacer sus casas y ranchos en los respectivos pueblos, a sustentarlos con pan y carne y demás cosas necesarias durante el tiempo que durasen las edificaciones, y suministrándoles gratuitamente herramientas, bueyes, mulas y caballos para el corte de lasmaderas y traslado de las mismas y de sus cachivaches y demás pertenencias. Se ordenó que los encomenderos no debían ocupar sus indios en otra cosa durante el mismo tiempo y se dio poder a los jueces pobladores para obrar del mismo modo que lo haría el propio Gobernador. Quedaban así éstos autorizados para dictar autos, practicar diligencias judiciales y extrajudiciales de prisión y apremio y venta de bienes de los inobedientes y nombrar alguaciles y ministros y demás ayudantes que creyeren conveniente a los fines de sus comisiones. Los encomenderos debían asistir personalmente al acto de la población de sus encomendados y llevarlos y juntarlos en los sitios elegidos con el sustento y demás cosas precisas que hemos referido y obedecer en un todo las órdenes que para el caso dieran los jueces pobladores, los cuales quedaban facultados para escoger personas que asistieren a costa y en representación de los inobedientes. Durante cuarenta días, los jueces pobladores habían de ganar por su trabajo a razón de dos pesos de a ocho reales por día; mas quedó bien claro establecido que esta limitación de tiempo sólo se refería al salario que “a costa de quien hubiere lugar de derecho” se les mandaría a pagar una vez acabadas las correspondientes poblaciones, y que la comisión no expiraba hasta que real y verdaderamente estuvieran éstas terminadas.

Pueblo de San Miguel de los Ayamanes.- Ya hemos hablado de las labores desarrolladas en 1618 por el Padre Pedro Gordon de Almazán con respecto a la doctrina o parroquia de San Miguel de Ayamanes, las cuales, aunque de importancia, no culminaron con la fundacion de pueblo alguno. Al llegar a Carora, el Gobernador y Capitán General de la Provincia tuvo muy en cuenta la importancia de esta doctrina. Ordenó, en efecto, fundar un pueblo con todos los indios pertenecientes a las encomiendas adscritas a ella. Nombro por jueces escogedores del sitio donde debía ser levantada la nueva poblaci6n al Padre Alonso Sánchez Cambero, cura de la Iglesia Parroquia! de Carora, y a Benito Domínguez, y por juez poblador, al Regidor Perpetuo Alonso Serráno, como anteriormente lo dijimos. Las instrucciones dadas en Carora por el Gobernador al juez poblador Serrano tienen fecha 2 de setiembre de 1620, y su Auto complementario fue fechado en Barquisimeto el 25 del mismo mes y año. A juzgar por este último, es probable que al principio se pens6 fundar el pueblo en el territorio llamado Alto de los Ayamanes, de tal modo que los indios no fueran llevados lejos de sus tierras naturales. Mas los jueces correspondientes, invocando la falta de agua buena en las tierras de los ayamanes y la existencia en ella de muchas culebras, niguas y ponzoñas, eligieron un sitio en los altos de Sicare, muy lejos, (casi 200 kilometros) por cierto, de las susodichas tierras.

Una vez que los jueces correspondientes hubieron escogido el sitio de, Sicare, para asiento del pueblo, el Capitán y Regidor don Alonso Serrano hizo viaje a los Altos de los Ayamanes, y estando allí, dicto, con fecha 16 de diciembre de 1620, un Auto por el cual mandaba a los encomenderos de los indios asignados a la parroquia de San Miguel a llevar a éstos dentro de los diecisiete días siguientes al Valle de Sicare, con el sustento de maíz y carne .que fuere necesario y, además, las herramientas y las bestias para el transporte de madera. Eran

entonces encomenderos de estos indios ayamanes las siguientes personas: Francisco Fonseca, Capitán Diego González Gordón, Capitán Francisco Cano Balera, Fernando Alonso, Alonso Durango, Dionisio Durango, llamado también Dionisio Suárez Durango, doña Juana Ibáñez de Rentería, Sebastián Rodríguez y Capitán Alonso Gord6n. Como se ve, estos encomenderos, con la sola excepción de Alonso

Durango, eran los mismos que existían, pocos años antes, en tiempos de la organizaci6n de la Parroquia de San Miguel, llevada a cabo por el Padre licenciado Pedro Gordón de Almazán.

De acuerdo con el plazo fijado, ha debido llegar el Juez Poblador Serrano al Valle de Sicare a los primeros días de enero de 1621, y proceder seguidamente a realizar el acto jurídico de la fundación del pueblo y el consiguiente traslado de la parroquia de San Miguel de Ayamanes. Una vez hecho esto, se dio comienzo a la tala de los montes para preparar el terreno a los conucos. Al desmonte siguió la siembra sin pérdida alguna de tiempo, y por esto ya a mediados de febrero se tenían hechas las labranzas. Fueron efectuados estos trabajos agrícolas por medio de indios de las encomiendas del Capitán Francisco Cano Balera, Capitan Alonso Gordon, Capitan Diego Gonzalez Gordon, Don Francisco Fonseca y doña Juana Ibáñez de Renteria, que acudieron solos a la cita del juez poblador. Este, una vez que vio lograda, por lo menos en buena parte, aquella primordial tarea, procedió el 16 del susodicho mes de febrero, y en compañía del presbítero secular Diego Langayo, cura de la parroquia San José de Siquisique, y de los caciques y demás indios que allí se hallaban a trazar en cuadro la plaza del pueblo, siguiendo en todo las instrucciones que había recibido del Gobernador de la Provincia. Dictó ese mismo día un auto en el cual, después de hacer referencia a lo que había realizado en orden a las labranzas y al trazo de la referida plaza, ordenaba terminantemente a los encomenderos, que hasta entonces no habían acudido al sitio adonde se le había ordenado ir y ni siquiera enviado persona alguna que los representara, a llevar a este sitio de Sicare, y dentro del plazo de veinte días, a partir desde la fecha de la respectiva notificación, un señalado número de indios agregados a sus respectivas encomiendas. No creemos que se obligó entonces a los encomenderosa llevar a Sicare todos sus encomendados, pues existe gran diferencia entre el número de indios que sus encomiendas tenían, como ya vimos en otro Capítulo, en 1618 y la cantidad que ahora se les exigía trasladar. Muy probablemente creyó prudente el regidor y juez poblador Serrano no. verificar de inmediato el traslado de todos los indios, para evitar los perjuicios que un brusco y total abandono de las tierras de origen podría producir. Por otra parte, bastaba al principio la asistencia de los caciques y de ciertos números de sus sujetos para realizar la distribución de solares para las viviendas, ya que había de tomarse en cuenta que estas distribuciones se practicaban por cabezas de caciques.

Dada su importancia, y a falta del acta propiamente dicha de fundación del pueblo de San Miguel de Ayamanes, trasladamos aquí, dentro del texto mismo de esta obra, el Auto últimamente citado, el cual es, además, un testimonio del trazado de la plaza, o sea del primer acto realizado en cuanto a la organización misma del pueblo. .En el Valle de Sicare, término y jurisdicción de la ciudad del Portillo de Carora, en el sitio y puesto donde se ha fundado y situado la parroquia de San Miguel de los Ayamanes, donde están fundados y sacados la plaza y pueblo de los indios naturales de la provincia Ayamanes, en dieciséis días del mes de febrero de 1620 años, Alonso Serrano, juez poblador de los dichos indios, el susodicho citado, por ante mí, el escribano .nombrado para la dicha población, dijo: que atento a que tiene hechas las labranzas con los indios de Francisco Cano Balera y el Capitán Alonso Gordon y el Capitán Diego González Gordón y Juana Ibáñez de Renteria y Francisco de Fonseca, que fueron los que acudieron a mandar los indios para el dicho efecto y por no haber acudido ninguno de los dichos encomenderos personalmente ni enviado persona que por él asistiese hasta hoy, y dicho día, en compañía de Diego Langayo, presbítero, y los caciques y sujetos que se hallaron presentes, trazó y sacó en cuadro, en medio del dicho sitio, la plaza, conforme a la instrucci6n que para ello tiene del señor don Francisco de la Hoz Berrio, Gobernador y Capitán General por el Rey, nuestro señor, de esta Gobernación de Venezuela, y para continuar en dicha población y que se haga las casas e iglesia donde se han de adoctrinar y se les diga el culto divino, mandaba y mándesele notifique a doña Juana Ibáñez de Rentería veinticinco indios, Francisco Cano Balera, veintiún indios: al Capitán Alonso Cordón, cinco indios; a Diego González Cordón, cinco indios; a Francisco Fonseca, quince indios; a Alonso Márquez, seis indios; a Dionicio Suárez Durango, seis indios; a Hernando Alonso, seis indios; a Sebastián Rodríguez, seis indios. A todos los cuales de suyo mencionado se les notifique que traigan a este dicho sitio, cada uno con lo que le tocare, los dichos indios, dentro de veinte días que corran y se cuenten desde la notificación de este auto, so pena del que fuere rebelde, de cincuenta reales de a ocho, aplicados dé por mitad para la cámara de Su Majestad y gastos de la dicha Población, y para que este auto tenga cumplido efecto, pedía y suplicaba de parte del Rey, nuestro señor, y pedía auxilio al Capitán don Juan Velásquez de Mendoza, Alcalde Ordinario, mande notificar este dicho auto, atento a que el escribano de esta causa estaba ocupado en causas de la dicha población y no poder acudir personalmente a hacer las dichas notificaciones, y hechas, mandará un diligente vuelve este auto, para arrimar a los demás autos, para que conste, y así lo dijo, mandó y firmó de su nombre, Alonso Serrano. “Ante mí, Mateo González, escribano nombrado.”De modo, pues, que el 16 de febrero de 1621 fue trazada la plaza del pueblo de indios de San Miguel de Ayamanes, y como es sabido que el señalamiento de la plaza era el primer paso material dado en la formaci6n de una ciudad o pueblo, y que seguía de cerca al acto jurídico de la fundación, debemos considerar esa fecha como de gran trascendencia en la historia del susodicho pueblo.
El 25 de junio del mismo año, el Regidor y Juez Poblador Serrano dictó nuevo auto, en que ordenaba otra vez a los encomenderos a acudir al valle de Sicare con sus encomendados, al sitio donde está el pueblo y población de San Miguel-, para evitar su cesación. Dice que si anteriormente invocaron la falta de alimento para no atender los correspondientes autos, ahora no podían ampararse en esta excusa porque ya había al presente algún maíz. Señaló otra vez el número de indios que debía llevar cada encomendero: el Capitán Alonso Gordón, diez; el Capitán Diego Conzález Gordón, doce; Francisco Fonseca, veintiuno; Alonso Márquez, ocho, y los demás, las mismas cantidades que la vez anterior les habla sido señalada.

Era cura doctrinero de la doctrina de San Miguel de Ayamanes, desde antes de la fundación del pueblo, el Padre Francisco García. No se encontraba éste presente en su parroquia el día que fue trazada la plaza, y por esto hizo sus veces el Padre Langayo, cura doctrinero de Siquisique. Según declaración del Padre García, llegaron a construirse varias casas en el valle de Sicare. Sin embargo, aunque el pueblo de San Miguel de Ayamanes tuvo en este sitio existencia jurídica y comienzo material, fue la desobediencia de los encomenderos causa que no hubiesen sido poblados allí sino un número reducido de indios y de que no hubiese sido construida iglesia alguna.

Diremos, para terminar, que, por todas las razones vistas, no caben dudas de que el fundador del pueblo de San Miguel de Ayamanes fue el Regidor Perpetuo de Carora, Capitán don Alonso Serrano, y que éste obró de acuerdo con órdenes emanadas del Gobernador don Francisco de la Hoz Berrio.

Pueblo de San José de Siquisique.- Ya hemos hablado de la doctrina de igual nombre que precedió a la fundación del pueblo de San José de Siquisique, y acabamos de referir que esta fundación se realizó gracias a órdenes y disposiciones dictadas por el Gobernador don Francisco de la Hoz Berrio. También sabemos que para la escogencia del sitio en que debía ser fundada la nueva población, fueron nombrados el Licenciado Alonso Sánchez Cambero, cura de la Iglesia Parroquial de Carora, y Benito Domínguez, los mismos que fueron designados para señalar el sitio al pueblo de San Miguel de Ayamanes. Tal como se escogió para este pueblo, también se eligió para el de Siquisique un sitio del Valle de Sicare. Una vez escogido, clavaron allí, para su distinción, una Cruz Alta de madera, que seguidamente reverenciaron en unión del Vicario de dicha ciudad, Licenciado Pedro Gord6n de Almazán, y del Cura Doctrinero de la doctrina de Siquisique, el sacerdote secular Diego Langayo, que se encontraban presentes durante la ceremonia. Después de señalado el sitio, el juez poblador, que lo era para este pueblo el Capitán don Francisco Cano Balera, empezó a practicar las diligencias que a él como tal le competían, ayudado del escribano Mateo González, el mismo que actu6 en la fundación del pueblo de San Miguel de Ayamanes, y que era escribano aprobado y de los de número y del Cabildo de la ciudad de Coro.

Eran entonces encomenderos de la doctrina de San José de Siquisique las siguientes personas: Alonso Serrano, Francisco Cano Balera, Juana Ibáñez de Rentería, Antonio de Ocanto, Francisco Andrea, Capitán Juan Mateos, Juan de Rojas Valderrama, Francisco Fonseca y Pedro Rivera. A todos se les ordeno llevar y poblar sus indios en el valle de Sicare. Cuando llego la fecha señalada en la convocatoria que por muchas razones creemos fue un día de enero de 1621, se presentó alli el juez poblador Cano Balera para dar principio a la fundaci6n.

Encontró que sólo habían acudido al llamado el Regidor Alonso Serrano, Nicolás Rivera, en representación de su padre el encomendero Pedro Rivera, y Matea González, el escribano, en representaci6n de su hermano Capitán Juan Mateas y de doña Juana Ibáñez de Rentería, así como también los siguientes indios: el principal Paraha y diez sujetos de la encomienda de doña Juana Ibáñez, el principal Hermuticón (llamado también Hernando Muti) y nueve sujetos de la encomienda de Pedro Rivera, el principal Tomay y dos sujetos de la encomienda;

de Francisco Andrea, los indios Mabro, Vida y cuatró sujetos más, de la encomienda de Antonio Ocanto, dos indios de la encomienda de Francisco de Fonseca, el principal Araco y nueve indios de la encomienda del Regidor Alonso Serrano, el principal y cuatro indios de la encomienda de Juan Mateos y el principal don Juan Godo y diez sujetos de la encomienda del juez poblador Cano Balera En presencia de los nombrados ha debido el juez poblador haber llevado a cabo…p153.

En el Siquisique actual se celebran las fiestas tradicionales en el mes de Marzo con advocacion al Santo Patrono San Jose, y se celebra su fundacion en la fecha de la doctrina de Siquisique en el Valle de Sicare.

El San José de Siquisique actual no es el mismo fundado en esa fecha. Este, realmente desapareció poco después de su fundación jurídica. Según lo comprueba el Dr. Perera en las investigaciones realizadas en los manuscritos españoles de la época, y escritas en su libro "Historia de la Organización de los Pueblos Antiguos de Venezuela", cit, p, 164. En los primeros meses de 1622 ya este pueblo, así como Santiago de Río Tocuyo y San Miguel de los Ayamanes, fueron "totalmente abandonados" por sus pobladores indígenas quienes en su mayoría habían regresado a sus tierras nativas, con la excusa de ir a recoger unas cosechas, atemorizados por las enfermedades y muertes de que eran victimas en Sicare.

Y un 9 de agosto de 1623, merced a los actos y disposiciones de los Alcaldes Caroreños de esa época y del obispo Fray Gonzalo de Angulo en Auto provisional dictado por este, logró que los curas doctrineros pudieran seguir sus labores evangelizadoras en los sitios naturales de los indios, es decir donde estaban originalmente y donde se encuentran actualmente. Lo que quiere decir que el nacimiento oficial del pueblo tutelado por los españoles fue en 1621, el cual desapareció poco después para dar paso al Siquisique actual. Esto no quiere decir que antes de esta época no existían los antiguos siquisiqueños, por que algunos historiadores hablan de una gran población indígena que existía en el año de 1.530 situada en el sitio donde esta el actual Siquisique descubierta al paso de Nicolás de Federmann por este territorio, segun investigaciones de historiadores colombianos, que han reconstruido paso a paso dicho itinerario usando la tecnologia satelital de Google Eart. Entonces su nacimiento se enraíza en la oscuridad de la Historia indígena antes del descubrimiento, del cual han llegado hasta hoy unos pocos rayos de luz, que se han ido descifrando paulatinamente por la acuciosidad de algunos investigadores.

La primera fundación de Siquisique en el Valle de Sicare, “pleno de legalidad, tuvo poca vigencia existencial. En cambio, en el sitio donde se encuentra actualmente, de "precaria legalidad" en cuanto a su establecimiento, tuvo en sus orígenes autentica existencia, y hasta hoy la fuerza de su natural vitalidad, que ningún obstáculo; ni humano; ni geográfico; ni económico; ni los abandonos administrativos de los que ha sido víctima permanentemente a través del tiempo, le han impedido subsistir por sobre todas esas y otras calamidades”.

 

Bibliografía: Historia de la Organización de pueblos indígenas de Venezuela/Ambrosio Perera. Madrid, 1964.Geografia e Historia del Distrito Urdaneta.Ramon Querales.

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