En esta sección, presentaremos las personalidades y/o personajes del municipio Urdaneta, que a través de sus aportes y logros a lo largo del tiempo, nos han dejado enseñanzas y ejemplos que vale la pena reseñar para su enaltecimiento y el conocimiento de las nuevas generaciones. Personalidades que nos proponemos rescatar de la categoría de “héroes anónimos” en que se encuentran, ya que la mayoría de ellos, desgraciadamente y por diversas causas, sufren de un suicidio anónimo, por culpa de la anomia* histórica de nuestro Municipio.

Esta es una entrega por partes de la Biografía de los muchos personajes que encarnan los valores pasados y presentes mas resaltantes del Municipio Urdaneta. Personajes que sufren de un estado de anonimato, –ya sabemos porque– y creemos que es una obligación de las autoridades del Municipio y de todos sus ciudadanos, aportar "su granito de arena" para sacarlos del anonimato en que la indolencia de nuestras instituciones los mantienen actualmente.

Según los meritos de estos personajes, nuestras Parroquias, calles y barrios, deberían llevar sus nombres y además ser publicadas oficialmente sus reseñas. La Cámara Municipal está en la obligación de crear "Ordenes o Condecoraciones" para así honrar la memoria de quienes lo dieron todo, a fuerza de sacrificio, en aras de la sociedad.

Urdaneta ha sido tierra de luchas heroicas y de hombres probos, que empezaron cuando nuestros indígenas se enfrentaron heroicamente al alemán Nicolás de Federmann en el año 1530, siguiendo luego con la gesta independentista y las acciones del bravo indio siquisiqueño, José de los Reyes Vargas, para luego protagonizar y regar con la sangre de sus valientes hijos, la gesta Federal, donde reconocidamente tuvieron una gran participación, guiados por sus ideas libertarias y la sangre guerrera que corría por sus venas.

Los anales históricos del Municipio Urdaneta se encuentra pletóricos de estos personajes,  acompañados de toda una pléyade  de hombres y mujeres que encarnan grandes valores, que han resaltado en nuestro acontecer, que sobresalieron y sobresalen en varias disciplinas, especialmente en el área militar, MUCHOS DE ELLOS HEROES ANONIMOS de la Guerra de Independencia y de la Guerra Federal.

En este pueblo sucedieron algunos hechos históricos de tanta importancia, que consideramos cambiaron el curso de nuestra Historia Patria.
Bastante falta que nos hace rescatar esta memoria perdida y darle el valor y la importancia que se merecen para enaltecer el Gentilicio Urdanetense.

A medida que transcurre el tiempo, y nuestros medios y disponibilidad así nos lo permitan, iremos publicando paulatinamente nuevas reseñas en esta sección.

“Los pueblos marchan hacia su desarrollo en la medida que tengan en alta estima los logros de sus antepasados, para que así se alimente el espíritu de grandeza y conocimientos que nutra su presente y los guie con orgullo hacia el futuro”
. Leonardo Castañeda

*Anomia es la ausencia de creencia o de credibilidad en las normas y en las instituciones. Un estado, una situación donde las personas no se reconocen, no se aman, no se saludan, se repelen. Es igualito a la polarización inducida que estamos viviendo actualmente, donde nadie se acepta. Pero en el fondo, en lo más profundo de nuestros conocimientos, sabemos que hay normas, situaciones y modos de convivir.

 

CARLOS ROMERO

Una recopilación sobre la vida del Poeta y periodista de corazón Carlos Romero, cuyo nombre llevan con orgullo en la Casa de la Cultura de Siquisique.

Carlos Romero nació el 4 de noviembre del año 1914, en el Barrio La Culebra , hoy día final de la Avenida Andrés Bellos de Siquisique, era hijo único y natural de Teotiste Andrea Romero con Guillermo Rojas, quien contrajo nupcias con Aguedita Manzanares, con la cual procrea 3 hijos: Felicita Rojas ( La Licha ), Agueda Rojas (Aguedita) y Melecio Rojas. Al momento de la muerte de carlos, estos tres hermanos por parte de padre le sobrevivieron. De parte paterna también tenía un primo llamado Antonio Rojas y una tía de nombre Inocencia Rojas ( La Choncha ) que era la única hermana que tenía. Guillermo Rojas era un obrero, pero a decir de todos era un hombre muy correcto. Los abuelos de Carlos Romero por parte de madre eran Victoria Romero y Rafael Álvarez.

Su vida fue dura porque nació y creció en una dictadura, la de Juan Vicente Gómez, en su adolescencia estuvo un tiempo trabajando como “Coime” en un billar que regentaba Salvador Viloria. En ese tiempo existía la Escuela del Bachiller Arenas y Jargio Jiménez, en la que había que pagar 4 Bs. Mensuales –a cada uno- y el por su condición humilde no los podía pagar. Fue al surgir la segunda Escuela Primaria que era pública, cuyo maestro era el educador y después historiador Juan E. Jiménez, que pudo estudiar hasta el 4to grado, para sufragar estos gastos su madre hacía empanadas y él las vendía en sus ratos libres. Carlos Romero se crió humildemente al amparo de su madre y sus dos tías. Según Francisco Gozaine (chico), el trabajo de la madre era hacer empanadas, conservas, pancitos dulces, etc., que vendían a centavo y a locha, en esa época eran esas las únicas monedas que conocían los pobres. Carlos Romero ayudaba a su madre en el oficio de vender las empanadas. Según el Maestro Miguel Díaz Viloria, esta señora era pobre pero de ricos dotes.

Una vez se enfermó de los pies y como no se curaba rápido la madre le hizo un remedio casero que se usaba en la época, como era el “encharque de pie”, que consistía en poner los pies del enfermo sobre un

ladrillo caliente, pero el ladrillo estaba tan caliente que le causó una gran quemada y en lugar de mejorar, aumento la gravedad y debido a esto, perdió algunos dedos de los pies y le quedó algún defecto para caminar. En este percance Carlos Romero casi pierde la vida.


Vivió con su abuela y sus tías María del Carmen y María (Concha) Concepción Romero después que su mamá murió el 17 de Octubre de 1928, quedando huérfano a muy corta edad, pues solo tenía 14 años.
Según Flor Romero (después, esposa de Francisco Pérez Jiménez, de quien actualmente el Edificio de los Poderes Públicos de Siquisique lleva su nombre), ellos se fueron todos en 1930 para Caracas con su tía María del Carmen y sus primos José de Jesús (Chechus), Otilio y Flor llevándose a Carlos con ellos; allá se encontraron con sus otros primos Alirio y Tulio que ya tenían tiempo en Caracas.

Después de su llegada a la capital Carlos Empezó a trabajar como aprendiz en la tipografía Universal y luego como ayudante de tipógrafo en el Editorial Cosmos y luego en la editorial Minerva. Después de adquirir buena experiencia en el ramo, pasa a la Editorial Horizonte y poco después, con apenas 19 años es nombrado jefe de taller de esta famosa editorial, una de las más importantes de la época. También trabajó como tipógrafo en el Diario La Religión , editado por el Obispo Chapellín. Según Antonio Domingo Meléndez en la Editorial Horizonte es donde Carlos inicia su actividad como periodista al fundar el periódico “Scoret”, netamente deportivo, que se caracterizaba por sus datos de última hora para las carreras de caballo, pues tenía amigos que le suministraban datos del hipódromo, el público caraqueño lo buscaba con gran interés, al principio fue gratis, pero después costaba una locha.

Según escribió Pedro Vilariño, en esa época, cuando Carlos Romero fundó su primer periódico titulado Scoret, se refugió en el deporte para poder desahogar sus instintos y laboriosas ideas, ya que corrían tiempos de dictaduras, pues según el análisis, bajo estas circunstancias se rebelaría como un demócrata “enconchado” por la existencia de la feroz dictadura gomecista imperante. El público caraqueño lo buscaba con gran interés y el periódico se sostenía con los avisos que eran muchos. Después a Carlos se le ocurrió ponerle valor, entonces empezó a hacer una pequeña propaganda en el mismo periódico que decía que, en vista de los gastos que ocasionaba el material y la impresión de éste, su amigo Scoret, me veo en el caso de ponerle valor y creo muy sinceramente, respetable público caraqueño que no se negarán a pagar 12 y 1/2 céntimos, o sea una locha, por un ejemplar de este pequeño órgano deportivo. Gracias. El periódico circuló con el valor ya mencionado y fue un éxito, o sea que el público aceptó de buena manera su precio de una locha.
Este periódico dejó de circular cuando Carlos Romero llegó a ocupar el cargo de tipógrafo jefe de la Editorial “Horizonte” debido a su gran responsabilidad en el nuevo puesto porque ya no le dejaba tiempo.

En esos años que trabajó en Caracas a pesar de joven edad se convirtió en un personaje y se hizo conocido del General Vicencio Pérez Soto. Conocimiento que se convertiría en amistad más adelante y que le seria de gran ayuda al imberbe periodista, porque después que cayeron los Gómez, el General fue nombrado Presidente del Estado Lara.

Ya Carlos Romero tenia las ideas muy claras de lo que quería hacer en su pueblo natal, y en 1934 cuando aun se encontraba en Caracas, publica un artículo con la ayuda de la periodista IDA GRANKO que llevaba por nombre “Un indio quiere llevar una imprenta a su pueblo”, en este artículo, ella, le exigía al Ministro de Instrucción Pública, o sea, el Ministro de Educación o su equivalente actual, su colaboración a ver si era posible conseguir la imprenta a este muchacho, pero al gobierno de turno (DICTADURA gomecista ) no le interesaba dar esta clase de libertad a los pueblos. Esta periodista publicó en el Nuevo Diario otro artículo con el mismo mote, pero con el mismo resultado del anterior, nada se consiguió.

A finales de 1935 (17 de diciembre) ocurre la muerte del dictador Gómez y Carlos Romero se viene inmediatamente para Siquisique acompañado de sus tías y primos, tal vez viendo que se abrían las posibilidades al caer el régimen.

Es en febrero de 1936 cuando pide una audiencia con el Presidente del Estado Lara, que no era otro que su amigo, el General Vicencio Pérez Soto y es cuando logra su objetivo y consigue la imprenta para su pueblo, que recibe de manos de su amigo.

Sobre este caso existen varias anécdotas; Carlos Romero había mantenido relación de amistad con Pérez Soto desde cuando estaba en Caracas, y en esta visita de febrero a la Presidencia del Estado Lara, Perez Soto lo recibe y le dice Hay hombres a todo precio, unos a Cien Bolívares, otros a Mil, otros a 10.000, y con estas palabras le dijo ¡yo tengo el gusto de conocer a un hombre que no tiene precio! y que ese hombre que no tenía precio se llamaba el Indio Romero, (este lo llamaba con el apodo de “indio”, como era conocido Romero en la capital), entonces el General le regaló la imprenta con una factura de propiedad exclusiva a nombre de Carlos Romero. Esto vino a colación por que en una visita que le hiciera a una de sus haciendas de naranjas que tenía el General en Valencia, en un reparto de plata que hizo entre los pedilones que lo visitaban, (era costumbre de la época) le fue a dar plata a Carlos y este no la aceptó y le agrego mas y Carlos bajó las manos y en vista de esto el general Perez Soto le agrego unas morocotas para probarlo y Carlos le dio la espalda como una manifestación de rechazo por el abuso a la condición, a la dignidad moral del hombre.

Como hemos visto, dicho General era heredero de los vicios y pecados políticos del Gomecismo y cuando le hacia entrega de la imprenta se creyó con derecho de darle a entender a Carlos Romero la obligación moral que tenía de hablar bien de su obra de gobierno, y el “Indio” muy inteligentemente le dejó muy en claro que esa imprenta le pedía no para su propio peculio, sino para el desarrollo intelectual de su pueblo, Siquisique.

NOTA: Esta fue la segunda imprenta que llegaba a Siquisique, pues la primera lo había hecho en el año 1886. Y en esta, el primer periódico que publicaron fue llamado el “Eco de Urdaneta” el 26 de junio de 1886. Entre sus redactores se encontraban los bachilleres Justo Márquez, Nicolás Curiel Conthino, Manuel Hansen, Jesús Vargas, Sulpicio Alcalá y el General Octaviano Parraga.

La imprenta fue traída a Siquisique en un carro y por primera vez es montada en la casa de Baldomera Vargas, a una cuadra de la Plaza Bolívar. Tiempo después seria mudada a la casa que fue del Padre Salas.

En esta imprenta fueron publicados varios periódicos de corta duración Entre ellos se citan a: El Jirajara, “Época” y Ensayo Democrático. Entre los intelectuales que lo ayudaron en los periódicos se recuerdan a: Alonso Pacheco, Antonio Domingo Meléndez, Miguel Segundo pacheco, Miguel Díaz Viloria etc. y como ayudantes de tipografía trabajaron José Espinoza Chechus Romero y Emisael Pacheco entre otros.

Lo primero que hizo Carlos Romero cuando llego con la imprenta a Siquisique fue donar ésta al Concejo Municipal por medio de un documento y demostró siempre una gran honestidad. A decir del maestro Miguel Díaz Viloria+, fue un hombre sencillo, honesto, respetuoso, aspirante al trabajo y al estudio, desde muy joven era muy buen compañero y sin ninguna mezquindad orientaba al amigo por el buen camino, era abstemio, no bebía aguardiente. Fue tanta la influencia que alcanzo y el cariño que se ganó que el pueblo lo premió llegando a ser Presidente del Concejo Municipal en el año 1944. A decir de muchos fue el hombre mas honesto que ha ocupado este cargo.

Carlos Romero empieza su actividad periodística en 1936 y funda su primer periódico llamado el Jirajara . En 1937 se casa con Eva Alicia Pacheco (hija de Miguel Pacheco), que fue su primera esposa, desgraciadamente ella fallece un año después en el parto de su primera hija a quien llamaron Alicia Eva.

Era 1938 cuando Carlos Romero queda viudo y desolado, se retira a un encierro voluntario en una vega (fundo) llamada “ Las Guasimas”. Según comentó José María Espinoza, después de la muerte de su esposa, el queda muy afectado y como era un poco tímido se abstrae y se aparta de la gente; es Cuando Octaviano Flores (Padre de Monseñor Hildemaro Flores), quien también era periodista y poeta, lo convenció para que dejara el encierro y se pusieron a sembrar sábila. Tiempo después Carlos regresó a Caracas.

Cuatro años después de la muerte de su esposa acaecida en 1938, Carlos tuvo un enamoramiento con Miriam Maluft, a quien le escribió un poema que se llamaba “Los 15 años de Mirian”. Sobre este poema, Chico Gozaine le comentó que era un poema clásico, cuestión que fue confirmada por dos poetisas conocidas de Carlos, que eran Ida Granko y Luisa Calcaño. Los recién empezados amores con Miriam acabaron pronto porque los padres de esta eran judíos y se la llevaron para Barquisimeto para que no se casara con él, porque este era un indio criollo (mestizo) bastante moreno, y viudo de ñapa.

Según Antonio Domingo Meléndez, Carlos Romero fundo en la nueva imprenta el periódico El Jirahara, órgano combativo revolucionario, que por razones económicas dejó de circular. Mas tarde (a finales del año 1936) funda “Época”, combatía el medio social estrecho en que vivía, el medio era muy difícil y hostil. Durante las noches, con velas (no había luz eléctrica), Carlos escribía su poesía, deseoso algún día de publicar su libro de poemas.

Después de otra estadía en Caracas adonde se había ido después de la muerte de su esposa, regresa en el año 1942, y funda un nuevo periódico llamado Ensayo Democrático, órgano dedicado a promover la cultura y el bienestar social del pueblo de Siquisique. Este tenía una página exclusivamente femenina donde escribían 14 mujeres siquisiqueñas, promovió una exposición de Prensa Nacional con sede en Barquisimeto, que tuvo gran repercusión. Carlos en este periódico por votación popular, promovió la elección de Miss Siquisique, siendo electa la señorita Yolanda Maluff.

Carlos Romero desde este medio de comunicación levantó un movimiento cultural en Siquisique que fue muy importante en su tiempo, y no solo fue periodista, poeta y escritor, sino que también fue político. En el año 1944, fue nombrado Presidente del Concejo Municipal de Siquisique, donde desarrolla una gran labor social a beneficio del pueblo. En este mismo año contrae nupcias con la Srta. Blanca Gutierrez; en la recopilación de Pedro Blanco Vilariño, la Sra. Blanca Luz Gutiérrez de Romero, su viuda, cuenta que conoció a Carlos en una velada cultural donde era el director, “yo cantaba y actuaba con otro grupo de muchachas. Durante esa época del año 1943, había un gran movimiento cultural, se hacían veladas, especie de teatros con dramas, canciones, cuadros vivos, paseos, se celebraba el carnaval a todo lo grande, con campanas, desfiles, bailes, se escenificaban en las casas CHARADAS, juegos de sentencias, y los cumpleaños y bodas eran muy bonitos. Cuando se inició el concurso de Miss Siquisique, empecé a colaborar con el periódico escribiendo artículos sencillos, así empezó nuestro noviazgo. En Siquisique como en otros pueblos, en esa época existía una especie de chaperona para los novios, que generalmente era la madre de la novia, la visita del novio era fijada por el padre, a mi me tocaron 3 visitas semanales. Durante el noviazgo, Carlos me dedicó un poema en el periódico Ensayo Democrático llamado “Quien no muere por amor”. Nos casamos el 27 de octubre de 1944. Fue una boda muy bonita, con 12 pares de padrinos, como se acostumbraba”.

Carlos construyó su casa en la calle principal de Siquisique , y en un cuarto acomodó la imprenta donde trabajaba con el periódico. Según el Maestro Miguel Díaz, tenía muchos proyectos para el pueblo, pero debido al poco presupuesto no le alcanzó para realizar la mayoría.

Con su ayuda desde el Concejo Municipal y la del periódico, en Siquisique se fundó la Junta Patriótica y después la Universidad Popular , machacando la cultura del pueblo con el objeto de llevarlo al nivel de los mas avanzados, pero por la falta de colaboración de los habitantes del pueblo se terminaron las charlas culturales y hasta el periódico desapareció.

En el año 1945 le nació su primer hijo llamado Romer. En agosto de ese mismo año, Blanca Luz Gutiérrez de Romero, que era maestra es cambiada o encuentra trabajo en Barquisimeto, En esta situación el poeta decidió emigrar y al poco tiempo la siguió con el resto de la familia dejándole en calidad de donación la imprenta al pueblo, entregándosela al Concejo Municipal. De la unión con su esposa le nacieron tres hijos: Romer, Gisela Coromoto y Nancy Luz. Fuera del matrimonio tuvo un hijo natural llamado Carlos Pacheco con una señora que se llamaba Carmen Justina Pacheco, de quien dicen es el más parecido a el, de todos los hijos que tuvo. En la actualidad El Sr. Carlos Pacheco vive en Siquisique al lado de la Escuela Ricardo Ovidio Limardo, casado con con la Sra. Carmen Ramona García, oriunda de Aguada Grande, con la que tiene 6 hijos, 3 hembras y 3 varones.

En su legado Carlos Romero nos obsequió con muchos poemas y cuentos, pero según Esteban Rivas Marchena, uno de los más famosos, no fue desde el punto de vista lírico o literario, sino más bien desde el punto de vista de la lucha ideológica en los terrenos del arte, y fue uno que envió a la Emisora La Voz de Londres. Este poema trataba sobre la ferocidad del nazismo en la 2da Guerra Mundial. Carlos Romero recibió una carta de la BBC de Londres, pidiéndole la autorización para leer y modificar ese poema suyo llamado “Una noche en Londres”, la modificación que le hizo la BBC de Londres a este poema, consistía en agregarle efectos especiales al recitarlo, tales como tableteo de ametralladoras y tronar de cañones, amén del ruido del vuelo de los aviones. Este poema del bardo siquisiqueño llamado “Una noche en Londres” fue un himno de la resistencia europea contra los fascistas nazis en la Segunda Guerra Mundial.

En esta emisora de Londres y en muchos otros lugares leían el poema todas las noches, lo que fue un orgullo, porque los venezolanos estaban sonando desde Londres contra la guerra y contra el nazifacismo y esto fue y debe ser motivo para enorgullecer a este pueblo siquisiqueño.

Carlos Romero además de sus poemas, escribió sobre muchos temas y también algunos cuentos, entre ellos, Breve Armisticio – referente a la II Guerra Mundial y aquí le traemos uno que me pareció interesante y que puede ser muy util para que las nuevas generaciones se nutran con el pensamiento de los siquisiqueños de antaño: se trataba de 4 estudiantes de Caracas que estaban muy limpios, e inventaron irse a robar un burro al mercado de Caracas, entonces uno de ellos se puso en cuatro patas y le pusieron la jamuga del burro y cuando el dueño llegó a buscar su burro para regresar al pueblito donde cultivaba hortalizas, lo que consiguió fue un hombre bajo su jamuga… ¿Qué, y mi burro?... no, yo era el burro suyo, pero como yo era muy mal hijo, Dios me convirtió en burro, pero hoy se cumplió el tiempo de que tornase a ser gente otra vez… Quítenme esa jamuga, que me está estorbando! Después los estudiantes se fueron y por allá vendieron el burro y se fueron a parrandear por ahí… dos semanas después, llegó el hombre al mercado a comprar un burro y vio al mismo burro que el tenía. Y cuando lo ve, le dice: Usted es mal hijo, otra vez castigaste a tu mamá y te convirtieron en burro… El que no te conozca que te compre.

Otra anécdota que contó el maestro Miguel Díaz Viloria sobre Carlos Romero: Un día fue a un sitio que el tenía llamado Las Guasimas y se consiguió un morrocoy pequeño que aquí le decimos jicotea; lo recogió y se lo trajo para el pueblo y lo metió en la casa donde estaba la imprenta, donde el dormía y allí casi siempre nos quedábamos varios de los que les ayudábamos con la impresión del periódico. Una noche nos acostamos tarde, después de trabajar imprimiendo y estábamos profundamente dormidos cuando Carlos Romero nos despierta con una algarabía de que había o andaba un espanto; ¡El susto fue grande! Cuando vimos una luz moviéndose por el pasillo y todos sorprendidos de semejante espanto… Era que le había prendido una vela en el lomo a la jicotea y la había puesto en el pasillo y como en esos tiempos no había luz tarde la noche. Fue una buena broma la que nos jugó y que además de bromista era muy echador de cuentos y chistes.

Según Francisco Gozaine, a Carlos Romero le encantaba pescar y en una oportunidad salieron a las 4 de la mañana y eran las seis de la tarde y solo habían sacado un cangrejo, pero Carlos estaba muy gustoso porque ese era el deporte que le gustaba. El maestro Miguel dijo que otro de sus hobbies era caminar por el campo donde hablaba mucho con la gente sencilla a los que gustaba abrazar.

El poeta Carlos Romero dejó muchos recuerdos en este pueblo, además de sus inquietudes periodísticas y poéticas, fue un hombre emprendedor y pionero , tenía en su mente el desarrollo de su pueblo, especialmente en el campo agrícola . El fue de los primeros en iniciar la siembra de hortalizas en las vegas situadas a orillas del Río Tocuyo de Siquisique, en un sitio llamado Las Guasimas de su propiedad, donde llegó a recolectar ciertos frutos. Fue el primero en preparar un pedazo de tierra con esta finalidad. Debido a problemas económicos esta empresa no llego a buen fin. También fomentó el cultivo de la Sábila ; es decir, fue un hombre visionario y vislumbraba en el futuro, la importancia que hoy día tiene este rublo en nuestra economía y la economía mundial.

Cuando Carlos Romero emigro a la ciudad de Barquisimeto con su familia en 1945 ocupó distintos trabajos, pero siempre siguió cultivando su poesía. Trabajó en la elaboración de una guía turística del Estado Lara, terminó su poemario y consiguió que la periodista y poetisa Graciela Rincón Calcaño de Pepper le hiciera el prólogo del libro que pronto pensaba publicar. En estas diligencias andaba para la ciudad de Caracas, cuando viniendo en un mes de marzo, lo sorprendió la muerte en un lamentable accidente de transito ocurrido en la Panamericana , en el sector la Bartola , sitio del Estado Yaracuy cercano a Chivacoa en el año 1957. Contaba para ese fatídico 16 de Marzo con 42 años de edad.

A decir de su viuda Blanca Luz Gutiérrez de Romero, el fue un excelente esposo y un gran padre.

 

Sobre su muerte, tenemos algunas fotografías y reportajes de periódicos de la época, a si como un testimonio dado por su viuda en el año 1990.

Murió en el sector la Bartola , trágicamente en un accidente de transito en 1956, cuando el autobús donde viajaba se estrelló por detrás de un camión cargado de hortalizas que estaba accidentado a la orilla de la Panamericana.

Sobre su muerte el testimonio su viuda es el siguiente: En marzo hace un viaje hacia Caracas en diligencias relacionadas con el Libro de Poemas que quería publicar y cuando venía de regreso el 16 de Marzo de 1957 , el autobús donde venía choca con un camión accidentado a la orilla de la carretera y muere trágicamente. Este accidente ocurrió en la carretera panamericana en un sitio conocido como La Bartola , perteneciente al Estado Yaracuy, a las 4 de la madrugada aproximadamente.

“Yo hablé con algunos de los pasajeros que venían en el autobús y me contaron que el venía conversando con los esposos Mesa, y de pronto se levantó y se sentó detrás del chofer a mano derecha, pero tiempo después se produce el choque, según algunos pasajeros, Carlos se levantó del asiento y recibió un golpe en la cabeza que le produjo fractura del cráneo. Después del accidente lo llevan al hospital de Chivacoa donde ingresa sin signos vitales y lo depositan en la morgue, allí estuvo hasta el domingo que salió en El Impulso la noticia del accidente. Alonso Pacheco, hermano de su primera esposa difunta, lo reconoció en la foto que apareció con la noticia, y me fue avisar a las 6 de las mañanas, luego nos trasladamos a Chivacoa, mi hermano Enrique Gutiérrez, su hija Alicia Eva, Alonso Pacheco y yo. Mi hermano Enrique hizo el reconocimiento porque yo no pude. Después de hacer todas las diligencias necesarias, regresamos a nuestra casa en la Urbanización La Concordia, donde nuestros pequeños hijos pudieron ver por última vez a su padre. Nuestros amigos, familiares, esperaban allí para acompañarnos al cementerio. El entierro se efectuó a las 5p.m.

En el accidente de transito , él fue el único fallecido, además de tres heridos. NOTA

Una noche en Londres (*)

Ya se acercan los aviones con su
gran ruido inclemente,
ya se acercan… ya se acercan!

Ya se acercan, con su carga de
Terror,

Ya se acercan velozmente,
y la atmosfera se encinta,
t oda, toda de ese ruido ensorde
cedor.

Las sirenas dan alarma, con lúgubre
estridor.
y parecen muchas quejas… y pare
cen muchas quejas
por el mundo del dolor.

Y esos largos, hondos quejidos,
repercuten en el alma muy adentro
muy profundo!

Como largos dedos de fuego ya se
encendía en llamarada,
por doquiera reflectores… reflecto
res… reflectores…
señalando al criminal de la svática
plateada

Y uno a uno van cayendo, cual
débiles mariposas,
los pajarracos de acero que se
quemaron las alas!

Ya vomita la metralla y ya ruge el
gran cañon
y en los refugios de Londres ora el
piadoso
en voz alta,
y caen bombas, muchas bombas de
gran peso,
luego escombros, que balancean la
explosion,
mueren cientos, sufren miles,
pero Londres no se aflige, por mas
fuerte que eso sea.

Por mas fuerte que la lucha se
establezca,
por más penas y derrotas que sufra
La Gran Bretaña ,

Solo el aleman consigue con su
empeño destructor
hacer mas inquebrantable la moral
del pueblo ingles.

Carlos Romero Siquisique.

(*) Este poema se trasmitió con efecto sonoro: Ruido de metralla, cañones y aviones, etc. Por la Voz de Londres, durante la Segunda Guerra Mundial.

 

CUARTETA: Tantos años trabajando/ Relampaguee, Truene, Llueva/ y es muy posible que deba/ lo poco que estoy ganando. Carlos Romero

Bibliografía: Pedro Blanco Vilariño y sus Datos para un trabajo ulterior sobre Carlos Romero. Fechado el 7 de mayo de 1989. Colaboración del Sr. José María Espinoza. Digitalizacion;www.municipiourdaneta.com.