Lista de los participantes en la Batalla de las Queseras del Medio, en Apure, sitio también conocido como la Mata del Herradero.
La Batalla de Las Queseras del Medio fue una acción militar dirigida por el general José Antonio Páez el 2 de abril de 1819 en el actual estado Apure de Venezuela. Dichas acciones habían comenzado el día 1ero, y tuvieron su desenlace el día dos (casi en la noche), cuando Páez acompañado de 153 lanceros a caballo vence a más de 1.000 jinetes de caballería de las fuerzas españolas –aunque muchos historiadores encuentran exagerada las cifras y el resultado, la posterior condecoración y palabras por parte del Libertador, quien fue testigo de excepción, le dan sentido real a esta magnífica gesta, digna de una epopeya o épica como las que contaba Homero en la antigua Grecia– siendo esta batalla una de las que más fama le dio y que dejó para la historia el famoso grito de Páez: ¡Vuelvan Caras! O vuelvan carajos…
La Batalla de Las Queseras del Medio pasó a la historia como una de las hazañas bélicas mas renombrada de la guerra de independencia, no tanto por su importancia como tal, sino por el mensaje que dejó sembrado para todos los participantes en dicha gesta, ejemplo de valor y moral para las tropas venezolanas. Al final, insertamos la lista de los valientes soldados que acompañaron al general Páez, quienes después de la guerra de independencia gozaron de un gran respeto y prestigio y fueron conocidos en todo el país como los “Dragones de Páez”. Desgraciadamente el general Páez se valió de esa situación y uso a esos hombres para enfrentar y aniquilar a los seguidores del Libertador.
A principios de 1819 los patriotas se habían adueñado de la mitad del territorio venezolano. Bolívar había designado como capital provisional de la República a la ciudad de Angostura (hoy Ciudad Bolívar) y allí funcionaba el Gobierno y el periódico “El Correo del Orinoco”. Las provincias liberadas en gran parte eran: Barinas, Barcelona, Caracas. Guayana y Margarita, así como las de Casanare y otras de Nueva Granada. El Congreso de Angostura aprobó una nueva Constitución en la que se establecía una República Central.
El Libertador fue elegido Presidente, pero dejó encargado de la misma al Vicepresidente, Francisco Antonio Zea,
cuando él se ocupó de la campaña militar para enfrentar al general realista Pablo Morillo y Morillo, teniente general de los ejércitos de España, conde de Cartagena y marqués de La Puerta, quien se aprestaba a recuperar para el rey aquellos territorios liberados por los patriotas. A tal efecto, Morillo, reúne un poderoso ejército compuesto por 8.500 soldados, perfectamente equipados y preparados, 6 piezas de artillería y todo el material de guerra necesario. A fines de enero de 1819, cruza el río Apure en busca de las fuerzas republicanas integradas por 2.000 infantes, mal equipados, y un número semejante de caballería, a las que se habían integrado los jinetes llaneros del general José Antonio Páez.
Luego de muchas marchas y contramarchas, hostigado continuamente por la caballería de Páez, Morrillo estableció su cuartel general en Achaguas, y hasta allí fue a buscarlo el Libertador, al frente de su tropa.
El ejército realista se adelanta a su encuentro y se sitúa en posiciones privilegiadas. Los patriotas retroceden en busca de campo adecuado a las maniobras de su caballería, que prevalece a la excelente infantería del ejército español. Atraviesan el río Arauca y acampan en su margen derecha. Morillo los sigue, y al despuntar la aurora del 3 de abril de 1819, aparece a la orilla izquierda del río, en el campo de “Las Queseras”.
Ambos ejércitos, frente a frente, separados por el Arauca, se aprestan para la batalla. Para iniciarla se hace necesario cruzar el río, pero la prudencia aconseja a los dos bandos no dar este primer paso. La espera impacienta a Bolívar, y dispone que Páez escoja 150 de sus mejores jinetes y haga un reconocimiento del enemigo.
Páez y sus llaneros atraviesan el río a dos millas de distancia y se arrojan resueltamente contra el centro de la línea española. Los realistas quedan sorprendidos ante la audacia de aquel puñado de patriotas, que van hacia una muerte segura. Disparan las baterías y los fusiles realistas, rechazando aquélla primera embestida. Morillo pensó que aquello era una treta de Bolívar. Para desbaratarla, y sin dejar de vigilar atentamente al ejército republicano, mueve su ejército: dos batallones ocupan la orilla del río para impedir que Páez vuelva a los suyos; la quinta división describe una curva rodeando a los llaneros por la izquierda. Páez y sus lanceros siguen atacando por el centro; luego a un flanco y a otro; provocan la caballería española, y tratan de escapar del círculo de fuego del que están rodeados.
El jefe llanero, a la cabeza de 153 jinetes, rompe las filas realistas y por la brecha salen veloces los héroes, que se fingen derrotados. Morillo ordena a lanceros, húsares, dragones y carabineros, 1.200 jinetes (toda su caballería), que carguen contra los atacantes y los destruyan.
Las fuerzas de Páez, divididas en siete grupos (de 22 jinetes c/u) que cabalgan en líneas paralelas, corren velozmente, primero, y luego a media brida. Vuelven a reunirse en un solo pelotón. Los soldados de Morillo, enardecidos, se apartan cada vez más del resto del ejército. La distancia que separa a los perseguidores de los perseguidos es ya de escasos metros. Han recorrido unos tres kilómetros en la carrera. De pronto, Páez levanta la lanza y se oye su famoso grito: “¡VUELVAN CARAS!” (Quizás: “¡Vuélvanse carajos!” o “¡Vuelvan carajo!”).
Los llaneros revuelven sus caballos, hacen frente al enemigo y se lanzan contra éstos a todo galope. Rueda por tierra la primera fila de la caballería española; la segunda vacila, pero es acuchillada también por los patriotas; la tercera corre el mismo destino, y el centro, imposibilitado de maniobrar por los caballos de las filas destrozadas, se repliega en desorden ante el empuje de los contraatacantes, y al revolverse con precipitación, atropellan a los que vienen detrás, contra los cuales pelean, creando una confusión tal, que impide maniobrar con acierto a tan formidable caballería que, sin tino, huye a la desbandada en un galopar sin freno, en busca del amparo de su infantería.
Morillo comprende que aquella estampida de jinetes realistas que retrocede, arrollará y destrozará su propio
ejército, y ordena que se dispare contra ella, colaborando así a la destrucción que vienen realizando los llaneros. Ante la imposibilidad de contener aquella oleada, el ejército español se mueve precipitadamente hacia un bosque cercano, donde su espesura y la caída de la noche favorecen la vergonzosa retirada. Allí se guareció también la caballería perseguida, no sin que antes los llaneros dieran buena cuenta de ellos hasta llegar al pie de bosque.
El triunfo militar de José Antonio Páez en la batalla de las Queseras del Medio, contribuyó a acrecentar su fama como la “Primera Lanza de los Llanos”. En tal sentido, Bolívar al condecorar a Páez y sus valientes llaneros con la Orden de los Libertadores, culminó su discurso con las siguientes palabras: El Sr. General de División José Antonio Páez, que mandó en persona este Destacamento, pasará a la secretaría de la Guerra una lista de todos los que lo componían para que inscribiendo sus nombres en los Registros correspondientes de los Miembros del Orden, se les libren los Despachos correspondientes y se impriman y publiquen como Benemeritos de la Patria. –”…Lo que se ha hecho no es más que un preludio de lo podéis hacer. Preparaos al combate y contad con la victoria que lleváis en las puntas de vuestras bayonetas” Cuartel general en los Potreritos Marrereños, a 3 de abril de 1819. 9º –Simón Bolívar. –Pedro Briceño Méndez, Secretario. Jefe del Estado Mayor, Carlos Soublette.
Como consecuencia de este combate murieron más de 400 soldados de Morillo y muchos heridos, y por el lado de Páez apenas murieron dos soldados y hubo 6 heridos.
Bolívar hizo contar los muertos que había tenido el enemigo, y ascendieron a cerca de quinientos.
“De los nuestros salieron heridos del combate, entre otros: el teniente coronel Manuel Arráez, y los capitanes Francisco Antonio Salazar y Juan Santiago Torres; el cabo primero José Roso, y el soldado Francisco Lozada. Muertos solamente dos: Isidro Mujica y el cabo 1ro Manuel Martínez; pero en la anchura de sus heridas y el tenerlas en la espalda nos demostraron que habían sido abiertas por lanzas de los nuestros, que en la confusión y oscuridad habían tomado por enemigos a aquellos compañeros suyos.”
Lista de Los 152 sobrevivientes que componían el Destacamento que comandó el general Páez en las Queseras del medio para su condecoración:
Generales: 1: José Antonio Páez
Coroneles: 3: Francisco Carmona, Francisco Arismendi y Cornelio Muños
Tenientes Coroneles: 11: Juan Antonio Mina, José María Angulo, José Jiménez, Juan Gómez, Hermenegildo Mugica, Fernando Figueredo, Juan José Rondón, Leonardo Infante, Francisco Farfán, Manuel Arráez y Francisco Olmedilla.
Capitanes: 16: José María Pulido, Celedonio Sánchez, Mariano Gonzales, José María Monzón, Francisco Abreu, Ramón Valero, Juan Cruzate, Ramón García, Antolín Torrealva, Juan José Mérida, Leonardo Parra, Juan Martínez, Francisco Antonio Salazar, Juan Santiago Torres, Alejo Acosta y Julián Mellada.
Tenientes: 19: Marcelo Gómez, Pedro Camejo, José María Olivera, Juan Rafael Sajona, Nicolás Arias, Romualdo Meza, Alberto Pérez, Domingo Mirabel, Víctor Gonzales, Marco Villasana, Francisco E. Pérez, Manuel Figueredo, Luciano Hurtado, Diego Palpasen, Gregorio Acosta, Serafín Bela, Francisco Bracho, Juan Carbajal y Pedro Juan Olivares.
Subtenientes: 24: Juan José Bravo, Miguel Lara, Rómulo Salas, Eusebio Ledesma, Vicente Vargas, Romualdo Contreras, Vicente Gámez, Rafael Aragona, Bautista Cruzat, Manuel Fajardo, Joaquín Espinel, Pastor Martínez, Alejandro Salazar, Bartolo Urbina, Domingo López, J. Roso Sánchez, Vicente Castrillo, Juan José Perdomo, Pedro Escovar, Juan Torralva, Cruz Paredes, Pedro S. Gómez, Pedro Corses y Juan Palacios.
Sargentos: 11: Francisco Mirabel, José María Camacaro, Francisco Villegas, Luciano Delgado, Juan José Moreno, Simón Meza, Gaspar Torres, Encarnación Castillo, francisco Gonzales, José María Payra y Encarnación Rangel.
Cabos y soldados: 67: Juan Sánchez, Jacinto Arana, Basilio Nieves, José Antonio Hurtado, José María Quero, Francisco Sanoja, Mauricio Rodríguez, Isidoro Gumarra, Ramón Figueredo, Anselmo Ascanio, Francisco Miliel, Paulino Flores, Antonio León, Eusebio Hernández, Inocencio Chinca, Domingo García, Francisco Medina, Bernardo Guedes, Remigio Losada, Francisco Nieves, Félix Blanco, Domingo Navarra, José Arévalo, José Milano, Nicolás Hernández, José Fuentes, Manuel García, Roso Canclon, Pablo Lovera, Pedro Berrueta, Juan Sánchez, Pedro Hernández, Simón Gudiño, José Bravo, Domingo Riera, Roso Urbano, Agustín Romero, Ascensión Rodríguez, Antonio Pulido, Manuel Lancacho, Francisco Lozada, Rómulo Blanco, Santos Palacio, Manuel Figueredo, Bautista Seballos, Francisco Sanoja, Mateo Padilla, Juan Rivero, Antonio Manrique, Juan Gonzales, Nolaico Mena, Francisco Escalona, Luis Alvares, Ramón García, Diego Martínez, José Girón, Jacinto Hernández, José Hernández, Ventura Bielma, Ramón Flores, Juan Ojeda, José Antonio Cisneros, Alejandro Flores, José Antonio Ramírez, Hipólito Rondón, Manuel Delgadillo y Tomas Nieves.
Bibliografia:
Wikipedia
LA PRENSA HEROICA: Selección del CORREO DEL ORINOCO. Caracas 1968.
http://venciclopedia.com/index.php
Eduardo Blanco, en su novela histórica “Venezuela Heroica” 1881.





















