Andrés Eloy Blanco: Abogado, político, diplomático, poeta, pintor, cuentista, dramaturgo, periodista, biógrafo, orador, escritor, humorista y ensayista venezolano (IV)
Andrés Eloy fue un hombre que conoció al país y a su gente a fondo. Él lo anduvo en toda su extensión. Desde Cumana, donde nació, pasó a la capital, relacionándose con el país central. Desde allí se fue a vivir por un tiempo al llano venezolano, donde ejerció como abogado; después realizó giras a los andes y al occidente venezolano. Nutriéndose a todas estas de la dura realidad de un pueblo, pobre, rural y analfabeto; con muchas necesidades, no solo materiales, en donde cuál de ellas mas.
Andrés Eloy Blanco, gran conocedor del pueblo y con esa chispa que lo caracterizaba, una vez dijo una verdad del tamaño de una Catedral, la cual plasmó en esta cita: “Lo más trágico no es que un hombre no tenga zapatos que ponerse, sino que no haya sentido nunca la necesidad de tener zapatos”.
Continuación de las anécdotas de Andrés Eloy Blanco:
En una ocasión pinta un cuadro de José Gil Fortoul y lo presenta en una charla en la universidad: Son pinceladas, dijo, que ponen de relieve el carácter del autor de la “Historia Constitucional de Venezuela” y contó la siguiente anécdota:
Existía una volcánica amistad entre Gil Fortoul y el sabio Lisandro Alvarado, ambos del Estado Lara: “Llegó Gil Fortoul por fin al extremo de sentir espantarse en él sus propias malas pulgas, que bastante tenia, y llamando a alguien que le servía de portero, le dijo: `Usted me va a buscar a don Lisandro y me lo trae preso al ministerio, y la escena fue verdaderamente original. Se insultaron. Lisandro Alvarado lo insultaba: ¡Claro!, como usted es ministro, usted se cree con derechos a poner preso a todo el mundo´; y el otro insultaba: ¡cómo es posible que a usted no se le encuentre por ninguna parte! ¿Acaso que usted es un vago?´; y el otro le contestaba: `Es que yo no soy un empleado que anda fiesteando´. `Pero bueno, yo lo necesito para esto´, y le dice la cosa, y todo entre gritos; ý acepte usted´; y el otro le dijo, `lo acepto, pero no me moleste más´. Así se entendían ellos”.
Desde Paris, Andrés Eloy le remitió una carta “estrictamente personal” a Rómulo Gallegos, en la que le decía: “En fin, hermano, lo último que deseo es que el viejito no se te apee del bongo”. El poeta se hallaba convencido de que los militares querían tumbar al presidente y la única esperanza era que la suerte le acompañara. Igual que los llanero que preguntaban al embarcarse: “– ¿Con quién vamos?”, Si esto se les olvidaba, regresaban a la playa a buscar al “viejito”, que era el santo que simbólicamente los protegía. En las primeras páginas de Doña Bárbara se narra esta ingenua tradición.
Según los intelectuales, la dictadura de de Pérez Jiménez emprendió muchas obras materiales y muy pocas espirituales. Cuando esta se consolida, en 1953, muere en una celda Alberto Carnevali y son asesinados Wilfredo Omaña y Antonio Pinto Salinas. El 24 de noviembre de ese año Rómulo Gallegos le escribe desde Estado Unidos a Andrés Eloy, quien convalecía de Cuernavaca (Méjico) de un infarto al miocardio. Y le dice algo que tenia por dentro: “Quienes mañana, entre los cultivadores de las letras, miren hacia ayer y hoy buscando ejemplos orientadores, en tu nombre, en la integridad de tu persona –talento y corazón– encontraran la cifra exacta y cabal de la dignidad venezolana”.
La respuesta de Andrés Eloy muestra al empezar el alborozo que le ha producido la carta recibida: “Para ocasiones como esta me place la expresión de magia barroca y ditirámbica que dan a la metáfora los cantores gitanos. Para decir, por ejemplo: si yo fuera dueño de la luz del día y del nácar del mar, en luz y en nácar montaría tu carta y la tendría en la pared de mi casa, clavada con la estrella de la tarde”. Andrés Eloy habla de la lucha que los ha unido a ambos y (…)
“En la época en la que fue Canciller. Se imponía el ceremonialismo y el esteticismo propio del protocolo
diplomático, y en un momento en el que nuestro poeta salió de su oficina en la Cancillería para dirigirse a la Plaza Bolívar, un grupo de personas se le acercó para saludarlo con expresiones de afecto y llamándolo por su nombre. Un diplomático peruano que lo acompañaba, sorprendido por el hecho de que el pueblo se dirigiera al poeta en esa forma, le expresó: “Deberían llamarle Dr. Blanco…”, a lo cual le respondió el ilustre cumanés, –quien no era muy dado a las formalidades–: “Dr. Blanco hay muchos, pero Andrés Eloy soy yo”. Buena lección de este gran hombre a tanto individuo fatuo y engreído que existe que por detentar un cierto rango momentáneo se hacen inaccesibles y se consideran indispensables para el país, al que no saben servir con humildad, aceptando y propiciando el trato servil de algunos”.
Siendo presidente de la Cámara de Diputados el doctor Cruz Bajares, le negó la palabra a Andrés Eloy Blanco. Este le mando uno de sus famoso papelitos con este verso escrito:
“Te pedí la palabrita/y me diste tus negares/te espero en la bajadita/cuando de la cruz bajares”
En una ocasión Andrés Eloy exhortó así al Congreso : “Vamos a hacer pues leyes. Leyes acordes con el `ama a tu prójimo com a ti mismo´… “El número de leyes no es lo que vale sino la justicia que contengan. Hagamos 5 leyes, hagamos 3 leyes, pero 3 leyes justas, 3 leyes hermosas, 3 leyes que se parezcan al pueblo de Venezuela.”
En una oportunidad citó la respuesta que dio en Caracas don Fernando de los Ríos al que le preguntaron si España había progresado bajo el régimen de Franco: “Si progresar es asesinar inocentes: si progresar es encarcelar centenares de miles de ciudadanos; si progresar es fusilar a una madre por el solo delito de haber tenido tres hijos opositores al régimen; si progresar es ponerle grillos a todo el que se oponga en una nación; si progresar es abolir las más elementales libertades públicas; si progresar es aislar a un país del resto del mundo; si progresar es apoyar a todos los dictadores del mundo; SI PROGRESAR ES TODO ESO, ENTONCES NO EXISTE DUDA ALGUNA DE QUE ESPAÑA HA PROGRESADO MUCHO”.
Una vez dijo Andrés Eloy: como si Venezuela hubiera muerto en Carabobo y América en Ayacucho; y los pueblos se movían bajo la sombra de Bolívar, el hombre que servía para todo, como las constituciones; de Bolívar sacaban astillas para hacer alegorías y astillas para hacer cadalsos. Y con la sombra de Bolívar disimularon su sombra los sombríos. Y el pueblo lo que necesitaba no era cobijarse bajo la sombra, sino bajo la luz de Bolívar; pero esa luz se perdía en los fogonazos de las entradas triunfales. Cuando tan simple hubiera sido encontrarla en la sed de los sedientos y en la receta de los estandartes, luz y agua, agua y luz, la fórmula del iris”.
Como respuesta a una carta de Gallegos que recibió el 24 de noviembre de 1948 después del Golpe de Estado –dice Andrés Eloy– Nació el tema para una gran novela, [y aunque estaba seguro de que Gallegos no la escribiría] le confió esta esperanza; “alguien agregará a nuestra historia…las figuras de los villanos, no ya de los que creaste en tus libros, sino de los que forjó a tu lado la traición.
Andrés Eloy como político había denunciado la violencia de la dictadura y como escritor la exponía en toda su miseria. Con motivo de escribir su comedia, titulada: Los muertos las prefieren negras. En ella satirizaba los dramas de la violencia. (Los cuales hoy estan a la orden del día) En esa obra abundan las frases epigramáticas, como estas:
“El muerto es un elemento secundario, que no sirve sino para saber quien lo mató”
“La ida al hospital es una obligación del cadáver”
“Un hombre público es un hombre de quien no se sabe nada y una mujer publica es una mujer de quien se sabe todo”
“La mayoría de mis compatriotas asesinados son muertos naturales, sin asesinos legítimos”
“Hay comandantes que como no tenían calidad para la épica, se dedicaron a la profesión de ganar batallitas contra constituciones liricas. Iban ganado estrellas y perdiendo cielo”
Andrés Eloy, como dijo el profesor Jon Aizpúrua “Enfrentó desde joven a los regímenes dictatoriales que padeció su patria, debió pagar muchos años de cárcel y exilio por su inquebrantable fidelidad a los valores democráticos. De esos largos períodos quedaron duros recuerdos, pero también vivencias en que la amistad y la solidaridad se habían consolidado en su alma, y de sus evocaciones salía materia prima que él sabía transformar en productos literarios de notable belleza y humanismo”.
Sobre el ejercicio lirico del poeta y escritor…
Bibliografía:
Biblioteca Biográfica Venezolana publicada por El Nacional: Andrés Eloy Blanco de Alfonso Ramírez.
http://www.venezuelatuya.com/biografias/andres_eloy_blanco.htm
http://www.fundacionjoseguillermocarrillo.com/sitio/aeblanco.html
http://es.wikipedia.org/
Cuentos Latinoamericanos. (Andrés Eloy Blanco)
Anécdotas y recuerdos sobre Andrés Eloy Blanco de José Félix Díaz Bermúdez
http://www.valoresdelespiritu.com/2009/08/andres-eloy-blanco.html
http://www.quebec-venezuela.org/article.php3?id_article=50





















