El camino antiguo de Barquisimeto hacia el Norte y el transporte de los santos a Siquisique en el Siglo XIX.
Los santos de la Iglesia de San José de Siquisique, son tallados en madera y de tamaño natural, por consiguiente muy pesados. Estos fueron mandados a traer a finales del siglo XIX por el presbítero Federico Antonio Salas y cargados en hombros por personas muy forzudas por los caminos de arrieros que existían en esa época. Haya sido por el camino de Barquisimeto, o por el de Coro, –o por ambos– El hecho de que hayan sido transportados estos santos, cargados “a pulso”, es digno de ponderarse por el esfuerzo y sacrificio realizado por aquellos seres creyentes.
No debe haber sido nada fácil transportar por tan grandes distancias y en sus espaldas estas esculturas, ya que en la actualidad, para pasearlos en las romerías y procesiones de Semana Santa se tienen que valer de distintos mecanismos mecánicos para aligerar el peso de los mismos.
Para hacernos una idea, le hablaremos del recorrido por el camino de arrieros que salía desde Barquisimeto a Siquisique a finales del siglo XIX (En la actualidad por carretera de asfalto, la distancia desde Siquisique a Barquisimeto es de 130 kilómetros).
Las personas que salían y entraban a Barquisimeto por el Norte, lo hacían por Cantarrana para tomar el “antiguo” camino de Bobare, salida acostumbrada para dirigirse hacia los actuales municipios: Urdaneta, Jiménez, Torres, Moran y los Estados: Falcón, Trujillo, Zulia, etc. El cual, en sus inicios, pasaba cerca de un sitio conocido como Los Colerientos, que estaba bastante alejado del “centro” de Barquisimeto –llegaba más o menos donde hoy termina la avenida Rómulo Gallegos–, el cual estaba en medio de cardones y cujíes y plagado de tunas de todo tipo por lo que había que andar con mucho cuidado. Este sitio estaba dirigido por un cacique de apellido Nelo y lo comandaba su mujer de nombre Prudencia, quien no se la llevaba con nadie desconocido y andaba acompañada de un grupo de personas “guaparrandonas” y peleadoras, por lo que ahí no entraba nadie “que no fuera de la familia”.
Siguiendo dicho camino para venir a Siquisique, se pasaba al norte de Carorita, muy cerca de Moyetones y llegaba al sitio llamado Algarí, de donde se dirigía a Durigua, “la Puerta de Bobare”, los Camagos, Cambural; baraja, Cerro atravesao´, y después de encumbrar el Cerro del Macho se bajaba por la aguada de los perros y de allí a la Quebrada de las animas para llegar al caserío Guamuy; luego seguían: la Salvia, Agua Viva y la Guacoa, para terminar llegando al caserío “La Aduana” a orillas del Rio Tocuyo, el cual bordeaba indómito y sinuoso la población de Siquisique. Este sitio era la parada obligada de personas y mercancías, que tenían que esperar el turno de pasar “al otro lado” en las grandes canoas que servían de transporte, las cuales eran tripuladas por grandes nadadores que vivían en ambas riberas, entre los que se encontraban Adolfo Queralez, Rafael Díaz Sánchez, Elías Ramos, Félix Romano, Melecio Pire, Renato Tirado y Pilar Pacheco, etc. quienes para poder dominar las bravas corrientes del caudaloso rio y para “matar” el frio, siempre se acompañaban del infaltable y necesario –en esos menesteres– “cocuy de penca”.
En la “Aduana” había mucho movimiento comercial, por supuesto que allí llegaban todos los arreos de bestias cargados de mercancía y existían la pulpería y posada además de otras grandes casonas como la de Eulogio Querales y los grandes pajonales en las rancherías como la de Belarmino Tirado. Cuando las crecidas del Rio se extendían demasiados días, la gente para matar el ocio, se dedicaban: unos al juego de Dados, otros a las cartas –tuco y ajiley– y también a un juego que llamaban hoyuelo o “joyuelo” como le decían.
Antes de pasar el rio, lo primero que se divisaba del otro lado, era la “Cruz Alta” fabricada por los primeros redentoristas que visitaron Siquisique, la que se veía imponente dándoles la bienvenida a los visitantes. Después de pasar, al pie de la cuesta, lo primero que se encontraba era una hermosa casona de tejas, con muchos cuartos y largos pasillos enladrillados, la cual servía de oficina fluvial y tenía el nombre grabado en unas hermosas letras góticas que decían “El Sorrento”*. Esta casa no logró sobrevivir a la inclemencia del tiempo, mas no así, La Cruz, que a pesar de los años todavía existe.
* Sorrento del Latín Surrentum:1) Dice la leyenda que el nombre de Sorrento deriva de las míticas sirenas, que eran mitad mujeres y mitad peces, que forzaban a los navegantes a naufragar contra sus rocas. 2) Nombre de ciudad italiana, que según el historiador latino Diodoro Sículo, fue fundada por Líparo, hijo de Ausonio, rey de los ausones y descendiente de los dioses.
Bibliografia: Material de colaboración del Sr. José (Che) Espinoza






















Saludos y felicitaciones.
No se como llegue a esta pagina. Pero como me agrado su contenido, tengo ancestro en siquisique y en algunos poblados que van desde Río Tocuyo hasta la recta de padre Diego , pasando por uyican, guaidi, pozo salao, los quemaos y tantos otros que recorrí por esas quebradas con mi abuelo, mis padres y mis tías entre cardones,cardenalitos, turpiales, datos y lefarias, que recuerdos tan bellos de mi niñez y adolescencia.