POR INVASIÓN: Llamado al Gobernador del Estado Lara, Alcaldesa del Municipio Iribarren y Prefecta del Municipio Iribarren. Firmado: Ec. Edmundo Severino C.I. 1.278.423

En el Estado Lara… Qué Barbarie! ¡Qué salvajismo! Es largo, como largo es el dolor que nos acompaña al ver la destrucción de Venezuela. Por favor circúlenlo

Sres.: Gobernador del Estado Lara, Alcaldesa del Municipio Iribarren y Prefecta del Municipio Iribarren.

Uds. son mis Autoridades Civiles del lugar del mundo donde me tocó nacer y vivir.

Quien suscribe, Edmundo Severino Iribarren, C.I.Nº 1.278.423, Economista de profesión (C.E.E.L. Nº 001 Barquisimetano y residente desde hace más de 40 años en el sector Bello Monte de la Carretera Barquisimeto-Río Claro, ante ustedes con el debido respeto acudo y expongo: Desde hace cuatro décadas, mi padre Eladio Severino Miranda, ciudadano español, lo que me ha dado derecho a la ciudadanía española, mi madre, dama criolla yaracuyana y quien esto escribe, fundamos y fomentamos una pequeña finca de 6 hectáreas en la cual por muchos años mantuvimos un rebaño de vacas Holstein, produciendo leche y queso que vendíamos a los parroquianos de las zonas aledañas a nuestra granja, además de mantener un criadero de perros Pastor Alemán muy acreditado por la calidad de sus ejemplares de guarda y defensa. Para sustentar el rebaño de vacas se desmalezó, se limpió de tunas y piedras y se parceló en 28 pequeños lotes para establecer un sistema de rotación de potreros la parte menos escarpada de la granja y se sembró con pasto Estrella, el cual por su característico crecimiento horizontal ha contribuido a detener la erosión de la delgada capa vegetal de esos terrenos. Se construyó un sistema para recoger el agua de los techos de las edificaciones rurales construidas por nosotros en la temporada de lluvias, la cual almacenamos en tanques australianos para su uso en la siembra de maíz que damos como forraje en verano y para dar de beber a los animales.

En la granja se construyeron 3 viviendas para los trabajadores de la finca y una para el Encargado que normalmente es un Ingeniero Agrónomo, Veterinario, Técnico Superior Agropecuario o algún trabajador destacado y tecnificado y que pueda ser ascendido a Encargado.

Desde hace dos décadas, después de muchos estudios y cursos en el país y en el exterior sobre cría y manejo de cabras, decidimos concentrarnos más en la producción cabruna al determinar que las inversiones necesarias, costos de producción y facilidad de aprendizaje de su manejo hacían de esta especie, una mejor elección para desarrollar un Centro de Cría y Mejoramiento Genético.

A tal efecto, se importaron dos parejas de cabritos Saanen (una raza suiza reconocida universalmente como la más productiva de leche del mundo). A través de un proceso de Encaste en el que la raza mejoradora va siendo absorbida progresivamente por un rebaño criollo previamente seleccionado por sus características de mejor producción relativa y rusticidad, hemos llegado a tener después de cruzamientos controlados por muchas generaciones un lote de 31/32 puros Saanen, que es actualmente el único rebaño caprino de esta raza en el país. Además desde hace 10 años adquirimos un grupo de padrotes puros de la raza Alpino Francés, casta que aunque menos productiva que la Saanen, es más adaptable al clima y ambiente tropical. A través del cruce de estas dos razas puras de las montañas del centro de Europa, estamos produciendo mestizos (Machos y Hembras) 50% Saanen y 50% Alpino Francés. Dichos híbridos los hemos identificado como “Reproductores Tipo Pereñero”, apelación derivada del nombre “La Pereña” de nuestra Granja Criadero.

Habiendo desaparecido de hecho las Estaciones Experimentales y los núcleos universitarios dedicados a la investigación real y promoción efectiva de los caprinos, como una especie que con un manejo sanitario y nutricional adecuado pueden constituirse en fuente de producción de proteínas (leche, queso y carne) para nuestra población, el “Centro de Mejoramiento Genético La Pereña” es la última unidad de producción de razas superiores que ha permanecido hasta el momento operando y proporcionando a los campesinos y pequeños ganaderos del área cabril y a los nuevos productores modernos tecnificados, especímenes nacidas en el país capaces de generar un choque heterósico, incrementando el vigor híbrido de los descendientes de las hembras criollas con los sementales puros provenientes de la Europa Central. El Centro de Desarrollo Genético cuenta con un espacio de servicios internos donde se encuentran las oficinas del médico veterinario y del control computarizado de los cruces y estadísticas reproductivas de los diferentes lotes de animales, así como un aula techada para las clases de transferencia tecnológica a los grupos de criadores que regularmente asisten a nuestra estación de mejoramiento genético. Las cabras se encuentran estabuladas en dos cabrerizas compartimentalizadas con enrejillado y cornadizas adaptadas a la especie. Desde hace un año hemos venido desarrollando un proyecto de Posada Agroturística, para lo cual ya construimos un lugar de devoción, una capilla, y una nueva y moderna quesera con su respectiva Cava de Maduración y además, estamos en el proceso de tramitación de un crédito para la construcción de cabañas para que las familias turistas puedan, mientras permanecen en el hospedaje, observar y aprender los procesos de cría, alimentación, ordeño y producción de quesos madurados realizados en la granja.

Hasta aquí la somera descripción y el breve recuento del proceso de arduo trabajo, tenaz esfuerzo de capacitación y experimentación y de inversión real, física, material, en las que he aplicado los ahorros de 45 años de vida con el objeto de serle útil al país que me vio nacer, pues me atrevo a pensar que con mis conocimientos como profesional de la economía (Maestría en Desarrollo Económico) podía dejar a mi patria al desaparecer físicamente un Centro de Excelencia en el área de la biología reproductiva de la especie caprina.

La razón por la que hago público este mensaje desesperado dirigido a los más altos magistrados regionales y locales, es que desde el día Sábado 22 de Enero del presente, mi granja, pequeña unidad agropecuaria donde trabajo y tengo fijada mi única y permanente morada, ha sido asaltada por una turba de invasores identificados como directivos y miembros del Consejo Comunal “Las Antenas” los cuales llegaron de noche, derrumbaron un portón metálico de acceso a la granja, rompieron el candado de la casa del trabajador encargado, saquearon los utensilios de dicha vivienda y los bienes personales de ese empleado y lo echaron de la misma obligándolo a mudarse a la casa de otro trabajador dentro de nuestra finca rural. Dicho inmueble y el galpón en el cual se almacenan las pacas de Heno para la alimentación de los rumiantes durante el verano, han sido cubiertos con banderas y pancartas.

Desde esa fecha, grupos diversos de adultos, hombres y mujeres, adolescentes y niños menores de edad, entran en cuadrillas por la apertura del portón derribado y se reúnen en las tardes a gritar slogans políticos y amenazas, a poner música a todo volumen y a cantar himnos “revolucionarios” e ingerir bebidas alcohólicas.

Las acciones de las diferentes bandas que continúan penetrando por la libre los predios de la finca ha sido una verdadera orgía de confusión y trastorno, donde diferentes pandillas miden las parcelas que se van a repartir y a vender y se pelean rabiosamente entre ellos el botín, mientras los muchachos se dedican a tirarle piedras a los animales de la granja. Dentro del “liderazgo” de los usurpadores destacan, primero una ciudadana de nombre Naileth Díaz Sánchez, la cual se desgañita profiriendo virulentas arengas conminatorias y marchando prepotentemente por la granja con dos guardaespaldas y una cizalla en la mano; el segundo jefe es un sujeto de nombre Jorge Silva, recién mudado al vecindario, el cual es el “repartidor” pues se ha autoerigido en el asignador de lotes de terreno, animales e inmuebles, prometiendo en nombre del gobierno nacional la instauración de variadas dependencias y servicios del Estado según se le vaya ocurriendo o imaginando; y en tercer lugar el más peligroso, un individuo conocido como el gordo José Rafael Márquez García, vecino de la granja, vago de oficio, con casa y terreno al que la Gobernación le otorgó un crédito para la cría de pollos y se comió la plata, quien se queda todas las noches en la casa tomada, el cual se la pasa con un machete con el que me amenazó diciéndome que si es necesario él mismo me va a sacar a machetazos. Para el momento que escribo con la ayuda de una linterna este pedimento de asistencia a los representantes del gobierno local, me han sido cortados y sustraídos los cables que traen electricidad a mi casa y a las bombas que llevan el agua hasta los establos y cabrerizas, lo que me hace temer por la vida de dichos semovientes.

Si todo este espantoso pandemónium en el que se ha convertido mi granja, finalmente quiebra mi voluntad, me embarga el miedo, el pavor, entro en pánico y me doy por vencido y abandono mi granja y mi país, el único pie de cría de cabras de raza Saanen de Venezuela desaparecerá irremediablemente. El triunfo de la barbarie sobre la civilidad. Un verdadero pecado de Lesa Patria.

Señores: Gobernador, Alcaldesa y Prefecta:

Este venezolano de 72 años no sabe cuántos años de vida le quedan, aunque intuyo que serán pocos. Lo que sí sé es que nunca hasta el día que me muera olvidaré la terrorífica escena nocturna que tuve que contemplar inerme, impotente, indefenso, de una horda de mis conciudadanos chillando y brincando con linternas alrededor de una fogata, voceando consignas políticas y gritos de combate en el marco de un ensordecedor y espeluznante retumbar de tambores y pitos en mi granja al lado de mi casa. Si este ambiente de hostilidad, violencia e impunidad no es detenido a tiempo, el desorden creciente, el caos progresivo y el consiguiente estado de anarquía generalizada le estará asegurando a los invasores, a los invadidos y a todos nuestros hijos y nietos un futuro negro de desempleo, hambre y miseria.
¡Dios Salve a Venezuela!

Ec. Edmundo Severino
C.I. 1.278.423

Posteado en TwitLonger por @eleonorabruzual

 

Reseña sobre las monedas en Venezuela (I)

agosto 16, 2011 by · 2 Comments
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Antes de que llegaran los españoles a Venezuela trayendo el dinero como instrumento de compra, los indígenas usaban para suplir sus necesidades el intercambio de productos (trueque*).

A pesar que la moneda llegó con los españoles en el año 1498, fue difícil la regularización de su uso en los territorios ocupados, proceso que duró más de cien años. Todavía en 1.589 el cabildo caraqueño ordenó que se usaran las perlas y el oro como forma de pago hasta 1620.

Antes de la llegada de los conquistadores, nuestros indígenas hacían el comercio de una forma distinta a como lo conocemos actualmente. Ellos en principio, solo resolvían sus necesidades de manera sencilla y básica para sobrevivir. Lo hacían intercambiando las cosas que le sobraban por lo que necesitaban. Estos menesteres los realizaban, no entre ellos mismos –En las tribus la cacería y todo lo que se conseguía eran compartido por todos– sino con las comunidades aledañas o más alejadas. Dicho en un lenguaje llano, ellos realizaban un intercambio de productos sin usar el dinero, lo que es conocido actualmente como trueque.

Antes del descubrimiento y conquista ya los indígenas habían evolucionado del trueque simple y puro de un producto por otro, llegando a manejar otras formas más complejas de intercambio, para lo cual usaban algunos productos como forma de pago, considerados por ellos como más valiosos  –elaborados o no– tales como el grano de Cacao, la sal, el tabaco, el algodón o los olicores,* también conocidos como quiteroques* esta última forma de comercialización usada por los indígenas del estado Lara.

Esta modalidad cambió cuando los conquistadores lograron imponer sus costumbres. El cambio, sin embargo, se realizó en un proceso paulatino, que paso por muchas etapas.

En el siglo XVIII, cuando el comercio alcanzo auge, la Compañía Guipuzcoana ante la escases de dinero para el intercambio comercial, se vio obligada a introducir al país una considerable cantidad de monedas macuquinas*, –piezas de plata de forma irregular– provenientes de Lima, Potosí y México, que fueron fabricadas a partir del siglo XVI y que seguirían usándose en Venezuela hasta mediados del siglo XIX.

Además de las “macuquinas”, en Venezuela circularon monedas extranjeras provenientes de varios países: España, EEUU, Holanda, México, Inglaterra, Colombia, etc., las cuales eran aceptadas normalmente como forma de pago en las transacciones comerciales; estas eran de distintos metales, especialmente de cobre, plata y oro. Por su puesto que las acuñadas en oro eran las más valiosas, muchas de las cuales fueron bautizadas y conocidas luego por todos como “morocotas”*. En ese tiempo eran usados los llamados Cobres* y monedas de menor valor conocidos también como Centavos*, además de las “Señas”, las cuales fueron fabricadas debido a la escases de monedas, de manera artesanal, de metales como el cobre o el estaño y el plomo; aunque con ellas vino el problema de la falsificación, por lo que más adelante hubo de eliminarlas fabricándolas oficialmente de plata.

En 1811 por orden del Congreso Constituyente de Venezuela se pone fin a la fabricación de señas y todos los materiales y herramientas disponibles pasaron a formar parte de la nueva Casa de Moneda, donde los patriotas iniciaron la acuñación de monedas de plata y cobre, con el propósito de garantizar la circulación de las mismas. Dicho Congreso, ordenó entre
1811-1812, emitir un millón de pesos fuertes en cédulas o billetes y acuñar un millón de pesos en moneda de cobre (en piezas de real, medio real, cuartillos y octavos).
Al caer la Primera Republica, el realista y General Pablo Morillo ordena la acuñación de centavos de un cuarto y de un octavo de real.
Mas tarde, ya consolidada la Tercera República después de la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, el Libertador unificó el régimen monetario fijando el peso de plata con la Ley de la Moneda de Venezuela. En esa oportunidad se acuñaron “señas” de plata que equivalían a un cuarto de real.

Como consecuencia de la gran cantidad de monedas antiguas y nuevas que circulaban, no solo porque eran de denominaciones y valores distintos, sino que algunas monedas siendo de igual denominación tenían otros valores, formando un gran enredo en las operaciones comerciales –Unas monedas tenían su base de cien centavos y otras se dividían en 80 piezas o centavos, creando tamaña confusión y enredo. Además el peso criollo perdía un 75% de su valor con respecto al peso fuerte y este a su vez perdía un 20% frente a las monedas de oro introducidas desde otras naciones, además del valor de las “señas” que muchas veces eran de carácter local–

Debido a esta situación, en el año 1926 el pueblo protestaba ante el gobierno y en un folleto publico denominado “El clamor Popular” hacía llegar su inquietud exigiendo orden en el dolor de cabeza creado por la confusa mezcla de monedas, muchas de ellas faltas de ley, sin peso, título ni valor numismático. “Hay muy pocos pesos fuertes de la estampa de Cundinamarca, llamados comúnmente Colombianos, hay pesetas caraqueñas, pesetas de Morillo, y pesetas antiguas macuquinas. Lo que más abunda son reales y medio reales, también macuquinos, y luego entre todo un enjambre de pesetas, reales y medios, que no es posible dar una idea al que no lo experimenta por sí del incesante y enfadoso enredo que ocasionan(…)”

En el primer gobierno de Páez fue aceptada como de curso normal la moneda de oro norteamericana donde sobresalía “el Águila” que tenía un valor de 20 dólares. Esta moneda era muy valiosa y por tanto de circulación limitada, por lo que el gobierno de Páez se vio en la necesidad de acuñar o mandar a fabricar un buen lote debido a la situación de escases de las mismas.

Hay que destacar que la unidad monetaria usada para todas las transacciones en Venezuela, hasta el 1º de julio de 1879, era el “Peso”*

Fue en el gobierno de Antonio Guzmán Blanco por medio del Decreto de fecha 31 de marzo de 1879, que se crea el “bolívar de plata” como unidad monetaria de Venezuela, logrando  consolidar el régimen monetario venezolano. El mismo Decreto prohibió la circulación de monedas extranjeras, que en lo sucesivo sólo se admitirían en su calidad de mercancías según su contenido del metal fino.
En 1886, se acuñó la primera moneda de oro en Venezuela por la Casa de Moneda de Caracas, la cual tenía un valor de 100 Bs., y fue bautizada con el nombre de “Pachano”*

Algunas de las unidades monetarias en las que se ha representado nuestra moneda a través del tiempo, son: CONTINUARÁ

*Trueque: Intercambio directo de bienes y servicios, sin mediar la intervención de dinero.

*Olicores: Eran una especie de “joyas de orfebrería” que fueron fabricados por los aborígenes ayamánes, los cuales consistían en pequeñas figuras de diferentes tipos y colores fabricados con distintos materiales, generalmente en hueso, piedra, arcilla y azabache, etc. los cuales poseían la particularidad de tener un pequeño orificio, el cual servía para ensartarlos y hacer collares y pulseras, muy vistosos y bonitos. Estas pequeñas “obras de arte” –se notaba que habían sido hechos con mucha paciencia y laboriosidad– abundaban en un antiguo pueblo del municipio Torres del estado Lara, llamado `Atarigua´ y el nombre de olicores le era dado por la tradición oral de sus habitantes, los cuales decían que esa era la moneda que usaban los antiguos habitantes indígenas(…) –deben haber sido muy ricos, porque durante años y años se consiguieron las bonitas artesanías, hasta que el pueblo fue sepultado por las aguas de la Represa de Atarigua , conocida también como la Cuatricentenaria y registrada oficialmente con el nombre de Ricardo Meléndez Silva.

*Quiteroque: En el Tocuyo, por ejemplo, los indígenas empleaban una moneda llamada quiteroque, que consistía en unas cuentas pequeñas de caracoles, de piedrezuelas de poco valor y huesos de animales, con las que hacían todo tipo de tratos.

*Monedas macuquinas: “Sobre la diversidad de moneda española y la acuñada en el país, advino una nueva razón de confusión al permitirse el uso de monedas de casi todas las naciones europeas, a lo que se añadió más tarde el peso norteamericano. El Gobierno fijaba cada año el valor de la moneda extranjera en relación al peso sencillo venezolano, que “se llamó también macuquino”.  Se imaginó dividido en cien centavos. Sin embargo, sólo equivalía a ochenta de las piezas de cobre de un centavo introducidas en el país. Estos cien centavos imaginarios en que se consideró dividido el peso, se llamaron “centavos macuquinos” para diferenciarlos de los centavos fuertes o de cobre. El peso se dividió en dos medios pesos, en cuatro pesetas, en ocho reales, en diez y seis medios reales, en treinta y dos cuartillos y en sesenta y cuatro octavos de real”.
El Gobierno intentó ordenar en repetidas disposiciones a lo largo de los primeros cincuenta años del siglo XIX, esta caótica situación, a menudo contradiciendo y rectificando sus propios decretos. Prácticamente, hay que llegar a las resoluciones de Guzmán Blanco, en 1871 y 1879, que ponen fin a las imprecisiones anteriores”.
A finales del siglo XIX, todavía se insistía en la necesidad de abandonar la fracción en octavas partes de las monedas, y asumir la división de decimos, porque era más sencilla la división. He allí la diferencia de la Locha de 12 cts. y ½ con la moneda de 10 céntimos.

*Morocotas: En principio se le llamó “morocota” a la moneda de oro de 20 $ de los Estados Unidos y luego a la Libra o Librita de Oro y después a cuanta moneda antigua de oro existiera, hasta llegar al reconocido “Pachano”. Según la tradición oral y popular, Las monedas de oro fueron bautizadas así, por su parecido con el pez Morocoto, también llamado Cachama Blanca, por su figura redonda, rechoncha y de color amarillezco.

*Cobres y centavos y Señas: El Cobre: También conocido como: Cachito, centavito, centavo convención, centavo fuerte, centavo macuquino, * charo, * chipe, chiva, churupo…

El Centavo: también conocido como Nica (Puya, guaso, níquel, chuso) cuyo valor es de cinco céntimos: 20 Nicas equivalían a un bolívar.

*Pesos: Existía el Peso sencillo o macuquino y el Peso fuerte o Peso de oro venezolano también llamado “El Venezolano de Oro” el cual había sido dividido en 4 pesetas (8 Reales y 16 medios reales). El Peso fuerte, al cambio,  costaba 4 pesos sencillos.

Todas estas monedas desaparecen en 1879 por orden del presidente Guzmán Blanco para darle paso a la nueva moneda “El Bolívar”. A pesar de esto, la gente siguió usando el Peso durante mucho tiempo como moneda referencial para realizar las transacciones, en las cuales el peso equivalía a cuatro bolívares. Esa costumbre de hablar y hacer transacciones en pesos, se usó aproximadamente hasta mediados de los años 60 del siglo XX. De ahí también la costumbre del venezolano de llamar al bolívar peseta.
En la actualidad, uno de los pocos sitios donde aún se mantiene la costumbre de usar
esta moneda, aunque en forma virtual, para las transacciones y apuestas, es en las galleras venezolanas  –Lo he visto en las galleras del Estado Lara– donde todavía se hacen las apuestas en Pesos. Al finalizar el encuentro, se cobra y paga cada peso, ganado o perdido, a razón de 4 Bs. C/u

*Pachano: En 1886, la primera moneda de oro acuñada en Venezuela por la Casa de Moneda de Caracas, tenía un valor de Bs. 100, y por un hecho anecdótico fue bautizada con el nombre de “Pachano”: El director de la Casa de la Moneda era el falconiano, General Jacinto R. Pachano, quien al momento de ser acuñada la primera moneda de oro, en una pequeña ceremonia, cumple con el deber de obsequiársela al Presidente Guzmán Blanco, la cual iba destinada a ser coleccionada en el Museo Nacional: El presidente Guzmán, al recibirla, dijo: “qué bueno, Pachano” Y eso bastó para que desde entonces se conociera la “Morocota venezolana” con el nombre de “pachano”.
Para leer mas sobre el tema CLICK AQUI Monedas (II)

CLICK AQui: Monedas(III)

click aqui para ver: Fotografias del historico de las Monedas venezolanas

Bibliografía: http://www.aporrea.org/actualidad/a11199.html
http://www.numismatica.com.ve/ http://monedasdevenezuela.net/
Escritos selectos por Pedro Grases y Arturo Uslar Pietri
PEDRO GRASES.1949 Thesaurus. Tomo V. números 1, 2 y 3. Locha, nombre de fracción

Los Registros y Notarias en Venezuela, en el Estado Lara y el municipio Urdaneta. (I)

agosto 5, 2011 by · 1 Comment
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El notariado en Venezuela, o escribano como institución independiente, propiamente dicha existió durante la Colonia y a comienzos de la República, rigiéndose por la legislación hispana.

El origen del Registro Civil en Venezuela se manifiesta a través de los Registros parroquiales, los cuales inicialmente estaban a cargo de la Iglesia Católica por medio de los escribanos y posteriormente pasan a ser una función y competencia del Estado a cargo de los Notarios y/o Registradores.

Al principio, la Corona era la encargada de adjudicar el cargo a quien se encargaría del oficio, que era muy apetecido por lo rentable y el poder que ostentaba. Generalmente se les otorgaba a las personas que en América habían desempeñado funciones de utilidad y/o prestado valiosos servicios al reino. Más adelante, mediante una Real Cedula, se ordenó que solo se pudiera obtener el cargo por compra o sesión de su propietario, pasando a ser una especie de feudo personal. Posteriormente, un puesto de escribano se otorgaba al mejor postor, en venta pública, y quien daba la institucionalidad al adquiriente era el Capitán General o el Gobernador, según constaba en la Ley 24 título 20, libro VIII de la Recopilación de Indias, aunque como último requisito, el expediente debía pasar a España para su calificación definitiva y posterior expedición del título respectivo.

Según registros, en el año 1761 existía en Caracas el oficio de anotador de hipotecas, quienes se regían por un libro especial, el cual era trasladado para tomar nota de todos los actos que constarían en los archivos de los escribanos, en los cuales se establecían los gravámenes. Esto permitió examinar y controlar con exactitud el estado de los muebles e inmuebles, ambos susceptibles de hipotecas.

El 31 de enero de 1825, el Libertador Simón Bolívar mediante decreto crea una comisión con el objetivo de formar un proyecto de código civil y criminal, el cual sería presentado y aprobado por el Congreso de la República de la Gran Colombia el 11 de mayo del mismo año, por medio de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

El Congreso de Colombia ordena el 22 de mayo de 1826, la creación de las oficinas que llevarían las anotaciones o registros, incorporando así, este oficio de anotador de hipotecas a la Hacienda Nacional, con el fin de aumentar las rentas nacionales al establecer impuestos a los particulares con motivos de sus contratos y actos civiles.
En 1826 se prohibió a los escribanos so pena de la pérdida del oficio, otorgar escritura alguna sin que se acreditase el Derecho de Registro establecido y se ordenó insertar en las escrituras las boletas en que constase el pago del impuesto respectivo. Después de 1830 en que se separó Venezuela de la Gran Colombia, se mantuvieron las instituciones de las escribanías y de anotación de hipotecas y registros.

El 24 de mayo de 1836. Se deroga la Ley del 22 de mayo de 1826 y se ordena crear las Oficinas de Registro Público, una Oficina Principal en cada capital de Provincia y una Oficina Subalterna ubicada en cada parroquia. En este primer Código de Procedimiento Judicial de Venezuela, se reglamenta y organiza el Registro Público Civil, se discriminan los protocolos por áreas, se elimina la figura del escribano y se crea la del Registrador Principal y la de los registradores Subalternos. Se ordenaba que con excepción del otorgamiento de poderes y de registros, los escribanos y jueces, donde no los había, continuaran otorgando los documentos hasta que se establecieran La Oficinas de Registros a los cuales pasarían las funciones de los escribanos. Manteniéndose dichas reformas hasta el año 1874.

Otras fechas relevantes que se destacan en el funcionamiento de dicha actividad:

El 28 de octubre de 1862: El Congreso Nacional promulga la obra del Dr. Julián Viso, quien usó como fuente el Código Chileno del 14 de diciembre de 1855, obra del Venezolano Andrés Bello, fundamentado en las leyes españolas y el Código de Napoleón.

El 20 de febrero de 1863: Se establece como función del Registro Público lo relacionado con el Registro del Estado Civil de las Personas.

28 de octubre de 1867: Entra en vigencia el nuevo Código Civil, creado por la Comisión Revisora de la Legislación Nacional, decretada por el General Juan Crisóstomo Falcón, adoptándose al proyecto del español don Florencio García Goyena, el cual no había sido acogido por España*.

20 de febrero de 1873: El Presidente provisional de la Republica, Antonio Guzmán Blanco, decreta la creación de un Registro de Estado Civil, el cual es incluido y regulado por el código Civil que entró en vigencia el 27 de abril de octubre de 1873.

13 de junio de 1876: Es promulgada la Ley que busca regular la organización de las Oficinas de Registro, suprimiéndose los registros de nacimientos, matrimonios y defunciones del Registro Público y Notarial.

Años 1880, 1896, 1904, 1916 y 1922: Transcurre un periodo de casi 50 años durante el cual se produce la reforma sucesiva de los códigos civiles de la nación.

El 30 de diciembre de 1950: El Gobierno Nacional creó el Ministerio de Justicia mediante el Decreto No 40 contenido en la Gaceta Oficial No 23.418, confiriéndole una serie de funciones de conformidad con la Ley Orgánica de la Administración Central.

El 28 de diciembre de 1976 fue promulgada en Gaceta Oficial Extraordinaria Nº 1932, la cual en su artículo 34 establecía “…corresponde al Ministerio de Justicia la planificación y la realización de las actividades del Ejecutivo Nacional en el sector de Justicia y de Defensa Social, que comprende las relaciones con el Poder Judicial, la Legislación y la Seguridad Jurídica, la Prevención y la Represión del Delito y las Relaciones con los Cultos establecidos en el país; y en particular las actividades siguientes:

El Registro Público

Las Notarías y los Registros Mercantiles

El Archivo General de la Nación …”

Funcionó como Dirección General Sectorial de Registros y Notarías en el año de 1.994, y como Dirección General de Registros y Notarias a principios del año de 1.996.

1999: Se promulga la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela (CRBV), la cual amplia el espectro legal relacionado con el estado civil de las personas.

 *Dicho proyecto fue copiado por la Comisión Revisora sin quitarle ni cambiarle una coma (,), presentaba hasta los errores de imprenta del proyecto original.

Continuará

Bibliografia: Pasantias de Beiyi Camacaro Alcón-http://www.monografias.com-http://www.saren.gob.ve-

CONTINUACIÓN DEL CICLO DE PERSONALIDADES: Octavio Cesar Reyes Rojas. –Tavo Reyes–

agosto 4, 2011 by · Leave a Comment
Filed under: Historia 

Octavio Cesar Reyes Rojas. –Don Tavo– Nació en Pedregal del Estado Falcón, el 20 de noviembre de 1919 y murió en Aguada Grande, estado Lara, el 11 de abril del año 1991.

 

Nació en la población de Pedregal perteneciente al Estado Falcón el día 20 de Noviembre de 1919; Hijo de José  Nemecio  Reyes y Rosa Rojas; tuvo varios hermanos: Dos hembras: Ismenia  y Prisca, además de cinco varones: José Nemecio, Pedro, Jesús “El Negro”,  Oswaldo “Mayo” y Benjamín “Chemin”.

En su juventud, Octavio Cesar Reyes Rojas emigró desde su tierra natal, Pedregal, al pueblo de Aguada Grande en el municipio Urdaneta, donde conoció al boticario Alberto Colmenares, quien le brindó la oportunidad  de prosperar dándole trabajo en una botica de su propiedad. Aunque empezó barriendo y lavando frascos, con el tiempo se convirtió en un excelente alumno del boticario, aprendiendo todo lo relacionado con el ramo. Posteriormente el señor Colmenares, aquejado por una enfermedad incurable, decide emigrar a Barquisimeto y le vende la Botica  por un precio de Cincuenta (50) pesos, que era una buena suma para la época, la cual le canceló en varias cuotas.

“Tavo” se decidió a trabajar de lleno en el ámbito farmacéutico, se le hizo fácil el aprendizaje. Aprovechando que le gustaba la lectura empezó a estudiar libros y tratados de medicina, entre ellos el pequeño Merck, para aquella época la semiología de Coscio, Vademécum Internacional, Medicamenta entre otros y así fue profundizando y adquiriendo los conocimientos que en un futuro lo ayudarían en su propósito de velar por los enfermos. Con la experiencia adquirida aprendió a diagnosticar y así curo mucha gente de este pueblo y lugares foráneos ya que para la época había escases de médicos graduados en este Municipio debido “a las características” de la Venezuela Rural.

Este sería, para el Sr. Octavio (Tavo) Reyes, el inició y desarrollo de una carrera que lo llevaría a destacar en la farmacopea urdanetense, en la cual se hizo famoso por los muchos compuestos que preparaba  –muchos de su invención con excelentes resultados curativos–, prestando un gran servicio a los habitantes del municipio, llegando a ser muy apreciado, ocupando una posición muy importante en la sociedad, a tal punto que aún es recordado con cariño y aprecio…

Es de hacer notar que Octavio Reyes no solo trataba enfermos, sino que se atrevió a la Odontología ya que extraía piezas dentales, por lo que la gente lo llamaba “Don Tavo” “el médico del pueblo”.

Debido a las circunstancias, Octavio Reyes extiende sus actividades a Siquisique,  en donde emprende una nueva actividad comercial dentro de la medicina, montando otra Botica con el nombre de “Botica Popular”, permaneciendo durante muchos años en este lugar, en el cual siguió ejerciendo su ramo como médico aun cuando no lo era.

Como todo en la vida no es fácil, hubo una época en que aparecieron los obstáculos, fue cuando empezaron a llegar los médicos graduados y estos se molestaban al ver que el boticario era preferido por los enfermos, quienes por la fe que le tenían preferían su atención. Fueron tiempos difíciles, pero superados a fuerza de capacidad y conocimientos, cuando los propios médicos lo aceptaron y se hizo  amigo de ellos.

En su vida privada, Octavio Reyes fue un hombre ejemplar: En su primer matrimonio se casó con Bárbara  Rivero, unión en la que le nacieron sus dos hijos mayores: Jaime y Zulma. Posteriormente contrae matrimonio con Angelina Pacheco, oriunda de Aguada Grande, de cuya unión le nacieron diez Hijos: Carmen, Ana, Haidee, Octavio, Gustavo, Elena, José, Carlos, Rafael y Angelina. Don Octavio Reyes crio a su numerosa familia de acuerdo a sus principios, convirtiéndolos a todos en hombres y mujeres de bien para la vida y la sociedad.

Anteriormente, el gobierno daba permiso para montar las Boticas, siempre y cuando en dicha población no existieran farmacias, las cuales eran regentadas por un profesional farmacéutico. Se daba el caso, que al llegar alguien y montar una farmacia, automáticamente el permiso de la botica quedaba sin efecto y tenía que irse obligatoriamente. Como sucedió en el año 1983, cuando es inaugurada una farmacia en Siquisique, circunstancias  por las cuales a Octavio Reyes no le queda otro camino que migrar nuevamente para Aguada Grande, donde monta el Expendio De Medicina Los Reyes.

Al pasar un tiempo se le cumple el sueño más preciados al Sr. Octavio Reyes, cuando se gradúa de Farmacéutica su hija Elena, y en julio de 1986, orgulloso, regresa a Siquisique y decide fundar “Farmacia Urdaneta”,  la cual sigue regentada por su hija, a quien trasmitió parte de su gran experiencia y enseño la preparación de algunas  fórmulas que aparecen en la “Farmacopea De Venezuela” del año 1936.
Posteriormente, funda una nueva farmacia en Siquisique  “Siqui-Farma”, la cual, es regentada por su hijo y actual dueño, Carlos Reyes.

El Sr. Octavio Reyes fue un gran lector, y como tal atesoró la sabiduría de muchos libros, entre los que destacaron los de Historia Nacional e Internacional; también se dedicó con gran pasión a la lectura Egipcia, ya que adoraba todo lo referente a los faraones y las Pirámides.

En lo que a mí respecta, tuve el honor de ser su amigo en los últimos años de su vida, lo que para mi dejó sembrados recuerdos de su experiencia y bonhomía. Siempre lo consideré un ser excepcional, el cual atesoraba muchos conocimientos, de los que siempre trate de aprender. Especialmente evoco con pensamiento nítido, las tertulias habituales donde tratábamos de todo, generalmente sobre política, y aunque parezca extemporáneo decirlo en este momento, el, pronosticó, cuando nadie se imaginaba, ni se atrevía a decirlo; la caída de los partidos tradicionales y del sistema democrático en Venezuela tal y como se conocían…y tal como sucedió.

Bibliografía: Elena Reyes de Peraza. Jorge Peraza. www.municipiourdaneta.com.

 

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