Crónicas del Siquisique de antaño contadas por José (Che) Espinoza. La Casa de las ventanas de hierro…La Dulce Piña y su bella hija “La Chubanco”
Hace unos días recibí con gran honor, la visita del Sr. José (Che) Espinoza, quien a pesar de sus 90 años todavía mantiene sus facultades integras y lúcidas.
Me cuenta que hace poco llegó de Barquisimeto y después de aclimatarse, decidió recorrer las calles del pueblo –ya con bastón en mano– y dispensarme una cordial visita, la cual, como siempre que lo hace, resulta llena de remembranzas melancólicas de aquel ejemplarizante y bello pasado, el cual, aunque cuajado de sacrificios también estuvo lleno de satisfacciones porque fue muy sano y pletórico de alegrías, que nos enseñan de experiencias motivadoras que él nos cuenta con la finalidad de que la juventud conozca y sepa como vivieron las generaciones de otrora y que nosotros oímos con mucha atención y tratamos de plasmar tal y como él cuenta que las vivió.
La Casa de las ventanas de hierro…La Dulce Piña y su bella hija “La Chubanco”
Dice Che: En esta bella incursión donde se hacen presente los gratos recuerdos, debo continuar expresando que por allá –en aquellos años–, en nuestro pueblo –Siquisique–, cuando era famosa la bella casa de “Las Ventanas de hierro”, ubicada frente a la plaza Bolívar –con calle 5–, la cual era una casona muy espaciosa, compartida en tres grandes salas o salones, ¡bellísimos!: en la parte de la esquina funcionaba una botillería y botiquín* denominado el JIRAJARA, su dueño era Miguel Segundo Pacheco y su ayudante era Martin Moisés Granda…
En la Sala del centro estaba montada una mesa de billar, donde todo el que quería ir a jugar iba, tanto de día como de noche; era una de las pocas distracciones sociales, igual para la gente joven como todo el que tuviera gusto, menos los menores, porque allí se apostaba dinero y se hacían apuestas grandes y hasta se formaban brollos porque concurrían `los de abajo´ y `los de arriba´*. Como no había plantas eléctricas, la gente se alumbraba con lámparas de kerosen –queroseno– a las cuales se les inyectaba aire y producían una luz clarísima que se veía clarita…
En el otro salón vivía la señora Elena Piña, a la que cariñosamente todo el mundo llamaba `La Dulce Piña´: En realidad era una mujer muy agradable, dulce, amorosa, además de bonita; nunca estaba brava, era sumamente cordial y para completar cocinaba sabrosísimo. Ella tenía una venta de empanadas, preparaba los famosos platos de migas con caraotas y queso de cabra. Estos eran aliñados con una sabrosura que no se explicaba que más le ponía. En la mesa siempre permanecía una tapara de suero picante, también muy apetecido. Un plato de migas, además de huevos y carne valía tres cuartillos* y si era aumentada la ración para los mas `tragones´, un Real, y las empanadas con queso y carne valían un cuartillo.
Era tanta la demanda que para comprar había que hacer cola, pero valía la pena, porque aparecían los chistes y la mamadera de gallo, convirtiéndose en un rato muy agradable…de tal manera que dicho sitio era especial: El aguardiente en la esquina; el juego de billar en el centro y todo el mundo terminaba comiendo a que la Dulce Piña…imposible de olvidar.
“Sobre Dulce Piña, voy a contar una historia que me parece interesante”: Ella era una joven muy educada porque fue criada por una familia pudiente –rica– nombrados los Arráez Armas, que vivían frente a la plaza por la otra calle. Estos eran muy estrictos y sucedió que la muchacha se enamoro de un joven llamado Santiaguito Viloria y salió en estado –preñada–, lo que bastó para que la apartaran de su núcleo familiar.
La Dulce dio a luz a una bella niña, muy blanca, de ojos verdes y cabellos amarillos, toda una preciosura. Los Arráez Armas al conocer la niña se les pasó la rabia y en vista de que Dulce vivía sola, le pidieron que les permitiera tener a la niña para educarla y darle su afecto, lo que hicieron con el visto bueno de la madre.
Cuando llegaron las escuelas graduadas, ya la niña, que se llamaba Mercedes Elena era una muy bella y de `ñapa´ inteligentísima señorita, que además había recibido una esmerada educación privada en su casa y pronto obtuvo el certificado de sexto grado. La señorita Mercedes Elena a pesar de ser muy inteligente, era muy esquiva y tenía pocas amigas, las cuales cariñosamente la llamaban `La Chubanco´ y así la `bautizó´ el pueblo con cariño.
Llegado el momento, Mercedes Elena decidió viajar para seguir sus estudios, su madre `La Dulce Piña´ vendió el negocio y la acompañó a Caracas. Allí se alojaron con unas parientes de los Arráez…la bella joven se dedico de lleno a los estudios y como era muy inteligente estudió varias carreras, se hizo bilingüe y toda una excelente profesional…pronto una afamada casa comercial contrató sus servicios…de la que al poco tiempo se convirtió en Gerente General. Debido a sus compromisos laborales la joven tenía que viajar a otros países especialmente a Estados Unidos.
A todas estas, a la bella joven le sobraban los pretendientes acomodados, pero al parecer Mercedes Elena no era partidaria del matrimonio porque nunca aceptó casarse.
Le fue muy bien económicamente…compró apartamentos en Caracas y en Miami. En este ínterin murió su madre. Ella quedó con gran melancolía y poco después enfermó de cáncer; lentamente se fue consumiendo, hasta que murió sin dejar ningún descendiente. Llegando esta triste historia a su final.
De aquel bien obtenido capital que dejó, se piensa que quedó en manos de las buenas familias que las ayudaron cuando llegaron a Caracas y que convivieron con ellas, brindándoles su cariño hasta el `último momento´.
En su reflexión sobre el asunto, Che Espinoza nos dice: analizando cuidadosamente las cosas del mundo hasta llegar a nuestro Dios, que es el hacedor del Universo, es propicio pensar que aquello fue reflejo de la filosofía de la vida, cuando nadie puede predecir su futuro, que en este caso, en lo que respecta a esas dos interesantes vidas; si fue bien aprovechado, lastimosamente se deterioró muy rápido.
En una última reflexión que nos hace, con respecto a la igualmente bella Madre `La Dulce Piña´: ella, a pesar de que era muy feliz atendiendo su humilde negocio, en su pueblo, vendiendo los sabrosísimos `platos de migas´, imposibles de olvidar para aquellos que logramos comerlos, ¡lo sacrificó todo por acompañar a su hija!.
FIN
*Botiquin: Venezuela. Establecimiento modesto en donde se expenden bebidas alcohólicas.
*Los de arriba y los de abajo Para leer: Klick aqui
*El Cuartillo era equivalente a una Locha: f. coloq. Ven. Moneda que valía doce céntimos y medio de bolívar –cuando la moneda venezolana era de plata–
Cuentos cortos: Aua la huerfanita. Anónimo africano
| Había una vez un viudo que tenía una hija llamada Aua. El hombre casó de nuevo y de este matrimonio hubo otra hija, que era tan querida como odiada aquélla.
Una noche, mientras la pequeña Aua dormía, se le apareció su madre y le habló de esta manera: -Hija mía, mañana tu madrastra te dará una piel de carnero para que la laves en el río Amarillo. No le contestes. Ponte en camino para lavar la piel que tu hermanastra Alimata ha ensuciado. Vete sin temor, pues dondequiera que tú vayas, yo estaré siempre cerca de ti. A la mañana siguiente, sucedió como había advertido la aparición. Y Aua fue enviada al río Amarillo a lavar la piel de carnero. Se hallaba en camino cuando estalló una espantosa tormenta. Aua divisó una choza a lo lejos y corrió para refugiarse en ella. Pero la choza huía, huía de la muchacha. Hasta que Aua consiguió darle alcance, no sin haberse calado hasta los huesos. Un perro peludo guardaba la choza y el perro dijo: -Linda Aua, puedes entrar. Aua no se hizo rogar. Penetró en la choza y en el fondo del albergue vio colgada una enorme pierna de buey. El peludo perro era el esclavo y guardián de esta pierna de buey que, a su vez, dijo al perro: -Haz sentar a esta niña en la esterilla. El enorme perro peludo invitó a Aua a sentarse, y la niña se sentó. Al cabo de un rato, la Pierna de Buey ordenó al perro, su esclavo: -Dale a la niña algo con que pueda preparar su comida. Y el perro dio a la niña dos granos de arroz, y cuando ella los puso a cocer en la marmita, los granos se hincharon hasta llenarla por completo. Cocido el arroz, Aua lo sacó de la marmita y vio, sorprendida, que estaba condimentado con grasa. Y Aua comió hasta que hubo satisfecho su apetito; entonces, lo que quedaba en la marmita desapareció como por encanto. Aua pasó así ocho días en esta choza, habiendo por compañía al perro fiel y a la hospitalaria Pierna de Buey. Día y noche se alimentaba de arroz con carne grasa, y el manjar mucho le apetecía. En la noche del octavo día, la Pierna de Buey dijo al perro: -Di a la niña que venga a darme masaje. Sin hacerse rogar, la niña prestó sumisa el servicio pedido. Entonces la Pierna de Buey dijo: -Veo que realmente eres una niña dechado de bondad. Vuelve a casa de tu padre, pero antes de partir toma estos dos huevos. Cuando llegues a un sitio donde no oigas ninguna voz, rómpelos. Aua tomó los dos huevos y se puso en camino para regresar a la choza paterna. No se hallaba muy lejos de la de Pierna de Buey cuando oyó voces de gentes invisibles que le gritaban: -¡Rompe los huevos, que nosotros los sorberemos! La pequeña Aua prosiguió su ruta sin impresionarse por las voces misteriosas que le gritaban órdenes. Por fin llegó a un sitio solitario; no había ni un solo guijarro y no se percibía el menor ruido. Entonces dejó caer uno de los huevos sobre el suelo y el huevo se rompió. Caballeros, guerreros armados de fusiles, esclavos y esclavas, salieron de aquel huevo. Aua rompió el otro huevo: montones de alhajas, vestidos suntuosos y toda clase de animales domésticos salieron de éste. Mandó entonces a uno de los caballeros: -Di a mi padre que estoy de vuelta para abrazarlo. El caballero entró en el pueblo en el momento en que el jefe, habiendo convocado a todos los hombres por medio del tambor, tomaba disposiciones para rechazar a la escolta de la huerfanita, a quien tomara por una columna enemiga. El rey, acompañado del padre de Aua, salió al encuentro de la joven y la condujeron, montada en un soberbio caballo, a la choza paterna. Pasaron unos días, y la madrastra, celosa de ver a Aua tan parecida a una reina, dio a su hija Alimata la piel de carnero que antes confiara a su hijastra, para que también fuera a lavarla al río Amarillo. Alimata obedeció. Como anteriormente su hermanastra, ella encontró la choza fugitiva. Como Aua, también la persiguió en medio de una espantosa tormenta y se caló hasta los huesos. Llegó por fin delante de la choza de Pierna de Buey. El enorme perro peludo la invitó a entrar. -¡Ah! -exclamó ella-. ¡Cuanto más vieja una se hace, más cosas se ven! ¡Un perro que habla! Y así que hubo entrado, la Pierna de Buey ordenó al perro que la invitase a sentarse. -¡Otra maravilla! -exclamó-. ¡Carne que habla! A la noche, siempre obedeciendo las órdenes de Pierna de Buey, el enorme perro peludo dio a Alimata dos granos de arroz para que preparase su cena. La atolondrada se enfadó y gritó: -¡Ah! ¿Así obsequian a los forasteros? ¿Qué plato puede prepararse con dos granos de arroz? Y se acostó sin haber comido. A la mañana siguiente, Pierna de Buey la despidió, no sin haberle regalado dos huevos, que le recomendó no rompiera hasta pasar por un lugar donde no se percibiera voz ninguna. Alimata partió sin dar ni siquiera las gracias. Pronto oyó voces que le gritaban: -¡Rompe los huevos! ¡Rompe los huevos! Y se apresuró a romperlos, dejándolos caer sobre una piedra. Al instante, ciegos, cojos, bestias feroces, sapos, escorpiones y alacranes, salieron de los dos huevos rotos contra las recomendaciones de Pierna de Buey. Y se lanzaron todos sobre ella, y la mordieron, picaron y destrozaron, teniendo Alimata un fin tan horroroso, como feliz había sido el de la obediente y bondadosa Aua. |
FIN
Moraleja:
LA NACIÓN ELECTORAL Por MARISOL BUSTAMANTE
En reiteradas oportunidades, he hecho referencia a la inacción de la población en situaciones que la afecta en sus necesidades básicas inmediatas y en su devenir histórico. Es esta inacción -que califico como un auto sometimiento mental- que va más allá de lo normal, al observar toda una serie de acontecimientos contrarios a las leyes y que quiebran con la investidura de binomio pueblo – nación.
Tal como lo plantea el escritor Arturo Uslar Pietri en su libro “Golpe y estado en Venezuela”, los partidos políticos de la era contemporánea consiguieron a un pueblo políticamente virgen que fue modelado a las necesidades electoreras de estas organizaciones. Aquí estamos hablando de la década de los sesenta del siglo pasado. Porque antes de eso, encontramos a una población sometida a las incontables crímenes ejecutados por los caudillos republicanos entre 1830 y 1917.
Estos son algunos elementos que nos llevan a replantearnos la interrogante: ¿existe una nación venezolana solo en el papel; que fue decretada y no existe en nuestra memoria histórica?. ¿Si somos una nación, porque no actuamos como pueblo?. Pareciera que el concepto de nación no está mentalizado en la población…..es que no actuamos como nacionales. Simón Rodríguez en sus innumerables documentos escribía con mucho pesar y preocupación que en “nuestra América hay repúblicas constituidas pero no fundadas”. Cuanto contenido tienen esas palabras y cuanta vigencia.
Tanto abandono en las poblaciones – sobre todo en las zonas rurales- que tenemos oportunidad de recorrer y ningún movimiento para hacer valer unos derechos colectivos que van desde el acceso de los alimentos básicos, hasta la exigencia de rendición de cuentas de los servidores públicos nos permite señalar la falta de nación y de pueblo. Porque a los venezolanos, se les ha inculcado una formación para unirse en eventos electorales, pasada esta algarabía, la acción colectiva se dispersa como la idiosincrasia de los venezolanos.
Es necesario que desde las instituciones educativas primeramente, los maestros y profesores con sus estudiantes abran discusiones frontales, reales y serias sobre la conformación histórica de Venezuela y de los usos y abusos que han hecho los partidos políticos de esta; como principio, que nos permitan tomar el camino que por fuerza histórica nos pertenece.
Caserio El Carmen (III).
POBLACION:
Según censo realizado recientemente por el consejo comunal “luchando por el Carmen”, en el año 2010, contaba con una población de 157 habitantes especificados de la siguiente manera: Mujeres: 41. Hombres: 44. Mujeres adolescentes: 16. Hombres adolescentes: 20. Niñas: 16, y niños: 20.
Muchos de los nacidos en este caserío, al igual que la mayoría de los habitantes del municipio Urdaneta, han emigrado a otros lares al igual que hoy día lo siguen haciendo, –especialmente a las grandes ciudades– siempre buscando fuentes de educación para la preparación profesional de sus hijos y lograr alcanzar mayores ingresos para mejorar su calidad de vida.
Esto sucede por la falta crónica de empleo existente en el municipio, quien, a pesar de contar con materias primas para su industrialización, –entre ellas el sisal, hortalizas, caprinos, cocuy…– desgraciadamente no hemos encontrado todavía un gobernante que no se ocupe solamente de su bienestar personal y acometa la empresa de montar las industrias para elaborar la materia prima y así crear fuentes de trabajo. Otro factor que influye es la falta de vías de comunicación y servicios públicos al ser desviados los recursos por la corruptela del proselitismo y el populismo.
Al contrario de lo que parece, esto no les ha restado un ápice de voluntad a los habitantes del Carmen, los cuales, gracias a su tesón, han mantenido su población e incluso, luchando codo a codo contra todos los obstáculos, han ido progresando
CARACTERÍSTICAS ECONOMICAS
La economía de la comunidad se basa en la cría de ganado y producción de queso a baja escala y la agricultura con varios cultivos, entre ellos; maíz, caraota, lechosa, piña, sisal, etc. explotada casi siempre para uso local a excepción del sisal y la piña que se venden en otras partes.
ARTESANIA
En la comunidad se elaboran: mesas y sillas de madera, de igual manera se hacen hamacas, mecates, cinchas para bestias, bates de madera, trono para santos (Bladimir Perozo), puertas y ventanas (Cesar Mejías).
ACTIVIDAD COMERCIAL.
Está representado por personas nativas de la comunidad, entre ellos: bodega el Oasis, propiedad de Margarita Adán; venta de empanada Grice, de Griselda Suarez; Barbería Alex, de Alejandro Perózo; compra y venta de ganado y venta de queso “Cerro Grande”, de Manuel Ereú; compra y venta de ganado y venta de queso “El Cangrejal” de Segundo Salazar; compra y venta de ganado “Las Vírgenes”, de Carlos Herrera.
SERVICIOS PUBLICOS.
La mayor parte de la comunidad cuenta con Energía Eléctrica (CORPOELEC), telefonía fija y móvil y red de aguas blancas. Es de hacer notar que no se cuenta con red de aguas negras (cloacas) a pesar de todos los pedimentos que se han realizado ante la alcaldía del municipio Urdaneta. Para colmo de males no se tiene un transporte propio, y los habitantes pasan calamidades a la hora de trasladarse para Aguada Grande.
Según denuncian los habitantes: durante la gestión del anterior alcalde, Willians Ereú, se les dotó de un vehículo doble tracción para que cumpliera el rol de Ruta Social en la comunidad; pero para desgracia de ellos, dicho vehículo se lo llevaron por ordenes del actual alcalde Luis Ladino (Psuv), en una especie de expropiación ya que nunca más les fue regresado a pesar de las distintas diligencias y pedidos de ayuda que han realizado ante su despacho (en la alcaldía). Según o
rdenes del `alcalde´, dicho transporte le fue asignado a `otra misión´, dejando en total necesidad a los habitantes del Carmen, quienes se quejan amargamente ante lo que consideran una injusticia cometida por LUIS `LADINO´.
Hacen especial énfasis, los vecinos, que de no ser por el Sr. Argenis Timaure, chofer de la Ruta Social de `La Paloma´ –caserío vecino–, que les presta colaboración y hace los traslados cuando ocurre alguna emergencia –picados de culebras, partos complicados, accidentes, intoxicados, asmáticos, o cualquier otra vicisitud que se presente– quien sabe cuántas vidas se hubieran perdido.
INSTITUCIONES EDUCATIVAS
La escuela era de bahareque, y de una sola aula, según cuenta la señora María Rivero, el primer maestro era privado y se llamaba Antonio Mejías y provenía de aguada grande, había que pagar para estudiar. Luego fue que comenzó la educación pública y llego la maestra Benigna Catarí, y las suplencias eran realizadas por Mercedes Meléndez, después vino el maestro Alfredo Paredes, de la cual lleva el nombre la institución.
Nota: La actual escuela fue construida en 1980, durante el gobierno de Doris parra de Orellana.
SERVICIO MEDICO
El único servicio médico en el Carmen es el ambulatorio “Isidora Castillo de Montero”, construido, en 1980 y fue inaugurado por Doris Parra de Orellana, para aquel entonces gobernadora. La primera enfermera, fue Isidora Castillo de Montero, gran mujer que realizó una excelente labor social, ya que además de enfermera, era como una especie de doctora. Cuentan los habitantes que en tiempos de campañ
a de vacunación visitaba casa por casa y caminaba por los diferentes caseríos adyacentes, siempre acompañada de la camarera del ambulatorio, para aquel entonces Nilda Álvarez (+). En la actualidad no hay camarera porque el cargo fue eliminado y para vacunar a las personas tiene que venir personal foráneo.
La enfermera, Isidora Castillo de Montero, dedico toda la vida a su trabajo en la comunidad y murió cumpliendo con el mismo. Los habitantes del Carmen no la olvidan y aún siguen rindiéndole homenaje, le pusieron su nombre al ambulatorio y sigue siendo muy recordada por todos en agradecimiento a la labor prestada. Un personaje que trabajó con Isidora de montero, fue la señora Felicia Perózo, partera o comadrona, quien atendía los partos en la comunidad. Comenta que ella atendía los partos y la enfermera se encargaba de pesar y tallar a los niños. Otras personas que han prestado sus servicios como enfermera, son: Euida Álvarez quien llegó después del fallecimiento de la señora Isidora Castillo y trabajo durante varios años y luego trasladada a prestar servicios en la población de Aguada Grande; otra que también prestó sus servicios fue la señora Clorinda de Piña. Después llegó Georgina Cordero, nativa del Carmen. En la actualidad presta sus servicios como enfermera, la Sra. Dulce Luz Piña.
Otra queja que tienen sus habitantes, tiene que ver con la dotación de medicinas, porque según ellos, este ambulatorio en la actualidad está raspao´ (No tiene medicinas), y menos los instrumentos adecuados para atender a los pacientes.
Tradiciones y costumbres
Entre las tradiciones del Carmen se destacan:
Procesiones del nazareno en Semana Santa.
Buscar Botijas en Semana Santa (Para extraer morocotas –oro– de entierros hechos antiguamente. Según cuentan, al que le sale una luz en determinado sitio tiene que marcarlo e ir a media noche y tiene que llevar un Cristo de plata en la boca para no `privarse´–quedarse mudo y paralizado del susto– y así poder sacar la botija. A más de uno ¡y que le ha salido el muerto! apurándolo para que saque `el entierro´ para poder salir de pena y así descansar en paz).
Cantar a los angelitos (velorio cantado a los niños muertos).
Colocar lloras a los santos difuntos.
El baile de las turas.
Carrera de cintas.
Canto del rosario.
Peleas de gallo.
Baile de trompos y perinola.
Palo encebado.
Canto al niño Jesús por las noches en navidad.

Leyenda de la Llorona: En el Carmen, como en todo el país, también `les sale la llorona´ –se les aparece–; Es una mujer que deambula con `su alma en pena´, llorando por su hijo) y `pega´ unos alaridos de terror.
Los espíritus de las aguas –Duendes–, (Se cree que si las personas, realizan actividades inadecuadas o que atenten contra el entorno de las aguas vivas –nacimientos de agua en la montaña– los duendes encantan a las personas y hasta los `encalamocan´ –Se le trastorna el sentido a la persona y no sabe ni adonde está, ni quién es. Según los cuentos: hay personas que han quedado idas [locas o bobas] para toda la vida e incluso a veces se pierden en la montaña y nunca más aparecen–).
Otras leyendas son: Las aves anunciadoras de sucesos, la pavita, etc.
Algunas personalidades importantes de la comunidad son:
La licenciada Ofelia Perózo de Rivero, quien labora en el Liceo Bolivariano “José Ángel Rodríguez López” de Siquisique; Lcda. Linder consuelo Mejías; Lcda. Lucia G. Perózo; Lcda. María Jesús Mejías; Georgina Cordero (enfermera); Felicia Perózo (la comadrona); que se encargaba de ayudar a las mujeres a la hora del parto), Vidal Mejías (mecánico), Prof. Mirian Cordero.
Generadores de empleo en la comarca:
Manuel Ereu (coleador)*, ha sido generador de empleo desde 1980, Omar Díaz, César Mejías, Carlos Herrera.
Personas populares;
Pedro María Rodríguez (+), Ernesto Lucena (+), Guillermo Perózo (chemo), Narciso Rivero (chicho), Romualdo rojas.
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Bibliografia: Licenciada Ofelia Perózo de Rivero
Caserío el Carmen (II)
HISTORIA
Este pueblo y todos los pertenecientes al sector la Venta, son la cuna de los ayamánes* que enfrentaron a Nicolás de Federmann en 1530. Sus habitantes atesoraron sus costumbres religiosas y guerreras, entre ellas el Baile de las Turas, las cuales diseminaron por algunos Estados del país, especialmente a la vecina zona de Moroturo y a Turen, en el Estado Portuguesa. Algunas familias tureras antiguas que destacaron en esta tradición, son: los Adjunta, Torrealba, Querales, Martínez, Escobar, Perózo y otros más.
Con el paso del tiempo estos caseríos dieron nacimiento a una casta de hombres que se destacaron en el arte militar, especialmente en la guerra Federal: entre ellos los Querales, Torrealbas, Corderos, Salazar, y sus descendientes, en cuya familia y por varias generaciones existieron varios coroneles y generales, de los cuales trataremos más adelante.
ORIGEN DEL CARMEN
En una entrevista realizada por la licenciada, Prof. Ofelia Perózo de Rivero a la señora María Fortunata Rivero de 90 años de edad, nativa del Carmen –actualmente vive en Siquisique–; relata lo siguiente:
El Carmen era una zona montañosa y cafetalera, que toda esa zona era llamada la Venta. Que ese sitio, más tarde, se llamó el Carmen, debido a que existía, allí, en el centro, –donde es el pueblo actualmente– una casa colonial, de tejas, muy grande, llamada `Viña Carmen´, en la que habitaban Maximino Paredes y su esposa de nombre Carmen; ellos tenían un pozo de agua del cual los habitantes de la comunidad se surtían para sus quehaceres –todos los que buscaban agua ahí decían ‘voy pa´que Carmen a busca´ la agüita–, desde entonces quedo así, el Carmen. El sitio es el mismo donde tiempo más tarde habitaron el señor Gerónimo Camacaro (+) y la señora Aura Rosa Perózo (+)(…) y en la actualidad Yuleiby Ramona Perózo y Juan Carlos Jiménez.
Relata la señora María Rivero, que en aquel entonces a toda esa zona se le conocía como ‘El Carmen´, ya que los actuales caseríos existentes en las adyacencias –Palmarito, Zancudo, Quebrada abajo y Cangrejal–, adquirieron importancia en la medida que se fueron poblando.
Algunos de los más viejos habitantes que la señora María Rivero recuerda, además de sus padres Marcos Rafael Rivero y su esposa Rufina Querales, fueron: Rufina Rivero, Vicente Querales, Marcos Rivero, quien donó el terreno para el cementerio que aun funciona, de nombre “El Socorro”, –el nombre se debe a una finca ‘Lomas del Socorro´–. Otros habitantes antiguos que recuerdan en la comunidad, son: Pedro Querales, Rito Querales, Maximino Paredes, Máximo Adán, Gil Querales, Antonio Querales, Francisca Querales y Vicente Querales, algunos de los cuales vivían en la casa donde vivía el señor Ernesto Lucena y la señora Tomasa Cordero y actualmente viven, el señor Francisco Mejías y su señora Margarita Adán.
Otros fueron: José Catarí, Rosa Catarí (mujer de Marcos Rivero), Luisa Catarí (la niña Luisa), Adelina
Gutiérrez, esposa de José Catarí, Ramón José Gutiérrez (mongoño), su esposa era Evarista Yánez; Pedro Rafael Gutiérrez –rezandero y echador de agua– era el que bautizaba a los niños. Rosalio Rodríguez –chalio– padre de Pedro María Rodríguez, habitante de quebrada abajo.
Epifanio Gonzales, Ramón Camacaro –padre de Jerónimo Camacaro–, Abelardo Partidas, Israel Querales –cuentan que al Sr. Israel lo decapitaron en una pelea a machete*–. Marcelino Perózo, Efraín Paredes, Mariano Suarez, Sofía Pire, Lorenzo Cordero, Marcelo Bello, Evangelina Pacheco, Salvador Bello* –capador y sobador de animales–, era además un gran amansador de bestias; le trabajaba a Pilar Pacheco, padre de Macario Pacheco, anteriores dueños de La Finca que perteneció al hoy fallecido, Ernesto Lucena. Otros habitantes: Benito Pire y la señora Francisca Rojas, Calistra de Jesús Escobar, Emilia Mendoza (rezandera), Aura Rosa Perózo, Bella Castro y Renato Rodríguez. Antolino Adán, Amelia Rivero, Jovita Perózo, José María Rivero –Chema–, entre otros.
La primera bodega en la comunidad fue la de José Catarí, ahí se vendían abarrotes, pero fue más famosa por el guarapo de caña fuerte que exprimía en un pequeño trapiche y que vendía a los lugareños y visitantes, los cuales se iban siempre con las piernas `flojitas´.
Anteriormente para dirigirse a Siquisique no había carretera, sino caminos que pasaban por el Cucurucho –caserío San Felipe– y se comunicaban con el sitio llamado la Estación, situado en el caserío el Copey, para luego seguir por toda la quebrada del caserío Cauderales, hasta llegar al caserío La Flecha, desde ahí se desviaba para llegar al caserío la Aduana, donde había que cruzar el rio Tocuyo para finalmente llegar a Siquisique, bien fuera a pie o en burro.
Los primeros yises´ –Power, Jeep, Toyota o Nisan. (Vehiculos con doble tracción)– que se conocieron en el Carmen, fueron los de: Ferrer Camero, Lorenzo Cordero, Gerónimo Camacaro, Altidoro Pacheco, Rafael Gutiérrez, Lencho Perózo, Omar de la Rosa, Romulfo Ladino, Lon Pacheco, Luis Quero, Rafael Meléndez, Alirio Meléndez, Francisco Mejías, (…)
¡La Capilla con más Santos del Municipio!.
Según el señor José María (Chiche) Rivero –Te lo jalo mama*–, la actual capilla del caserío el Carmen fue construida en 1950, en el mismo sitio donde estaba la anterior que era de bahareque. En esta Capilla se realizaba el rito indígena del baile de las turas a San Isidro Labrador agradeciendo por la lluvia y las cosechas logradas.
En un principio cuentan que solo estaba la imagen de San Isidro Labrador, luego con el tiempo se logró traer a la virgen de la Chiquinquirá. Luego el Sr. Lorenzo Cordero trajo a la virgen del Carmen de quien era ferviente devoto. Posteriormente la señora María Elena Rivero y Máximo Perózo llevan a la comunidad del Carmen, a la Madre Piedad… luego el señor Gabriel Pineda* –cantaautor– le regala la imagen de la Inmaculada Concepción al señor Manuel Ereú*, éste la donó a la capilla en el año 2008. Después el señor Alberto Herrera donó la imagen de la Candelaria. En agosto del 2010 es llevada la imagen de san Bernardo por el cura párroco Agustín Riera y un grupo de misioneros de la diócesis de Carora, con la colaboración del padre de Siquisique Mario Piñango. El 11 de enero del 2011 es llevada la imagen de la Divina Pastora por la profesora Ofelia Perózo de Rivero.
Según cuenta la tradición oral de la comunidad, siempre se le han realizado fiestas patronales a San Isidro Labrador. Le sacan en procesión y le hacen rogativas con velorios cantados para que llueva y se den las cosechas.
El presidente de la fiesta y encargado de la iglesia por mucho tiempo fue Pastor Ramírez. Al fallecer éste, el sucesor fue Jerónimo Ladino y luego fueron: Benigna Perózo, Ramón Tito Rojas, Alberto Lucena, Bladimir Perózo, Margarita Adán, (…)
En cuanto a los obispos que han visitado la comunidad, están Monseñor Eduardo Herrera, el cual celebró las primeras confirmaciones en la comunidad y fue llevado por el presbítero de la parroquia San José de Siquisique, Roger José Rojas Calasanz. También ha visitado la comunidad en varias ocasiones, Monseñor Ulises Antonio Gutiérrez, y en cuanto a los sacerdotes que han visitado este templo tenemos a: Luigi Franchesquetti (Actual párroco de la parroquia San Rafael de Baragua), Padre Ferrucio Davenis, Padre Benito, Padre José Gregorio Hernández, Padre Helio, Padre Ramón, Padre Roger, Padre Mario Piñango, Padre Lucio Arrieche, Padre Agustín Riera, Padre Douglas…
El Carmen siempre ha sido visitado por Misioneros, tanto de Siquisique como de Carora, por el contacto que se ha tenido con la Parroquia San José de Siquisique y porque el padre siempre ha tomado en cuenta a la comunidad.
Es necesario resaltar que siempre en el Mes de Febrero se han celebrado las Fiestas Patronales en Honor a San Isidro Labrador y la virgen de la Chiquinquirá a cargo del señor José Vargas y Gaudí Rojas, a la virgen del Carmen a cargo del señor Segundo Salazar y Familia, a la Madre Piedad a cargo de la Señora María Elena Rivero y Máximo Perozo. En Febrero del 2011 se anexa la Imagen de San Bernardo, Patrono de los Misioneros, Misa celebrada a cargo de las señoras Aniuska Rivero y Katiuska Torrealba, y por Promesa es llevada a la Comunidad la sagrada Imagen de Nuestra Excelsa Patrona la Divina Pastora a Cargo de la Licenciada Ofelia Perózo de Rivero y Familia.
En la Actualidad el Encargado y Coordinador de los actos Religiosos de este templo y futuro Laico es el Señor Bladimir Perozo.
El Carmen es la zona central en donde se asienta el Dispensario, la Escuela, el Templo, el Comedor Escolar y donde se ubican la mayoria de las casas a lo largo de una extensa calle. Tiene algunos caseríos adyacentes entre los cuales cabe mencionar: El Cangrejal, Quebrada Abajo, el Cucurucho, Palmarito, el Zancudo, San Cristóbal, la Corraleja, el Mamonal, San Isidro y los Cocos.
En 1980 el maestro Fidel Perózo realizó con la ayuda de algunos habitantes de la comunidad y de la alcaldía una caja de agua (alberca), con instalación de mangueras directas del pozo para mantener suficiente agua almacenada. Actualmente se le han hecho varios trabajos de mantenimiento con la implementación de 2 bombas de agua, con instalación eléctrica para re-bombearla a otra caja de agua que surte a la comunidad en general, ya que durante la sequía hay que bajar a la quebrada a buscar agua en burro, debido a que los mismos habitantes hacen racionamiento para el consumo. Las otras aguas vivas en la comunidad están en fincas privadas, tales como; el Limón, la Yegua, el Blanco, La ceiba y el Conoto.
Bibliografía: Licenciada Ofelia Perózo de Rivero. Colaboraciones: María Fortunata Rivero. Asdrúbal Rivero (Otto). Máximo Perózo. José María Rivero (Chiche). Felicia Perózo. Narciso Rivero.
CONTINUARÁ
El presidente de la fiesta y encargado de la iglesia por mucho tiempo fue Pastor Ramírez. Al fallecer éste, el sucesor fue Jerónimo Ladino y luego fueron: Benigna Perózo, Ramón Tito Rojas, Alberto Lucena, Bladimir Perózo, Margarita Adán, (…)
En cuanto a los obispos que han visitado la comunidad, están Monseñor Eduardo Herrera, el cual celebró las primeras confirmaciones en la comunidad y fue llevado por el presbítero de la parroquia San José de Siquisique, Roger José Rojas Calasanz. También ha visitado la comunidad en varias ocasiones, Monseñor Ulises Antonio Gutiérrez, y en cuanto a los sacerdotes que han visitado este templo tenemos a: Luigi Franchesquetti (Actual párroco de la parroquia San Rafael de Baragua), Padre Ferrucio Davenis, Padre Benito, Padre José Gregorio Hernández, Padre Helio, Padre Ramón, Padre Roger, Padre Mario Piñango, Padre Lucio Arrieche, Padre Agustín Riera, Padre Douglas…
Caserio El Carmen (I)
El Carmen es una población establecida en la zona alta, montañosa, del municipio Urdaneta.
Está situado en las estribaciones del sector La Venta y ubicada al noreste de Siquisique y sureste del estado Falcón.
Esta población comparte la serranía de la Venta con diferentes caseríos situados a todo lo largo y ancho del sistema montañoso conocido como Sierra de Parupáno.
Entre ellos se encuentran: El Cangrejal, Quebrada Abajo, el Cucurucho, Palmarito, el Zancudo, San Cristóbal, La Corraleja, El Mamonal, San Isidro, los Cocos y un poco más alejados, en la misma serrania: Los Planes, San Pedro de Cuerille –también es conocido como San Pedro de Picure–, La Loma de Parupáno, Las Mercedes, La Catalina, Quebrada Amarilla y La antena, entre otros.
SUS LIMITES GEOGRAFICOS SON:
Por el Norte: Con Mapararí del estado Falcón. Por el Sur: Con El Cerro de San Felipe y la población de Aguada Grande. Por el Este: Con el Caserío los Planes, y por el Oeste: Con el caserío Macuere.
El Carmen, debido a la altitud, posee un clima tropical muy agradable oscilando la temperatura entre 20º Y 25ºc. En el día la brisa cálida sopla desde el valle hacia las zonas altas y en las horas nocturnas, al enfriarse las partes altas, la situación cambia, soplando la brisa desde la cima de las montañas, lo que generalmente hace que las noches sean muy frías. Las altas temperaturas que hacen durante el día, elevan el vapor de agua a niveles superiores produciendo un proceso de condensación en las laderas altas de las montañas. Esta faja de nubes da origen a una intensa y permanente humedad formando un clima que da origen a la vegetación que siempre ha sido de montaña o bosque.
En esta zona la pluviosidad oscila entre 600 mm y más de 3000 mm.
RELIEVE:
El Carmen posee un relieve sencillo, de montañas o sierras alargadas cuyas alturas situadas en el sector La Venta, oscilan entre 1000 y 1500m entre las que sobresalen: “El Cucurucho”, “La Paloma” y “Las Mercedes”.
HIDROGRAFIA:
Por ser una zona montañosa, el Carmen, cuenta con varias aguas vivas, pero de la cual se beneficia la comunidad es “la chiquita”, una vertiente de agua viva que tiene muchos años y según cuentan pertenecía a la finca de Vicente Querales (Maramara), que con el tiempo pasó a ser pública.
Posee un sin número de quebradas secas en sus adyacencias que en tiempos de lluvia vierten sus aguas en el rio Tocuyo.
VEGETACIÓN
El Carmen debido a su forma climática observa una formación vegetal constituida por especies que solamente puede vivir bajo determinadas condiciones. Posee arboles altos, de 15 a 20m, matorrales, hierbas y arbustos. La vegetación es de montaña o de bosque y es muy importante para el paisaje, a la vez para la protección de los suelos y las aguas vivas, así como el albergue a los animales silvestres que habitan en ellos.
FLORA:
La flora está representada por arboles de gran tamaño, tales como; ceiba, cedro, indio esnú´ (desnudo), bucare, guamo, cruceto blanco, mapurite –Usada en infusión, para el tratamiento del cáncer–, roble, gatiao, copey, araguaney, flor amarillo, vera, guire, pardillo, tambor, guay, cumarica, palo de arco, cují, camaro, jebe, orquídea, palo de olor, sangregao, úbeda, mamón cotoperís, mamón poro, corozo, rosa de montaña, guarába, algarroba, caña fistola, guayabito, cochinito, zorrocloco, chichive –planta medicinal usada para los dolores estomacales–, entre otros.
FAUNA:
En el caserío el Carmen, hay una gran variedad de animales, entre ellos; ganado vacuno, cerdos, perros, gatos, burros, conejos silvestres y caseros, gallinas, gallinetas, palomas, guacharaca, pavitas; lechuzas, arditas (ardillas), gavilanes, loros, golondrinas. También hay variedad de chucos (mono), araguato, lapa, guache, mapurite, cachicamo, morrocoy; pereza, báquiro (cochino de monte), león o puma salvaje, tigrillo cunaguaro, venado (caramerú´ y matacán), rabipelado, picure, puercoespín, zorro, perdiz, conoto, pájaro carpintero real, cristofué, entre otros. Entre los tipos de serpientes: coral, bejuca, cascabel, tigra, saruro (Traga venado), Mapanares (macaurel, terciopelo), cinta de agua; culebra ciega y rabo frito, etc.
AGRICULTURA Y CRIA
La presencia de lomas, por presentar condiciones climáticas favorables, han permitido el auge de las actividades agropecuarias y el desarrollo de la actividad agrícola.
Anteriormente esta fue una zona cafetalera, pero quienes se encargaban de mantener la producción fallecieron y se dejaron en el olvido las plantaciones de café. En la actualidad se da la producción de piña, sisal, caraota, maíz y otros rubros en menor cantidad tales como: lechosa, yuca, caña de azúcar, batata y auyama, entre otros.
Es necesario resaltar que debido a la práctica de la ganadería y de la agricultura y conucos para consumo local, se han devastado grandes extensiones de terrenos en la montaña.
Con la explotación de la ganadería se han formado los llamados potreros, sembrados de pastizales conocidos como pajonales, cuyas hierbas alcanzan hasta 2 metros de altura.
A pesar de esto, aún quedan áreas donde el paisaje natural apenas ha sido perturbado. Sus habitantes preocupados le hacen un llamado al ministerio del ambiente para que hagan un recorrido por toda la zona y así puedan tomar cartas en el asunto y aplicar las sanciones correspondientes ya que están acabando con grandes montañas talando madera con fines comerciales.
Además denuncian que la disminución de la fauna en la comunidad se debe a la cacería indiscriminada por parte de personas inconscientes que se han dado a la tarea de matar ciertos animales con el fin de consumo, produciendo la extinción de algunos de ellos.
Bibliografía: Licenciada Ofelia Perozo de Rivero. Colaboraciónes: María Fortunata Rivero. Asdrúbal Rivero (Otto). Máximo Perózo. José María Rivero (Chiche). Felicia Perózo. Narciso Rivero.
CONTINUARÁ
EL DIA DEL PADRE O UN DÍA PARA LOS PADRES
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El padre, es un ser especial que además de darnos la vida, construye al lado de la madre el hogar. El nos ayuda a dar los primeros pasos y en la mayoria de los casos es quien trabaja arduamente para que en la casa no falte nada.
El día de los padres, es solo un pequeño reconocimiento para aquellos que nos dieron la vida, o incluso de aquellos que sin hacerlo se encargan de la manutención y educación, porque como dice la sabiduría popular, “padre no solo es quien engendra, sino quien cría”.
El Padre es ese hombre que muchas veces no está presente en el hogar, por causas que solo entendemos al llegar a cierta edad o cuando tenemos que asumir el mismo rol y las responsabilidades nos agobian o atormentan bajo las presiones de la vida. Todo ello para lograr un solo objetivo: ver crecer a nuestros hijos con educación, salud y brindarles mejores oportunidades que las que pudimos tener en nuestra juventud.
Al principio el día del padre se celebraba el 19 de marzo con motivo de la festividad de San José, el padre de Jesús. La idea de celebrar el día del padre en el mes de junio surgió en Estados Unidos, quienes eligieron conmemorarlo el tercer domingo de junio.
Esto se debe principalmente a una señora americana llamada Smart (Sonora) Dodd. En 1909 ella hizo esta propuesta, ya que deseaba que existiera un día especial que honrara a su padre, William Dodd, un veterano de la guerra civil estadounidense que enviudó al fallecer su esposa mientras daba a luz a su sexto hijo. Sólo y sin apoyo, asumió la tarea de criar y educar a sus seis hijos en una granja al este del estado de Washington.
Ya adulta, Sonora vio en su padre un hombre valeroso, cariñoso y desinteresado, que había realizado todo tipo de sacrificios para sacar adelante a su familia. Debido a que su padre había nacido en junio, Sonora escogió el 19 de junio de 1910 como fecha para celebrar el Día del Padre en honor al suyo. En 1915 el proyecto contó con luz verde, aunque en un principio se sugirió que cada familia estaba en la libertad de celebrar o no el día.
Fue el presidente Calvin Coolidge, en 1924, quien apoyó la idea y convirtió el Día del Padre en una celebración nacional. Finalmente en 1966, el Presidente Lyndon Johnson firmó una proclamación presidencial que declaraba el tercer domingo de junio como Día del Padre en Estados Unidos. A partir de este instante la celebración se esparció rápidamente a Europa, América Latina, África y Asia. En la actualidad, la fiesta se cumple en casi todo el mundo, excepto en algunos países comunistas.
En este día tan especial se rinde homenaje a esos hombres que con su amor, constancia y disciplina ayudan a que sus hijos sean los mejores del mundo. Este día es aprovechado para destacar el papel de los padres en la sociedad, especialmente de aquellos papás, que como el padre de Dodd, cumplían el rol de padre y madre a la hora de levantar y educar a sus hijos.
Los primeros días del padre tuvieron un carácter netamente familiar y no comercial, aunque con el paso de los años y el cambio en los valores de la sociedad, la costumbre ha ido variando y los comerciantes le sacan provecho por medio de la publicidad, los cuales realizan vistosas ofertas para captar la atención de los “agradecidos hijos”, quienes acostumbran a expresar todo el afecto a sus padres por medio de un regalo. Aunque hoy, como ayer, el mejor regalo es y será el afecto, el respeto y la admiración.
Anécdota.
¿Quién Se Lleva Al Hijo?
El Hijo, El Hijo! ¿Quien se lleva al Hijo?
Un hombre rico y su hijo tenían gran pasión por el arte. Tenían de todo en su colección, desde Picasso hasta Rafael. Muy a menudo, padre e hijo se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte.
Desgraciadamente, el hijo fue a la guerra. Fue muy valiente y murió en la batalla mientras rescataba a otro soldado. El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo. Un mes más tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos le dijo al padre: “Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. El salvó muchas vidas ese día, y me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente. El hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte.”
El muchacho extendió el paquete: “Yo sé que esto no es mucho. Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto.” El padre abrió el paquete. Era un retrato de su hijo pintado por el joven soldado. El contempló con profunda admiración la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura. El padre estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo que los suyos propios se arrasaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro.
“Oh no señor, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mí. Es un regalo.” El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería. El hombre murió unos meses más tarde y se anunció una subasta para todas las pinturas que poseía.
Mucha gente importante y de influencia acudió con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la colección. Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo. El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta. “Empezaremos los remates con este retrato del hijo. ¿Quién ofrece por este retrato?”
Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación gritó: “¡Queremos ver las pinturas famosas! ¡Olvídese de esa!” Sin embargo el subastador persistió: “¿Alguien ofrece algo por esta pintura? ¿$200.00 dólares? ¿$100.00 dólares?” Otra voz gritó con enojo: “¡No venimos por esa pintura! Venimos a ver los Van Goghs, los Rembrandts. ¡Vamos a las ofertas de verdad!”
Pero aún así el subastador continuaba su labor: “¡El Hijo! ¡El Hijo! ¿Quién se lleva El Hijo?!” Finalmente, una voz se oyó desde muy atrás del cuarto: “Yo doy diez dólares por la pintura!” Era el viejo jardinero del padre y del hijo, siendo éste muy pobre, era lo único que podía ofrecer.”
“¡Tenemos $10 dólares!. ¿Quién da $20?”, gritó el subastador.
“¡Dásela por $10!”
“¡Muéstranos de una vez las obras maestras!”, dijo otro exasperado.
“¡$10 dólares es la oferta!”
“¿Alguien da $20?”
La multitud se estaba enojando. No querían la pintura de El Hijo. Querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones.
El subastador golpeó por fin el mazo: “Va una, van dos, ¡VENDIDA por $10 dólares!”
“Empecemos con la colección!”
El subastador soltó su mazo y dijo: “Lo siento mucho damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final.”
“Pero, ¿qué de las pinturas?”
“Lo siento. Cuando me llamaron para conducir esta subasta, se me dijo de un secreto estipulado en el testamento del dueño. Yo no tenía permitido revelar esta estipulación hasta este preciso momento. Solamente la pintura de EL HIJO sería subastada. Aquel que la comprara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas. El hombre que compró `EL HIJO´ se queda con todo.”
Bibliografia: Internet
La esfinge sin secreto. Autor: Oscar Wilde (II de II)
-Entonces, ¿lo descubriste? -exclamé.
-Eso me temo -repuso-. Puedes juzgar por ti mismo.
»El lunes fui a almorzar con mi tío y, hacia las cuatro, llegué a Marylebone Road. Mi tío, como sabes, vive en Regent’s Park. Yo quería ir a Piccadilly y, para atajar, atravesé un montón de viejas callejuelas. De pronto, vi delante de mí a lady Alroy, completamente tapada con un velo y andando muy deprisa. Al llegar a la última casa de la calle, subió los escalones, sacó una llave y entró en ella. “He aquí el misterio”, pensé; y me acerqué presuroso a examinar la vivienda. Parecía uno de esos lugares que alquilan habitaciones. Su pañuelo se había caído en el umbral. Lo recogí y lo metí en mi bolsillo. Entonces empecé a cavilar sobre lo que debía hacer. Llegué a la conclusión de que no tenía el menor derecho a espiarla y me dirigí en carruaje al club. A las seis aparecí en su casa. Se hallaba recostada en un sofá, con un elegante vestido de tisú plateado sujeto con unas extrañas adularias que siempre llevaba. Estaba muy hermosa.
»-No sabe cuánto me alegro de verlo -dijo-; no he salido en todo el día »La miré sorprendido, y sacando el pañuelo de mi bolsillo, se lo entregué.
»-Se le cayó esta tarde en la Calle Cummor, lady Alroy -señalé sin inmutarme.
»Me miró horrorizada, pero no hizo ninguna tentativa de coger el pañuelo.
»-¿Qué estaba haciendo allí? -inquirí.
»-¿Y qué derecho tiene usted a preguntármelo? -exclamó ella.
»-El derecho de un hombre que la quiere -contesté-; he venido para pedirle que sea mi mujer.
»Ocultó el rostro entre las manos y se deshizo en un mar de lágrimas.
»-Debe contármelo -proseguí.
»Ella se puso en pie y, mirándome a la cara, respondió:
»-Lord Murchison, no tengo nada que contarle.
»-Fue usted a reunirse con alguien -afirmé-; ése es su misterio.
»Lady Alroy adquirió una palidez cadavérica y dijo:
»-No fui a reunirme con nadie.
»-¿Acaso no puede decir la verdad? -exclamé.
»-Ya se la he dicho -repuso.
»Yo estaba furibundo, enloquecido; no recuerdo mis palabras, pero la acusé de cosas terribles. Finalmente, me precipité fuera de su domicilio.
Ella me escribió una carta al día siguiente; se la devolví sin abrir y me fui a Noruega con Alan Colville. Regresé un mes más tarde y lo primero que leí en el Morning Post fue la muerte de lady Alroy. Se había resfriado en la ópera, y había muerto de una congestión pulmonar a los cinco días.
Me encerré en casa y no quise ver a nadie. La había querido demasiado, la había amado con locura. ¡Santo Dios! ¡Cuánto había amado a esa mujer!
-¿Y nunca fuiste a aquella casa? -le interrumpí.
-Sí -replicó.
»Un día me dirigí a la Calle Cummor. No pude evitarlo; me torturaba la duda. Llamé a la puerta y me abrió una mujer de aire respetable. Le pregunté si tenía alguna habitación para alquilar.
»-Verá, señor -contestó-, en teoría los salones están alquilados; pero, como hace tres meses que la señora no viene y que nadie paga la renta, puede usted quedarse con ellos.
»-¿Es ésta su inquilina? -quise saber, mostrándole la foto.
»-Sin duda alguna -exclamó-, y ¿cuándo piensa volver, señor?
»-La señora ha fallecido -repuse.
»-¡Oh, señor, espero que no sea cierto! -dijo la mujer-. Era mi mejor inquilina.
Me pagaba tres guineas a la semana sólo por sentarse en mis salones de vez en cuando.
»-¿Se reunía con alguien? -le pregunté.
»Pero la mujer me aseguró que no, que siempre llegaba sola y jamás veía a nadie.
»-¿Y qué diablos hacía? -inquirí.
»-Se limitaba a sentarse en el salón, señor, y leía libros; a veces también tomaba el té -respondió ella.
»No supe qué contestarle, así que le di una libra y me marché.
-Y bien, ¿qué crees que significaba todo aquello? ¿No pensarás que la mujer decía la verdad?
-Pues claro que lo pienso.
-Entonces, ¿por qué acudía allí lady Alroy?
-Mi querido Oswald -replicó-, lady Alroy era simplemente una mujer obsesionada con el misterio. Alquiló esas habitaciones por el placer de ir allí tapada con su velo, imaginando que era la heroína de una novela. Le encantaban los secretos, pero no era más que una esfinge sin secreto.
-¿De veras lo crees?
-Estoy convencido.
Sacó la cajita de tafilete, la abrió y contempló la fotografía.
-Sigo teniendo mis dudas -exclamó finalmente.
FIN
La esfinge sin secreto. Autor: Oscar Wilde (I de II)
Una tarde, tomaba mi vermú en la terraza del Café de la Paix, contemplando el esplendor y la miseria de la vida parisina y asombrándome del extraño panorama de orgullo y pobreza que desfilaba ante mis ojos, cuando oí que alguien me llamaba. Volví la cabeza y vi a lord Murchison.
No nos habíamos vuelto a ver desde nuestra época de estudiantes, hacía casi diez años, así que me encantó encontrarme de nuevo con él y nos dimos un fuerte apretón de manos. En Oxford habíamos sido grandes amigos. Yo lo había apreciado muchísimo, ¡era tan apuesto, íntegro y divertido! Solíamos decir que habría sido el mejor de los compañeros si no hubiese dicho siempre la verdad, pero creo que todos le admirábamos más por su franqueza. Me pareció que estaba muy cambiado. Daba la impresión de estar inquieto y desorientado, como si dudara de algo.
Comprendí que no podía ser un caso de escepticismo moderno, pues Murchison era el más firme de los conservadores, y creía con la misma convicción en el Pentateuco que en la Cámara de los Pares; así que llegué a la conclusión de que se trataba de una mujer, y le pregunté si se había casado.
-No comprendo suficientemente bien a las mujeres -respondió.
-Mi querido Gerald -dije-, las mujeres están hechas para ser amadas, no comprendidas.
-Soy incapaz de amar a alguien en quien no puedo confiar -replicó.
-Creo que hay un misterio en tu vida, Gerald -exclamé-; ¿de qué se trata?
-Vamos a dar una vuelta en coche -contestó-, aquí hay demasiada gente. No, un carruaje amarillo no, de cualquier otro color… Mira, aquel verde oscuro servirá.
Y poco después bajábamos trotando por el bulevar en dirección a la Madeleine.
-¿Dónde vamos? -quise saber.
-¡Oh, donde tú quieras! -repuso-. Al restaurante del Bois de Boulogne; cenaremos allí y me hablarás de tu vida.
-Me gustaría que tú lo hicieras antes -dije-. Cuéntame tu misterio.
Lord Murchison sacó de su bolsillo una cajita de tafilete con cierre de plata y me la entregó. La abrí. En el interior llevaba la fotografía de una mujer. Era alta y delgada, y de un extraño atractivo, con sus grandes ojos de mirada distraída y su pelo suelto. Parecía una clairvoyante, e iba envuelta en ricas pieles.
-¿Qué opinas de ese rostro? -inquirió-. ¿Lo crees sincero?
Lo examiné detenidamente. Tuve la sensación de que era el rostro de alguien que guardaba un secreto, aunque fuese incapaz de adivinar si era bueno o malo. Se trataba de una belleza moldeada a fuerza de misterios… una belleza psicológica, en realidad, no plástica… y el atisbo de sonrisa que rondaba sus labios era demasiado sutil para ser realmente dulce.
-Bueno -exclamó impaciente-, ¿qué me dices?
-Es la Gioconda envuelta en martas cibelinas -respondí-. Cuéntame todo sobre ella.
-Ahora no, después de la cena -replicó, antes de empezar a hablar de otras cosas.
Cuando el camarero trajo el café y los cigarrillos, recordé a Gerald su promesa. Se levantó de su asiento, recorrió dos o tres veces de un lado a otro la estancia y, desplomándose en un sofá, me contó la siguiente historia:
-Una tarde -dijo-, estaba paseando por la Calle Bond alrededor de las cinco. Había una gran aglomeración de carruajes, y éstos estaban casi parados.
Cerca de la acera, había un pequeño coche amarillo que, por algún motivo, atrajo mi atención. Al pasar junto a él, vi asomarse el rostro que te he enseñado esta tarde. Me fascinó al instante. Estuve toda la noche obsesionado con él, y todo el día siguiente. Caminé arriba y abajo por esa maldita calle, mirando dentro de todos los carruajes y esperando la llegada del coche amarillo; pero no pude encontrar a ma belle inconnue y empecé a pensar que se trataba de un sueño. Aproximadamente una semana después, tenía una cena en casa de Madame de Rastail. La cena iba a ser a las ocho; pero, media hora después, seguíamos esperando en el salón.
Finalmente, el criado abrió la puerta y anunció a lady Alroy. Era la mujer que había estado buscando. Entró muy despacio, como un rayo de luna vestido de encaje gris y, para mi inmenso placer, me pidieron que la acompañase al comedor.
»-Creo que la vi en la Calle Bond hace unos días, lady Alroy –exclamé con la mayor inocencia cuando nos hubimos sentado.
»Se puso muy pálida y me dijo quedamente:
»-No hable tan alto, por favor; pueden oírlo.
»Me sentí muy desdichado por haber empezado tan mal, y me zambullí imprudentemente en el asunto del teatro francés. Ella apenas decía nada, siempre con la misma voz baja y musical, y parecía tener miedo de que alguien la escuchara. Me enamoré apasionada, estúpidamente de ella, y la indefinible atmósfera de misterio que la rodeaba despertó mi más ferviente curiosidad. Cuando estaba a punto de marcharse, poco después de la cena, le pregunté si me permitiría ir a visitarla. Ella pareció vacilar, miró a uno y otro lado para comprobar si había alguien cerca de nosotros, y luego repuso:
»-Sí, mañana a las cinco menos cuarto.
»Pedí a Madame de Rastail que me hablara de ella, pero lo único que logré saber fue que era una viuda con una casa preciosa en Park Lane; y como algún aburrido científico empezó a disertar sobre las viudas, a fin de ilustrar la supervivencia de los más capacitados para la vida matrimonial, me despedí y regresé a casa.
»Al día siguiente llegué a Park Lane con absoluta puntualidad, pero el mayordomo me comunicó que lady Alroy acababa de marcharse. Me dirigí al club bastante apesadumbrado y totalmente perplejo, y, después de meditarlo con detenimiento, le escribí una carta pidiéndole permiso para intentar visitarla cualquier otra tarde. No recibí ninguna respuesta en varios días, pero finalmente llegó una pequeña nota diciendo que estaría en casa el domingo a las cuatro, y con esta extraordinaria postdata: “Le ruego que no vuelva a escribirme a esta dirección; se lo explicaré cuando le vea”. El domingo me recibió y no pudo estar más encantadora; pero, cuando iba a marcharme, me rogó que, si en alguna ocasión la escribía de nuevo, dirigiera mi carta “a la atención de la señora Knox, Biblioteca Whittaker, Calle Green”.
»-Existen razones -dijo- que no me permiten recibir cartas en mi propia casa.
»Durante toda aquella temporada, la vi con asiduidad, Y jamás la abandonó aquel aire de misterio. A veces se me ocurría pensar que estaba bajo el poder de algún hombre, pero parecía tan inaccesible que no podía creerlo. Era realmente difícil para mí llegar a alguna conclusión, pues era como uno de esos extraños cristales que se ven en los museos, y que tan pronto son transparentes como opacos. Al final decidí pedirle que se casara conmigo: estaba harto del constante sigilo que imponía a todas mis visitas y a las escasas cartas que le enviaba. Le escribí a la biblioteca para preguntarle si podía reunirse conmigo el lunes siguiente a las seis. Me respondió que sí, y yo me sentí en el séptimo cielo. Estaba loco por ella, a pesar del misterio, pensaba yo entonces -por efecto de él, comprendo ahora-. No; era la mujer lo que yo amaba. El misterio me molestaba, me enloquecía. ¿Por qué me puso el azar en su camino?
-Entonces, ¿lo descubriste? -exclamé.
CONTINUARÁ
En esta sección: Crónicas antiguas con la participación de urdanetenses (I)
En la época de la guerra Federal, el municipio Urdaneta fue un semillero de hombres dispuestos para la guerra*, ya que en su mayoría, todos los hijos de esta tierra acudieron como uno solo al llamado realizado por sus vecinos del Estado Falcón al grito de la Federación.
En ese periodo, –como de todos es bien sabido–, el país se debatía en medio de un hervidero por los reacomodos sociales generados por las injusticias cometidas después de terminada la guerra de independencia, situaciones que aunadas a la traición y muerte en la indigencia del Libertador Simón Bolívar y el posterior desmembramiento de la Gran Colombia, habían sembrado la semilla para el futuro desarrollo de este cruento periodo de nuestra historia y el protagonismo de nuestra gente.
El Libertador había dejado sus ideas libertarias bien sembradas en los corazones de los hombres y mujeres de la patria, especialmente en los habitantes de los Estados Falcón y el municipio Urdaneta en el estado Lara, los cuales eran seguidores incondicionales de su doctrina. Luego, tal y como lo habían hecho en la Guerra de Independencia, siguieron tomando partido, sin cortapisas, sacrificándolo todo en pos de sus ideales; acometiendo una guerra fratricida que arrastraría a las tres cuartas partes de sus habitantes en una lucha sangrienta que cobraría la vida de muchos de ellos, en ambos bandos; todos en pos de conseguir el objetivo final… unos a favor de sacar del poder a los que consideraban habían traicionado el gran ideal bolivariano y los principios de justicia y libertad, y los otros, asumiendo que tenían legitimidad; para evitarlo y mantenerse en el poder a como diera lugar.
En este pasaje hablaremos de algunos descendientes del Caserío la Catalina –Sector la Venta–, cuna de los ayamánes que enfrentaron a Federmann cuando hizo su paso por territorio del municipio Urdaneta en 1530*.
Este pueblo fue cuna de una casta de hombres que se destacaron en el arte militar, especialmente en la guerra Federal: entre ellos los Querales y sus descendientes, en cuya familia y por varias generaciones existieron varios coroneles y generales, de los cuales trataremos más adelante.
En esta ocasión, la crónica que nos ocupa, trata de dos coroneles y un pequeño grupo de hombres, todos habitantes de la Catalina, perteneciente a nuestro municipio: situado en las estribaciones del cerro de la Venta –conocido actualmente como `La Antena´, perteneciente a la serranía de Parupáno.
En este pueblo vivían dos coroneles: Uno se llamaba Pantaleón Torrealba y el otro Ramón Cordero: hubo un alzamiento militar y ambos coroneles fueron llamados por el `ejército´ para que fueran a enfrentar a unos alzados contra el gobierno.
Lo cierto es, que cuando los coroneles aceptan acudir al llamado, reclutan un pequeño grupo de hombres con la misión de ir `a las montañas del Tocuyo´ en Humocaro Alto para enfrentar y tratar de dominar a los alzados.
Entre los reclutados iban: Eustaquio Adjunta, Julián Escobar, Marcelo Torrealba, Alejandro Querales (a) El chopito, Juan Ramón Torrealba, (a) El cara negra, Silvestre Querales Martínez, Blas Querales (a) El rollón y Eulogio Querales. De modo que fueron 8 soldados y dos coroneles, sumando en total 10 hombres…
Así fue como partieron estos diez hombres, a esas enormes montañas de Humocaro Alto con una misión que cumplir.
Al llegar al sitio y encontrarse con el enemigo, hubo un rápido y violento enfrentamiento, en el cual, a pesar de haberle causado algunas bajas, la gente de la `Catalina´ tuvieron que `salir volando´ –replegarse– del sitio ya que eran superados ampliamente en número y se encontraban en inferioridad de condiciones.
Durante 8 días estuvieron escondidos estudiando la impenetrable montaña de los Humocaros y vigilando al enemigo. Esperando una mejor ocasión para iniciar el enfrentamiento.
Cuando consideran llegada la oportunidad, los rodean valiéndose de la espesura de la montaña… comienzan el ataque causándoles varias bajas. Estos al verse sorprendidos y tal vez creyendo que eran atacados por un mayor número de tropas, salen huyendo por el camino de Barquisimeto, siempre perseguidos y acosados por los Coroneles y su pequeña tropa usando el viejo sistema de guerrillas, por el cual fueron conocidos y famosos los urdanetenses desde `los tiempos´ –época– del Indio Reyes Vargas, quien lo implementó con gran éxito en la guerra de independencia.
Al llegar a Barquisimeto, los alzados se atrincheran en un cujisal, –en el sitio donde actualmente queda el barrio el Jebe–, iniciándose un nuevo enfrentamiento `a plomo limpio´ de parte y parte. Los atrincherados no aguantan la fiera acometida y al no tenerlas todas consigo, nuevamente se retiran. Esta vez la marcha es emprendida a tierras del estado Yaracuy, siempre con los `Venteños´ `pisándoles los talones´.
Al llegar a un pequeño caserío, llamado Tucacas el Hacha, se preparan y en esta oportunidad ya están bien dispuestos para dar la pelea.
Pantaleón Torrealba, Ramón Cordero y sus soldados son recibidos con una `piedrazón cerrada´. Allí y en ese enfrentamiento salen varios heridos de gravedad. Ambos enemigos se `arresisten´ –resisten–, ninguno da el brazo a torcer; el enfrentamiento se extiende por varias horas, hasta que algunas osadas acciones de los urdanetenses le toman la posición, causándoles por tercera ocasión varias bajas e inclinando la balanza a su favor. Los atrincherados, cansados y con varios heridos, deciden nuevamente salir huyendo, esta vez buscan la vía de Oriente por tierras Cojedeñas; no sin antes dejar varios tiradores apostados estratégicamente cubriéndoles las espaldas:
Pantaleón Torrealba y Ramón Cordero, en vista de que tienen varios soldados heridos y ante la falta de bastimento, ya muy cansados, abandonan la persecución y deciden la retirada. Lo hacen con varios heridos, de los cuales dos eran los más graves: ellos eran Juan Ramón Torrealba (a) El Cara Negra, y Blas Querales (a) El Rollón, quienes en el enfrentamiento habían inclinado la balanza en un ataque a pecho descubierto… ¡demostrando mucho valor!.
Al venir de regreso para su sitio natal, ya en tierras del estado Falcón, se acampan en un sitio llamado La Cieneguita, donde deciden curar a los heridos:
Ante la falta de médico y al ver que han pasado varios días de sufrimientos para estos, Pantaleón Torrealba decide tratarlos, pero había que operarlos `a sangre fría´ porque no cargaban anestesia: Al primero le saca varias `piedras´* de la herida, la cual cubre con una cataplasma –ungüento– realizado a base de plantas masticadas y lo protegen con unas vendas improvisadas.
El otro herido, Blas Querales, se encontraba en peores condiciones; Pantaleón se da cuenta que el Rollón está más grave porque tiene el brazo quebrado y descompuesta la coyuntura del hombro derecho, además de media oreja tumbada:
A pesar de ser tan grave la herida, Pantaleón Torrealba y Ramón Cordero realizan la operación con un cuchillo quemado y bien afilado, logrando extraer las piedras de lo más profundo de las heridas de Blas Querales. Ya para terminar, logran calzarle la coyuntura en el sitio correcto. Ambas operaciones fueron realizadas sin anestesia y soportadas estoicamente por el `Cara Negra´ y `El Rollón´.
`Entre tanto´ –Mientras pasa el tiempo– para que los enfermos se recuperen de sus heridas, los otros cazan animales del monte para mantenerse y esperar la recuperación de los heridos.
Cuando consideran que los convalecientes se encuentran fuera de peligro, se vienen pal´ –para el– caserío, llegando todos sanos y salvos con su familia.
Así vivieron y contaron este suceso los (tureros), habitantes de LA CATALINA, el cual fue uno más entre los diferentes acontecimientos protagonizados en esa turbulenta época* por los urdanetenses.
* Guerra: http://www.municipiourdaneta.com/independ.php
*1530: http://www.municipiourdaneta.com/concolo.php
* Piedras: En consulta telefónica realizada al cronista de Barquisimeto, Don Ramón Querales, el manifiesta que anteriormente se usaban armas, como cañones pedreros y armas largas parecidas a un fusil, que eran cargadas con piedras en vez de plomo, el cual era escaso y cuyo uso se vino a regularizar después que se inventaron las armas con `anima´ en el cañón.
*Época: No se tiene el año exacto de estos acontecimientos, solo se sabe que en el año 1868 se caso en la Catalina una muchacha de nombre Jovita Torrealba con Eustaquio Adjunta y “ésta muchacha venía de una familia muy respetuosa porque en ésta familia había un hombre que era coronel y se llamaba Pamtalion Torrealba[…]”.




