Sobre el Siquisique de antaño: El comercio, el transporte y el cocuy… (Parte II)

mayo 26, 2011 by · 2 Comments
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La Renta de Licores y el Cocui en Siquisique (Venezuela)

En 1917 murió en Siquisique el Sr. Luis Power, quien fue el primer agente y fundador de la oficina de la Renta de Licores en esta población. Dependencia fundada con el nombre de AGENCIA DE LA RENTA DE LICORES SIQUISIQUE perteneciente al Ministerio de Hacienda. Esta institución fue instalada por la necesidad de cobrar los impuestos y estaba formada por un grupo de funcionarios que vinieron con la finalidad de controlar la producción del Cocuy de penca que se producía en los alambiques de Siquisique, la cual había alcanzaría su máximo esplendor hasta 1930.

Esta Agencia de la Renta, se encargaba de cobrar los impuestos en forma de patente a los productores y fabricantes de este licor y funcionó durante muchos años en Siquisique, hasta que fue cambiada a la población de Churuguara, lo que resultó negativo para los fabricantes de cocuy y al mismo gobierno, ya que por la dificultad de transporte y comunicaciones existente, muchos se atrasaron en los pagos, dejando el Estado de percibir el dinero de los impuestos, y los cocuyeros fueron proscritos e ilegalizados en su mayoría, decayendo de forma alarmante dicha producción.

Años más tarde, cuando nuevamente el cocuy entró en auge,  el gobierno se vio en la necesidad de restituir la oficina en Siquisique, lo que sucedió entre los años 1934 al 48, redundando en beneficio de los productores tal medida. A partir de ese momento la industria artesanal del cocuy alcanzó muchos beneficios para los lugareños e hizo que abundaran “Las Culebras” por todas partes.

Cuando fue restituida la Agencia de la Renta en Siquisique, su primer agente fue el Sr. Ricardo Guedez Gonzales, quien llegó acompañado de algunos celadores, quienes se encargaban de vigilar el proceso de destilación.

El Gobierno para poder llevar un mejor control, hizo un censo de los principales alambiques y les nombró un celador para vigilar la producción de  cada uno personalmente. Las principales funciones que estos empleados cumplían, era la de evitar que no se ocultara la cantidad de licor que se producía ya que el impuesto que el Estado cobraba era por la cantidad de galones o litros que cada alambique producía. Otra función no menos importante, era vigilar que no se agregaran impurezas o elementos ajenos al cocuy, garantizando así la pureza del mismo para preservar la salud de los consumidores. Con el tiempo estos celadores en su mayoría eran nombrados entre los mismos habitantes y vecinos de la población y sitios aledaños.

El último censo conocido sobre los principales alambiques de cocuy en Siquisique, antes de que fueran prohibidos por el dictador Marcos Evangelista Pérez Giménez en beneficio de las nuevas y florecientes industrias del ron asentadas en el país, fueron los siguientes:

 

 

ALAMBIQUES

DUEÑO

CELADOR

Caserío El Mamón Juancho Yánez Saturno Vargas
Manzana Guanarito Emilio Gozaine Manuel Silva
Caserío Guamuy Checre Maluff Ángel Días
Manzana Vocoy Juan A. Pire Rómulo González
Caserío el Benito Antonio Meléndez M José Esteban Balza
“        “   Urucure Ramón Cordero El Guacharaco
“        “   Agua Buena Antonio Roldan Amado Gozaine
“        “   El Oreganál Matías Vargas Isidoro Viloria
“        “      El Sierral Rufino Meléndez Avelino Chacón
“        “      El Tesoro José Manuel Alcalá Pérez Silva

 

Según los apuntes obtenidos, en este censo se omiten los alambiques pequeños y los existentes en la población de Baragua, y solo se menciona el nombre de uno de los principales celadores de la parroquia Xaguas de nombre Isidro Valdés.

En el año 1948, nuevamente es cambiada la oficina de la Renta de Licores a la población de Churuguara, golpeando así a la industria artesanal del cocuy en el municipio Urdaneta, la que de todas formas estaba a punto de desaparecer legalmente por la modificación a la Ley de Impuestos sobre Alcohol y Especies Alcohólicas en 1954, condenando a `los productores de los empobrecidos caseríos rurales de Lara y Falcón al azote de la persecución´ y clandestinidad, favoreciendo así, descaradamente, `la producción industrial de licores mezclados, de menor calidad´, porque pagaban mayores impuestos al fisco.

Los últimos agentes que cumplieron la función de celadores en Siquisique antes de que el gobierno pasara a la clandestinidad el cocuy, fueron los señores: Carlos Álvarez Corvay, Castillejo Vegas, Avelino Chacón y Max Rodríguez Yépez.
Tiempo después volvería la Renta de Licores a Siquisique, pero esta vez se encargaría de supervisar los botiquines, restaurantes y ventas de cerveza, aunque no duró mucho y nuevamente fue trasladada a la población de Churuguara.

En la actualidad, después de un largo periodo de clandestinidad, nuevamente empieza el auge del cocuy con la legalización del mismo y en el municipio Urdaneta los productores se animan y vuelven a proliferar los alambiques. Aunque a mi modo de ver, el proceso está incompleto y mal canalizado. Si no se toman los correctivos necesarios, nuevamente y por las razones históricas conocidas, la producción de cocuy tenderá a decaer e incluso minimizarse con el tiempo, sin llevar el beneficio requerido que necesitan las zonas deprimidas, ya que esta labor ancestral de origen indígena sigue siendo una de las principales bases económicas del pueblo ante la falta de industrias y fuentes de trabajo en nuestro municipio.

Nota: En el año 1930, entre Siquisique y Baragua funcionaban más de cien alambiques debidamente registrados y el que menos personal empleaba tenia veinte obreros. En esa época fueron presionados por el gobierno y muchos tuvieron que cerrar. Gran parte de este personal al quedar cesante empezó a emigrar para los Estados Zulia y Falcón, donde ya estaba dando resultados positivos el “Oro Negro”. Ya había principiado la época en que la Venezuela agrícola se apartaba para darle paso a la Venezuela petrolera.

En 1940 Siquisique producía 400 mil litros de Cocuy mensuales para la venta, 33,300 cueros de chivo, 150,000 kilos de Sisal y 200,000 kilos de “Cebo” (graso de chivo).

El cocui ancestral, es una herencia de nuestros indígenas que ha superado muchas etapas. Su actividad  en Venezuela se desarrolló y continúa haciéndolo, principalmente en el territorio de los Ayamanes. Actividad que se convirtió en un proceso mestizo con la llegada de los colonizadores, el cual perdura hasta nuestro tiempo.

Para leer otros escritos mas antiguos sobre el cocuy: Cocuy de Penca; El Cocuy y la Cerveza; Guardia Nacional de Siquisique; La Ruta del Cocuy y el Chivo; Las Cooperativas y el proceso del Cocuy Ley del Cocuy; Ayamanes

Sobre el Siquisique de antaño: El comercio, el transporte y el cocuy…

mayo 24, 2011 by · Leave a Comment
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En Siquisique, como en todos los pueblos de Venezuela en la época rural, el comercio por medio de las pulperías* jugó un papel primordial en el desarrollo de los mismos, el cual fue evolucionando hasta llegar a ser tal cual y como lo conocemos en la actualidad.

Siquisique siempre se ha caracterizado por el aislamiento debido a la distancia de los centros urbanos y principalmente por su situación geográfica que lo sitúa en medio de dos ríos y además flanqueado por numerosas quebradas, lo que ha imposibilitado en gran medida la construcción de vías expeditas para lograr su desarrollo. Sin embargo esto no le ha restado un ápice de impulso a sus habitantes quienes desde sus inicios como pueblo y haciendo gala de un gran espíritu de lucha y superación se han enfrentado a todos los obstáculos tratando de subsistir.

Según los relatos del Sr. José (Che) Espinoza –quien ya nonagenario mantiene sus recuerdos con toda lucidez– nos adentramos en las vivencias de un tiempo situado un poco más adelante del año 1900, en un periodo que abarca poco más de 50 años. Recuerdos entrelazados que nos llevan a conocer una época pasada, llena de nobles sacrificios y sanas alegrías, que de no ser por estos relatos, jamás conoceríamos.

`Siquisique, nuestro terruño, era la región más escondida y aislada del Estado. Estaba situado en medio de dos ríos que al principio eran navegables y por el otro lado estaba rodeado de dos montañas o cerros inmensos, mejor conocidas como: El Azaharito y Guacamuco…
Al correr el tiempo las cosas fueron mejorando, después de que todo el movimiento comercial se hacía mediante burros, mulas, caballos, etc. ya que era en lomos de estos animales que se cargaban y comerciaban los productos necesarios para las nuevas y florecientes pulperías, muchas de las cuales se fueron convirtiendo en grandes negocios, tales como: Las Mercedes, de Salustiano Santelíz; Mi Rincón, de Elías Saldivia; La Primavera, de Salvador Viloria; La Culebra, del Negro Riera; El Otoño, del musiú Jorge; el negocio de telas y driles de Abrahán Gozaine; la bodega de doña María de Saldivia; la Farmacia de don Buenaventura Giménez y la venta de medicina por frascos, patentada por Elías Saldivia, etc., etc.

Con este movimiento se fue desarrollando el comercio en Siquisique y aparecieron los primeros camiones llamados “de casillas”: La Primavera, de Salvador Viloria; El Cielito Lindo, de Francisco Pérez Giménez; Mi Delirio, de Rufino Meléndez, y el TBC, de dos dueños: El Moro Viloria y Nicolás Gutiérrez.

Dichos camiones servían para llevar carga y también pasajeros: el camión llamado “La Primavera” era para llevar a vender a Barquisimeto de todo lo que se producía en nuestro municipio, principalmente café, cueros de chivo, caraotas y todo tipo de frutos que aquí se producían, siempre y cuando el rio de Baragua diera paso ya que no existían puentes. En el viaje de vuelta se aprovechaba para traer víveres para el pujante negocio de don Salvador Viloria. Su chofer era un Sr. De muy buen trato apodado el “Neo” y en el asiento delantero solo viajaba el dueño. Para poder viajar en dicho camión como pasajero, había que anotarse en una lista con 15 días de antelación y el pasaje era carísimo ya que dependiendo la carga que llevaba solo transportaba de 3 a 7 pasajeros por viaje. A pesar de que su dueño, don Salvador Viloria, era muy decente y repartía los pasajeros a sus casas en Barquisimeto, no le rebajaba del pasaje ni un cuartillo a nadie.

El camión llamado “Cielito Lindo” era propiedad de un Joven muy dinámico y alegre llamado Francisco Pérez, quien fue el que dio impulso al beisbol en Siquisique y Baragua, alcanzando una época dorada para este deporte llena de alegría y pasión desbordante. Pérez organizó varios equipos y era un pitcher zurdo que la tiraba de humo. Su chofer era el Sr. Cruz Pineda, joven cortés y popular para la época, a quien cariñosamente apodaban la Loba. En este camión solo podían viajar pasajeros en la parte delantera, pues se encargaba de comercializar con cerveza.

El camión llamado “Mi Delirio” era propiedad de Rufino Meléndez, este se ocupaba exclusivamente de transportar el cocuy de penca en barriles, el cual era llevado y distribuido en ciudades tales como: Barquisimeto, Maracaibo y Coro. En ese tiempo la gasolina era de mala calidad y los camiones no tenían suficiente fuerza para transportar una carga tan pesada, sobre todo en tiempo de lluvias, además siendo la carretera una pica que había sido construida en tiempo de los Welsares*, se veían obligados a cargar tres ayudante con todos los implementos necesarios –escardillas, machetes, pala, pico y cadenas– para abrirse paso y además descargar la mercancía cuando la situación así lo ameritaba y volver a cargar después de superado el escollo.

El cuarto y último camión existente en Siquisique, en la época que nos cuenta Ché Espinoza, se llamaba “TBC y T D.G UN BB”, pertenecía a dos amigos: Al Moro Viloria, quien era dueño de un negocio y cervecería situado en la Casa Azul de la calle El Sol y el otro era Nicolás Gutiérrez. El caso es que los nombrados eran dos jóvenes muy jocosos, con la sonrisa y el chiste a flor de labios, siempre joviales…que se las traían…le sobraban las novias…como apodo los nombraban los patiquines.

*Pulperia: Su origen data de mediados del siglo XVI, y proveía todo lo que entonces era indispensable para la vida cotidiana: comida, bebidas, velas (bujías o candelas), carbón, remedios y telas, entre otros.
También era el centro social de las clases humildes y medias de la población; allí se reunían los personajes típicos de cada región a conversar y enterarse de las novedades. Las pulperías eran lugares donde se podía tomar bebidas alcohólicas, se realizaban riñas de gallos, se jugaba a los dados, a los naipes, etc.

*Según crónica del periódico El Impulso de Carora en su Nº 2 del año 1904.

La Renta de licores… CONTINUARÁ

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La lluvia hace estragos en las casas coloniales de Siquisique

mayo 20, 2011 by · 2 Comments
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Por efectos de las fuertes y prolongadas lluvias caídas en la población de Siquisique, perteneciente al municipio Urdaneta del estado Lara, este viernes en la noche se derrumbó una vivienda en el casco central, adyacente a la plaza Bolívar y a la iglesia de esta población, lo cual solo causó pérdidas materiales y gracias a Dios no provocó víctimas mortales, pues había gran cantidad de personas circulando por las calles debido a la llegada desde la población de Baragua, de la virgen de la Chiquinquirá de Aregue en su peregrinación desde el municipio Torres.

Al momento de ocurrir este percance, ante la alarma de los vecinos que se aglomeraron en el sitio, las autoridades policiales inmediatamente se hicieron presentes para controlar el acceso a la calle, pues el derrumbe afecto el tendido eléctrico de baja y alta tensión, el cual yacía en el suelo peligrosamente.

La casa que se derrumbó, tenía la misma fecha de construcción que la iglesia de Siquisique, la cual fue empezada a construir en el año 1803 con los auspicios de un rico propietario de nombre Juan Isidro Rivero.

El llamado es a las autoridades competentes para que presten más atención a esta grave situación que puede estar afectando otras construcciones de este mismo tipo, que por su antigüedad y los daños sufridos en los sismos pasados, pueden estar a punto de colapsar sufriendo las mismas consecuencias.

Colaboracion logistica del Sr. R. R

El eclipse (Cuentos cortos) Autor Augusto Monterroso

mayo 17, 2011 by · Leave a Comment
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Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

FIN

Via, Biblioteca Digital Ciudad Seva

Moraleja: A veces los que uno cree que son mas ignorantes, te superan en conocimientos…

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