Ciclo personalidades: Doctor Rafael Alcalá Tirado. 1869-1945
DR: RAFAEL ALCALÁ TIRADO: Este insigne personaje tuvo el honor de ser el primer medico graduado del municipio Urdaneta
Nace en Siquisique en el año 1869, hijo del señor Baldomero Alcalá y Doña Mercedes Tirado. Su carrera universitaria comienza al matricularse en la Ilustre Universidad Central de Venezuela en el año 1888 cuando solo contaba 19 años de edad.
En esa época el secretario de la universidad era el doctor G. Granados –según consta en el archivo histórico de esa casa de estudios–, quien tomó la solicitud de inscripción del nuevo alumno con los datos suministrados y apuntó lo siguiente: “`Joven de 19 años, natural de Siquisique (Barquisimeto), de muy buenas calificaciones… con suficientes calificaciones´ para aspirar a tan difíciles estudios”; Este era el primer joven siquisiqueño que se matriculaba en la primera universidad de Venezuela para estudiar Ciencias Medicas, nombre que se le daba en la época a la carrera de medicina.
A fines del siglo XIX, poca gente podía ir a una universidad y el que lo hacía era privilegiado, bien por su gran capacidad e inteligencia o por sus bienes de fortuna. En el año 1880 muchos venezolanos y larenses ilustres egresaron de esa universidad, entre ellos: los doctores José Gregorio Hernández (Ciencias Médicas) y Enrique Tejera (Br. Artes-Filosofía). Otros insignes que obtuvieron su doctorado en ciencias médicas en 1884 y 1885 fueron: Lisandro Alvarado, Luis Razetty, Egidio Montesinos, Carlos y Pablo Bujanda; José Gregorio Domínguez y Pablo Acosta Ortiz.
Rafael Alcalá obtuvo con honores el titulo de medico en el año 1894, fecha en la que se graduó, acompañado de 21 compañeros en la Escuela de Ciencias Medicas de la Universidad Central de Venezuela.
A continuación la lista de los graduandos en su promoción, en orden alfabético, encabezada por Rafael Alcalá:
Alcalá T. Rafael. Fonseca Delgado, Francisco. Pérez, Fréitez Julio.
Alfonso, Félix Antonio. García Maldonado, Leopoldo Pérez José Rafael.
Araujo, Asdrúbal. Garroni Núñez, Pedro. Quintero, Elio.
Aristiguieta, Pedro. Lovera, Juan José. Rodríguez, Antonio.
Blanco, Pablo Eugenio. Machado, Juan Francisco. Sosa, Juan de la Cruz.
Bremón, Galo S. Martínez Kristen, Ramón. Sucre, José Gabriel.
Contreras Troconis, Tomas. Peña, José de Jesús. Tirado, Felipe.
De la Cebada, Carlos.
Una vez doctorado, el joven Rafael Alcalá, regresa a su pueblo natal y contrae matrimonio con la señorita Angelina Yánez Torres, con quien procreó siete hijos llamados: Antonio, Mercedes, María, Segundo, José Manuel, Angel Cecilio, y Rafael Angel.
La primera casa que habitó el Dr. Alcalá cuando llegó a Siquisique, fue un caserón colonial, grande y viejo, de tejas, donde empezó a servir a la comunidad. Esta casa estaba situada en la calle El Comercio, esquina de la calle 7. Este sitio después fue adquirido por la municipalidad y en él se construyó una placita y un pequeño parque, al que le dieron el nombre de este insigne Medico: Parque `Rafael Alcalá´.
Al pasar el tiempo este parque fue demolido para dar paso a una moderna construcción deportiva, un Gimnasio techado, –especie de Domo– al que no se sabe si le dejaron el nombre o se lo cambiaron. En la actualidad, en este gimnasio se dan cita los muchachos, sanamente, para jugar voleibol y futbolito; aunque últimamente el gobierno municipal lo ha estado usando para reuniones con los Consejos Comunales y otras actividades políticas, lo que ha causado encontronazos con la juventud deportista, quienes han protestado al verse privados de su espacio natural.
El Dr. Rafael Alcalá quedó viudo y se dedico en cuerpo y alma a su profesión de médico. El era altruista con sus pacientes, no veía en ellos clase social, se interesaba solo en la salud del enfermo y si era necesario atenderlos en sus casas, lo hacía sin mirar el día ni la hora. Según testimonios dados por personas que lo conocieron, en muchas oportunidades vieron llegar a casa del Dr. Alcalá hasta tres “hamacas” en un día. Cabe explicar, que en las décadas de los años 20, 30, 40 y 50 no había ambulancias en Siquisique y los pacientes eran trasladados en una hamaca, la cual colgaban en una vara larga para ser llevada en hombros por sus familiares y/o amigos hasta las medicaturas, o como en este caso, a la residencia del médico.
Al pasar los años, el Dr. Alcalá se casa en segundas nupcias con la señorita María de Jesús Giménez, hija del insigne educador siquisiqueño, Juan E. Giménez1 y doña Adelaida Armas Arráez.
El Dr. Alcalá en esa época ya era un medico famoso y prestaba un gran servicio a la comunidad, a pesar del aislamiento y atraso de la medicina en esos tiempos, fue salvador de muchas vidas; era una persona muy sociable y caritativo. Según relato del Sr. José Espinoza, el Dr. Alcalá, a pesar de pertenecer a la clase alta, conversaba y tenia trato agradable con todo el mundo… era considerado un caballero y como es de suponer, respetado y querido por su pueblo, de hecho, presidió el Ilustre Concejo Municipal del Distrito Urdaneta en dos ocasiones: en el año 1921 y después desde 1923 a 1926.
En el segundo matrimonio del Dr. Alcalá con la señorita María de Jesús Giménez, le nacieron tres hijos: Luis Rafael (Pepey), Alberto José y Angelina Mercedes.
Después que se casó, el se mudó para la Calle El Sol –actual avenida Urdaneta– con la transversal –calle– 5, a una casona colonial, `era grandísima´, de dos pisos, con todas las comodidades, conocida en su época como `La Casa del Balcón´; tenía un corredor grande que abarcaba el contorno, adornado con bellas matas guindadas en porrones que embellecían el ambiente. En el balcón tenía su dormitorio y en toda la esquina estaba su oficina. En las salas anteriores tenía una farmacia y a la vez le servían de consultorio para atender a las personas.
El Dr. tenía una pianola, la cual tocaba muy bien en sus horas de descanso, en ella aprendió a tocar su hijo (Pepey), que aunque nació y creció con algunas dificultades en el aprendizaje –era un niño especial– aprendió a tocar varias piezas musicales de la época…, entre ellas valses y pasodobles; en esta casa también vivía con él, un hijo de su primer matrimonio llamado Ángel Cecilio (Chío), que al igual que Pepey tuvo problemas de aprendizaje y no le gustaba cuando le ponían sobrenombres…
En la crónica de la época aparecen reseñados los datos de su segundo matrimonio, más o menos así: El 2 de julio de 1930, día miércoles a las 4 pm, fue realizado el matrimonio civil del Dr. Alcalá y María Jesús Giménez, por poder, representados por Buenaventura Giménez2 y Doña Lola de Giménez; siendo testigos del acto don Pedro Antonio Riera y doña Adela de Riera, además de José Giménez y Natalita Giménez en representación del general Benicio A. Giménez. En la madrugada del día siguiente se llevó a cabo la ceremonia eclesiástica, la cual siguió el rito a la usanza de la época, el cual consistía en la velación de la pareja desde las cuatro de la mañana hasta la hora de recibir el sagrado sacramento del matrimonio.
Según el discurso realizado por el Dr. Alexis Rodríguez, con motivo de celebrarse el Día del médico en honor al
Dr. José María Vargas el 10 Marzo del 2010, y en homenaje al Dr. Alcalá, este tuvo dos hermanos que fueron: José María y Carlota.
Aquí no queda menos que resaltar como cosa curiosa, que los tres hermanos-as Alcalá Tirado se casaron con tres hermanos-as Yanes Torres: José María se casó con Aracelys Yánez Torres y Carlota con el Sr. Moisés Yanes Torres3. Ya Rafael se había casado con Angelina Yánez Torres de la que enviudó.
A mediados del año 1945, el Dr. Rafael Alcalá, ya anciano, se enfermó de neumonía y fue trasladado a Barquisimeto para ser atendido por sus médicos de cabecera, que eran los eminentes doctores, Antonio Alcalá Yánez –su hijo– y Luis Gómez López. Pero a pesar de las atenciones y esfuerzos realizado por tan capaces médicos, la enfermedad se complicó, falleciendo este insigne siquisiqueño el 23 de noviembre de 1945…
Pocos años después de la muerte del Dr. Rafal Alcalá, en 1950, su esposa, María de Jesús Giménez, quien era una enfermera muy preparada, se muda junto a sus hijos, a la Urbanización La Concordia de Barquisimeto. Ella fue envejeciendo hasta que murió al lado de sus seres queridos, siendo muy sentida su desaparición por toda la comunidad… A esta familia le tocó vivir frente a la quinta `Bariquia´ perteneciente a la familia Espinoza Meléndez fundada por el Sr. Che Espinoza (narrador descriptivo de estas líneas).
Nota:
Otros ilustres médicos larenses y urdanetenses graduados siguiendo la ruta que marcó este gran personaje, como lo fue el Dr. Rafael Alcalá Tirado: En 1900: Baudilio Lara; en 1935: Daniel Camejo Acosta, Antonio Alcalá Yánez y Luis Gómez López. En 1950 se gradúa el recordado coterráneo Jesús María (Chuma) Méndez Rojas, Santiago Mendoza, Carlos Zapata Escalona, Luis Irigoyen Dotti, Blas Bruni Celli e Ignacio Zubillaga. En 1960: Medico cirujano, Avilio Méndez Flores. 1969: en la Ilustre Universidad de los Andes, se gradúan: Ada Marina Mendoza, Alexis Rodríguez Pacheco, Félix Oswaldo Brizuela, Hebert Pérez Romero y Kleber Eloy león Ramos y Pérez Floraima entre otros. Así en los últimos años se han seguido diplomando numerosos urdanetenses en las distintas universidades del país, dándole brillo al gentilicio de sus ancestros. “Ejemplo a seguir por la juventud aprovechando la oportunidad de estudiar, pues es a través del estudio que curamos la más peligrosa de las enfermedades: `la ignorancia´, quien es la madre de todas las demás”
1) Hay que destacar que el Sr. Juan E. Giménez fue el primer educador graduado nativo de Siquisique, cargo que ejerció durante 36 años. Además ofició gran parte de su tiempo como cronista y escritor –Gracias a su trabajo es que se conoce gran parte de nuestra historia–.
2) Br. Buenaventura Giménez. Fue presidente del Concejo Municipal del Distrito Urdaneta en dos ocasiones: la primera en 1922 y la segunda desde 1927 hasta 1935.
3) Br. Moisés Yánez: Fue presidente del Concejo Municipal del Distrito Urdaneta en dos ocasiones: la primera vez en 1916 y la segunda desde 1919 hasta 1920.
Bibliografía: Discurso de orden pronunciado por el Dr. Alexis Rodríguez en Siquisique el 10 de Marzo del año 2010, con motivo de la celebración del Día del Medico en homenaje al Dr. Rafael Alcalá. Colaboración especial del Sr. José (Che) Espinoza. www.municipiourdaneta.com. Leonardo Castañeda.
Las semillas de la discordia. Cuento africano –Anónimo–
Una noche un campesino de África vio que la discordia plantaba semillas en su campo. Se abstuvo de intervenir y la observó. Cuando ella terminó y se fue, él se pasó toda la noche recogiendo, con la ayuda de una linterna, las peligrosas semillas. Se las llevó a su casa sin decir una sola palabra a su familia.
Al día siguiente, para deshacerse de las semillas, les dio un puñado a las gallinas. Pero apenas las picotearon se pusieron a pelear furiosamente, a muerte, entre ellas. Terminó con sus manos y brazos cubiertos de crueles picotazos. Buscando otra forma, tiró un puñado al río. Pero los peces, anguilas e incluso los hipopótamos empezaron a desplazarse, mientras olas enormes recorrían ese río habitualmente calmo, tan enormes que una parte de la llanura quedó inundada.
Otro día tuvo la idea de triturar una parte y, sin decirle de qué se trataba, pedirle a su mujer que le preparara una torta. Se puso a comer aquella torta, pero apenas tragó el primer bocado, la encontró mal cocida, demasiado salada y empezó a reprochárselo a su mujer. Ella, que también acababa de terminar su primer bocado, replicó gritando que si su marido la encontraba mal preparada simplemente significaba que él era un imbécil, cosa que ella siempre había sospechado. Se desató tal ira entre ellos que fue necesaria la intervención de vecinos para separarlos.
Pasaron unas semanas. Poco a poco recobraron la calma, pero el campesino, que había perdido el sueño y la sonrisa, sólo pensaba en las semillas que le quedaban. Pensó en hacer un viaje a algún país lejano. Sin embargo, como era un buen hombre, se decía que los países lejanos estaban sembrados de suficientes semillas de la discordia. Incluso pensó dirigirse hasta el mar para tirar su saco de semillas, pero temió crear una tempestad sin igual. Las buenas razones le hicieron renunciar a aquella idea.
Cuando aparecieron los primeros brotes, vio con alegría que tendría una cosecha excepcional. En los campos vecinos se apresuraban a arrancar las malas hierbas. Él no tenía nada que hacer. La cosecha crecía espléndida y sana. Todas las mañanas veía crecer su prosperidad. Se dejó ganar por la ociosidad. Incluso aprovechó para visitar a unos primos que vivían a tres días de camino. A su regreso, las lamentaciones de su mujer y sus hijos le dieron la bienvenida. En pocas horas una bandada de aves había devastado su campo. No quedaba ni un solo brote.
Los sabios del pueblo encontraron la razón de aquella desgracia. En los otros campos (que no habían sido devastados), dijeron, siempre había habido un hombre trabajando, moviéndose, haciendo ruido con sus herramientas. Por eso los pájaros se habían dirigido al único campo en el que no había nadie. Un campo magnifico, por otra parte.
El campesino esperó la llegada de la noche, se levantó sin hacer ruido y sacó del escondite el saco con las últimas semillas. Fue hasta su campo y allí echó las semillas, una a una.
Al volver al pueblo, vio a lo lejos que la discordia plantaba semillas en un pequeño bosque que pertenecía a uno de sus amigos. Un amigo al que quería mucho, y al que se guardó mucho de avisar.
FIN
Via Ciudad Seva
El Telégrafo y las comunicaciones en Venezuela y el municipio Urdaneta (IV)
El Correo
El correo nace por la necesidad de comunicarse que tenían los humanos cuando evolucionaron a seres pensantes e inteligentes.
El hombre, desde sus inicios tuvo entre sus necesidades compartir información con sus semejantes, lo cual hizo con sus pares más cercanos por medio de señas, sonidos, grabados en piedra, símbolos, hogueras y señales de humo, etc. Luego cuando aparece la escritura y siempre acuciado por la distancia, logra comunicarse por medio de palomas mensajeras, globos, diligencias, trineos y perros, etc.
En la medida que el hombre evolucionó, todos esos mecanismos se fueron transformando, hasta lograr formas de comunicación más elaboradas y eficientes, y así llegamos al correo tal y como lo conocemos en la actualidad.
A lo largo de la historia, el correo ha sido usado como vía de comunicación entre las personas, instituciones y pueblos, para llevar noticias de un lugar a otro y para la difusión de ideas y el conocimiento de otras culturas, desempeñando un papel muy importante en el desarrollo de muchos acontecimientos.
En la actualidad, el correo tal y como lo conocíamos ha cambiado considerablemente debido a las nuevas formas de comunicación. Este, con el paso del tiempo ha ido evolucionando, especialmente después del descubrimiento de los celulares y el internet, donde ahora existe la modalidad de correo electrónico, el cual se ha convertido en uno de los recursos más importantes usados en la Red. Con la popularización del correo electrónico, cuyo servicio es instantáneo o casi instantáneo, el sistema postal ha pasado a ser llamado “correo de caracoles”
Todos los días millones de mensajes son enviados a algún lugar del mundo a través de este medio y estos encuentran su destino en unos cuantos segundos o minutos. Sin embargo, a pesar de la aparición del e-mail, el correo postal sigue y seguirá funcionando como una de las más necesarias e importantes formas de comunicación.
El Correo en Urdaneta
Para documentarnos mejor sobre el antiguo correo, nos entrevistamos con el Sr. José (Che) Espinoza, quien a sus 90 años se mantiene en muy buen estado físico y mental. El recuerda con nostalgia el transcurrir de su Siquisique de antaño y nos cuenta más o menos de esta manera: Toda la correspondencia llegaba bien resguardada en el transporte de Correo Nacional, metidos en lo que llamaban “valija”: que eran unas bolsas grandes, confeccionados en lonas impermeables y selladas con lacre…
El correo lo traía siempre un camión equipado para cumplir su cometido, aunque lo lograba con mucha dificultad debido a que aquello no eran carreteras sino caminos. El propio chofer cargaba dos ayudantes para arreglar cualquier inconveniente, sobre todo cuando llovía, lo que en esa época sucedía con mucha frecuencia, además había que cargar implementos tales como palas, picos, machetes, escardillas, cadenas, etc. para poder abrirse paso por los escabrosos caminos y poder llegar a los sitios de entrega.
Para entregar y buscar el correo, dicho transporte postal cumplía su itinerario saliendo de Barquisimeto por la antigua carretera nacional de San Pablo hasta llegar a Carora, de allí se dirigía a Siquisique después de pasar por los pueblos de Aregue y Uriche; De donde salía por la carretera vieja que pasaba por Casa e´ Teja para llegar a Urucure, y de allí iba para Churuguara; finalmente su destino era la ciudad de Coro viajando por la vía de “María Díaz” y la Cruz de Taratara.
Ese era el trayecto que hacia el Correo Postal antiguo, que luego desandaba cumpliendo el mismo itinerario, esta vez recogiendo la correspondencia.
El viaje de ida y vuelta, generalmente se hacía en una semana, pero dependiendo de las condiciones climáticas el tiempo podía triplicarse y en los casos extremos suspenderse el viaje por tiempo indefinido.
Según recuerda el Sr Espinoza, durante muchos años hubo un encargado de recoger la correspondencia de nombre Antonio Sarkiz, de origen árabe; un joven muy corpulento, con una cultura excelente y con una responsabilidad inquebrantable al tratarse de un cargo tan delicado en el que nunca podía faltar.
La correspondencia por escrito era muy importante, no solo para el gobierno sino también para el pueblo, significaba tanto que a veces se hacía desesperante la espera por las malas condiciones de la vía, que a veces no se sabía cuántos días había que esperar… cabe decir que hasta llegaba una importantísima revista de nombre FAROL, buenísima, traía de todo, hecha en un papel especial, al parecer la distribuía La Creole, era gratis; solo había que suscribirse por correspondencia, enviando el nombre y la dirección del pueblo y te la enviaban. Era muy ilustrada y siempre había ansiedad en la espera…
El Sr. Sarkis, logró el privilegio de casarse con una bella joven que había sido Miss (Reina de belleza) en el municipio, de nombre Aura Isabel Meléndez, fundando una familia en un bello hogar en el que tuvieron varios hijos: Nancy, Farid, Ingrid, Antonio y Aura Marina.
Como no existían carreteras desde Siquisique para Aguada Grande y Baragua, la correspondencia para esos sitios era enviada en burro… El arriero del correo se llamaba: Don Pompilio Sánchez, que era nativo del caserío Copipe.
Los últimos empleados del correo en Siquisique fueron la Sra. Mercedes Sánchez de Castillo, después su hija Alida de Colombo y por último la Sra. Ninfa Cordero de Salazar.
Sobre el Correo
En general el correo está muy protegido por el secreto de correspondencia o secreto epistolar (secretus epistulae), como derecho fundamental, lo cual significa que ninguna carta u otro paquete puede ser abierto por persona alguna que no sea su destinatario.
La censura a cualquier forma de comunicación solo se hace en los regímenes totalitarios
Una de las frases que más lo caracteriza, es esta: “El correo existirá mientras el hombre tenga algo que comunicar”. El Día Mundial del Correo se celebra el 9 de octubre
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Bibliografía: Apuntes de José (Che) Espinoza. Colaboración de José María Espinoza.
http://es.wikipedia.org/wiki/ http://www.analitica.com/ http://www.ivic.gob.ve/memoria. Movimiento obrero de Venezuela, Escrito por José Ignacio Urquijo/ http://www.pensarenvenezuela.org.ve/ http://www.telegrafistas.com/ http://platea.pntic.mec.es/jsanch14/dias.htm#0910

