Ciclo Personalidades: Escritos de Ramón Querales #III AÑO 1996. DOS NAVIDADES, LA URBANA Y LA DEL CAMPO

enero 31, 2011 by · Leave a Comment
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El año se recibía en Barquisimeto con gran parte de la pequeña población echada a la calle, colmando las avenidas de la Plaza Bolívar (hoy Plaza Lara) o festejando entre amigos, en los cafés de la ciudad.

A las 12, cuando en el reloj público instalado en la iglesia de San Francisco (¿cuándo lo arreglaremos?), sonaban las doce campanadas, las risas, los abrazos, las felicitaciones, los fuegos artificiales, ponían notas de familiar camaradería entre todos los barquisimetanos, no importando los rangos sociales.

“El entusiasmo se colmaba en aquellos instantes. La multitud entraba y salía del café, y la alegría volaba triunfante y soberana” (Salvador Jiménez Segura. “Crónica de Año Nuevo”, reproducida por Yeo Cruz en su (E) Vocaciones: Antología del Cuento en Lara,  Barquisimeto, 1995, p.52).

El sector oficial también participaba en esta euforia de fin de año y para ello  disponía que la Banda del Estado, ejecutara en la Plaza Bolívar, el Himno Nacional.

Las autoridades eclesiásticas, abrían las puertas de los templos especialmente iluminados y la feligresía reunida reflexionaba sobre su vida durante el año que moría y fijaba los propósitos a cumplir en el próximo. La tradición católica da cuenta de eminentes sacerdotes que desde la tribuna sagrada, daban al pueblo brillantes piezas oratorias para elevar el fervor religioso y recordar normas de conducta a los creyentes.

Y no importando cuán paupérrima sea la situación del país que, curiosamente, año tras año, desde toda la vida republicana, lo es y cada año en mayor grado, en diciembre no faltan los aguinaldos o regalos para la familia y amigos más queridos, las hayacas tradicionales y los fuegos artificiales que en las Pascuas y Año Nuevo se queman con salvaje alegría y sin límite de costos.

Esa es la Navidad urbana.

La rural es, o era según lo recuerdo, bastante diferente.

Desde luego que eran días muy especiales y de alguna manera cada quien se preparaba según las posibilidades económicas o su manera de ser.

Lo principal era el estreno porque al nuevo año había que recibirlo con alma pura, cuerpo limpio y ropa nueva.

Elementos importantes de la Navidad, o de las vísperas, eran las apuestas de aguinaldos que todos, adultos, jóvenes o niños, jugábamos: De llamar y no mirar (si mirábamos hacia el contendor que nos requería por el nombre, perdíamos); de dar y no recibir (perdía quien involuntariamente recibía lo que le ofreciera la persona con quien apostaba); palito en boca (debíamos cargar un palito dentro de la boca y mostrarlo cada vez que se nos solicitase); sí y no (la apuesta consistía en responder sí o no, según la escogencia, sin importar lo que nos preguntaran); hablar y no contestar (no se debía pronunciar palabra cuando el contrario nos hablaba); no reir o no moverse  (en presencia de nuestro contrincante); si uno se reía o se movía, perdía la apuesta y debía pagar el aguinaldo.

¿Y cuáles eran los aguinaldos?

Juguetes, (generalmente fabricados por nosotros mismos); comidas (dulces casi siempre); prendas (anillos, collares, pulseras de fantasía); muy eventualmente dinero (no más de medio, o sea, 0,25 céntimos de bolívar), las más de las veces eran simples pero dolorosos mazotes: Una determinada cantidad de palmadas en el dorso de la mano del perdedor.

En la Turiquía, Municipio perteneciente al Municipio Urdaneta, donde transcurrió gran parte de mi infancia, mataban cochinos y gallinas para la carne de las hayacas. ¡Aquellos guisos!  Mamá hacía una enorme olla de guiso de marrano para las hayacas y del mismo nos servía en el almuerzo. Mmm!, mientras las hayacas se cocinaban en la latas de manteca o kerosen, del cambural traían las hojas ya ahumadas y papá compraba en Barquisimeto grandes panes azucarados, panteones, almendras, bolas de queso amarillo, vinos e ingredientes para las hayacas.

Pilábamos el maíz en grandes cantidades.  Hacíamos apuestas de “caminitos” para ver quién resistía más. Consistían en pilar simultáneamente con un compañero, sacando la masa de pilar con rapidez y así evitar tropezar con la del compañero.

El 28 de diciembre era la gran diversión de jugar “locos”. Nos disfrazábamos de mamarrachos con ropas de los adultos, algunos se vestían de mujeres, otros se tiznaban el rostro y a todos se nos daba libertad para hacer cualquier “locura” que nos viniera en gana.

El 31 en la noche, o el 1° de enero, nos ponían la ropa nueva y el 6 de enero recibíamos los humildes regalitos que nos dejaban los Reyes Magos debajo de los chinchorros, en las alpargatitas recién estrenadas, todavía  olorosas a cuero y a hilo pabilo. Juguetes, unas galletas, caramelos y hasta dinero dejaban los pobres Reyes que venían de Oriente, un lugar del que no teníamos ni la más remota idea dónde quedaba.

Lo mejor de las Navidades campesinas era, para quienes ya estábamos en la escuela, las vacaciones de más de veinte días libres para corretear por los caminos, bañarse en las quebradas o jugar en las casas, sin obligaciones de ningún tipo, salvo las de ayudar de vez en cuando, a papá en el negocio, o hacerle mandados a mamá en casa de los vecinos.

De todos modos yo tengo la impresión que nuestras fiestas navideñas en la Turiquía o en Matatere, tenían más de las costumbres indígenas (las comidas, los sacrificios de animales, ausencia de oficios religiosos, el juego de “locos”) que católicas. Digo.

¡Felicidades para todos!

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Caserio Algodones

enero 28, 2011 by · 2 Comments
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El Caserío Algodones pertenece a la Parroquia Xaguas del municipio Urdaneta del Estado Lara y está ubicado a 15 Kilómetros de la población de Siquisique. Está alinderada de la siguiente manera:

Por el Este: Caserío La Esperanza

Por el Oeste: Caserío Saladillo

Por el Norte: Cerró Las Petacas

Por el Sur: Río Baragua

Tierra brava, sol ardiente, chivos, cardones y tunas, caracterizan el ambiente árido de esta zona.

Sobre el nombre “Algodones”: En la tradición oral hemos recogido un testimonio, el cual narra una anécdota de cómo nació este nombre. Al contrario de lo que uno pueda pensar, no proviene de algún algodonal o de la planta de dicho nombre. Dicen que al pasar unos arrieros por la quebrada del León, rumbo a Churuguara-Coro por el paso real, le preguntó uno al otro, ¿Será verdad que en ese caserío hay `algodones´? Porque en esa época el que tenia morocotas, o bienes, se le llamaba `Don´ y así fue, como con algo de humor o ironía fue bautizado el `Sitio´.

Algodones, tierra generosa en la cercanía de la margen izquierda del Rio Baragua, era reconocida en época pasada como punto de referencia importante en la actividad comercial y artesanal.

Caserío notable a finales del Siglo XVIII por la producción del `Cucuy´ y la Cría de Caprinos, por su economía de mulas y burros, la elaboración de chinchorros, chivos, cabuyas y lozas, razones por las cuales era un lugar de paso obligatorio, especialmente en tiempo de verano, porque el camino por aquí era más corto para los arrieros que comerciaban usando `La ruta de la Sal´, que salía desde Coro, la `Sierra´, Churuguara, Casa e` Teja en el `Saladillo; y luego pasaban por allí, para seguir a Barquisimeto y otros sitios; los cuales generalmente y de manera consecuente pernoctaban en estos sitios al arrear por este camino real.

Algodones era conocido como “Sitio” en el año 1810.  Cuando se dio inicio a los primeros enfrentamientos entre los patriotas asentados en Carora y Siquisique contra los realistas de Coro, allí ocurrieron varios enfrentamientos1, las cuales son mencionadas en varios textos, especialmente por el regente Izquierdo.

Es a partir del año 1850 que se recogen los primeros testimonios, especialmente sobre tres familias que allí vivían y sobre su descendencia, que fueron rescatados por medio de la tradición oral, que son los siguientes:

Tanilao Torres: Casado con Tomasa Nelo de los cuales nacieron 3 hijos.

Rafael María Rivero, el cual llegó con la guerra del Mocho Hernández, descendiente de Coro. El se caso con Paula Torres y de esta unión nacieron 7 hijos.

Manuel Mayurel: Casado con Juana Rivero, los cuales tuvieron 5 hijos naturales, y entre sus descendientes Adelfina, la cual tuvo una hija llamada Francisca Mayurel, conocida entonces como la (Chica).

A partir del año 1896, se tienen más testimonios de cuando empezaron a casarse algunos descendientes de los descendientes de las primeras familias, los que a continuación se mencionan:

Máximo Rivero, se caso con Martina Escobar y tuvieron 7 hijos.

Elías Rivero, se caso con Sulpicio Torres y tuvieron 5 hijos.

Polonia Mayurel, se caso con Vidal Adams.

Pablo Timaure, se caso con Petronila Rivero.

Rómulo Sánchez, se caso con Rosa Adams.

Lionzo se caso con Eugenia, ellos trabajan con los animales, los cuales eran caprinos. Vivían de la cría y su producción, secaban e hilaban el dispopo para hacer chinchorros, horneaban Cucuy para comer y vender.

Benjamín Álvarez, se caso con Toribia Almao.

Otras informaciones recogidas entre los ancianos del caserío, dan cuenta de la generación del año 1936.

Crescencio Pire, se caso María Guadalupe Rivero de los cuales nacieron 5 hijos.

Jacobo Pire, se caso con Concepción Rivero de esta unión nacieron 10 hijos.

Eugenio Rivero, se caso con Estilita Rivero, de los cuales nacieron 9 hijos, los cuales vivían del ganado caprino, porcino y avícola.

En el año 1940, se unieron otros descendientes, los cuales fueron:

Antonio García, casado con Elena Rojas, ellos vivían del ganado que traían de Urucure.

Miguel Chávez, casado con Colina Adams, ellos vivían de un restaurant.

Antonio Rivero, casado con Omaira Adams, vivían del ganado caprino y ella era la costurera del caserío.

En el año 1965, se casaron los descendientes de la generación de 1936, los cuales se mantienen hasta el momento con sus hijos, nietos, etc. y son los actuales habitantes del caserío. Ellos viven de la cría del ganado caprino, avícola, porcino y la agricultura, además de la producción de Cocuy, sábila y dispopo.

La importancia que por muchos años tuvieron sitios como Algodones, al igual que toda la zona desde Baragua hasta Siquisique, se derivó del hecho que los favorecía, al estar asentados a la orilla del camino real que era la vía principal que comunicaba a Coro con el resto del país.

Los españoles desde la colonia y después en la época de la independencia, llegaban a Venezuela por mar desembarcando en Coro y estos caminos eran de obligatoria circulación para los viajeros para desplazarse al resto del país, lo que influyó en el tiempo para que la carretera nacional fuera hecha a pico y pala por los mismos antiguos caminos reales, lo que obligó a los viajeros durante muchos años a pernoctar en estos sitios. Buscando entre las publicaciones ya realizadas en esta página web, encontré y cito al Sr. Mervin Rodríguez, que dice: “Nuestro territorio fue paso obligado desde Coro hasta el Tocuyo y el resto del país en épocas de la Colonia. Transitado por hombres y mujeres venidos del viejo mundo. En ese devenir, uno que otro viajero decidió quedarse por estas tierras o dejar sus genes en el vientre de una de nuestras indias Ayamán o Jirajára”

Por añadidura, las ideas y adelantos de allende los mares, primero influían en estos lugares, lo que hizo por mucho tiempo que sus habitantes pertenecieran a una elite floreciente que tenía una marcada influencia en el país, especialmente en la política, de la que fueron pioneros desde el movimiento independentista1 hasta la guerra federal2, llegando al ocaso en la época del general Cipriano Castro, quien los diezmó con sus jugadas políticas3 guardándose el final de esa etapa para el mandato del Dictador Juan Vicente Gomes4 quien le puso punto final al aislar este territorio cambiando las vías de comunicación bien lejos de nuestros caminos y al no explotar el yacimiento de petróleo existente en la zona de Urucure5.

Aunque no fue muy reseñado por los historiadores, en este territorio se dio inicio y se decidieron acciones que cambiaron el curso de la historia de nuestro país6, lo cual hizo que los Andinos –llamados gochos–, cuando llegaron al poder, conociendo de su arrojo y persistencia para acometer cualquier lucha, se cuidaran muy bien de neutralizar a quienes fueron los principales responsables  por haber ayudado al general Cipriano Castro a llegar al poder, al cual se lo entregaron servido en bandeja de plata. 7

En el año 1910, se empieza a construir La carretera Barquisimeto Siquisique bajo la iniciativa del Sr. Cornelio Sánchez hijo en Bobare y del Sr. Santiago López en Algodones, esta carretera particular era con la finalidad de transportar madera en carros tirados por bestias desde los puntos Usera y Algodones, lo que habla de la decisión de progresar que tenían sus habitantes.

La importancia de un pueblo, generalmente se mide por su desarrollo económico e intelectual y “Algodones” en el año 1936 contaba con un periódico llamado “El Aldeano”, cuyo director era el Sr. R. Piña Mujica, padre del conocido y hoy vecino de la población de Barquisimeto, Sr. Roger Mayurel. Este hecho es un indicio de que esta comunidad gozó en esa época de un adelanto que muchos pueblos no tenían.

El decaimiento de la economía y el éxodo que después afectaron grandemente a “Algodones” y a gran parte del municipio Urdaneta, tuvo mucho que ver con el cambio de las vías de comunicación al ser construidas por otros sitios, lo que nos dejó aislados del contexto nacional. Esto no solo sucedió en nuestro municipio, sino que igualmente pasó, aunque con menor afectación, a otras poblaciones que en su tiempo fueron florecientes y luego decayeron por los mismos motivos.

Como consecuencia, en época de fiestas patronales o en las festividades de diciembre, Semana Santa etc. estos caseríos del municipio Urdaneta tienen una particularidad muy especial, ya que a veces se transforman radicalmente debido al regreso de `los hijos del éxodo´ o sus descendientes, quienes emigraron hace muchos años obligados por las condiciones paupérrimas de vida debido a la falta de fuentes de producción y de trabajo.
Estos se encuentran regados a todo lo largo y ancho de la geografía nacional y curiosamente, cuando se dan estos reencuentros, a veces logran duplicar y hasta triplicar la población fija de estos caseríos, en esas memorables convergencias, convirtiéndose así, en todo un acontecimiento el regreso de los que nunca han olvidado a su terruño natal.

Actualmente, el caserío Algodones es una comunidad pequeña y muy acogedora, en ella viven 18 familias las cuales cuentan con sus servicio eléctrico, acueducto y vialidad, aunque en regulares condiciones.

En esas familias hay un total de 62 personas en las que hay 2 ancianos entre los 25 adultos, 15 jóvenes y 22 niños. Entre los adultos, 10  tienen título de bachiller y técnicos, los niños estudian todavía nivel básico y los 2 ancianos son analfabetos.

Esta Aldea cuenta con una escuela, la cual fue construida en el año 1986, una capilla, en el año 1999 y una tarima de teatro donde se realizan las actividades y/o festividades conmemorativas que fue construida en el año 2001.

El problema más importante que existe es el de vivienda, ya que hay varias familias numerosas que viven en hacinamiento y a consecuencia de esto se hizo un proyecto de vivienda en el año 2007, el cual, hasta los momentos,  no ha tenido respuesta por parte de los políticos de turno.

La comunidad cuenta con un Consejo Comunal, el cual se formo el 16 de Mayo del año 2006, y fue reestructurado el 20 de Mayo del año 2008, con el nombre de Banco Comunal Zicara de Algodones.

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Bibliografía: Leonardo Castañeda. Colaboración especial de: Amarilis López. Arelis Santos. Diana Perózo. Yesica Morales por facilitar las estadísticas y el trabajo de campo. www.municipiourdaneta.com/ personalidades.php

EL CERRO EL INDIO

enero 28, 2011 by · Leave a Comment
Filed under: Historia, Turismo 

En el sitio llamado Cogollal, después del caserío la Esperanza y cercano al poblado de Algodones, se encuentra este Monumento Natural conocido desde nuestros ancestros como “Cerro El Indio”

Esta curiosidad natural se consigue viajando por la vía que va de Siquisique a Baragüa y se puede apreciar a simple vista mirando hacia el lado derecho, yendo desde Siquisique a Baragua.
El Cerro de Cogollal, como se llama el sitio donde está situado, se encuentra entre los caseríos La Esperanza y Los Algodones. En este último, los habitantes en sus fiestas patronales le rinden culto a las ánimas del purgatorio.

En el cerro de Cogollal hay que detenerse para divisar esta curiosidad de la naturaleza, que se puede ver a simple vista. Este se puede observar desde el mismo vehículo al pasar pero hay que estar muy atento. Lo mejor es detenerse, porque tiene que verse desde un Angulo muy preciso para observarlo bien.

Este cerro que a lo lejos se perfila igual que un indio, tiene en la parte superior un árbol llamado Yabo (Circidium viride) que en tiempo de lluvia reverdece, y la gente dice “El Indio tiene la pluma “pará”, pues da la impresión de que el indio está usando una pluma, lo que no se aprecia en tiempo de verano, cuando está seco el árbol.

Hacemos un llamado a los organismos oficiales que les competen estos monumentos para que, intervengan, porque se está deteriorando esta magnífica escultura natural, principalmente por la acción de los chivos que por el ramonean. Seria de mucha ayuda y muy importante, que la Cámara Municipal o la Alcaldía del Municipio Urdaneta lo protegieran, ya sea por medio de un decreto o de una ordenanza, para sacarle provecho con el turismo y preservarlo para las nuevas generaciones.

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INVITACIÓN A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO “A ORILLAS DEL PRINCIPIO” Relatos del poblamiento ayamán, pueblo indígena larense, de Ramón Querales

enero 26, 2011 by · Leave a Comment
Filed under: General 

“La Cultura y la Historia no tienen color”

EL INSTITUTO MUNICIPAL DE CULTURA  Y ARTE  (IMCA) Y LA UNIDAD DEL CRONISTA DE IRIBARREN INVITAN  A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “A ORILLAS DEL PRINCIPIO” RELATOS DEL POBLAMIENTO  AYAMÁN, PUEBLO INDÍGENA LARENSE

Entre la ficción, la ancestralidad y la memoria oral indígena, Ramón Querales,  egregio Cronista del Municipio Iribarren, presenta el libro de su autoría  “A Orillas del Principio”, narraciones del origen del poblamiento ayamán, pueblo indígena aposentado en nuestros territorios larenses y falconianos  desde al menos 10 mil años antes del presente (adp).

El Instituto Municipal de Cultura y Arte y la Unidad  del Cronista  del Municipio Iribarren invitan especialmente a la presentación de este libro que profundiza en la vertiente indígena de  nuestra identidad cultural. Asiste!!

Viernes 28 de enero 11 am. Sala Integral del IMCA.

Sitio de presentación: CARRERA 15 ENTRE CALLES 26 Y 27. ANTIGUO CUARTEL JACINTO LARA

PROGRAMA DEL ACTO

1)      HIMNO NACIONAL

2)      INIC IO DEL ACTO.  MODERADOR:  PRESENTACIÓN (E. Jimeno)

3)      PALABRAS DEL REPRESENTANTE DEL IMCA  (Prof. Altemio Sequera)

4)      PALABRAS  DEL REP. MIN CULTURA

5)      PALABRAS DEL PADRINO DEL LIBRO Y  BAUTIZO (Lic. Jorge. Gómez)

6)      PALABRAS DEL AUTOR  (10 MIN) ( Ramón Querales)

7)      REPRESENTANTE AYAMAN (5 MIN): (Reinaldo Chirinos)

8)      LECTURA DE UN RELATO AYAMÁN ( Carla Querales)

9)      MUSICOS: SONES  DEL BAILE DE TURAS

10)    DONACIÓN DEL LIBRO POR EL IMCA

11)     ENTREGA Y FIRMA DE LIBROS POR EL AUTOR.

12)     FIN DEL ACTO. CAFÉ/ GALLETAS. Estimado 1hora 20 minutos

PRODUCTOR: ERICK ANTONIO JIMENO.

Promotor IMCA  /   PNI. MINCI Nº: 6.017

SUMAK KAWSAY (QUICHUA)
SUMA QAMAÑA (AYMARA)
El Buen Vivir

Vía Profesor Pedro Figueroa Guerrero
Coordinador Plataforma Patrimonio
Telf. 0414 / 351.74.67

Ciclo Personalidades: Escritos de Ramón Querales #II

enero 25, 2011 by · Leave a Comment
Filed under: Historia 

BOLÍVAR POETA

Tengo anotado que Luis Febres Cordero escribió un artículo sobre Bolívar poeta, el cual publicó (no consta la fuente) el 9 de agosto de 1913.

Dice Febres Cordero que Bolívar es autor de un soneto, escrito después de su triunfo sobre el general Lineo, pero que del mismo sólo se conserva, o recordaba, el primer cuarteto:

Compañeros que ligan santa audacia,

que en busca del suplicio o la victoria

aún más terrible sois en la desgracia:

El peligro mayor es vuestra gloria.

El otro intento poético de Bolívar se dio después de la batalla de los Horcones y lo escribió el 25 de julio de 1813, en la carta que envía a Antonio Ignacio Rodríguez Picón, padre de Gabriel Picón, el niño –mártir de los Horcones. En la cuarteta Bolívar trata de consolar al padre de quien, en un primer momento, se había dicho que murió.

Y tú, padre, que exhalas suspiros

al perder el objeto más tierno

interrumpe tu llanto y recuerda

que el amor a la Patria es primero.

Un periódico caraqueño, “El Progreso”, publicó en una de sus ediciones de 1895, una carta en la cual se dan detalles de una tercera incursión de Bolívar en los campos de la versificación:

El padre M. J. Martel tuvo necesidad de vender unas mulas para bautizar a su hijo y para hacerlo solicitó el permiso correspondiente al Libertador. Como lo hizo en verso. Bolívar le contestó en igual forma:

¡Tantas razones son nulas

para quien no tiene madre

ni jamás ha sido padre!

Pero venda usted las mulas.

MERCADO DE LAS CANASTILLAS

Según ordenanza del 3 de diciembre de 1832, la Diputación Provincial estableció que los Concejos Municipales de Barquisimeto, Carora y San Felipe crearan, donde lo creyeran conveniente, mercados públicos para que la población pudiera obtener, a bajos precios, productos para su alimentación.

El de Barquisimeto no parece haber cumplido inmediatamente esta importante disposición legislativa; sin embargo, en 1844 se expidió un reglamento para un “mercado público en esta capital; en la plaza y galería de los portales construidos al intento. (“Gaceta de Barquisimeto”, 1-5-1849, que deroga otra sancionada en 1841).

Aparte de este mercado existieron, debidamente autorizadas por el Concejo, las ventas de carne: Una en el barrio de Altagracia y otra en San Juan.

En la “Gaceta de Barquisimeto”, 1848, se describe la ciudad como una población extendida desde Altagracia y sitio de las Canastillas, hasta el barrio de San Juan y numerosos caseríos rodeándola por el norte y por el sur.

Nos llamó mucho la atención este nombre de las Canastillas por no saber su origen hasta que leímos en un libro de Tomás Polanco Martínez, titulado “Esbozo sobre la Historia Económica Venezolana” (Madrid 1960. p. 70), la siguiente información:

“De la misma época (año de 1755) data la inauguración en la antigua Plaza de la Catedral de Caracas de las que después fueron las famosas “canastillas” o portales para los pequeños establecimientos comerciales; y estos portales construidos en una fecha indeterminada entre 1832 y 1841, estuvieron situados en la esquina noroeste de la carrera 18 y calle 25; y allí existieron hasta que se construyó el gran Mercado Público de Barquisimeto, sobre los terrenos ocupados ahora (1995) por el Edificio Nacional.

Barquisimeto, destruido en 1812, estableció su centro principal en las esquinas de la calle 21 y la carrera 18. La construcción del Mercado de los portales o sitio de Las Canastillas, indica la dirección que tomó el desarrollo urbanístico de la nueva ciudad a lo largo de la calle Ayacucho (carrera 18), hacia el oeste; con extensión paralela hacia el norte, donde surgieron a mediados del siglo XIX las calles llamadas del Libertador (carrera 19) y Comercio (avenida 20).

¿DÓNDE ESTABA EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO?

El 12 de septiembre de 1853, Agustín Agüero propuso a la Junta de Rentas del Colegio Nacional de Barquisimeto, reconocer a censo “la cantidad a que ascendiese el solar donde estaba situado el Convento Franciscano, en la parte que corresponde al indicado Colegio”. Solicita se hagan todos los trámites judiciales, de registro, avalüo y “demás formalidades que sean necesarios para la seguridad del capital que produzca el área donde está edificado dicho Colegio”.

Para la historia del Convento Franciscano, sede del Colegio Nacional en 1838, es muy importante este documento, pues en él se establece la ubicación de dicho Convento en los siguientes linderos: “por el oriente (este) con zanjón sobre el cual está construido el Puente Bolívar, y que desemboca en la plaza del río Turbio; por el poniente (oeste) con parte de la plaza de la Iglesia de San Francisco y los escombros donde estaba situado el antiguo convento de los Padres Reverendos; por el norte con un zanjón que desemboca en el primero, y solar de la casa de Manuel Arévalo; y por el sur con tierras de la señora Nicolasa Fuentes”.

Esta es una información muy importante pues aclara definitivamente que el solar objeto de esta negociación debió ser el ocupado actualmente por el Centro de Historia Larense que al poniente, o sea, al oeste, tenía parte de la plaza y los escombros donde estaba situado el antiguo convento de los Padres Reverendos, es decir, el edificio del convento de San Francisco estuvo siempre en el terreno que ahora ocupa la iglesia de este nombre.

Continuará

Ciclo Personalidades: Escritos de Ramón Querales

enero 22, 2011 by · 1 Comment
Filed under: Historia 

En esta ocasión les daremos a conocer las crónicas de Ramón Querales. Un personaje de raíces urdanetenses que no podía pasar desapercibido en esta página web, la cual como ustedes saben, se dedica a resaltar los valores positivos de nuestro municipio, de nuestro Estado y del país en general, lo que hacemos  en la medida de nuestras posibilidades.

Ramón Querales, es actualmente el cronista de la ciudad de Barquisimeto, cargo que conlleva una gran responsabilidad, con el cual ha trascendido las fronteras, convirtiéndose  en una referencia a nivel nacional e internacional por la sapiencia que le imprime a cada una de sus sesudas investigaciones. Querales realiza uno de los trabajos más complejos  e importantes de nuestra sociedad y en la medida que este sea estudiado, estaremos mejor preparados para enfrentar los retos del presente y el futuro, por aquello de que el pasado siempre nos deja grandes enseñanzas para no volver a cometer los mismos errores de nuestros antepasados y rescatar la sabiduría atesorada por siglos para ser aprovechada en el futuro.
Nuestro admirado personaje se ha esmerado en investigar la memoria de nuestros ancestros, las vivencias de nuestra ciudad, costumbres, etc. atesorando un cumulo de vivencias y anécdotas inimaginables de gran valor  histórico, recuperándolas para el deleite y conocimiento de la actual y futuras generaciones.
Antes de publicar su biografía en la sección personalidades de esta página web, comenzaremos por publicar una serie de artículos suyos publicados desde sus comienzos, lo cual haremos en una o dos entregas semanales en este blog, hasta dar a conocer todo ese caudal de conocimientos atesorados  durante mas de tres décadas de estudio e investigación realizadas por este dedicado y polifacético personaje.

COMPILACIÓN DE LOS CAMINITOS QUE UN DÍA (Publicación #1)

AÑO 1995

AL COGER CAMINO Por Ramón Querales

Escribir sistemáticamente en un periódico o revista, no importa cuánta práctica se tenga ni cuánto oficio se haya ejercido, siempre conturba. Es una gran responsabilidad y un serio compromiso: Para uno y para con el periódico y los lectores. La cosa es en verdad solemne aunque no tanto como para salir de negro, corbata de lacito, pumpá, bastón, bigote engominado, cabellera peinada con raya al medio, rostro sombrío. Nada de eso. Una ñinguita de buen humor no irá mal, de vez en cuando y entre líneas.

Esta columna va a dedicarse a difundir, en pocas palabras, aspectos de la vida municipal: Historia, costumbres, tradiciones, sucesos de ayer y de hoy o porque se relacionen con la palabra como causa y efecto; personajes, patrimonios, aciertos o desaciertos gubernamentales, libros, arte, paisajes….

En algunos aspectos la aldea crece, en otros empieza a sacudirse. En los más, aparenta que se desarrolla, pero no nos engaña y sabemos percibir tras la luminaria, el ámbito de sombras  pues el pasado no acepta desaparecer sin lid, aunque en la lucha se lesione la integridad de la urbe. Y tampoco es que el pasado debe perseguirse como delincuente peligroso hasta encerrarlo en prisión de máxima seguridad, pues lo que necesitamos es conocerlo, identificarlo y aprovecharlo en la lección que contengan y en el ejemplo meritorio que ofrezca.

Aquí no haremos historia (¿Quién la hace en Venezuela?), sino crónica sencilla y elemental, pero educativa y sabrosa. Muy digerible. Quizás pisemos algunos callos, pero no será por mala intención. Quizás desbarataremos algunos mitos, pero será a propósito. Y valen los quizás aunque no para decir que escribiremos sin odios y como nos lo enseñó Don Quijote cuando anduvimos con él en maravillosas aventuras, procuraremos: “…descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, como por entre los sollozos e importunidades del pobre”.
Es decir, lo seguiremos haciendo, como siempre.

ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE BARQUISIMETO EN LA ÉPOCA COLONIAL.

Barquisimeto, como todas las ciudades importantes de la Venezuela colonial, tenía un Cabildo y regimiento compuestos de doce regidores. Cada año este Cabildo nombraba dos alcaldes ordinarios, uno de primera elección y otro de segunda elección. Además existían tres cargos más: El Alguacil mayor, encargado de las rondas de la ciudad y de ejecutar las prisiones; el alférez real que era el portador del pendón real en los actos solemnes y ceremonias que lo ameritaban.

Estos dos funcionarios, como los regidores y alcaldes, tenían voz y voto en el Cabildo.  Finalmente, el Cabildo poseía un escribano.

Todos estos cargos se compraban y vendían y eran renunciables.

El distrito capitular que era Barquisimeto era parte de la Provincia de Caracas y se dividía en parroquias y en éstas existían los alcaldes pedáneos con funciones muy limitadas.

Cada año, el ayuntamiento dictaba el Bando Pretorial que era una especie de ordenanza de policía que presentaba el procurador, casi siempre con las mismas disposiciones.

En las funciones legislativas de la República esta ordenanza de policía continuó y existen todas las que dictó la diputación provincial de Barquisimeto desde 1832 hasta 1854.

BARQUISIMETO DEPENDIÓ DE BOGOTÁ

Efectivamente, el 29 de abril de 1717, Felipe V creó el Virreinato de Santa Fe, el cual comprendía las provincias de Santa Fe, Cartagena, Santa María, Maracaibo, Caracas, Guayana, Antoquia y San Francisco de Quito.

La Provincia de Caracas estaba formada a su vez por nueve (9) distritos capitulares que eran: Valencia, Coro, San Sebastián, Carora, Guanare, Nirgua, San Carlos, Trujillo y Barquisimeto.

Es decir, Barquisimeto era uno de los nueve distritos capitulares de la Provincia de Caracas que era una de las ocho (8) provincias pertenecientes al Virreinato de Santa Fe, cuya capital fue Bogotá.

Dice el Dr. Tulio Febres Cordero (Archivo de Historia y Variedades, Caracas, 1931, tomo II, p. 273) que esta Organización tuvo un receso en 1723 y 1739 continuando a partir de este último año hasta el 2 de febrero de 1742, cuando el gobierno y capitanía general de Caracas, fue separada del Virreinato, por lo que debemos considerar que Barquisimeto fue parte del mismo, sólo por nueve años, lo que seguramente influyó para que el hecho poco se recuerde en los anales de la ciudad.

PRIMERA BIBLIOTECA PÚBLICA

En Barquisimeto habían existido algunas bibliotecas particulares y hasta de algunas instituciones, pero fue el general Manuel S. Araujo, Presidente del Estado, quien por Decreto del 13 de abril de 1910, creó una Biblioteca Pública, después bautizada con el nombre de “Bolívar”, estableciéndola en un local adecuado para su funcionamiento.  Dicho local pertenecía al Dr. C. Giménez Garmendia y su alquiler era de treinta y dos bolívares mensuales.

Se fijó el 5 de julio de 1911. Para la inauguración de esta biblioteca y su organización se puso a cargo de una junta compuesta por el Dr. Eladio A. Del Castillo, quien la presidía, Lorenzo Álvarez, Director de Eco Industrial, Dr. Ulpiano Torrealba Álvarez, abogado y escritor, Domingo A. Yépez, Dr. L. Castillo Amengual, Francisco Gómez Ocanto y L. Perdomo Hurtado.

Además de organizar la biblioteca y ponerla en funcionamiento en la fecha acordada, esta junta tenía entre sus funciones administrar la partida destinada  para la misma, montante a la suma de cuatrocientos bolívares (Bs. 400,oo).

La Biblioteca Pública “Bolívar” finalmente fue ubicada en los locales del Colegio Federal, donde se consideró muy adecuado su funcionamiento. En la década de los cincuenta, quienes estudiamos en el liceo “Lisandro Alvarado”, antiguo Colegio Federal, conocimos muchos de los excelentes fondos bibliográficos que se conservaban en esta Institución, seguramente remanentes de aquella fundada cuarenta años antes. ¿Existe todavía tan estupendo material?

Continuará

Compilación y Transcripción: Betty Carucí, Yolanda Vargas.

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