Falleció el pulpo Paul en acuario de Alemania

octubre 26, 2010 by · 2 Comments
Filed under: Noticias y Sucesos 

Muere el Molusco… nace la leyenda. Murió Paul, el pulpo profeta que conquistó el mundo. En España lo exigen para inmortalizarlo en un museo.

“Creemos que murió plácidamente durante la noche, por causas naturales”, explicó la dirección del acuario del oeste de Alemania en un comunicado

Berlín.- El pulpo Paul, que se convirtió en una estrella en todo el planeta al predecir los resultados del Mundial de fútbol de Sudáfrica, incluyendo la final ente Holanda y España (0-1), falleció en el acuario de Oberhausen, anunciaron hoy sus responsables.

“Creemos que murió plácidamente durante la noche, por causas naturales”, explicó la dirección del acuario del oeste de Alemania en un comunicado.

El pulpo profeta, que adivinaba los resultados escogiendo entre dos urnas de plástico con las banderas de los equipos y en las que había comida, adivinó todos los resultados de la selección alemana en el Mundial así como el de la final, en la que España se proclamó campeona del mundo, destacó AFP.

Nacido en 2008 en la localidad inglesa de Weymouth antes de ser trasladado a Alemania, Paul se convirtió en una estrella en todo el planeta y recibió, entre otros regalos, una estátua de bronce con su efigie por parte de una delegación española y el título de “ciudadano de honor” de Carballiño (noreste de España).

La dirección y el personal del acuario de Oberhausen mostraron su pena por la muerte del octópodo y aseguraron que tuvo “una buena vida”.

El acuario consiguió beneficios sustanciosos gracias a la fama mundial de Paul y vende objetos relacionados con él, como ropa o aplicaciones para teléfonos móviles.

Cabe recordar que Ángel Guerra, experto del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, ya había adelantado durante el Mundial de Sudáfrica que el pulpo no podría predecir los resultados de la próxima Eurocopa, a celebrarse en Polonia y Ucrania en 2012, ya que los cefalópodos suelen vivir dos años y Paul había nacido en enero de 2008 en el océano Atlántico, en las costas de Dorset (Reino Unido) y vivió sus primeros meses en un acuario británico.

Bibliografia: eluniversal.com /elobservador.rctv.net

Nota: El pulpo Paul se convirtió en una celebridad a partir del Mundial de Futbol pasado, cuando profetizó con acierto todos los ganadores de dicho torneo, especialmente la final donde España ganó el campeonato. Fue tan grande la pulpomanía desatada que apareció en mánchetas y/o alegorías chistosas en todo el mundo. Una muestra de la chispa popular en la fotografía superior.

Continuación “El municipio Urdaneta, sus grandezas y carencias a través de la historia hasta nuestros tiempos” (P.II)

octubre 25, 2010 by · Leave a Comment
Filed under: Historia 

No sería, sino hasta febrero de 1859, cuando nuevamente en estas tierras insurge el grito de la desobediencia ante una tiranía que carcomía todas las instancias del país. La guarnición de Coro se subleva el 20F encabezada por el coronel Tirso Salaverria, quien lanza su proclama el día 21 desde la población de Agua Larga. Nuevamente se abre otro capítulo que se inscribió en las páginas indelebles de la historia, si cabe la expresión, a sangre y fuego. En memoria a la importancia de este episodio que dio inicio a la Guerra Federal para la historia de Venezuela, en el escudo de Venezuela se lee el 20 de febrero junto al 19 de abril.

Fueron los hijos de este territorio quienes acudieron desde el principio al llamado de sus vecinos como un solo hombre, fueron ellos quienes le darían su mejor impulso al unírsele a Juan Crisóstomo Falcón, basados en aquel lema que decía: “la cuestión no es que las leyes que hagáis sean malas o buenas… sino que este derecho pertenece a la mayoría.”.

Ese grito a favor de la Federación, que partió  de las vecinas tierras Corianas, fue seguido por nuestros hombres, portadores de la sangre guerrera de Reyes Vargas y el valor de nuestros ancestros, acompañando una saga que triunfaría varios años después a costa del sacrificio y el derrame de su sangre, en un enfrentamiento fratricida que se extendió por todo el país, el cual vendría a sellar las diferencias internas dejadas por la gesta independentista, marcando así el protagonismo de los Ayamanes urdanetenses al lado de sus vecinos, los valientes Coreanos, descendientes de la estirpe Jirajara.

Del nombre y la participación de estos hombres en la Guerra Federal fue poco lo que se pudo salvar, logrando recuperarse solo alguno que otro documento de la quema y el arrase como consecuencia de la lucha en nuestro municipio. Entre los Hombres que participaron en esta contienda como principales actores y de los que hemos encontrado alguna información, muchos de ellos con el grado de general, podemos nombrar los siguientes:
En la Parroquia Xaguas: Miguel Gerónimo Meléndez, Froilán Álvarez, Antonio José Álvarez, Sulpicio, Abelardo y Miguel Gutiérrez, Manuel y Ceferino Castillo, Augusto Prieto, Reyes García, Miguel y Sulpicio Gutiérrez Padrón hijos del Gral. Abelardo, llamados los gutierritos, etc.

Generales de la Parroquia San Miguel: Fernando Adames, Víctor Aldana, Candelario Riera, Antonio Ignacio Meléndez, José de Jesús Sira, Florencio Sánchez, y el Coronel Justo Rojas.

Generales de la Parroquia Siquisique: José Trinidad Álvarez; Benicio Giménez; Tomas, Narciso, Marcelo y Cornelio Parraga Álvarez; Jacinto Camacho; El “Catire” Rafael Márquez; Romualdo Espinoza; Anacleto Pire; Domingo Arrieta; Roseliano Rivero; Miguel Jeronimo Querales; Andrés, Amenodóro, Gerónimo, Asunción, Manuel Antonio y Miguel María Queráles.

De la manzana de Uriche: Víctor Rodríguez; En Urucure: Rodulfo Sánchez y Felipe Gómez; De Sahoa: Escolástico Vargas, Mefio Antonio Medina; De la Cocora: Leocadio Perózo; En Corobore: Florencio Sánchez; En Guamuy: Ceferino Palmero y Domingo Arrieta; En Agua Buena: Santiago Piña, José y Pedro Mora etc.

Así de muchos caseríos de nuestro municipio se fueron incorporando con fidelidad a la cruenta lucha que sostuvieron por muchos años, sobresaliendo todos con su valor probado y conocimientos militares, como registra la historia, aunque haciéndoles poca justicia a sus meritos.

Otros que participaron en la guerra fueron: Generales: Fernando Catarí, Ricardo Gonzales, Jacinto Cordero, Felipe Gómez, el General churuguareño Manuel José Chirinos, Ignacio Antonio Ortiz.
Coroneles: Antolino Lugo, Ignacio Méndez, Desiderio Meléndez, Mónico Gómez, Rafael Jiménez, Nicanor Pérez Armas, Juan Segundo Riera, Francisco Pérez, Nemesio Sánchez, Manuel Torres, Asunción Queráles, Nicolás y David Torrellas, sobrinos del cura y coronel Andrés Torrellas;
Comandantes: Jacinto Cordero, José Álvarez, Juan Bautista Salazar, David Guerra, Alejandro Flores y Domingo Perózo.
Capitanes: Martin Vargas, descendiente de Reyes Vargas; Norberto Pacheco; Cruz Pacheco; Marcelo Cordero; Miguel Camacho; Presbítero Carmelo Pacheco; medico Medardo Yánez y el cafetalero y civilizador Ramón Arráez, etc. etc.

Muchos de estos personajes alcanzaron altos cargos en la administración pública, destacándose por ser más que militares, ciudadanos que anteponían su amor a la patria ante los intereses mezquinos de la corrupción y del revanchismo, lo que los hizo seguidos y admirados en gran parte del país.

Continuará

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Concierto de Beethowen en ritmo de salsa.

octubre 23, 2010 by · 2 Comments
Filed under: Musica y videos 

Vía http://fanultra.posterous.com/

El municipio Urdaneta, sus grandezas y carencias a través de la historia hasta nuestros tiempos. (P.I)

octubre 22, 2010 by · Leave a Comment
Filed under: Historia 

Como lo demuestra la historia, nuestro municipio ha sido uno de los más abandonados por los centros de poder, salvo algunas ocasiones especiales en el tiempo, cuando a fuerza de sacrificio y valor, a los hijos de esta tierra les tocó ser protagonista y ganarse el reconocimiento y el respeto para su patria chica.

Trataremos de hacer una síntesis en varios capítulos, de cómo se fue desarrollando nuestro gentilicio a través de sus vivencias y su desarrollo en la historia hasta llegar a nuestros días, a ver si logramos alcanzar una mejor perspectiva del porque estamos como estamos y como hemos llegado a tener y merecernos las autoridades que por desgracia nos gobiernan.

Haremos una introducción para revisar someramente ese vaivén por el cual hemos transitado a través de las diferentes etapas de esa, nuestra historia.

Antes que todo debemos decir que Siquisique tiene la fortaleza y la desgracia de ser un pueblo ribereño, al estar circundado por los ríos Tocuyo y Baragua, de los cuales no hemos sacado el mejor provecho, por no haber sido represados, al contrario, por estas circunstancias, cada vez que las temporadas de lluvia se salen de su normalidad sufrimos las desastrosas consecuencias, en las cuales nos movemos al compas de los años con la carga negativa que el hecho representa.

Antes de la Guerra de independencia, en la época colonial, Siquisique fue junto a Baragua una encrucijada de caminos de arrieros que nos comunicaban con Coro y el resto del país como paso obligado, especialmente con el Tocuyo, Carora, Barquisimeto y otras ciudades y pueblos circunvecinos, a través del cual se realizaba todo el comercio en lomos de los arreos de burros y bestias. Tal vez por eso nuestro pueblo fue desde esa época asiento de un gran desarrollo económico e intelectual, especialmente porque fue transitado por hombres y mujeres venidas del viejo mundo… de allende los mares. En ese devenir, muchos de estos viajeros decidieron quedarse por estas tierras o dejar sus genes en el vientre de una de nuestras indias Ayamán. De esa gama multirracial se desprende la estirpe de esta población.

Cuando empezó la Guerra de Independencia, esta misma situación estratégica que representaba Siquisique la situó en el ojo del huracán, y por ende fuimos unos de los principales protagonistas y a veces pasamos a ocupar un sitial de honor o de indignidad, según el caso. En una ocasión siendo nombrados como `Leal Villa´ en 1811 por ordenes directas del Rey de España Fernando V y otras tildados de mala manera debido a los avatares de la guerra, pero lo que nunca estuvo en discusión fue el valor probado y la fidelidad de la palabra empeñada en cualquier causa que se acometiera, con razón o sin ella, por sus habitantes.

A esta contienda asistieron los habitantes de esta tierra guiados de la mano por el hijo de un isleño, Canario, con una India, llamado Juan de los Reyes Vargas, heredero del valor de sus ancestros ayamanes, –quienes en 1530 enfrentaron a los exploradores dirigidos por Nicolás de Federmann, a pie, y solamente armados con sus arcos y flechas, sin ningún temor, contra sus monturas y arcabuces–.  Fue el `indio guerrero´ quien los guió a través de esa gran gesta, dirigiéndolos con sus aciertos y equivocaciones, a una actuación protagónica escrita en las páginas de nuestra historia.

Pasados algunos años y luego del asesinato del `Indio guerrero´ por órdenes del General José Antonio Páez, hecho sucedido en Carora en marzo de 1823, se pasó un nuevo capítulo en el libro de nuestra historia lleno de altibajos, que mal en principio y  bien después, le valió a nuestro territorio y a nuestra gente, ser respetados y tomados en cuenta en los centros de poder y decisión, incluso por órdenes directas dadas por el Libertador Simón Bolívar.

Luego le damos vuelta a la pagina y en otro capítulo sucedido en el año 1830, el cual no fue muy reseñado por nuestros historiadores, o al menos no fue trasmitido en la educación que se enseñaba en nuestras escuelas, en esa materia llamada Historia de Venezuela. Siquisique, esta vez de la mano del Coronel Etanislao Castañeda, elevó su grito de protesta ante los desmanes y atropellos por parte del Gral. Páez contra el Libertador, quien yacía enfermo y agonizante en Santa Marta. Este fue el primer grito Bolivariano realizado en nuestra América contra la disgregación de la Gran Colombia, aquel sueño hermoso del Libertador Simón Bolívar que fue hecho pedazos desde la conjura, movimiento que fue combatido y derrotado por órdenes de Páez.
Las consecuencias no se hicieron esperar y el caudillo, sagaz, sabiendo del sentido de abnegación al pensamiento Bolivariano y del prestigio de nuestra gente, decretó que Siquisique, a partir de ese momento, pasara a ser gobernada  directamente y a las órdenes de la presidencia de la Republica como un territorio Federal. Aquello, a pesar de no desmerecer a nuestra gente en ningún momento, significó el yugo para nuestro pueblo.

Continuará

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Henry Falcón: Expropiaciones no son más que improvisaciones

octubre 21, 2010 by · Leave a Comment
Filed under: Reportajes periodísticos 

El gobernador del estado Lara, Henry Falcón, sostuvo que el gobierno expropia como consecuencia de una especie de frustración política por no haber hallado una fórmula para generar productividad y empleo en el país.

Caracas.- El gobernador del estado Lara, Henry Falcón, dijo que es imposible poder estar de acuerdo con el proceso de expropiaciones que adelanta el gobierno nacional en tanto constituyen la destrucción de la inversión y el empleo en el país.

“Se ha demostrado que no son más que improvisaciones, quizás por complejo del Ejecutivo Nacional de no haber podido lograr una política real en materia económica que genere empleo para poder combatir los problemas de los desequilibrios sociales”, puntualizó a Unión Radio.

Dice que hay suficientes ejemplos de lo que ha ocurrido con las empresas y las tierras que han sido lo que han pensando es quitarle las cosas a otros para estatizar todo sabiendo que no ha habido buenos resultados.

“Vemos por ejemplo el Valle del Turbio donde es mentira que se ha sembrado caraota eso lo saben todos los larenses, todo está improductivo. Es fácil agarrar una empresa que está funcionando que tiene sus trabajadores y cambiarle el uniforme, después viene el deterioro”, opinó Falcón.

Más unidad

El miembro del PPT, Henry Falcón, declaró una vez más la intención del partido de concretar consensos candidaturales con la Mesa de la Unidad Democrática para tener una posibilidad real de triunfo frente al chavismo.

El PPT ya es un partido opositor no está para nada ligado al gobierno, creo que las demostraciones son fehacientes y por eso exploramos alternativas con la autonomía e independencia del partido PPT el cual se ha venido expresando en oportunidad de lograr esos acuerdos, esas alianzas para las candidaturas.

Simplemente aspiramos a que se materialice un acuerdo nacional, por eso hemos hablado de unidad de manos de la Mesa y sobre ella un proyecto nacional que liderice el que tenga que liderizar no importan quién sea se trata de que los factores que hacemos vida en el reconocimiento de la Constitución y de la democracia le demos un parao a lo de la arbitrariedad y el autoritarismo en eso tenemos grandes coincidencias con otras organizaciones políticas

En esta primera etapa en la que tenemos más coincidencias que diferencias se están haciendo evaluaciones en Amazonas, en Guárico en la alcaldía de Maracaibo, la alcaldía de Nirgua de cara a las elecciones de concejales y juntas parroquiales de tal manera ue más que aspiraciones personales se trata de un proyecto nacional.

La misma respuesta sobre la unidad y la no cabida para los personalismos es la que tiene el gobernador frente a la posibilidad de la aspiración a la presidencia en 2012. “Mi escenario natural es la gobernación de Lara”.

Tomado de eluniversal.com Escrito por OCARINA ESPINOZA el jueves 21 de octubre de 2010  10:24 AM

Nota: Fotografía de archivo

Twitter puede usar tus fotos y ‘tweets’ sin pagarte nada

octubre 20, 2010 by · Leave a Comment
Filed under: Tecnología 

Las condiciones generales de uso de Twitter podrían dar un susto a muchos fotógrafos profesionales y aficionados ya que, si un día descubren una de sus obras en un lugar distinto de la red de microblogging, cuando quieran reclamar se encontrarán con que Twitter tiene todos los derechos sobre las mismas — salvo el de propiedad intelectual — y ellos, como autores, lo han aceptado.

Los internautas, casi siempre con prisas, pocas veces reparan en las condiciones generales de los servicios online que tienen que aceptar para poder utilizarlos; luego, eso sí, vienen los sustos. Esto es lo que podría ocurrirles a muchos ‘twitteros’ que no hayan reparado en el apartado ‘Derechos del usuario’ de la normativa de Twitter.

Este punto establece lo siguiente: “El usuario se reserva los derechos de cualquier contenido enviado, publicado o presentado a través de los servicios”. Sin embargo, Twitter puede poner sus ‘tweets’ a disposición del resto del mundo y permitir que otros hagan lo mismo.

Las condiciones explican que “al enviar, publicar o presentar cualquier contenido a través de estos servicios, el usuario otorga a Twitter licencia mundial, no exclusiva, libre de regalías (con derecho a la concesión de la licencia a terceros) para utilizar, copiar, reproducir, procesar, adaptar, modificar, publicar, transmitir, mostrar y distribuir dicho contenido por cualquier medio de comunicación o método de distribución (actual o desarrollado en un futuro)”.

“El usuario acepta que este permiso otorga el derecho a Twitter de poner a la disposición de otras compañías, organizaciones o individuos asociados con Twitter el contenido para la sindicación, difusión, distribución o publicación de dicho contenido en otros medios y servicios, según nuestras condiciones generales para utilizarlo”, continúa el texto.

Y añaden: “Twitter, otras compañías, organizaciones o personas asociadas con Twitter podrán llevar a cabo tales usos adicionales sin compensar de ninguna manera al usuario que ha enviado, publicado, transmitido o puesto a disposición contenido a través de los servicios”.

Ante estas condiciones cabe preguntarse qué significan realmente y eso es lo que han hecho en ‘PhotoFocus’, un blog que, según recoge ‘Portaltic’, se ha puesto en contacto con uno de sus abogados y éste les ha explicado que lo que estos términos quieren decir es que, si bien lo publicado en Twitter sigue siendo del que lo publica y es éste el responsable del contenidos, “Twitter puede hacer casi cualquier cosa con las fotografías publicadas”.

Ante esta afirmación, alertan de que esto puede suponer un problema para los fotógrafos profesionales, ya que podría privarles de la posibilidad de vender “en exclusiva” los derechos de una imagen que ya hayan publicado en Twitter, pues una vez está en la red de microblogging ya no existe tal exclusividad.

Vía iguanahosting.com  Fuente: hoytecnologia.com

El (V) video mas visto en Youtube. Evolution of Dance

octubre 16, 2010 by · Leave a Comment
Filed under: General 

Video cortesía de judsonlaipply de Youtube

El mono que quiso ser escritor satírico. De Augusto Monterroso

octubre 16, 2010 by · Leave a Comment
Filed under: Cultura General 

En la selva vivía una vez un Mono que quiso ser escritor satírico.

Estudió mucho, pero pronto se dio cuenta de que para ser escritor satírico le faltaba conocer a la gente y se aplicó a visitar a todos y a ir a los cocteles y a observarlos por el rabo del ojo mientras estaban distraídos con la copa en la mano.

Como era de veras gracioso y sus ágiles piruetas entretenían a los otros animales, en cualquier parte era bien recibido y él perfeccionó el arte de ser mejor recibido aún.

No había quien no se encantara con su conversación y cuando llegaba era agasajado con júbilo tanto por las Monas como por los esposos de las Monas y por los demás habitantes de la Selva, ante los cuales, por contrarios que fueran a él en política internacional, nacional o doméstica, se mostraba invariablemente comprensivo; siempre, claro, con el ánimo de investigar a fondo la naturaleza humana y poder retratarla en sus sátiras.

Así llegó el momento en que entre los animales era el más experto conocedor de la naturaleza humana, sin que se le escapara nada.

Entonces, un día dijo voy a escribir en contra de los ladrones, y se fijó en la Urraca, y principió a hacerlo con entusiasmo y gozaba y se reía y se encaramaba de placer a los árboles por las cosas que se le ocurrían acerca de la Urraca; pero de repente reflexionó que entre los animales de sociedad que lo agasajaban había muchas Urracas y especialmente una, y que se iban a ver retratadas en su sátira, por suave que la escribiera, y desistió de hacerlo.

Después quiso escribir sobre los oportunistas, y puso el ojo en la Serpiente, quien por diferentes medios -auxiliares en realidad de su arte adulatorio- lograba siempre conservar, o sustituir, mejorándolos, sus cargos; pero varias Serpientes amigas suyas, y especialmente una, se sentirían aludidas, y desistió de hacerlo.

Después deseó satirizar a los laboriosos compulsivos y se detuvo en la Abeja, que trabajaba estúpidamente sin saber para qué ni para quién; pero por miedo de que sus amigos de este género, y especialmente uno, se ofendieran, terminó comparándola favorablemente con la Cigarra, que egoísta no hacía más que cantar y cantar dándoselas de poeta, y desistió de hacerlo.

Después se le ocurrió escribir contra la promiscuidad sexual y enfiló su sátira contra las Gallinas adúlteras que andaban todo el día inquietas en busca de Gallitos; pero tantas de éstas lo habían recibido que temió lastimarlas, y desistió de hacerlo.

Finalmente elaboró una lista completa de las debilidades y los defectos humanos y no encontró contra quién dirigir sus baterías, pues todos estaban en los amigos que compartían su mesa y en él mismo.

En ese momento renunció a ser escritor satírico y le empezó a dar por la Mística y el Amor y esas cosas; pero a raíz de eso, ya se sabe cómo es la gente, todos dijeron que se había vuelto loco y ya no lo recibieron tan bien ni con tanto gusto.

FIN

Via Ciudad Seva

Cuento: Pobres gentes de León Tolstoi

octubre 15, 2010 by · Leave a Comment
Filed under: Cultura General 

En una choza, Juana, la mujer del pescador, se halla sentada junto a la ventana, remendando una vela vieja. Afuera aúlla el viento y las olas rugen, rompiéndose en la costa… La noche es fría y oscura, y el mar está tempestuoso; pero en la choza de los pescadores el ambiente es templado y acogedor. El suelo de tierra apisonada está cuidadosamente barrido; la estufa sigue encendida todavía; y los cacharros relucen, en el vasar. En la cama, tras de una cortina blanca, duermen cinco niños, arrullados por el bramido del mar agitado. El marido de Juana ha salido por la mañana, en su barca; y no ha vuelto todavía. La mujer oye el rugido de las olas y el aullar del viento, y tiene miedo.

Con un ronco sonido, el viejo reloj de madera ha dado las diez, las once… Juana se sume en reflexiones. Su marido no se preocupa de sí mismo, sale a pescar con frío y tempestad. Ella trabaja desde la mañana a la noche. ¿Y cuál es el resultado?, apenas les llega para comer. Los niños no tienen qué ponerse en los pies: tanto en invierno como en verano, corren descalzos; no les alcanza para comer pan de trigo; y aún tienen que dar gracias a Dios de que no les falte el de centeno. La base de su alimentación es el pescado. “Gracias a Dios, los niños están sanos. No puedo quejarme”, piensa Juana; y vuelve a prestar atención a la tempestad. “¿Dónde estará ahora? ¡Dios mío! Protégelo y ten piedad de él”, dice, persignándose.

Aún es temprano para acostarse. Juana se pone en pie; se echa un grueso pañuelo por la cabeza, enciende una linterna y sale; quiere ver si ha amainado el mar, si se despeja el cielo, si hay luz en el faro y si aparece la barca de su marido. Pero no se ve nada. El viento le arranca el pañuelo y lanza un objeto contra la puerta de la choza de al lado; Juana recuerda que la víspera había querido visitar a la vecina enferma. “No tiene quien la cuide”, piensa, mientras llama a la puerta. Escucha… Nadie contesta.

“A lo mejor le ha pasado algo”, piensa Juana; y empuja la puerta, que se abre de par en par. Juana entra.

En la choza reinan el frío y la humedad. Juana alza la linterna para ver dónde está la enferma. Lo primero que aparece ante su vista es la cama, que está frente a la puerta. La vecina yace boca arriba, con la inmovilidad de los muertos. Juana acerca la linterna. Sí, es ella. Tiene la cabeza echada hacia atrás; su rostro lívido muestra la inmovilidad de la muerte. Su pálida mano, sin vida, como si la hubiese extendido para buscar algo, se ha resbalado del colchón de paja, y cuelga en el vacío. Un poco más lejos, al lado de la difunta, dos niños, de caras regordetas y rubios cabellos rizados, duermen en una camita acurrucados y cubiertos con un vestido viejo.

Se ve que la madre, al morir, les ha envuelto las piernecitas en su mantón y les ha echado por encima su vestido. La respiración de los niños es tranquila, uniforme; duermen con un sueño dulce y profundo.

Juana coge la cuna con los niños; y, cubriéndolos con su mantón, se los lleva a su casa. El corazón le late con violencia; ni ella misma sabe por qué hace esto; lo único que le consta es que no puede proceder de otra manera.

Una vez en su choza, instala a los niños dormidos en la cama, junto a los suyos; y echa la cortina. Está pálida e inquieta. Es como si le remordiera la conciencia. “¿Qué me dirá? Como si le dieran pocos desvelos nuestros cinco niños… ¿Es él? No, no… ¿Para qué los habré cogido? Me pegará. Me lo tengo merecido… Ahí viene… ¡No! Menos mal…”

La puerta chirría, como si alguien entrase. Juana se estremece y se pone en pie.

“No. No es nadie. ¡Señor! ¿Por qué habré hecho eso? ¿Cómo lo voy a mirar a la cara ahora?” Y Juana permanece largo rato sentada junto a la cama, sumida en reflexiones.

La lluvia ha cesado; el cielo se ha despejado; pero el viento sigue azotando y el mar ruge, lo mismo que antes.

De pronto, la puerta se abre de par en par. Irrumpe en la choza una ráfaga de frío aire marino; y un hombre, alto y moreno, entra, arrastrando tras de sí unas redes rotas, empapadas de agua.

-¡Ya estoy aquí, Juana! -exclama.

-¡Ah! ¿Eres tú? -replica la mujer; y se interrumpe, sin atreverse a levantar la vista.

-¡Vaya nochecita!

-Es verdad. ¡Qué tiempo tan espantoso! ¿Qué tal se te ha dado la pesca?

-Es horrible, no he pescado nada. Lo único que he sacado en limpio ha sido destrozar las redes. Esto es horrible, horrible… No puedes imaginarte el tiempo que ha hecho. No recuerdo una noche igual en toda mi vida. No hablemos de pescar; doy gracias a Dios por haber podido volver a casa. Y tú, ¿qué has hecho sin mí?

Después de decir esto, el pescador arrastra la redes tras de sí por la habitación; y se sienta junto a la estufa.

-¿Yo? -exclama Juana, palideciendo-. Pues nada de particular. Ha hecho un viento tan fuerte que me daba miedo. Estaba preocupada por ti.

-Sí, sí -masculla el hombre-. Hace un tiempo de mil demonios, pero… ¿qué podemos hacer?

Ambos guardan silencio.

-¿Sabes que nuestra vecina Simona ha muerto?

-¿Qué me dices?

-No sé cuándo; me figuro que ayer. Su muerte ha debido ser triste. Seguramente se le desgarraba el corazón al ver a sus hijos. Tiene dos niños muy pequeños… Uno ni siquiera sabe hablar y el otro empieza a andar a gatas…

Juana calla. El pescador frunce el ceño; su rostro adquiere una expresión seria y preocupada.

-¡Vaya situación! -exclama, rascándose la nuca-. Pero, ¡qué le hemos de hacer! No tenemos más remedio que traerlos aquí. Porque si no, ¿qué van a hacer solos con la difunta? Ya saldremos adelante como sea. Anda, corre a traerlos.

Juana no se mueve.

-¿Qué te pasa? ¿No quieres? ¿Qué te pasa, Juana?

-Están aquí ya -replica la mujer descorriendo la cortina.

FIN

Cuento en una Mina. La compuerta número 12. (Final)

octubre 13, 2010 by · Leave a Comment
Filed under: Cultura General 

Los dos hombres y el niño después de caminar algún tiempo por un estrecho corredor, desembocaron en una alta galería de arrastre de cuya techumbre caía una lluvia continua de gruesas gotas de agua. Un ruido sordo y lejano, como si un martillo gigantesco golpease sobre sus cabezas la armadura del planeta, escuchábase a intervalos. Aquel rumor, cuyo origen Pablo no acertaba a explicarse, era el choque de las olas en las rompientes de la costa. Anduvieron aún un corto trecho y se encontraron por fin delante de la compuerta número doce.

-Aquí es -dijo el guía, deteniéndose junto a la hoja de tablas que giraba sujeta a un marco de madera incrustado en una roca.

Las tinieblas eran tan espesas que las rojizas luces de las lámparas, sujetas a las viseras de las gorras de cuero, apenas dejaban entrever aquel obstáculo.

Pablo, que no se explicaba ese alto repentino, contemplaba silencioso a sus acompañantes, quienes, después de cambiar entre sí algunas palabras breves y rápidas, se pusieron a enseñarle con jovialidad y empeño el manejo de la compuerta. El rapaz, siguiendo sus indicaciones, la abrió y cerró repetidas veces, desvaneciendo la incertidumbre del padre que temía que las fuerzas de su hijo no bastasen para aquel trabajo.

El viejo manifestó su contento, pasando la callosa mano por la inculta cabellera de su primogénito, quien hasta allí no había demostrado cansancio ni inquietud. Su juvenil imaginación impresionada por aquel espectáculo nuevo y desconocido se hallaba aturdida, desorientada. Parecíale a veces que estaba en un cuarto a oscuras y creía ver a cada instante abrirse una ventana y entrar por ella los brillantes rayos del sol., y aunque su inexperto corazoncito no experimentaba ya la angustia que le asaltó en el pozo de bajada, aquellos mimos y caricias a que no estaba acostumbrado despertaron su desconfianza.

Una luz brilló a lo lejos en la galería y luego se oyó el chirrido de las ruedas sobre la vía, mientras un trote pesado y rápido hacía retumbar el suelo.

-¡Es la corrida! -exclamaron a un tiempo los dos hombres.

-Pronto, Pablo -dijo el viejo-, a ver cómo cumples tu obligación.

El pequeño con los puños apretados apoyó su diminuto cuerpo contra la hoja que cedió lentamente hasta tocar la pared. Apenas efectuada esta operación, un caballo oscuro, sudoroso y jadeante, cruzó rápido delante de ellos, arrastrando un pesado tren cargado de mineral.

Los obreros se miraron satisfechos. El novato era ya un portero experimentado, y el viejo, inclinando su alta estatura, empezó a hablarle zalameramente: él no era ya un chicuelo, como los que quedaban allá arriba que lloran por nada y están siempre cogidos de las faldas de las mujeres, sino un hombre, un valiente, nada menos que un obrero, es decir, un camarada a quien había que tratar como tal. Y en breves frases le dio a entender que les era forzoso dejarlo solo; pero que no tuviese miedo, pues había en la mina muchísimos otros de su edad, desempeñando el mismo trabajo; que él estaba cerca y vendría a verlo de cuando en cuando, y una vez terminada la faena regresarían juntos a casa.

Pablo oía aquello con espanto creciente y por toda respuesta se cogió con ambas manos de la blusa del minero. Hasta entonces no se había dado cuenta exacta de lo que se exigía de él. El giro inesperado que tomaba lo que creyó un simple paseo, le produjo un miedo cerval, y dominado por un deseo vehementísimo de abandonar aquel sitio, de ver a su madre y a sus hermanos y de encontrarse otra vez a la claridad del día, sólo contestaba a las afectuosas razones de su padre con un “¡vamos!” quejumbroso y lleno de miedo. Ni promesas ni amenazas lo convencían, y el “¡vamos, padre!”, brotaba de sus labios cada vez más dolorido y apremiante.

Una violenta contrariedad se pintó en el rostro del viejo minero; pero al ver aquellos ojos llenos de lágrimas, desolados y suplicantes, levantados hacia él, su naciente cólera se trocó en una piedad infinita: ¡era todavía tan débil y pequeño! Y el amor paternal adormecido en lo íntimo de su ser recobró de súbito su fuerza avasalladora.

El recuerdo de su vida, de esos cuarenta años de trabajos y sufrimientos, se presentó de repente a su imaginación, y con honda congoja comprobó que de aquella labor inmensa sólo le restaba un cuerpo exhausto que tal vez muy pronto arrojarían de la mina como un estorbo, y al pensar que idéntico destino aguardaba a la triste criatura, le acometió de improviso un deseo imperioso de disputar su presa a ese monstruo insaciable, que arrancaba del regazo de las madres los hijos apenas crecidos para convertirlos en esos parias, cuyas espaldas reciben con el mismo estoicismo el golpe brutal del amo y las caricias de la roca en las inclinadas galerías.

Pero aquel sentimiento de rebelión que empezaba a germinar en él se extinguió repentinamente ante el recuerdo de su pobre hogar y de los seres hambrientos y desnudos de los que era el único sostén, y su vieja experiencia le demostró lo insensato de su quimera. La mina no soltaba nunca al que había cogido, y como eslabones nuevos que se sustituyen a los viejos y gastados de una cadena sin fin, allí abajo los hijos sucedían a los padres, y en el hondo pozo el subir y bajar de aquella marca viviente no se interrumpiría jamás. Los pequeñuelos respirando el aire emponzoñado de la mina crecían raquíticos, débiles, paliduchos, pero había que resignarse, pues para eso habían nacido.

Y con resuelto ademán el viejo desenrolló de su cintura una cuerda delgada y fuerte y a pesar de la resistencia y súplicas del niño lo ató con ella por mitad del cuerpo y aseguró, en seguida, la otra extremidad en un grueso perno incrustado en la roca. Trozos de cordel adheridos a aquel hierro indicaban que no era la primera vez que prestaba un servicio semejante.

La criatura medio muerta de terror lanzaba gritos penetrantes de pavorosa angustia, y hubo que emplear la violencia para arrancarla de entre las piernas del padre, a las que se había asido con todas sus fuerzas. Sus ruegos y clamores llenaban la galería, sin que la tierna víctima, más desdichada que el bíblico Isaac, oyese una voz amiga que detuviera el brazo paternal armado contra su propia carne, por el crimen y la iniquidad de los hombres.

Sus voces llamando al viejo que se alejaba tenían acentos tan desgarradores, tan hondos y vibrantes, que el infeliz padre sintió de nuevo flaquear su resolución. Mas, aquel desfallecimiento sólo duró un instante, y tapándose los oídos para no escuchar aquellos gritos que le atenaceaban las entrañas, apresuró la marcha apartándose de aquel sitio. Antes de abandonar la galería, se detuvo un instante, y escuchó: una vocecilla tenue como un soplo clamaba allá muy lejos, debilitada por la distancia:

-¡Madre! ¡Madre!

Entonces echó a correr como un loco, acosado por el doliente vagido, y no se detuvo sino cuando se halló delante de la vena, a la vista de la cual su dolor se convirtió de pronto en furiosa ira y, empuñando el mango del pico, la atacó rabiosamente. En el duro bloque caían los golpes como espesa granizada sobre sonoros cristales, y el diente de acero se hundía en aquella masa negra y brillante, arrancando trozos enormes que se amontonaban entre las piernas del obrero, mientras un polvo espeso cubría como un velo la vacilante luz de la lámpara.

Las cortantes aristas del carbón volaban con fuerza, hiriéndole el rostro, el cuello y el pecho desnudo. Hilos de sangre mezclábanse al copioso sudor que inundaba su cuerpo, que penetraba como una cuña en la brecha abierta, ensanchándose con el afán del presidiario que horada el muro que lo oprime; pero sin la esperanza que alienta y fortalece al prisionero: hallar al fin de la jornada una vida nueva, llena de sol, de aire y de libertad.

FIN

Cuento de De Baldomero Lillo

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octubre 13, 2010 by · Leave a Comment
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Cuento en una Mina. La compuerta número 12 Parte (I) De Baldomero Lillo

octubre 13, 2010 by · Leave a Comment
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Pablo se aferró instintivamente a las piernas de su padre. Zumbábanle los oídos y el piso que huía debajo de sus pies le producía una extraña sensación de angustia. Creíase precipitado en aquel agujero cuya negra abertura había entrevisto al penetrar en la jaula, y sus grandes ojos miraban con espanto las lóbregas paredes del pozo en el que se hundían con vertiginosa rapidez. En aquel silencioso descenso sin trepidación ni más ruido que el del agua goteando sobre la techumbre de hierro las luces de las lámparas parecían prontas a extinguirse y a sus débiles destellos se delineaban vagamente en la penumbra las hendiduras y partes salientes de la roca: una serie interminable de negras sombras que volaban como saetas hacia lo alto.

Pasado un minuto, la velocidad disminuyó bruscamente, los pies asentáronse con más solidez en el piso fugitivo y el pesado armazón de hierro, con un áspero rechinar de goznes y de cadenas, quedó inmóvil a la entrada de la galería.

El viejo tomó de la mano al pequeño y juntos se internaron en el negro túnel. Eran de los primeros en llegar y el movimiento de la mina no empezaba aún. De la galería bastante alta para permitir al minero erguir su elevada talla, sólo se distinguía parte de la techumbre cruzada por gruesos maderos. Las paredes laterales permanecían invisibles en la oscuridad profunda que llenaba la vasta y lóbrega excavación.

A cuarenta metros del pique se detuvieron ante una especie de gruta excavada en la roca. Del techo agrietado, de color de hollín, colgaba un candil de hoja de lata cuyo macilento resplandor daba a la estancia la apariencia de una cripta enlutada y llena de sombras. En el fondo, sentado delante de una mesa, un hombre pequeño, ya entrado en años, hacía anotaciones en un enorme registro. Su negro traje hacía resaltar la palidez del rostro surcado por profundas arrugas. Al ruido de pasos levantó la cabeza y fijó una mirada interrogadora en el viejo minero, quien avanzó con timidez, diciendo con voz llena de sumisión y de respeto:

-Señor, aquí traigo el chico.

Los ojos penetrantes del capataz abarcaron de una ojeada el cuerpecillo endeble del muchacho. Sus delgados miembros y la infantil inconsciencia del moreno rostro en el que brillaban dos ojos muy abiertos como de medrosa bestezuela, lo impresionaron desfavorablemente, y su corazón endurecido por el espectáculo diario de tantas miserias, experimentó una piadosa sacudida a la vista de aquel pequeñuelo arrancado de sus juegos infantiles y condenado, como tantas infelices criaturas, a languidecer miserablemente en las humildes galerías, junto a las puertas de ventilación. Las duras líneas de su rostro se suavizaron y con fingida aspereza le dijo al viejo que muy inquieto por aquel examen fijaba en él una ansiosa mirada:

-¡Hombre! Este muchacho es todavía muy débil para el trabajo. ¿Es hijo tuyo?

-Sí, señor.

-Pues debías tener lástima de sus pocos años y antes de enterrarlo aquí enviarlo a la escuela por algún tiempo.

-Señor -balbuceó la voz ruda del minero en la que vibraba un acento de dolorosa súplica-. Somos seis en casa y uno solo el que trabaja, Pablo cumplió ya los ocho años y debe ganar el pan que come y, como hijo de mineros, su oficio será el de sus mayores, que no tuvieron nunca otra escuela que la mina.

Su voz opaca y temblorosa se extinguió repentinamente en un acceso de tos, pero sus ojos húmedos imploraban con tal insistencia, que el capataz vencido por aquel mudo ruego llevó a sus labios un silbato y arrancó de él un sonido agudo que repercutió a lo lejos en la desierta galería. Oyose un rumor de pasos precipitados y una oscura silueta se dibujó en el hueco de la puerta.

-Juan -exclamó el hombrecillo, dirigiéndose al recién llegado- lleva este chico a la compuerta número doce, reemplazará al hijo de José, el carretillero, aplastado ayer por la corrida.

Y volviéndose bruscamente hacia el viejo, que empezaba a murmurar una frase de agradecimiento, díjole con tono duro y severo:

-He visto que en la última semana no has alcanzado a los cinco cajones que es el mínimum diario que se exige a cada barretero. No olvides que si esto sucede otra vez, será preciso darte de baja para que ocupe tu sitio otro más activo.

Y haciendo con la diestra un ademán enérgico, lo despidió.

Los tres se marcharon silenciosos y el rumor de sus pisadas fue alejándose poco a poco en la oscura galería. Caminaban entre dos hileras de rieles cuyas traviesas hundidas en el suelo fangoso trataban de evitar alargando o acortando el paso, guiándose por los gruesos clavos que sujetaban las barras de acero. El guía, un hombre joven aún, iba delante y más atrás con el pequeño Pablo de la mano seguía el viejo con la barba sumida en el pecho, hondamente preocupado. Las palabras del capataz y la amenaza en ellas contenida habían llenado de angustia su corazón. Desde algún tiempo su decadencia era visible para todos; cada día se acercaba más el fatal lindero que una vez traspasado convierte al obrero viejo en un trasto inútil dentro de la mina. El balde desde el amanecer hasta la noche durante catorce horas mortales, revolviéndose como un reptil en la estrecha labor, atacaba la hulla furiosamente, encarnizándose contra el filón inagotable, que tantas generaciones de forzados como él arañaban sin cesar en las entrañas de la tierra.

Pero aquella lucha tenaz y sin tregua convertía muy pronto en viejos decrépitos a los más jóvenes y vigorosos. Allí en la lóbrega madriguera húmeda y estrecha, encorvábanse las espaldas y aflojábanse los músculos y, como el potro resabiado que se estremece tembloroso a la vista de la vara, los viejos mineros cada mañana sentían tiritar sus carnes al contacto de la vena. Pero el hambre es aguijón más eficaz que el látigo y la espuela, y reanudaban taciturnos la tarea agobiadora, y la veta entera acribillada por mil partes por aquella carcoma humana, vibraba sutilmente, desmoronándose pedazo a pedazo, mordida por el diente cuadrangular del pico, como la arenisca de la ribera a los embates del mar.

La súbita detención del guía arrancó al viejo de sus tristes cavilaciones. Una puerta les cerraba el camino en aquella dirección, y en el suelo arrimado a la pared había un bulto pequeño cuyos contornos se destacaban confusamente heridos por las luces vacilantes de las lámparas: era un niño de diez años acurrucado en un hueco de la muralla.

Con los codos en las rodillas y el pálido rostro entre las manos enflaquecidas, mudo e inmóvil, pareció no percibir a los obreros que traspusieron el umbral y lo dejaron de nuevo sumido en la obscuridad. Sus ojos abiertos, sin expresión, estaban fijos obstinadamente hacia arriba, absortos tal vez, en la contemplación de un panorama imaginario que, como el miraje del desierto, atraía sus pupilas sedientas de luz, húmedas por la nostalgia del lejano resplandor del día.

Encargado del manejo de esa puerta, pasaba las horas interminables de su encierro sumergido en un ensimismamiento doloroso, abrumado por aquella lápida enorme que abogó para siempre en él la inquieta y grácil movilidad de la infancia, cuyos sufrimientos dejan en el alma que los comprende una amargura infinita y un sentimiento de execración acerbo por el egoísmo y la cobardía humanos.

Continuará

Rescate de los mineros chilenos en vivo

octubre 12, 2010 by · Leave a Comment
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Leve temblor se sintio en Siquisique a las 12:06 am

octubre 5, 2010 by · 4 Comments
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Pasados seis minutos despues de la medianoche, se sintio un fuerte estruendo en la población de Siquisique, resultando ser un temblor de 3.7º en la escala de Richter. Afortunadamente no se reportaron daños que lamentar, salvo algunas grietas nuevas en las paredes de algunas casas.

Ultimos movimientos teluricos reportados por Funvisis en la zona

Día 20/05 a las 13:26de Magnitud 3.0 a 46 Km al suroeste de Churuguara

Día 21/05 a las 22:39de Magnitud 2.8 a 69 Km al noroeste de Carora

05/10/2010 05:08 10.62 -69.83 12.9 magnitud 2.5 38 Km al suroeste de Churuguara

06/10/2010 00:06 10.53 -69.69 5.0 3.7 35 Km al suroeste de Churuguara

¡La mejor jugada del beisbol!. Júzguelo Ud.

octubre 5, 2010 by · 2 Comments
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