Relatos del Siquisique de Antaño: Los Emigrantes (VI)

diciembre 15, 2011 by · Leave a Comment
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Siguiendo con el relato de los emigrantes, según las notas del Sr. José (Che) Espinoza.

Entre los habitantes de Siquisique y sitios adyacentes que emigraron en el siglo XIX y XX buscando mejores formas de vida para ellos y sus descendientes, siguen:

Pedro Rafael Vargas con su señora Petra y sus hijas Zoila y Amenaida, a Barquisimeto.

La familia Meléndez Ure, a Nirgua.

Familia Pacheco (los pachequitos) emigraron al estado Zulia.

Salustiano Santelíz* Acompañado de Doña Justa su esposa, sus hijos, Víctor Julio, Salustianito (Tanito), Mercedes, Lourdes y las morochas. El señor Santelíz durante muchos años tuvo un negocio grande de víveres, cuyo nombre era “la Flor de Mayo”. A Barquisimeto

Las hermanas Mollejas*, a Barquisimeto.

La Familia Marchan: Isaías, Sebastián, la bondadosa doña Eudocia, como a su vez José Colombo y su familia.

La Sra. Josefa Mora, cariñosamente conocida como Chepita Mora, era una persona mayor y muy nombrada que tenía un hijo de nombre José Mora. El joven era sumamente juicioso, corpulento e inteligente y tenía mucho brío; José se fue a Barquisimeto e ingresó a la policía donde se destacó demostrando su valentía.

Cuando el municipio Urdaneta ya había perdido su esplendor y las condiciones de vida se hacían cada vez más paupérrimas, a José Mora, al igual que a muchos otros siquisiqueños, no les quedaba más remedio que emigrar a Barquisimeto, donde Eustoquio Gómez, presidente del Estado Lara, inmediatamente los empleaba como policías, profesión en la que se distinguieron por varias generaciones por el desempeño intachable de sus funciones, a tal punto, que en un reportaje publicado en el Diario “El Nacional”, publicado a mediados del siglo XX, se destacaba en grandes titulares: “Hay un pueblo del Estado Lara que solo produce policías”: Al respecto hay varias anécdotas, y una de ellas fue cuando Eustoquio Gómez se encarga de la presidencia del Estado y manda a buscar la recluta en Siquisique, los cuales llevaban amarrados. El Dictador Juan Vicente Gómez, quien conocia muy bien a los urdanetenses, cuando se enteró de la situación, inmediatamente le escribe a Eustoquio: “No amarres a los siquisiqueños. El siquisiqueño no huye, ellos cuando dan la palabra cumplen, no traicionan. El siquisiqueño da la cara”. Desde ese momento y por ese consejo de Juan Vicente Gómez, los hijos de estas tierras fueron respetados y tomados muy en cuenta por Eustoquio Gómez, quien a partir de ese momento prefería contratar a casi todos sus policías en Siquisique…de allí el escrito publicado en el Diario El Nacional de la época.

Salustiano Santelíz* Fue Presidente del Concejo Municipal del municipio Urdaneta en tres ocasiones (1904-1907. 1914-1915 y 1936-1938). Entre sus obras se destaca la ampliación del cementerio de Siquisique, en el año de 1938,  hasta el doble de la extensión que originalmente tenia; dicho cementerio público, situado al norte de la población, había sido inaugurado en el año 1890, en la administración del general Tesalio R. Fortoul, gobernador del Estado Lara.

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Relatos del Siquisique de Antaño: Los Emigrantes (IV)

noviembre 14, 2011 by · Leave a Comment
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El municipio Urdaneta, del Estado Lara, posee una extensión territorial de 4.256 Km2, en el cual coexisten variedad de ecosistemas, predominando la zona árida en las vertientes de Siquisique y Baragua. Este último territorio se ha caracterizado por ser uno de los sitios con más alto porcentaje de éxodo rural. Hubo un tiempo que su número de habitantes disminuía alarmantemente, a tal punto que hasta hace algunas décadas su población estaba estancada, y no es, sino en los últimos años, cuando a duras penas empieza a aumentar su cantidad de habitantes en cada censo.

En la actualidad, la cantidad de habitantes por kilometro cuadrado del municipio Urdaneta sigue siendo demasiada baja. A pesar de que la contratación de profesionales y mano de obra calificada de personas foráneas para prestar sus servicios en el municipio ha servido para aumentar su población, los cuales al ser contratados para tal fin en su mayoría se quedan a vivir en el, al igual que lo han hecho muchas otras personas allegadas, buscando nuevos derroteros ante el ahogo de las grandes ciudades, ¿O porque no! Tal vez buscando recuperar las antiguas raíces urdanetenses de sus ancestros.

El éxodo de nuestra gente se debe principalmente a La falta de desarrollo sustentable (ecológico, económico y social) para elevar su calidad de vida, igualmente al no usar (Industrializar) nuestras fortalezas, especialmente las llamadas materias primas originarias de la zona: Zabila, sisal, cocuy, chivos y turismo; además del maíz, sorgo, hortalizas, etc. Otras de las causales fueron, y siguen siendo, la necesidad de instrucción de alto nivel ocasionada por la falta de instituciones de educación superior en la zona, y como si fuera poco, complementado por el alejamiento (distancia y malas condiciones de las vías de comunicación) de los centros urbanos industrializados y/o desarrollados.

Según se desprende de las notas de Ché Espinoza, las familias siquisiqueñas que emigraron a otras latitudes buscando un mejor futuro, se diferenciaban las más “pudientes” de las de menos recursos económicos en las formas y en el estilo. Las primeras se iban con todos sus integrantes y generalmente lo hacían para no regresar jamás. Caso distinto eran las familias de menos recursos, porque quien emigraba, casi siempre, era uno o dos de los miembros del conjunto familiar, el cual generalmente era muy numeroso, y estos casi siempre seguían manteniendo el vinculo con la tierra que los vio nacer.

En el relato anterior quedamos en la partida de la familia Méndez. Después llegaría el turno de partir al señor José Alcalá y familia, quienes se fueron a Barquisimeto. “El Sr. Alcalá, prestaba `plata´ ganado intereses, ya que en ese tiempo no habían bancos y los más acaudalados generalmente hacían las veces de bancos prestamistas. Este fue otro personaje siquisiqueño que emigró a Barquisimeto, convirtiéndose en una persona muy acomodada y famosa en la sociedad citadina (…)”.

Después emigra la familia Pacheco, integrada por: Macario, Amado, Hipólito; la Meña y sus hermanos: José Vicente, Antonio y Gerardo. Todos hacia Barquisimeto.

Luego emigraría uno de los mejores carpinteros de Siquisique en la época, el Sr. Arquímedes Flores con su esposa y su hija Margarita. También lo hicieron a Barquisimeto.

Cuando Rufito Castillo se marcho, lo hizo para Valencia. Iba con su señora y sus hijos Hermes y Aurora.

La familia Adames Pacheco, se mudaron para el Tocuyo.

Don Juancho González, con su numerosa familia, se fue para Barquisimeto, iba acompañado de la familia Salazar y Sixto Rafael Guaidó con sus hermanas, quien después se iría a vivir a Caracas, donde con el tiempo llegaria a ocupar varios cargos importantes en la administración pública, entre ellos: Director de Educación Secundaria, Superior y Especial y Director General de Política Interior del Viceministro de Relaciones Interiores y Viceministro de Educación.

CONTINUARÁ

 

 

 

 

Relatos del Siquisique de Antaño: Los Emigrantes (III)

noviembre 13, 2011 by · Leave a Comment
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El éxodo campesino fue un fenómeno que vivió Venezuela con toda su virulencia en la época en que aparecieron los pozos petroleros, pues, en el medio rural no había fuentes de trabajo y los sueldos eran muy bajos. Por lo tanto la actividad petrolera atrajo a todo el mundo. Los sueldos eran muy altos comparativamente con lo que se ganaban los obreros, especialmente en el medio rural, porque fueron nuestros campesinos los que ante la oferta de ganar mucho dinero abandonaban el campo, pasando muchos de ellos, ante la falta de estudios, a engrosar los cinturones de miseria que muy pronto empezaron a rodear las grandes ciudades.

Como consecuencia de esta actividad, muy pronto las ciudades venezolanas, que todavía eran pequeñas, se empiezan a poblar apresuradamente llenándose de ranchos, muchas veces sin cumplir con los requisitos urbanísticos mínimos de servicios públicos etc.

El éxodo a las grandes ciudades, no era o es un fenómeno exclusivo de los urdanetenses, aunque sí tiene la particularidad de que nuestros porcentajes (por el numero de sus habitantes) son demasiados altos comparativamente con el del resto del país, destacando que esta situación mantenida en el tiempo nos deja con uno de los municipios con menos habitantes por Km2 del país, al contrario de otros sitios en que dicho éxodo ha disminuido considerablemente, e incluso, en algunos casos se ha revertido.

Siguiendo con el recuento sobre los siquisiqueños que emigraron a otras latitudes desde principios del siglo XX –extraído de las notas que hizo nuestro amigo José (Che) Espinoza cuando cumplió sus 70 años (hace más de 20 años) – nos entrometemos en el recuerdo de un ayer que ya es parte de nuestra historia y que hacemos del conocimiento público gracias a esa memoria atesorada por este gran urdanetense.

Eran días duros en el municipio Urdaneta, hacia pocos años habían pasado las langostas (Dos veces) y  después hubo un eclipse de sol, que según la gente, había vaneado toda la producción de café y frutas y había hecho desaparecer casi toda la producción de cambur topocho a causa de dicho fenómeno. En el municipio la hambruna era casi que evidente y la situación muy dura, la gente seguía emigrando:

En la crónica anterior, escribimos que se habían ido algunas familias de `Patio Largo´, y ahora le llegó el turno a Pedro Espinoza, su señora Eusebia y sus cuatro hijos. Todos vecinos del sector que está entrando a Siquisique, conocido como “Puente Gómez”. Se fueron a Barquisimeto.

El joven José Dorantes, Pitcher del equipo de Beisbol “Los Latinos”, agarró sus cosas y se fue con su prima, la negra María, para Caracas. Salieron junto a unos buenos carpinteros como lo eran Natalio Pacheco y Pedro Pires Romano, los cuales junto a sus familias también emigraban a Barquisimeto.

Otros que se marcharon fueron la familia Ramos. La señora María, Justo, Adela, Engracia y Lucinda. Ellos habían llegado hacia pocos años a Siquisique provenientes del caserío Uriche: Emigraron a Barquisimeto.

Al poco tiempo le toco el turno de irse a Venancio Párraga, su esposa Adela y sus hijos: Carmen, Rafael y el `Chato´; se fueron a Rio Tocuyo.
Después se fueron: Emilio Méndez, recién casado con Enedina Flores; Nazario Méndez también recién casado con Rafaelita Pastora Dorantes; otro que los acompaño fue don Juancho Méndez con su señora Blanca y su hijo Jesús María (Conocido tiempo después como el Dr. Chuma Méndez) Todos se fueron rumbo a Barquisimeto.

CONTINUARÁ

Relatos del Siquisique de Antaño: Los Emigrantes (II)

noviembre 10, 2011 by · 2 Comments
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El señor José Espinoza, en sus apuntes dice: Voy a permitirme comentar sobre algunas familias que se fueron ausentando del querido terruño, en forma silenciosa, sin hacer ruido, una tras otra. Recuerdo que el destino de la mayoría era la ciudad de Barquisimeto, y tambien a otras localidades como: Carora, Churuguara, Maracaibo, Valencia, Caracas; Nirgua, el Tocuyo, Cabudare, Rio Tocuyo, etc. Y así se fueron regando los siquisiqueños (urdanetenses) a todo lo largo y ancho de la geografía nacional y hasta fuera de nuestras fronteras.

En sus apuntes Ché Espinoza aclara: Esto que estoy escribiendo sobre el éxodo de mis paisanos, es por motivo de estar cumpliendo mis 70 años (Hace mas de 20 años), y lo estoy haciendo desde el fondo de mis recuerdos.

Ya en el escrito anterior comentamos sobre el señor Sandalio Dorantes y sobre el Sr. Moisés Yánez y sus familias. Luego emigraron Casimiro Ventura, José Dolores Timaure y Benicio González, a quien llamaban cariñosamente “seis dedos”. Este grupo de personas vivían todas en el barrio Patio Largo (actualmente Guanarito) situado en la entrada del pueblo de Siquisique.

Ese sitio, en la época colonial era una hacienda llamada “Santa Lucia” que pertenecía al Comandante José Mateo Cordero, quien realiza la primera siembra regadiza de caña (estaba situada en la orilla del rio Tocuyo) y construye el primer trapiche de la zona en el año 1846.
Esa hacienda tenia esclavos y una vez se le escapó uno; veamos como lo reseñaron en la época:
Publicado en la Gaceta de Barquisimeto, Año VIII. No. 193. 1º de marzo de 1853. Fdo. Por El Secretario del Concejo, M. Cardona.
De la casa del Señor José Mateo Cordero, en la Hacienda “Santa Lucia”, existente en la Parroquia de Siquisique, se ha fugado un esclavo de su propiedad nombrado Rafael Rivero, de edad de 36 años, estatura regular, color claro, ojos pardos, nariz y boca regular, lampiño, pelo castaño algo pasudo, pocas cejas y una cicatriz pequeña en ella. Es muy vivaracho y tiene mocho el dedo grande del pie izquierdo. Toca guitarra y acostumbra beber aguardiente. Se aplica á trabajar en las artes de carpintería y albañilería y es también pailero, templador de dulce. Su dueño excita á las autoridades de policía, para que sirvan aprehenderlo u ponerlo en seguridad, y ofrece también gratificar a la persona o personas particulares, que capturen dicho esclavo ó den razón de su paradero.

Este sitio (Hacienda Santa Lucia) también fue conocido durante mucho tiempo como “Patio Largo”, según cuenta uno de sus habitantes, que cuando el llego, en 1955, así se llamaba. Es a partir del año 1977, cuando por consenso de sus habitantes deciden llamarlo barrio “Guanarito”.

CONTINUARÁ                                                                                        

 

 

Relatos del Siquisique de Antaño: Los Emigrantes

noviembre 9, 2011 by · 1 Comment
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Durante la conquista y la Colonia, Siquisique fue un pueblo muy desarrollado por ser paso obligado para los extranjeros que allende los mares desembarcaban en Coro, para luego internarse en nuestro territorio buscando los centros poblados más importantes, bien fuera para dirigirse al Tocuyo (cuando era la capital), o después a Barquisimeto, Valencia o Caracas. En todo caso había que pasar por Siquisique y/o Baragua obligatoriamente, por lo que llegó a ser unas de las ciudades más importantes de Venezuela en esas épocas.

Después de una participación protagónica en la Guerra de Independencia y en la Guerra Federal, y hasta el gobierno de Cipriano Castro, los hijos de estas tierras vivieron una época de esplendor y una participación muy importante en el destino del país.
Cuando el dictador Juan Vicente Gómez “se encargó del poder”, estos liderazgos fueron vistos con mucho recelo y por ende la política implementada en Caracas cambió, dando al traste con el estatus de los urdanetenses.  Entre las políticas implementadas por Gómez destacan: El cambio de las vías de comunicación antiguas, la cual aisló a los urdanetenses (Anteriormente la carretera nacional atravesaba el municipio Urdaneta –Carora-Churuguara-Coro–); la no explotación del yacimiento de petróleo ubicado en la zona de Urucure fue otra de las órdenes emanadas del Dictador (Dicen que Gómez tomo la determinación concienzudamente ante el temor de que los liderazgos de la zona emergieran como lo habían hecho en la guerra de Independencia y luego en transcurso de toda la Guerra Federal). Dichas medidas fueron las que aislaron la zona y la dejaron sin fuentes estables de trabajo y además muy alejada de los nuevos centros de desarrollo y como consecuencia a partir de ese momento, los habitantes de este territorio se han visto obligados a un perenne emigrar hacia otras tierras y es lo que ha caracterizado al municipio Urdaneta como pueblo desde entonces. En la actualidad, aunque igual la gente se va, Lo hace manteniendo los lazos y siempre vuelve, aunque sea de visita.

Anteriormente el municipio Urdaneta había sido la primera en producción y exportación, vía las Antillas,  de madera, cocuy; papelón, queso, chivos y cueros, cuyos rebaños fueron diezmados por la ley del tolete y el cuchillo a causa de la escases y el alto valor alcanzado por las pieles (cuero), en la segunda Guerra Mundial, (Hay notas que dicen que eran tantos los chivos que mataban para vender el cuero, que tenían que botar la carne).

Las principales causas de la inmigración en nuestro pueblo Siquisique: A través de las notas de nuestro estimado y apreciado amigo nonagenario, Sr. José (Che) Espinoza, fueron la falta de fuentes de trabajo ante la poca o nula existencia de industrias y la falta de instituciones educativas potenciadas por el aislamiento en que se encuentra  el pueblo: Para nombrar unas cuantas familias que han emigrado de Siquisique, guardadas en los recuerdos de Ché Espinoza a través de los años, empezaremos con una nota introductoria que le dedicó su amigo, el ingeniero Mervin Rodríguez, en el prologo que publiqué en la serie “Relatos del Siquisique de Antaño” la cual se encuentra en este link de la página web http://www.municipiourdaneta.com/Relatos_de_Siquisique.php

“Nuestro pueblo fue paso obligado desde Coro hasta el Tocuyo y el resto del país en épocas de la Colonia. Transitado por hombres y mujeres venidos del viejo mundo. En ese devenir, uno que otro viajero decidió quedarse por estas tierras o dejar sus genes en el vientre de una de nuestras indias, Ayamán. De esa gama multirracial se desprende la estirpe de este caballero, quien cultiva la amistad, el amor, la solidaridad, la honestidad, el trabajo, la hermandad y sobre todo el apego incondicional a su pueblo natal, sus hombres y sus costumbres”.

Relatos del Siquisique de Antaño sacado de los apuntes del señor José Espinoza.

En el pueblo solo existía una “escuelita” publica para varones y otra para hembras, donde se estudiaba hasta El TERCER GRADO cuyos maestros eran: Juan E. Giménez y Abigail Párraga respectivamente. Todo el que quería seguir estudiando tenía que pagar o emigrar a Carora y/o Barquisimeto principalmente.

El Sr. CHE ESPINOZA recuerda, por allá en el año 1930, ver al Sr. Jacobo Cedec Torres y su hermana Teolinda, al Sr. Sandalio Dorantes con su esposa e hijos, junto a la señora Clarisa Adames, Aurora Vargas y Jacinto Cordero, salir por el camino de recuas, montados en burros, en una caravana, todos para Barquisimeto a excepción de Cordero, que seguía para Urachiche.

El señor Sandalio era del barrio Patio Largo, era invidente (ciego) y se orientaba por medio de un bastón. “Hay que resaltar, que un miembro de la familia Dorantes que tenia por nombre Sandalio, el cual, a pesar de ser ciego de nacimiento, fue uno de los primeros que se arriesgó  a emigrar de Siquisique a Barquisimeto, el cual todavía era una ciudad muy pequeña. Lo que destaca es que Sandalio se atrevió a recorrer  con su bastón la pequeña ciudad y se aprendió todas las calles y sitios más emblemáticos, y cuando llegaba el único camión que cargaba pasajeros de Siquisique al Garaje de Barquisimeto –A si se llamaba en ese tiempo el sitio que servía de terminal de pasajeros– era Sandalio el que orientaba a las personas recién llegadas y les buscaba las direcciones. Se iba derechito, tanteando con su bastón y los llevaba sin perderse al sitio que los pasajeros le indicaban y muchas veces al que él les recomendaba… un invidente guiando a los que veían, increíble pero cierto…”

En esos años, otro emigrante que recuerda el Sr. Espinoza, era un personaje llamado don Moisés Yánez, quien había sido presidente del Concejo Municipal de Urdaneta en los años 1916 y 1919-1920. Este señor tenía un buen negocio de víveres y había comprado un carro muy bonito, era uno de los pocos carros que había llegado al pueblo, pues el primero había llegado cuando se celebraban las fiestas patronales de Siquisique en marzo de 1908, estrenado por el Sr. José María Alcalá (era un vehículo de 4 puertas). Este señor (Yánez), era un caballero muy vanidoso en el vestir y en su carro solo se montaba él y su familia, además del chofer. Usaba “sombrero de pelo”, flux “de pompa” y un fino bastón. Su mudanza a Barquisimeto fue muy comentada por su parecido (como dos gotas de agua) con el presidente del Estado, dictador Eustoquio Gómez, con el cual hizo una buena amistad. Por cierto, hay una anécdota (Pdte.) medio jocosa, sobre el primer encuentro que sostuvieron estos dos personajes. El señor Yánez se fue para Barquisimeto, para siempre, y jamás regresó a Siquisique. La casa del Sr. Yánez (La Peineta) fue adquirida por el señor Salvador Viloria, quien después compró un camión al que le dio el nombre de “La Primavera”. En este camión trasladaba los productos agrícolas a Barquisimeto y a la vez llevaba pasajeros, que eran poco los que viajaban, porque las carreteras eran caminos reales y el carro tenía que llevar una cuadrilla para abrirse paso en el recorrido. A todo el que emigraba, en esa época, cuando preguntaban por él, la gente decía: Fulano (a) “Se fue a RODAR TIERRA”.

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Ciclo Personalidades: Escritos de Ramón Querales #VIII (Escritos de 1996) BOLÍVAR Y LOS POLÍTICOS

octubre 19, 2011 by · Leave a Comment
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Los días 5 y 24 de julio, los 19 de abril, las Plazas de Bolívar de toda Venezuela y los salones de Concejos y Asambleas Legislativas son tomadas por los políticos de todos los pelos para intentar convencer a los venezolanos de sus profundas convicciones bolivarianas e, incluso, algunos nos conminan a trabajar más y más, respetando el pensamiento del Libertador poniéndose ellos como ejemplos de fidelidad al padre de la Patria y a sus ideales de libertad y democracia.

¡Qué descaro! ¡Quienes más perversamente han actuado durante las últimas tres décadas, a quienes menos les ha importado el país, quienes ignoraron hasta lo más inocuo de las enseñanzas de Bolívar, ahora dicen defender sus ideales¡ ¡Y educarnos!

Comparen estos cuantos pensamientos de Bolívar y la conducta de la mayoría de los políticos que ustedes conocen y saquen sus propias conclusiones.

“Me vería como un hombre indigno, si no fuera capaz de asegurar lo que no estoy cierto de cumplir” (8-10-1812).

“Renuncio desde luego la pensión de treinta mil pesos anuales que la magnificiencia del Congreso ha tenido la bondad de señalarme; no lo necesito para vivir, en tanto que el Tesoro Público esté exhausto”. (9-11-1821).

“Un hombre sin estudio es un ser incompleto” (abril de 1825).

“Jamás un Congreso ha salvado una República” (14-10-1826).

“El modo de gobernar bien es el de emplear hombres honrados, aunque sean enemigos” (26-03-1828).

“La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los Tribunales y de la impunidad de los delitos. Mirad, que sin fuerzas no hay virtud, y sin virtud perece la República”. (29-02-1828).

“Ya no se puede mandar, sino por el amor del prójimo y con una profunda humildad”. (23-4-1823). “La destrucción de la moral pública causa bien pronto la disolución del Estado” (6-01-1829).

“La educación forma al hombre moral, y para formar un legislador se necesita ciertamente educarlo es una escuela de moral, de justicia y de leyes” (26-5-1820).

“Bolívar es incapaz de corromper a sus amigos  porque nada puede pretender que no sea justo” (21-03-1826).

“Yo podría arrollarlo todo, mas no quiero pasar a la posteridad como tirano” (30-4-1827).

“Ud. sabe que yo no sé mentir, y también sabe Ud. que la elevación de mi alma no se degrada jamás al fingimiento”. (4-8-1824).

¿Ya pensó en alguien que le parezca a ustedes guiarse por estos preceptos bolivarianos? Le felicito: Conoce a un venezolano bastante singular.

 

 

LOS PUEBLOS DEPENDEN PRINCIPALMENTE DE SUS PROPIOS RECURSOS. Ciclo de Escritos de Ramón Querales (VII)

septiembre 13, 2011 by · Leave a Comment
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Publicación del año 1992: EL CASO SIQUISIQUE Y SU JURISDICCION MUNICIPAL

II Reunión de Cronistas del Estado Lara.  Siquisique, 19 de marzo de 1992.

Por este territorio del actual Municipio Urdaneta cruzaron durante un mes las huestes de los Welser, explorando en 1530 las posesiones cedidas por Carlos V en pago de sus deudas a los comerciante alemanes. Los dirigía Nicolás de Federmann.

Para atravesar las caudalosas aguas del río que cuidaba a este pueblo, tan disminuidas ahora, debieron construir una balsa con maderas de la zona y con lo escudos de los soldados.

“El primero de Octubre del año 1530 –escribe Federmann en su Historia Indiana-, llegué ya tarde al borde de un río llamado Tocuyo que corre veloz por su valle, y es grande y profundo. Construimos una balsa con las rodelas o escudos que llevan los soldados para su defensa o protección y resguardo, y con algunos árboles que derribamos…”

Por cierto, que es curioso como los historiadores han afirmado, siguiendo supuestamente a Federmann, que los aborígenes siquisiqueños eran Jirajaras, mientras el alemán ubica los actuales pueblos del Municipio Urdaneta en pueblo ayamán.

Federmann caminó este territorio entre el 23 de septiembre y el 12 de octubre de 1530. desde entonces Siquisique fue paso obligado, núcleo de comunicación importantísimo entre Coro, la cabecera gubernamental de los nuevos territorios en proceso de conquista y las avanzadas exploradoras que desde 1545 empezaron a establecerse en El Tocuyo, Barquisimeto, Carora, etc.

Todo el comercio que se desarrolla en la época colonial, y ya establecida la República hasta bien entrado el Siglo XX, pasa por Siquisique a cuyo influjo y por el propio desarrollo de su agricultura y ganadería, logra auge bastante importante.

En 1810, al desatarse en contiendas terribles las fuerzas amigas y enemigas de la Independencia Venezolana, Siquisique interviene activamente bajo la comandancia de un siquisiqueño: el Comandante Reyes Vargas bajo la influencia del cura Andrés Torrellas. Ambos logran insurreccionar a los siquisiqueños contra los ejércitos patriotas que comandaba el Marqués del Toro. Después del paso de Reyes Vargas a las filas emancipadoras señala un hito decisivo en aras de la Independencia.

La intervención de Siquisique, ya por la misma bravura de su carácter, o sencillamente por la vecindad del Cuartel General de la Federación, fue definitiva. Sus hombres alcanzan, en memorables jornadas, los más altos títulos del honor militar.

Juan E. Jiménez en sus apuntes de historia de Urdaneta apunta con minucioso detalle el acontecer histórico de Siquisique en el periodo republicano hasta entrado el siglo XX.

Modernamente, el inventario sumaría los múltiples aspectos del quehacer siquisiqueño en un haz de importantes acontecimientos e interesantes sucesos, de tal modo sobresalientes que, junto con los cotidianos menesteres, conforman capítulo destacado de la historia larense.

Siquisique, junto con la legendaria valentía de sus pobladores, digna del canto épico, es también tierra productora del exquisito cocuy de estirpe indígena y de sus huertas sale el agradable melón, que es hoy importante renglón de su economía.

Las expresiones artísticas del Municipio Urdaneta cuentan entre otros, con un Perucho Salazar en la música; un Cirilo Rodríguez en la talla y la escultura; con un Edgar Sánchez en la pintura, transcendiendo las fronteras venezolanas; con Reinaldo Chaviel, Héctor Salas, Amado Durán, Tomás Mussett y otros en la literatura.

Un siquisiqueño, el General Víctor Rodríguez, fue nada menos tres veces encargado de la Presidencia de la República, mientras que otros (El General Sulpicio Gutiérrez, El General Abelardo Gutiérrez, los generales Escolástico Vargas, Anacleto Pire, Pedro Mora, Tomás Párraga, el Pbro. Carmelo Pacheco, el Médico Medardo Yánez, el gran civilizador y cafetalero Ramón Arráez), se han destacado de manera imperecedera al servicio de las armas en los ejércitos venezolanos y en otras áreas de la cultura patria.

Muchos aspectos podrían destacarse pero bastan los anteriores ejemplos para mostrar como no es posible aceptar con razones valederas una antigua actitud que pone a Siquisique y su jurisdicción territorial como una especie de isla mediterránea abandonada y en  humillante existencia desde los más remotos tiempos.

Según esta tesis, muy en boga principalmente en los discursos políticos, Siquisique sería la cenicienta de todas las edades ante la cual los gobernantes y demás responsables del quehacer estadal no tuvieron compasión y a la hora de las adjudicaciones y prebendas se olvidaron de la cuota que a esta tierra correspondía.

Como producto de la negativa gestión administrativa, la victima que siempre ha sido Siquisique no tendría fuerzas capaces de producir nada importante o sobresaliente en el orden material o espiritual que fuera digno de agregarse al patrimonio cultural de la Nación y, mientras tanto, el Municipio y sus hijos deberán mendigar del gran bocado presupuestario del Estado o de la Nación.

Hemos visto, sin embargo, que todo lo contrario, Siquisique, su jurisdicción territorial y los hombres que lo pueblan desde tiempos antiguos, como los demás pueblos de Venezuela, no obstante las dificultades de todo género, naturales o propios de la organización político-administrativa que hemos tenido o padecido, han sabido sobreponerse en todos los tiempos y crear sus propios e inextinguibles valores: sustancia riquísima de su ser social.

Acepto que correspondería hacer análisis sociólogos profundos para obtener conclusiones definitivas, me atrevo a afirmar que peor ha sido para el bienestar y mayor desarrollo de esta comunidad un pensamiento de naturaleza tan pesimista como el que ocupa nuestra atención, que las mismas dificultades de una geografía áspera de escasos recursos acuíferos que las desidias gubernamentales, porque estas son fuerzas negativas de carácter externo que una política audaz podría modificar mediante la acción regeneradora de recursos bien organizados, mientras que lo otro, la conducta pasiva que se solaza en la conformidad y el infortunio de una supuesta mala suerte inmodificable y eterna, sin avidez de progreso, sin esperanzas de redención, sin ánimos para la gestión propia reivindicadota y constructiva; tal actitud desperdicia recursos, ignora posibilidades, desecha oportunidades, no inquieta, no crea.

Creo que los siquisiqueños y su entorno geográfico y humano deben empezar a modificar su evaluación como pueblo, inventariar sus recursos, organizar sus capacidades, darle nuevas expectativas, ofrecerlas al país como alternativas de expansión en lo económico, en lo cultural, en lo turístico y en otras áreas, de tal modo, que en pocos años, los pueblos asentados en esta entidad reciban la merecida retribución a los esfuerzos por ellos mismos invertidos.

En lo personal ofrezco mi concurso y colaboración en los siguientes aspectos concretos:

  1. compilación de una selección poética, debidamente ilustrada, de autores nacidos en este territorio;
  2. Colaboración con el Br. Juan Alonso Molina, estudiante de historia en la Universidad de los Andes, quien prepara la publicación de la Historia del Municipio Urdaneta, escrita hace varios años por Miguel Esteban Pacheco.
  3. Colaboración con el Cronista de Siquisique, Sr. Rafael Guaidó, lo que de hecho ya se ha comenzado a hacer, para la reunión, búsqueda y compilación de toda información histórica sobre el Municipio Urdaneta.

 

Espero que de algún modo, las autoridades locales aporten su colaboración para obtener de organismos estadales y nacionales, los recursos económicos necesarios para la edición de estos materiales que darán razón indubitable del papel relevante de este Municipio en el quehacer nacional. Muchas gracias.

CONTINUACIÓN DEL CICLO DE PERSONALIDADES: Octavio Cesar Reyes Rojas. –Tavo Reyes–

agosto 4, 2011 by · Leave a Comment
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Octavio Cesar Reyes Rojas. –Don Tavo– Nació en Pedregal del Estado Falcón, el 20 de noviembre de 1919 y murió en Aguada Grande, estado Lara, el 11 de abril del año 1991.

 

Nació en la población de Pedregal perteneciente al Estado Falcón el día 20 de Noviembre de 1919; Hijo de José  Nemecio  Reyes y Rosa Rojas; tuvo varios hermanos: Dos hembras: Ismenia  y Prisca, además de cinco varones: José Nemecio, Pedro, Jesús “El Negro”,  Oswaldo “Mayo” y Benjamín “Chemin”.

En su juventud, Octavio Cesar Reyes Rojas emigró desde su tierra natal, Pedregal, al pueblo de Aguada Grande en el municipio Urdaneta, donde conoció al boticario Alberto Colmenares, quien le brindó la oportunidad  de prosperar dándole trabajo en una botica de su propiedad. Aunque empezó barriendo y lavando frascos, con el tiempo se convirtió en un excelente alumno del boticario, aprendiendo todo lo relacionado con el ramo. Posteriormente el señor Colmenares, aquejado por una enfermedad incurable, decide emigrar a Barquisimeto y le vende la Botica  por un precio de Cincuenta (50) pesos, que era una buena suma para la época, la cual le canceló en varias cuotas.

“Tavo” se decidió a trabajar de lleno en el ámbito farmacéutico, se le hizo fácil el aprendizaje. Aprovechando que le gustaba la lectura empezó a estudiar libros y tratados de medicina, entre ellos el pequeño Merck, para aquella época la semiología de Coscio, Vademécum Internacional, Medicamenta entre otros y así fue profundizando y adquiriendo los conocimientos que en un futuro lo ayudarían en su propósito de velar por los enfermos. Con la experiencia adquirida aprendió a diagnosticar y así curo mucha gente de este pueblo y lugares foráneos ya que para la época había escases de médicos graduados en este Municipio debido “a las características” de la Venezuela Rural.

Este sería, para el Sr. Octavio (Tavo) Reyes, el inició y desarrollo de una carrera que lo llevaría a destacar en la farmacopea urdanetense, en la cual se hizo famoso por los muchos compuestos que preparaba  –muchos de su invención con excelentes resultados curativos–, prestando un gran servicio a los habitantes del municipio, llegando a ser muy apreciado, ocupando una posición muy importante en la sociedad, a tal punto que aún es recordado con cariño y aprecio…

Es de hacer notar que Octavio Reyes no solo trataba enfermos, sino que se atrevió a la Odontología ya que extraía piezas dentales, por lo que la gente lo llamaba “Don Tavo” “el médico del pueblo”.

Debido a las circunstancias, Octavio Reyes extiende sus actividades a Siquisique,  en donde emprende una nueva actividad comercial dentro de la medicina, montando otra Botica con el nombre de “Botica Popular”, permaneciendo durante muchos años en este lugar, en el cual siguió ejerciendo su ramo como médico aun cuando no lo era.

Como todo en la vida no es fácil, hubo una época en que aparecieron los obstáculos, fue cuando empezaron a llegar los médicos graduados y estos se molestaban al ver que el boticario era preferido por los enfermos, quienes por la fe que le tenían preferían su atención. Fueron tiempos difíciles, pero superados a fuerza de capacidad y conocimientos, cuando los propios médicos lo aceptaron y se hizo  amigo de ellos.

En su vida privada, Octavio Reyes fue un hombre ejemplar: En su primer matrimonio se casó con Bárbara  Rivero, unión en la que le nacieron sus dos hijos mayores: Jaime y Zulma. Posteriormente contrae matrimonio con Angelina Pacheco, oriunda de Aguada Grande, de cuya unión le nacieron diez Hijos: Carmen, Ana, Haidee, Octavio, Gustavo, Elena, José, Carlos, Rafael y Angelina. Don Octavio Reyes crio a su numerosa familia de acuerdo a sus principios, convirtiéndolos a todos en hombres y mujeres de bien para la vida y la sociedad.

Anteriormente, el gobierno daba permiso para montar las Boticas, siempre y cuando en dicha población no existieran farmacias, las cuales eran regentadas por un profesional farmacéutico. Se daba el caso, que al llegar alguien y montar una farmacia, automáticamente el permiso de la botica quedaba sin efecto y tenía que irse obligatoriamente. Como sucedió en el año 1983, cuando es inaugurada una farmacia en Siquisique, circunstancias  por las cuales a Octavio Reyes no le queda otro camino que migrar nuevamente para Aguada Grande, donde monta el Expendio De Medicina Los Reyes.

Al pasar un tiempo se le cumple el sueño más preciados al Sr. Octavio Reyes, cuando se gradúa de Farmacéutica su hija Elena, y en julio de 1986, orgulloso, regresa a Siquisique y decide fundar “Farmacia Urdaneta”,  la cual sigue regentada por su hija, a quien trasmitió parte de su gran experiencia y enseño la preparación de algunas  fórmulas que aparecen en la “Farmacopea De Venezuela” del año 1936.
Posteriormente, funda una nueva farmacia en Siquisique  “Siqui-Farma”, la cual, es regentada por su hijo y actual dueño, Carlos Reyes.

El Sr. Octavio Reyes fue un gran lector, y como tal atesoró la sabiduría de muchos libros, entre los que destacaron los de Historia Nacional e Internacional; también se dedicó con gran pasión a la lectura Egipcia, ya que adoraba todo lo referente a los faraones y las Pirámides.

En lo que a mí respecta, tuve el honor de ser su amigo en los últimos años de su vida, lo que para mi dejó sembrados recuerdos de su experiencia y bonhomía. Siempre lo consideré un ser excepcional, el cual atesoraba muchos conocimientos, de los que siempre trate de aprender. Especialmente evoco con pensamiento nítido, las tertulias habituales donde tratábamos de todo, generalmente sobre política, y aunque parezca extemporáneo decirlo en este momento, el, pronosticó, cuando nadie se imaginaba, ni se atrevía a decirlo; la caída de los partidos tradicionales y del sistema democrático en Venezuela tal y como se conocían…y tal como sucedió.

Bibliografía: Elena Reyes de Peraza. Jorge Peraza. www.municipiourdaneta.com.

 

El camino antiguo de Barquisimeto hacia el Norte y el transporte de los santos a Siquisique en el Siglo XIX.

julio 26, 2011 by · 1 Comment
Filed under: Historia 

Los santos de la Iglesia de  San José de Siquisique, son tallados en madera y de tamaño natural, por consiguiente muy pesados. Estos fueron mandados a traer a finales del siglo XIX por el presbítero Federico Antonio Salas y cargados en hombros por personas muy forzudas por los caminos de arrieros que existían en esa época.  Haya sido por el camino de Barquisimeto, o por el de Coro, –o por ambos– El hecho de que hayan sido transportados estos santos, cargados “a pulso”, es digno de ponderarse por el esfuerzo y sacrificio realizado por aquellos seres creyentes.
No debe haber sido nada fácil transportar por tan grandes distancias y en sus espaldas estas esculturas, ya que en la actualidad, para pasearlos en las romerías y procesiones de Semana Santa se tienen que valer de distintos mecanismos mecánicos para aligerar el peso de los mismos.

Para hacernos una idea, le hablaremos del recorrido por el camino de arrieros que salía desde Barquisimeto a Siquisique a finales del siglo XIX (En la actualidad por carretera de asfalto, la distancia desde Siquisique a Barquisimeto es de 130 kilómetros).

Las personas que salían y entraban a Barquisimeto por el Norte, lo hacían por Cantarrana para tomar el “antiguo” camino de Bobare, salida acostumbrada para dirigirse hacia los actuales municipios: Urdaneta, Jiménez, Torres, Moran y los Estados: Falcón, Trujillo, Zulia, etc. El cual, en sus inicios, pasaba cerca de un sitio conocido como Los Colerientos, que estaba bastante alejado del “centro” de Barquisimeto –llegaba más o menos donde hoy termina la avenida  Rómulo Gallegos–, el cual estaba en medio de cardones y cujíes y plagado de tunas de todo tipo por lo que había que andar con mucho cuidado. Este sitio estaba dirigido por un cacique de apellido Nelo y lo comandaba su mujer de nombre Prudencia, quien no se la llevaba con nadie desconocido y andaba acompañada de un grupo de personas “guaparrandonas” y peleadoras, por lo que ahí no entraba nadie “que no fuera de la familia”.

Siguiendo dicho camino para venir a Siquisique,  se pasaba al norte de Carorita, muy cerca de Moyetones y llegaba al sitio llamado Algarí, de donde se dirigía a Durigua, “la Puerta de Bobare”, los Camagos, Cambural; baraja, Cerro atravesao´, y después de encumbrar el Cerro del Macho se bajaba por la aguada de los perros y de allí a la Quebrada de las animas para llegar al caserío Guamuy; luego seguían: la Salvia, Agua Viva y la Guacoa, para terminar llegando al caserío “La Aduana” a orillas del Rio Tocuyo, el cual bordeaba indómito y sinuoso la población de Siquisique. Este sitio era la parada obligada de personas y mercancías, que tenían que esperar el turno de pasar “al otro lado” en las grandes canoas que servían de transporte, las cuales eran tripuladas por grandes nadadores que vivían en ambas riberas, entre los que se encontraban Adolfo Queralez, Rafael Díaz Sánchez, Elías Ramos, Félix Romano, Melecio Pire, Renato Tirado y Pilar Pacheco, etc. quienes para poder dominar las bravas corrientes del caudaloso rio y para “matar” el frio, siempre se acompañaban del infaltable y necesario –en esos menesteres–  “cocuy de penca”.

En la “Aduana” había mucho movimiento comercial, por supuesto que allí llegaban todos los arreos de bestias cargados de mercancía y existían la pulpería y posada además de otras grandes casonas como la de Eulogio Querales y los grandes pajonales en las rancherías como la de Belarmino Tirado. Cuando las crecidas del Rio se extendían demasiados días, la gente para matar el ocio, se dedicaban: unos al juego de Dados, otros a las cartas –tuco y ajiley– y también a un juego que llamaban hoyuelo o “joyuelo” como le decían.

Antes de pasar el rio, lo primero que se divisaba del otro lado, era la “Cruz Alta” fabricada por los primeros redentoristas que visitaron Siquisique, la que se veía imponente dándoles la bienvenida a los visitantes. Después de pasar, al pie de la cuesta, lo primero que se encontraba era una hermosa casona de tejas, con muchos cuartos y largos pasillos enladrillados, la cual servía de oficina fluvial y tenía el nombre grabado en unas hermosas letras góticas que decían “El Sorrento”*. Esta casa no logró sobrevivir a la inclemencia del tiempo, mas no así, La Cruz, que a pesar de los años todavía existe.

* Sorrento del Latín Surrentum:1) Dice la leyenda que el nombre de Sorrento deriva de las míticas sirenas, que eran mitad mujeres y mitad peces, que forzaban a los navegantes a naufragar contra sus rocas. 2) Nombre de ciudad italiana, que según el historiador latino  Diodoro Sículo, fue fundada por Líparo, hijo de Ausonio, rey de los ausones y descendiente de los dioses.

Bibliografia: Material de colaboración del Sr. José (Che) Espinoza

Crónicas del Siquisique de antaño contadas por José (Che) Espinoza. La Casa de las ventanas de hierro…La Dulce Piña y su bella hija “La Chubanco”

junio 30, 2011 by · Leave a Comment
Filed under: Historia 

Hace unos días recibí con gran honor, la visita del Sr. José (Che) Espinoza, quien a pesar de sus 90 años todavía mantiene sus facultades integras y lúcidas.
Me cuenta que hace poco llegó de Barquisimeto y después de aclimatarse, decidió recorrer las calles del pueblo –ya con bastón en mano– y dispensarme una cordial visita, la cual, como siempre que lo hace, resulta llena de remembranzas melancólicas de aquel ejemplarizante y bello pasado, el cual, aunque cuajado de sacrificios también estuvo lleno de satisfacciones porque fue muy sano y pletórico de alegrías, que nos enseñan de experiencias motivadoras que él nos cuenta con la finalidad de que la juventud conozca y sepa como vivieron las generaciones de otrora y que nosotros oímos con mucha atención y tratamos de plasmar tal y como él cuenta que las vivió.

La Casa de las ventanas de hierro…La Dulce Piña y su bella hija “La Chubanco”

Dice Che: En esta bella incursión donde se hacen presente los gratos recuerdos, debo continuar expresando que por allá –en aquellos años–, en nuestro pueblo –Siquisique–, cuando era famosa la bella casa de “Las Ventanas de hierro”, ubicada frente a la plaza Bolívar –con calle 5–, la cual era una casona muy espaciosa, compartida en tres grandes salas o salones, ¡bellísimos!: en la parte de la esquina funcionaba una botillería y botiquín* denominado el JIRAJARA, su dueño era Miguel Segundo Pacheco y su ayudante era Martin Moisés Granda…

En la Sala del centro estaba montada una mesa de billar, donde todo el que quería ir a jugar iba, tanto de día como de noche; era una de las pocas distracciones sociales, igual para la gente joven como todo el que tuviera gusto, menos los menores, porque allí se apostaba dinero y se hacían apuestas grandes y hasta se formaban brollos porque concurrían `los de abajo´ y `los de arriba´*. Como no había plantas eléctricas, la gente se alumbraba con lámparas de kerosen –queroseno–  a las cuales se les inyectaba aire y producían una luz clarísima que se veía clarita…

En el otro salón vivía la señora Elena Piña, a la que cariñosamente todo  el mundo llamaba `La Dulce Piña´: En realidad era una mujer muy agradable, dulce, amorosa, además de bonita; nunca estaba brava, era sumamente cordial y para completar cocinaba sabrosísimo. Ella tenía una venta de empanadas, preparaba los famosos platos de migas con caraotas y queso de cabra. Estos eran aliñados con una sabrosura que no se explicaba que más le ponía. En la mesa siempre permanecía una tapara de suero picante, también muy apetecido. Un plato de migas, además de huevos y carne valía tres cuartillos* y si era aumentada la ración para los mas `tragones´, un Real, y las empanadas con queso y carne valían un cuartillo.
Era tanta la demanda que para comprar había que hacer cola, pero valía la pena, porque aparecían los chistes y la mamadera de gallo, convirtiéndose en un rato muy agradable…de tal manera que dicho sitio era especial: El aguardiente en la esquina; el juego de billar en el centro y todo el mundo terminaba comiendo a que la Dulce Piña…imposible de olvidar.

“Sobre Dulce Piña, voy a contar una historia que me parece interesante”: Ella era una joven muy educada porque fue criada por una familia pudiente –rica– nombrados los Arráez Armas, que vivían frente a la plaza por la otra calle. Estos eran muy estrictos y sucedió que la muchacha se enamoro de un joven llamado Santiaguito Viloria y salió en estado –preñada–, lo que bastó para que la apartaran de su núcleo familiar.
La Dulce dio a luz a una bella niña, muy blanca, de ojos verdes y cabellos amarillos, toda una preciosura. Los Arráez Armas al conocer la niña se les pasó la rabia y en vista de que Dulce vivía sola, le pidieron que les permitiera tener a la niña para educarla  y darle su afecto, lo que hicieron con el visto bueno de la madre.

Cuando llegaron las escuelas graduadas, ya la niña, que se llamaba Mercedes Elena era una muy bella y de `ñapa´ inteligentísima señorita, que además había recibido una esmerada educación privada en su casa y pronto obtuvo el certificado de sexto grado. La señorita Mercedes Elena a pesar de ser muy inteligente, era muy esquiva y tenía pocas amigas, las cuales cariñosamente la llamaban `La Chubanco´ y así la `bautizó´ el pueblo con cariño.

Llegado el momento, Mercedes Elena decidió viajar para seguir sus estudios, su madre `La Dulce Piña´ vendió el negocio y la acompañó a Caracas. Allí se alojaron con unas parientes de los Arráez…la bella joven se dedico de lleno a los estudios y como era muy inteligente estudió varias carreras, se hizo bilingüe y toda una excelente profesional…pronto una afamada casa comercial contrató sus servicios…de la que al poco tiempo se convirtió en Gerente General. Debido a sus compromisos laborales la joven tenía que viajar a otros países especialmente a Estados Unidos.
A todas estas, a la bella joven le sobraban los pretendientes acomodados, pero al parecer Mercedes Elena no era partidaria del matrimonio porque nunca aceptó casarse.

Le fue muy bien económicamente…compró apartamentos en Caracas y en Miami. En este ínterin murió su madre. Ella quedó con gran melancolía y poco después enfermó de cáncer; lentamente se fue consumiendo, hasta que murió sin dejar ningún descendiente. Llegando esta triste historia a su final.
De aquel bien obtenido capital que dejó, se piensa que quedó en manos de las buenas familias que las ayudaron cuando llegaron a Caracas y que convivieron con ellas, brindándoles su cariño hasta el `último momento´.

En su reflexión sobre el asunto, Che Espinoza nos dice: analizando cuidadosamente las cosas del mundo hasta llegar a nuestro Dios, que es el hacedor del Universo, es propicio pensar que aquello fue reflejo de la filosofía de la vida, cuando nadie puede predecir su futuro, que en este caso, en lo que respecta a esas dos interesantes vidas; si fue bien aprovechado, lastimosamente se deterioró muy rápido.
En una última reflexión que nos hace, con respecto a la igualmente bella Madre `La Dulce Piña´: ella, a pesar de que era muy feliz atendiendo su humilde negocio, en su pueblo, vendiendo los sabrosísimos `platos de migas´,  imposibles de olvidar para aquellos que logramos comerlos,  ¡lo sacrificó todo por acompañar a su hija!.

FIN

*Botiquin: Venezuela. Establecimiento modesto en donde se expenden bebidas alcohólicas.

*Los de arriba y los de abajo Para leer: Klick aqui

*El Cuartillo era equivalente a una Locha: f. coloq. Ven. Moneda que valía doce céntimos y medio de bolívar –cuando la moneda venezolana era de plata–

Caserio El Carmen (III).

junio 23, 2011 by · 4 Comments
Filed under: Historia, Turismo 

POBLACION:

Según censo realizado recientemente por el consejo comunal “luchando por el Carmen”, en el año 2010, contaba con una población de 157 habitantes especificados de la siguiente manera: Mujeres: 41. Hombres: 44. Mujeres adolescentes: 16. Hombres adolescentes: 20. Niñas: 16, y niños: 20.
Muchos de los nacidos en este caserío, al igual que la mayoría de los habitantes del municipio Urdaneta, han emigrado a otros lares al igual que hoy día lo siguen haciendo, –especialmente a las grandes ciudades– siempre buscando fuentes de educación para la preparación profesional de sus hijos y lograr alcanzar mayores ingresos para mejorar su calidad de vida.
Esto sucede por la falta crónica de empleo existente en el municipio, quien, a pesar de contar con materias primas para su industrialización, –entre ellas el sisal, hortalizas, caprinos, cocuy…– desgraciadamente no hemos encontrado todavía un gobernante que no se ocupe solamente de su bienestar personal y acometa la empresa de montar las industrias para elaborar la materia prima y así crear fuentes de trabajo. Otro factor que influye es la falta de vías de comunicación y servicios públicos al ser desviados los recursos por la corruptela del proselitismo y el populismo.
Al contrario de lo que parece, esto no les ha restado un ápice de voluntad a los habitantes del Carmen, los cuales, gracias a su tesón, han mantenido su población e incluso, luchando codo a codo contra todos los obstáculos, han ido progresando

CARACTERÍSTICAS ECONOMICAS
La economía de la comunidad se basa en la cría de ganado y producción de queso a baja escala y la agricultura con varios cultivos, entre ellos; maíz, caraota, lechosa, piña, sisal, etc. explotada casi siempre para uso local a excepción del sisal y la piña que se venden en otras partes.
ARTESANIA
En la comunidad se elaboran: mesas y sillas de madera, de igual manera se hacen hamacas, mecates, cinchas para bestias, bates de madera, trono para santos (Bladimir Perozo), puertas y ventanas (Cesar Mejías).
ACTIVIDAD COMERCIAL.
Está representado por personas nativas de la comunidad, entre ellos: bodega el Oasis, propiedad de Margarita Adán; venta de empanada Grice, de Griselda Suarez; Barbería Alex, de Alejandro Perózo; compra y venta de ganado y venta de queso “Cerro Grande”, de Manuel Ereú; compra y venta de ganado y venta de queso “El Cangrejal” de Segundo Salazar; compra y venta de ganado “Las Vírgenes”, de Carlos Herrera.

SERVICIOS PUBLICOS.
La mayor parte de la comunidad cuenta con Energía Eléctrica (CORPOELEC), telefonía fija y móvil y red de aguas blancas. Es de hacer notar que no se cuenta con red de aguas negras (cloacas) a pesar de todos los pedimentos que se han realizado ante la alcaldía del municipio Urdaneta. Para colmo de males no se tiene un transporte propio, y los habitantes pasan calamidades a la hora de trasladarse para Aguada Grande.
Según denuncian los habitantes: durante la gestión del anterior alcalde, Willians Ereú, se les dotó de un vehículo doble tracción para que cumpliera el rol de Ruta Social en la comunidad; pero para desgracia de ellos, dicho vehículo se lo llevaron por ordenes del actual alcalde Luis Ladino (Psuv), en una especie de expropiación ya que nunca más les fue regresado a pesar de las distintas diligencias y pedidos de ayuda que han realizado ante su despacho (en la alcaldía). Según ordenes del `alcalde´, dicho transporte le fue asignado a `otra misión´, dejando en total necesidad a los habitantes del Carmen, quienes se quejan amargamente ante lo que consideran una injusticia cometida por LUIS `LADINO´.
Hacen especial énfasis, los vecinos, que de no ser por el Sr. Argenis Timaure, chofer de la Ruta Social de `La Paloma´ –caserío vecino–, que les presta colaboración y hace los traslados cuando ocurre alguna emergencia –picados de culebras, partos complicados, accidentes, intoxicados, asmáticos, o cualquier otra vicisitud que se presente– quien sabe cuántas vidas se hubieran perdido.

INSTITUCIONES EDUCATIVAS

La escuela era de bahareque, y de una sola aula, según cuenta la señora María Rivero, el primer maestro era privado y se llamaba Antonio Mejías y provenía de aguada grande, había que pagar para estudiar. Luego fue que comenzó la educación pública y llego la maestra Benigna Catarí, y las suplencias eran realizadas por Mercedes Meléndez, después vino el maestro Alfredo Paredes, de la cual lleva el nombre la institución.
Nota: La actual escuela fue construida en 1980, durante el gobierno de Doris parra de Orellana.

SERVICIO MEDICO
El único servicio médico en el Carmen es el ambulatorio “Isidora Castillo de Montero”, construido, en 1980 y fue inaugurado por Doris Parra de Orellana, para aquel entonces gobernadora. La primera enfermera, fue Isidora Castillo de Montero, gran mujer que realizó una excelente labor social, ya que además de enfermera, era como una especie de doctora. Cuentan los habitantes que en tiempos de campaña de vacunación visitaba casa por casa y caminaba por los diferentes caseríos adyacentes, siempre acompañada de la camarera del ambulatorio, para aquel entonces Nilda Álvarez (+). En la actualidad no hay camarera porque el cargo fue eliminado y para vacunar a las personas tiene que venir personal foráneo.

La enfermera, Isidora Castillo de Montero, dedico toda la vida a su trabajo en la comunidad y murió cumpliendo con el mismo. Los habitantes del Carmen no la olvidan y aún siguen rindiéndole homenaje, le pusieron su nombre al ambulatorio y sigue siendo muy recordada por todos en agradecimiento a la labor prestada. Un personaje que trabajó con Isidora de montero, fue la señora Felicia Perózo, partera o comadrona, quien atendía los partos en la comunidad. Comenta que ella atendía los partos y la enfermera se encargaba de pesar y tallar a los niños. Otras personas que han prestado sus servicios como enfermera, son: Euida Álvarez quien llegó después del fallecimiento de la señora Isidora Castillo y trabajo durante varios años y luego trasladada a prestar servicios en la población de Aguada Grande; otra que también prestó sus servicios fue la señora Clorinda de Piña. Después llegó Georgina Cordero, nativa del Carmen. En la actualidad presta sus servicios como enfermera, la Sra. Dulce Luz Piña.

Otra queja que tienen sus habitantes, tiene que ver con la dotación de medicinas, porque según ellos, este ambulatorio en la actualidad está raspao´ (No tiene medicinas), y menos los instrumentos adecuados para atender a los pacientes.

Tradiciones y costumbres

Entre las tradiciones del Carmen se destacan:
Procesiones del nazareno en Semana Santa.
Buscar Botijas en Semana Santa (Para extraer morocotas –oro– de entierros hechos antiguamente. Según cuentan, al que le sale una luz en determinado sitio tiene que marcarlo e ir a media noche y tiene que llevar un Cristo de plata en la boca para no `privarse´–quedarse mudo y paralizado del susto– y así poder sacar la botija. A más de uno ¡y que le ha salido el muerto! apurándolo para que saque `el entierro´ para poder salir de pena y así descansar en paz).

Cantar a los angelitos (velorio cantado a los niños muertos).
Colocar lloras a los santos difuntos.
El baile de las turas.
Carrera de cintas.
Canto del rosario.
Peleas de gallo.
Baile de trompos y perinola.
Palo encebado.
Canto al niño Jesús por las noches en navidad.

Leyenda de la Llorona: En el Carmen, como en todo el país, también `les sale la llorona´ –se les aparece–; Es una mujer que deambula con `su alma en pena´, llorando por su hijo) y `pega´ unos alaridos de terror.
Los espíritus de las aguas –Duendes–, (Se cree que si las personas, realizan actividades inadecuadas o que atenten contra el entorno de las aguas vivas –nacimientos de agua en la montaña– los duendes encantan a las personas y hasta los `encalamocan´ –Se le trastorna el sentido a la persona y no sabe ni adonde está, ni quién es. Según los cuentos: hay personas que han quedado idas [locas o bobas] para toda la vida e incluso a veces se pierden en la montaña y nunca más aparecen–).
Otras leyendas son: Las aves anunciadoras de sucesos, la pavita, etc.

Algunas personalidades importantes de la comunidad son:

La licenciada Ofelia Perózo de Rivero, quien labora en el Liceo Bolivariano “José Ángel Rodríguez López” de Siquisique; Lcda. Linder consuelo Mejías; Lcda. Lucia G. Perózo; Lcda. María Jesús Mejías; Georgina Cordero (enfermera); Felicia Perózo (la comadrona); que se encargaba de ayudar a las mujeres a la hora del parto), Vidal Mejías (mecánico), Prof. Mirian Cordero.
Generadores de empleo en la comarca:
Manuel Ereu (coleador)*, ha sido generador de empleo desde 1980, Omar Díaz, César Mejías, Carlos Herrera.
Personas populares;
Pedro María Rodríguez (+), Ernesto Lucena (+), Guillermo Perózo (chemo), Narciso Rivero (chicho), Romualdo rojas.

Para leer el articulo completo Click

Bibliografia: Licenciada Ofelia Perózo de Rivero

Caserío el Carmen (II)

junio 21, 2011 by · Leave a Comment
Filed under: Historia, Turismo 

HISTORIA

Este pueblo y todos los pertenecientes al sector la Venta, son la cuna de los ayamánes* que enfrentaron a Nicolás de Federmann en 1530. Sus habitantes atesoraron sus costumbres religiosas y guerreras, entre ellas el Baile de las Turas, las cuales diseminaron por algunos Estados del país, especialmente a la vecina zona de Moroturo y a Turen, en el Estado Portuguesa. Algunas familias tureras antiguas que destacaron en esta tradición, son: los Adjunta, Torrealba, Querales, Martínez, Escobar, Perózo y otros más.
Con el paso del tiempo estos caseríos dieron nacimiento a una casta de hombres que se destacaron en el arte militar, especialmente en la guerra Federal: entre ellos los Querales, Torrealbas, Corderos, Salazar, y sus descendientes, en cuya familia y por varias generaciones existieron varios coroneles y generales, de los cuales trataremos más adelante.

ORIGEN DEL CARMEN

En una entrevista realizada por la licenciada, Prof. Ofelia Perózo de Rivero a la señora María Fortunata Rivero de 90 años de edad, nativa del Carmen –actualmente vive en Siquisique–; relata lo siguiente:

El Carmen era una zona montañosa y cafetalera, que toda esa zona era llamada la Venta. Que ese sitio, más tarde, se llamó el Carmen, debido a que existía,  allí, en el centro, –donde es el pueblo actualmente– una casa colonial, de tejas, muy grande, llamada `Viña Carmen´, en la que habitaban Maximino Paredes y su esposa de nombre Carmen; ellos tenían un pozo de agua del cual los habitantes de la comunidad se surtían para sus quehaceres –todos los que buscaban agua ahí decían ‘voy pa´que  Carmen a busca´ la agüita–, desde entonces quedo así, el Carmen. El sitio es el mismo donde tiempo más tarde habitaron el señor Gerónimo Camacaro (+) y la señora Aura Rosa Perózo (+)(…) y en la actualidad Yuleiby Ramona Perózo y Juan Carlos Jiménez.
Relata la señora María Rivero, que en aquel entonces a toda esa zona se le conocía como ‘El Carmen´, ya que los actuales caseríos existentes en las adyacencias –Palmarito, Zancudo, Quebrada abajo y Cangrejal–, adquirieron importancia en la medida que se fueron poblando.

Algunos de los más viejos habitantes que la señora María Rivero recuerda, además de sus padres Marcos Rafael Rivero y su esposa Rufina Querales, fueron: Rufina Rivero, Vicente Querales, Marcos Rivero, quien donó el terreno para el cementerio que aun funciona, de nombre “El Socorro”, –el nombre se debe a una finca ‘Lomas del Socorro´–. Otros habitantes antiguos que recuerdan en la comunidad, son: Pedro Querales, Rito Querales, Maximino Paredes, Máximo Adán, Gil Querales, Antonio Querales, Francisca Querales y Vicente Querales, algunos de los cuales vivían en la casa donde vivía el señor Ernesto Lucena y la señora Tomasa Cordero y actualmente viven, el señor Francisco Mejías y su señora Margarita Adán.

Otros fueron: José Catarí, Rosa Catarí (mujer de Marcos Rivero), Luisa Catarí (la niña Luisa), Adelina Gutiérrez, esposa de José Catarí, Ramón José Gutiérrez (mongoño), su esposa era Evarista Yánez; Pedro Rafael Gutiérrez –rezandero y echador de agua– era el que bautizaba a los niños. Rosalio Rodríguez –chalio– padre de Pedro María Rodríguez, habitante de quebrada abajo.

Epifanio Gonzales, Ramón Camacaro –padre de Jerónimo Camacaro–, Abelardo Partidas, Israel Querales –cuentan que al Sr. Israel lo decapitaron en una pelea a machete*–. Marcelino Perózo, Efraín Paredes, Mariano Suarez, Sofía Pire, Lorenzo Cordero, Marcelo Bello, Evangelina Pacheco, Salvador Bello* –capador y sobador de animales–, era además un gran amansador de bestias; le trabajaba a Pilar Pacheco, padre de Macario Pacheco, anteriores dueños de La Finca que perteneció al hoy fallecido, Ernesto Lucena. Otros habitantes: Benito Pire y la señora Francisca Rojas, Calistra de Jesús Escobar, Emilia Mendoza (rezandera), Aura Rosa Perózo, Bella Castro y Renato Rodríguez. Antolino Adán, Amelia Rivero, Jovita Perózo, José María Rivero –Chema–, entre otros.
La primera bodega en la comunidad fue la de José Catarí, ahí se vendían abarrotes, pero fue más famosa por el guarapo de caña fuerte que exprimía en un pequeño trapiche y que vendía a los lugareños y visitantes, los cuales se iban siempre con las piernas `flojitas´.

Anteriormente para dirigirse a Siquisique no había carretera, sino caminos que pasaban por el Cucurucho –caserío San Felipe– y se comunicaban con el sitio llamado la Estación, situado en el caserío el Copey, para luego seguir por toda la quebrada del caserío Cauderales, hasta llegar al caserío La Flecha, desde ahí se desviaba para llegar al caserío la Aduana, donde había que cruzar el rio Tocuyo para finalmente llegar a Siquisique, bien fuera a pie o en burro.

Los primeros yises´ –Power, Jeep, Toyota o Nisan. (Vehiculos con doble tracción)– que se conocieron en el Carmen, fueron los de: Ferrer Camero, Lorenzo Cordero, Gerónimo Camacaro, Altidoro Pacheco, Rafael Gutiérrez, Lencho Perózo, Omar de la Rosa, Romulfo Ladino, Lon Pacheco, Luis Quero, Rafael Meléndez, Alirio Meléndez, Francisco Mejías, (…)

¡La Capilla con más Santos del Municipio!.

Según el señor José María (Chiche) Rivero –Te lo jalo mama*–, la actual capilla del caserío el Carmen fue construida en 1950, en el mismo sitio donde estaba la anterior que era de bahareque. En esta Capilla se realizaba el rito indígena del baile de las turas a San Isidro Labrador agradeciendo por la lluvia y las cosechas logradas.
En un principio cuentan que solo estaba la imagen de San Isidro Labrador, luego con el tiempo se logró traer a la virgen de la Chiquinquirá. Luego el Sr. Lorenzo Cordero trajo a la virgen del Carmen de quien era ferviente devoto. Posteriormente la señora María Elena Rivero y Máximo Perózo llevan a la comunidad del Carmen, a la Madre Piedad… luego el señor Gabriel Pineda* –cantaautor– le regala la imagen de la Inmaculada Concepción al señor Manuel Ereú*, éste la donó a la capilla en el año 2008. Después el señor Alberto Herrera donó la imagen de la Candelaria. En agosto del 2010 es llevada la imagen de san Bernardo por el cura párroco Agustín Riera y un grupo de misioneros de la diócesis de Carora, con la colaboración del padre de Siquisique Mario Piñango. El 11 de enero del 2011 es llevada la imagen de la Divina Pastora por la profesora Ofelia Perózo de Rivero.

Según cuenta la tradición oral de la comunidad, siempre se le han realizado fiestas patronales a San Isidro Labrador. Le sacan en procesión y le hacen rogativas con velorios cantados para que llueva y se den las cosechas.
El presidente de la fiesta y encargado de la iglesia por mucho tiempo fue Pastor Ramírez. Al fallecer éste, el sucesor fue Jerónimo Ladino y luego fueron: Benigna Perózo, Ramón Tito Rojas, Alberto Lucena, Bladimir Perózo, Margarita Adán, (…)

En cuanto a los obispos que han visitado la comunidad, están Monseñor Eduardo Herrera, el cual celebró las primeras confirmaciones en la comunidad y fue llevado por el presbítero de la parroquia San José de Siquisique, Roger José Rojas Calasanz. También ha visitado la comunidad en varias ocasiones, Monseñor Ulises Antonio Gutiérrez, y en cuanto a los sacerdotes que han visitado este templo tenemos a: Luigi Franchesquetti (Actual párroco de la parroquia San Rafael de Baragua), Padre Ferrucio Davenis, Padre Benito, Padre José Gregorio Hernández, Padre Helio, Padre Ramón, Padre Roger, Padre Mario Piñango, Padre Lucio Arrieche, Padre Agustín Riera, Padre Douglas…

El Carmen siempre ha sido visitado por Misioneros, tanto de Siquisique como de Carora, por el contacto que se ha tenido con la Parroquia San José de Siquisique y porque el padre siempre ha tomado en cuenta a la comunidad.
Es necesario resaltar que siempre en el Mes de Febrero se han celebrado las Fiestas Patronales en Honor a San Isidro Labrador y la virgen de la Chiquinquirá a cargo del señor José Vargas y Gaudí Rojas, a la virgen del Carmen a cargo del señor Segundo Salazar y Familia, a la Madre Piedad a cargo de la Señora María Elena Rivero y Máximo Perozo. En Febrero del 2011 se anexa la Imagen de San Bernardo, Patrono de los Misioneros, Misa celebrada a cargo de las señoras Aniuska Rivero y Katiuska Torrealba, y por Promesa es llevada a la Comunidad la sagrada Imagen de Nuestra Excelsa Patrona la Divina Pastora a Cargo de la Licenciada Ofelia Perózo de Rivero y Familia.
En la Actualidad el Encargado y Coordinador de los actos Religiosos de este templo y futuro Laico es el Señor Bladimir Perozo.

El Carmen es la zona central en donde se asienta el Dispensario, la Escuela, el Templo, el Comedor Escolar y donde se ubican la mayoria de las casas a lo largo de una extensa calle. Tiene algunos caseríos adyacentes entre los cuales cabe mencionar: El Cangrejal, Quebrada Abajo, el Cucurucho, Palmarito, el Zancudo, San Cristóbal, la Corraleja, el Mamonal, San Isidro y los Cocos.

En 1980 el maestro Fidel Perózo realizó con la ayuda de algunos habitantes de la comunidad y de la alcaldía una caja de agua (alberca), con instalación de mangueras directas del pozo para mantener suficiente agua almacenada. Actualmente se le han hecho varios trabajos de mantenimiento con la implementación de 2 bombas de agua, con instalación eléctrica para re-bombearla a otra caja de agua que surte a la comunidad en general, ya que durante la sequía hay que bajar a la quebrada a buscar agua en burro, debido a que los mismos habitantes hacen racionamiento para el consumo. Las otras aguas vivas en la comunidad están en fincas privadas, tales como; el Limón, la Yegua, el Blanco, La ceiba y el Conoto.

Para leer mas Click aqui

Bibliografía: Licenciada Ofelia Perózo de Rivero. Colaboraciones: María Fortunata Rivero. Asdrúbal Rivero (Otto). Máximo Perózo. José María Rivero (Chiche). Felicia Perózo. Narciso Rivero.

 

CONTINUARÁ

Según cuenta la tradición oral de la comunidad, siempre se le han realizado fiestas patronales a San Isidro Labrador. Le sacan en procesión y le hacen rogativas con velorios cantados para que llueva y se den las cosechas.
El presidente de la fiesta y encargado de la iglesia por mucho tiempo fue Pastor Ramírez. Al fallecer éste, el sucesor fue Jerónimo Ladino y luego fueron: Benigna Perózo, Ramón Tito Rojas, Alberto Lucena, Bladimir Perózo, Margarita Adán, (…) 

En cuanto a los obispos que han visitado la comunidad, están Monseñor Eduardo Herrera, el cual celebró las primeras confirmaciones en la comunidad y fue llevado por el presbítero de la parroquia San José de Siquisique, Roger José Rojas Calasanz. También ha visitado la comunidad en varias ocasiones, Monseñor Ulises Antonio Gutiérrez, y en cuanto a los sacerdotes que han visitado este templo tenemos a: Luigi Franchesquetti (Actual párroco de la parroquia San Rafael de Baragua), Padre Ferrucio Davenis, Padre Benito, Padre José Gregorio Hernández, Padre Helio, Padre Ramón, Padre Roger, Padre Mario Piñango, Padre Lucio Arrieche, Padre Agustín Riera, Padre Douglas…

Caserio El Carmen (I)

junio 20, 2011 by · 1 Comment
Filed under: Historia, Turismo 

El Carmen es una población establecida en la zona alta, montañosa, del municipio Urdaneta.


Está situado en las estribaciones del sector La Venta y ubicada al noreste de Siquisique y sureste del estado Falcón.

Esta población comparte la serranía de la Venta con diferentes caseríos situados a todo lo largo y ancho del sistema montañoso conocido como Sierra de Parupáno.

Entre ellos se encuentran: El Cangrejal, Quebrada Abajo, el Cucurucho, Palmarito, el Zancudo, San Cristóbal, La Corraleja, El Mamonal, San Isidro, los Cocos y un poco más alejados, en la misma serrania: Los Planes, San Pedro de Cuerille –también es conocido como San Pedro de Picure–, La Loma de Parupáno, Las Mercedes, La Catalina, Quebrada Amarilla y La antena, entre otros.

SUS LIMITES GEOGRAFICOS SON:
Por el Norte: Con Mapararí del estado Falcón. Por el Sur: Con El Cerro de San Felipe y la población de Aguada Grande. Por el  Este: Con el Caserío los Planes, y por el Oeste: Con el caserío Macuere.

El Carmen, debido a la altitud,  posee un clima tropical muy agradable oscilando la temperatura entre 20º Y 25ºc. En el día la brisa cálida sopla desde  el valle hacia las zonas altas y en las horas nocturnas, al enfriarse las partes altas, la situación cambia, soplando la brisa desde la cima de las montañas, lo que generalmente hace que las noches sean muy frías. Las altas temperaturas que hacen durante el día,  elevan el vapor de agua a niveles superiores produciendo un proceso de condensación en las laderas altas de las montañas. Esta faja de nubes da origen a una intensa y permanente humedad formando un clima que da origen a la vegetación que siempre ha sido de montaña o bosque.
En esta zona la pluviosidad oscila entre 600 mm y más de 3000 mm.

RELIEVE:

El Carmen posee un relieve sencillo, de montañas o sierras alargadas cuyas alturas situadas en el sector La Venta, oscilan entre 1000 y 1500m entre las que sobresalen: “El Cucurucho”, “La Paloma” y “Las Mercedes”.

HIDROGRAFIA:

Por ser una zona montañosa, el Carmen, cuenta con varias aguas vivas, pero de la cual se beneficia la comunidad es “la chiquita”, una vertiente de agua viva que tiene muchos años y según cuentan pertenecía a la finca de Vicente Querales (Maramara), que con el tiempo pasó a ser pública.
Posee un sin número de quebradas secas en sus adyacencias que en tiempos de lluvia vierten sus aguas en el rio Tocuyo.

VEGETACIÓN

El Carmen debido a su forma climática observa una formación vegetal constituida por especies que solamente puede vivir bajo determinadas condiciones. Posee arboles altos,  de 15 a 20m, matorrales, hierbas y arbustos. La vegetación es de montaña o de bosque y es muy importante para el paisaje, a la vez para la protección de los suelos y las aguas vivas, así como el albergue a los animales silvestres  que habitan en ellos.

FLORA:

La flora está  representada por arboles de gran tamaño, tales como; ceiba, cedro, indio esnú´ (desnudo), bucare, guamo, cruceto blanco, mapurite –Usada en infusión, para el tratamiento del cáncer–, roble, gatiao, copey, araguaney, flor amarillo, vera, guire, pardillo, tambor, guay, cumarica, palo de arco, cují, camaro, jebe, orquídea, palo de olor, sangregao, úbeda, mamón cotoperís, mamón poro, corozo, rosa de montaña, guarába, algarroba, caña fistola, guayabito, cochinito, zorrocloco, chichive –planta medicinal usada para los dolores estomacales–, entre otros.

FAUNA:

En el caserío el Carmen, hay una gran variedad de animales, entre ellos; ganado vacuno, cerdos, perros, gatos, burros, conejos silvestres y caseros, gallinas, gallinetas, palomas, guacharaca, pavitas; lechuzas, arditas (ardillas), gavilanes, loros, golondrinas. También hay variedad de chucos (mono), araguato, lapa, guache, mapurite, cachicamo, morrocoy; pereza, báquiro (cochino de monte), león o puma salvaje, tigrillo cunaguaro, venado (caramerú´ y matacán), rabipelado, picure, puercoespín, zorro, perdiz, conoto, pájaro carpintero real, cristofué, entre otros. Entre los tipos de serpientes: coral, bejuca, cascabel, tigra, saruro (Traga venado),  Mapanares (macaurel, terciopelo), cinta de agua; culebra ciega y rabo frito, etc.

AGRICULTURA Y CRIA
La presencia de lomas, por presentar condiciones climáticas favorables, han permitido el auge de las actividades agropecuarias y el desarrollo de la actividad agrícola.
Anteriormente esta fue una zona  cafetalera, pero quienes se encargaban de mantener la producción fallecieron y se dejaron en el olvido las plantaciones de café. En la actualidad se da la producción de piña, sisal, caraota, maíz y otros rubros en menor cantidad tales como: lechosa, yuca, caña de azúcar, batata y auyama, entre otros.

Es necesario resaltar que debido a la práctica de la ganadería y de la agricultura y conucos para consumo local, se han devastado grandes extensiones de terrenos en la montaña.
Con la explotación de la ganadería se han formado los llamados potreros, sembrados de pastizales conocidos como pajonales, cuyas hierbas alcanzan hasta 2 metros de altura.
A pesar de esto,  aún quedan áreas donde el paisaje natural apenas ha sido perturbado. Sus habitantes preocupados le hacen un llamado al ministerio del ambiente para que hagan un recorrido por toda la zona y así puedan  tomar cartas en el asunto y aplicar las sanciones correspondientes ya que están acabando con grandes montañas talando madera con fines comerciales.
Además denuncian que la disminución de la fauna en la comunidad se debe a la cacería indiscriminada por parte de personas inconscientes que se han dado a la tarea de matar ciertos animales con el fin de consumo, produciendo la extinción de algunos de ellos.

Bibliografía: Licenciada Ofelia Perozo de Rivero. Colaboraciónes: María Fortunata Rivero. Asdrúbal Rivero (Otto). Máximo Perózo. José María Rivero (Chiche). Felicia Perózo. Narciso Rivero.

EL CARMEN

CONTINUARÁ

 

En esta sección: Crónicas antiguas con la participación de urdanetenses (I)

junio 12, 2011 by · Leave a Comment
Filed under: Historia 

En la época de la guerra Federal, el municipio Urdaneta fue un semillero de hombres dispuestos para la guerra*, ya que en su mayoría, todos los hijos de esta tierra acudieron como uno solo al llamado realizado por sus vecinos del Estado Falcón al grito de la Federación.

En ese periodo,  –como de todos es bien sabido–, el país se debatía en medio de un hervidero por los reacomodos sociales generados por las injusticias cometidas después de terminada la guerra de independencia, situaciones que aunadas a la traición y muerte en la indigencia del Libertador Simón Bolívar y el posterior desmembramiento de la Gran Colombia, habían  sembrado la semilla para el futuro desarrollo de este  cruento periodo de nuestra historia y el protagonismo de nuestra gente.

El Libertador había dejado sus ideas libertarias bien sembradas en los corazones de los hombres y mujeres de la patria, especialmente en los habitantes de los Estados Falcón y el municipio Urdaneta en el estado Lara, los cuales eran seguidores incondicionales de su doctrina. Luego, tal y como lo habían hecho en la Guerra de Independencia, siguieron tomando partido, sin cortapisas, sacrificándolo todo en pos de sus ideales; acometiendo una guerra fratricida que arrastraría a las tres cuartas partes de sus habitantes en una lucha sangrienta que cobraría la vida de muchos de ellos, en ambos bandos; todos en pos de conseguir el objetivo final… unos a favor de sacar del poder a los que consideraban habían traicionado el gran ideal bolivariano y los principios de justicia y libertad, y los otros, asumiendo que tenían legitimidad; para evitarlo y mantenerse en el poder a como diera lugar.

En este pasaje hablaremos de algunos descendientes del Caserío la Catalina –Sector la Venta–, cuna de los ayamánes que enfrentaron a Federmann cuando hizo su paso por territorio del municipio Urdaneta en 1530*.

Este pueblo fue cuna de una casta de hombres que se destacaron en el arte militar, especialmente en la guerra Federal: entre ellos los Querales y sus descendientes, en cuya familia y por varias generaciones existieron varios coroneles y generales, de los cuales trataremos más adelante.

En esta ocasión, la crónica que nos ocupa, trata de dos coroneles y un pequeño grupo de hombres, todos habitantes de la Catalina, perteneciente a nuestro municipio: situado en las estribaciones del cerro de la Venta –conocido actualmente como `La Antena´, perteneciente a la serranía de Parupáno.
En este pueblo vivían dos coroneles: Uno se llamaba Pantaleón Torrealba y el otro Ramón Cordero: hubo un alzamiento militar y ambos coroneles fueron llamados por el `ejército´ para que fueran a enfrentar a unos alzados contra el gobierno.

Lo cierto es, que cuando los coroneles aceptan acudir al llamado, reclutan un pequeño grupo de hombres con la misión de ir `a las montañas del Tocuyo´ en Humocaro Alto para enfrentar y tratar de dominar a los alzados.
Entre los reclutados iban: Eustaquio Adjunta, Julián Escobar, Marcelo Torrealba, Alejandro Querales (a) El chopito, Juan Ramón Torrealba, (a) El cara negra, Silvestre Querales Martínez, Blas Querales (a) El rollón y Eulogio Querales. De modo que fueron 8 soldados y dos coroneles, sumando en total 10 hombres…

Así fue como partieron estos diez hombres, a esas enormes montañas de Humocaro Alto con una misión que cumplir.

Al llegar al sitio y encontrarse con el enemigo, hubo un rápido y violento enfrentamiento, en el cual, a pesar de haberle causado algunas bajas, la gente de la `Catalina´ tuvieron que `salir volando´  –replegarse– del sitio ya que eran superados ampliamente en número y se encontraban en inferioridad de condiciones.

Durante 8 días estuvieron escondidos estudiando la impenetrable montaña de los Humocaros y vigilando al enemigo. Esperando una mejor ocasión para iniciar el enfrentamiento.

Cuando consideran llegada la oportunidad, los rodean valiéndose de la espesura de la montaña… comienzan el ataque causándoles varias bajas. Estos al verse sorprendidos y tal vez creyendo que eran atacados por un mayor número de tropas, salen huyendo por el camino de Barquisimeto, siempre perseguidos y acosados por los Coroneles y su pequeña tropa usando el viejo sistema de guerrillas, por el cual fueron conocidos y famosos los urdanetenses desde `los tiempos´ –época– del Indio Reyes Vargas, quien lo implementó con gran éxito en la guerra de independencia.

Al llegar a Barquisimeto, los alzados se atrincheran en un cujisal, –en el sitio donde actualmente queda el barrio el Jebe–, iniciándose un nuevo enfrentamiento `a plomo limpio´ de parte y parte. Los atrincherados no aguantan la fiera acometida y al no tenerlas todas consigo, nuevamente se retiran. Esta vez la marcha es emprendida a tierras del estado Yaracuy, siempre con los `Venteños´ `pisándoles los talones´.

Al llegar a un pequeño caserío, llamado Tucacas el Hacha, se preparan y en esta oportunidad  ya están bien dispuestos para dar la pelea.
Pantaleón Torrealba, Ramón Cordero y sus soldados son recibidos con una `piedrazón cerrada´. Allí y en ese enfrentamiento salen varios heridos de gravedad. Ambos enemigos se `arresisten´ –resisten–, ninguno da el brazo a torcer; el enfrentamiento se extiende por varias horas, hasta que algunas osadas acciones de los urdanetenses le toman la posición, causándoles por tercera ocasión varias bajas e inclinando la balanza a su favor. Los atrincherados, cansados y con varios heridos, deciden nuevamente salir huyendo, esta vez buscan la vía de Oriente por tierras Cojedeñas; no sin antes dejar varios tiradores apostados estratégicamente cubriéndoles las espaldas:
Pantaleón Torrealba y Ramón Cordero, en vista de que tienen varios soldados heridos y ante la falta de bastimento, ya muy cansados, abandonan la persecución y deciden la retirada. Lo hacen con varios heridos, de los cuales dos eran los más graves: ellos eran Juan Ramón Torrealba (a) El Cara Negra, y Blas Querales (a) El Rollón, quienes en el enfrentamiento habían inclinado la balanza en un ataque a pecho descubierto… ¡demostrando mucho valor!.

Al venir de regreso para su sitio natal, ya en tierras del estado Falcón, se acampan en un sitio llamado La Cieneguita, donde deciden curar a los heridos:

Ante la falta de médico y al ver que han pasado varios días de sufrimientos para estos, Pantaleón Torrealba decide tratarlos, pero había que operarlos `a sangre fría´ porque no cargaban anestesia: Al primero le saca varias `piedras´* de la herida, la cual cubre con una cataplasma –ungüento– realizado a base de plantas masticadas y lo protegen con unas vendas improvisadas.

El otro herido, Blas Querales, se encontraba en peores condiciones; Pantaleón se da cuenta que el Rollón está más grave porque tiene el brazo quebrado y descompuesta la coyuntura del hombro derecho, además de media oreja tumbada:

A pesar de ser tan grave la herida, Pantaleón Torrealba y Ramón Cordero realizan la operación con un cuchillo quemado y bien afilado, logrando extraer las piedras de lo más profundo de las heridas de Blas Querales. Ya para terminar, logran calzarle la coyuntura en el sitio correcto. Ambas operaciones fueron realizadas sin anestesia y soportadas estoicamente por el `Cara Negra´ y `El Rollón´.
`Entre tanto´ –Mientras pasa el tiempo– para que los enfermos se recuperen de sus heridas, los otros cazan animales del monte para mantenerse y esperar la recuperación de los heridos.
Cuando consideran  que los convalecientes se encuentran fuera de peligro, se vienen pal´ –para el– caserío, llegando todos sanos y salvos con su familia.

Así vivieron y contaron este suceso los (tureros), habitantes de LA CATALINA, el cual fue uno más entre los diferentes acontecimientos protagonizados en esa turbulenta época* por los urdanetenses.

* Guerra: http://www.municipiourdaneta.com/independ.php

*1530: http://www.municipiourdaneta.com/concolo.php

* Piedras: En consulta telefónica realizada al cronista de Barquisimeto, Don Ramón Querales, el manifiesta que anteriormente se usaban armas, como cañones pedreros y armas largas parecidas a un fusil, que eran cargadas con piedras en vez de plomo, el cual era escaso y cuyo uso se vino a regularizar después que se inventaron las armas con `anima´ en el cañón.

*Época: No se tiene el año exacto de estos acontecimientos, solo se sabe que en el año 1868 se caso en la Catalina una muchacha de nombre Jovita Torrealba con Eustaquio Adjunta y “ésta muchacha venía de una familia muy respetuosa porque en ésta familia había un hombre que era coronel y se llamaba Pamtalion Torrealba[…]”.

 

Sobre el Siquisique de antaño: El comercio, el transporte y el cocuy… (Parte II)

mayo 26, 2011 by · 2 Comments
Filed under: Historia 

La Renta de Licores y el Cocui en Siquisique (Venezuela)

En 1917 murió en Siquisique el Sr. Luis Power, quien fue el primer agente y fundador de la oficina de la Renta de Licores en esta población. Dependencia fundada con el nombre de AGENCIA DE LA RENTA DE LICORES SIQUISIQUE perteneciente al Ministerio de Hacienda. Esta institución fue instalada por la necesidad de cobrar los impuestos y estaba formada por un grupo de funcionarios que vinieron con la finalidad de controlar la producción del Cocuy de penca que se producía en los alambiques de Siquisique, la cual había alcanzaría su máximo esplendor hasta 1930.

Esta Agencia de la Renta, se encargaba de cobrar los impuestos en forma de patente a los productores y fabricantes de este licor y funcionó durante muchos años en Siquisique, hasta que fue cambiada a la población de Churuguara, lo que resultó negativo para los fabricantes de cocuy y al mismo gobierno, ya que por la dificultad de transporte y comunicaciones existente, muchos se atrasaron en los pagos, dejando el Estado de percibir el dinero de los impuestos, y los cocuyeros fueron proscritos e ilegalizados en su mayoría, decayendo de forma alarmante dicha producción.

Años más tarde, cuando nuevamente el cocuy entró en auge,  el gobierno se vio en la necesidad de restituir la oficina en Siquisique, lo que sucedió entre los años 1934 al 48, redundando en beneficio de los productores tal medida. A partir de ese momento la industria artesanal del cocuy alcanzó muchos beneficios para los lugareños e hizo que abundaran “Las Culebras” por todas partes.

Cuando fue restituida la Agencia de la Renta en Siquisique, su primer agente fue el Sr. Ricardo Guedez Gonzales, quien llegó acompañado de algunos celadores, quienes se encargaban de vigilar el proceso de destilación.

El Gobierno para poder llevar un mejor control, hizo un censo de los principales alambiques y les nombró un celador para vigilar la producción de  cada uno personalmente. Las principales funciones que estos empleados cumplían, era la de evitar que no se ocultara la cantidad de licor que se producía ya que el impuesto que el Estado cobraba era por la cantidad de galones o litros que cada alambique producía. Otra función no menos importante, era vigilar que no se agregaran impurezas o elementos ajenos al cocuy, garantizando así la pureza del mismo para preservar la salud de los consumidores. Con el tiempo estos celadores en su mayoría eran nombrados entre los mismos habitantes y vecinos de la población y sitios aledaños.

El último censo conocido sobre los principales alambiques de cocuy en Siquisique, antes de que fueran prohibidos por el dictador Marcos Evangelista Pérez Giménez en beneficio de las nuevas y florecientes industrias del ron asentadas en el país, fueron los siguientes:

 

 

ALAMBIQUES

DUEÑO

CELADOR

Caserío El Mamón Juancho Yánez Saturno Vargas
Manzana Guanarito Emilio Gozaine Manuel Silva
Caserío Guamuy Checre Maluff Ángel Días
Manzana Vocoy Juan A. Pire Rómulo González
Caserío el Benito Antonio Meléndez M José Esteban Balza
“        “   Urucure Ramón Cordero El Guacharaco
“        “   Agua Buena Antonio Roldan Amado Gozaine
“        “   El Oreganál Matías Vargas Isidoro Viloria
“        “      El Sierral Rufino Meléndez Avelino Chacón
“        “      El Tesoro José Manuel Alcalá Pérez Silva

 

Según los apuntes obtenidos, en este censo se omiten los alambiques pequeños y los existentes en la población de Baragua, y solo se menciona el nombre de uno de los principales celadores de la parroquia Xaguas de nombre Isidro Valdés.

En el año 1948, nuevamente es cambiada la oficina de la Renta de Licores a la población de Churuguara, golpeando así a la industria artesanal del cocuy en el municipio Urdaneta, la que de todas formas estaba a punto de desaparecer legalmente por la modificación a la Ley de Impuestos sobre Alcohol y Especies Alcohólicas en 1954, condenando a `los productores de los empobrecidos caseríos rurales de Lara y Falcón al azote de la persecución´ y clandestinidad, favoreciendo así, descaradamente, `la producción industrial de licores mezclados, de menor calidad´, porque pagaban mayores impuestos al fisco.

Los últimos agentes que cumplieron la función de celadores en Siquisique antes de que el gobierno pasara a la clandestinidad el cocuy, fueron los señores: Carlos Álvarez Corvay, Castillejo Vegas, Avelino Chacón y Max Rodríguez Yépez.
Tiempo después volvería la Renta de Licores a Siquisique, pero esta vez se encargaría de supervisar los botiquines, restaurantes y ventas de cerveza, aunque no duró mucho y nuevamente fue trasladada a la población de Churuguara.

En la actualidad, después de un largo periodo de clandestinidad, nuevamente empieza el auge del cocuy con la legalización del mismo y en el municipio Urdaneta los productores se animan y vuelven a proliferar los alambiques. Aunque a mi modo de ver, el proceso está incompleto y mal canalizado. Si no se toman los correctivos necesarios, nuevamente y por las razones históricas conocidas, la producción de cocuy tenderá a decaer e incluso minimizarse con el tiempo, sin llevar el beneficio requerido que necesitan las zonas deprimidas, ya que esta labor ancestral de origen indígena sigue siendo una de las principales bases económicas del pueblo ante la falta de industrias y fuentes de trabajo en nuestro municipio.

Nota: En el año 1930, entre Siquisique y Baragua funcionaban más de cien alambiques debidamente registrados y el que menos personal empleaba tenia veinte obreros. En esa época fueron presionados por el gobierno y muchos tuvieron que cerrar. Gran parte de este personal al quedar cesante empezó a emigrar para los Estados Zulia y Falcón, donde ya estaba dando resultados positivos el “Oro Negro”. Ya había principiado la época en que la Venezuela agrícola se apartaba para darle paso a la Venezuela petrolera.

En 1940 Siquisique producía 400 mil litros de Cocuy mensuales para la venta, 33,300 cueros de chivo, 150,000 kilos de Sisal y 200,000 kilos de “Cebo” (graso de chivo).

El cocui ancestral, es una herencia de nuestros indígenas que ha superado muchas etapas. Su actividad  en Venezuela se desarrolló y continúa haciéndolo, principalmente en el territorio de los Ayamanes. Actividad que se convirtió en un proceso mestizo con la llegada de los colonizadores, el cual perdura hasta nuestro tiempo.

Para leer otros escritos mas antiguos sobre el cocuy: Cocuy de Penca; El Cocuy y la Cerveza; Guardia Nacional de Siquisique; La Ruta del Cocuy y el Chivo; Las Cooperativas y el proceso del Cocuy Ley del Cocuy; Ayamanes

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