Recopilación y Semblanza sobre el Dr. Jacinto Convit en su cumpleaños Nº 97.(Parte II)
Hoy, en el cumple de sus prolíficos 97 años y más de 70 en ejercicio profesional “La Humanidad está en deuda con Jacinto Convit, infatigable trabajador, quien ha dedicado su vida al servicio de la Medicina humana”.
Convit y la Docencia
En 1940 inicia su carrera docente, colaborando con la Cátedra de Medicina Tropical de la UCV, enseñando a los estudiantes de Medicina los aspectos clínicos y de laboratorio de la lepra en la Leprosería de Cabo Blanco.
En 1945 ingresa a la Cátedra de Dermatología como instructor y Director del Laboratorio de dicha Cátedra.
En 1950 es nombrado jefe de Clínica Dermatología del Hospital Vargas y en 1958 Convit se encarga de la coordinación de todas las actividades dermatológicas: asistenciales, docentes y de investigación.
En 1967 es creada, bajo su dirección, la Cátedra de Clínica Dermatólogica en la Escuela de Medicina José María Vargas. En 1964 inició el primer curso de Postgrado de Clínica Dermatológica y en 1965 el curso de postgrado de Microbiología Médica. Ambos postgrados han permitido la formación de excelentes especialistas.
Convit y la Vacuna.
Una de las contribuciones de Convit que le ha dado más relieve internacional es el desarrollo de un modelo de vacunación contra la lepra. Demuestra por primera vez que una mezcla de Mycobacterium leprae con BCG producía una lisis total del agente de la lepra cuando era inyectado en pacientes lepromatosos. En los últimos años Convit y su grupo de colaboradores ha centrado su interés en el uso en gran escala de la vacuna desarrollada, no sólo para la inmunoterapia de los enfermos lepromatosos y Borderline, sino para la inmunoprofilaxis de los contactos con pacientes lepromatosos. Sus resultados de las experiencias con la vacuna han sido presentados en más de veinte trabajos. Con igual orientación metodológica ha desarrollado la lucha contra la leishmaniasis.
Convit y su proyección nacional y mundial
Es amplia la carrera y proyección de la obra de Convit a nivel internacional. El instituto de Bio-Medicina recibe becarios enviados por la OMS/OPS provenientes de América, África y Asia. En 1971 Convit es nombrado por la OMS Director del Centro Cooperativo para el estudio Histológico y Clasificación de la Lepra, dirección que continúa desempeñando.
En 1968 es nombrado Presidente de la Asociación Internacional de la Lepra (ILA) y reelecto en 1973. En 1968 fue designado Presidente de la International Journal of Leprosy Corporation.
En 1976 fue electo Director del Centro Panamericano de Investigación y Adiestramiento en Lepra y Enfermedades Tropicales.
Ha recibido el Premio “Ciencia y Tecnología 1990″, otorgado por la República de México, el Premio Español “Príncipe de Asturias”, el
Premio “José Gregorio Hernández” de la Academia Nacional de Medicina y el “Abraham Horwitz” de la Organización Panamericana de la Salud, así como varios títulos Honoris Causa, tanto de academias nacionales como internacionales.
Convit ha recibido múltiples homenajes por parte de estudiantes de educación media, quienes lo han designado padrino de sus promociones. También varias promociones de médicos egresados de diferentes universidades nacionales llevan su nombre.
Por sus contribuciones a nivel nacional ha recibido el Premio José Gregorio Hernández (1955 y 1980), Premio Martín Vegas (1960), La Sociedad Venezolana de Microbiología le concede el Premio “Luis Daniel Beauperthuy” el día 6 de noviembre de 1972, por sus grandes aportes a la ciencia universal. Orden 27 de Junio de la UCV (1976), Orden Francisco de Miranda (1980), título Doctor Honoris Causa otorgado por las Universidades Santa María (1981), la Francisco de Miranda (1982), la Nacional Abierta (1982) y la de Los Andes (1586), medalla Federación Médica Venezolana (1987), la Medalla “Salud para todos en el año 2000″ otorgado por la OMS-OPS (1988). Adicionalmente es Individuo de Número (Sillón No. XXXI ) de la Academia Nacional de Medicina (1990), ganó el Premio Nacional a la Creatividad y a la Inventiva durante el Primer Salón Nacional de los Inventos y Descubrimientos, Eureka (1990) y la Orden del Libertador (1993). El 21 de febrero de 1991 recibe un merecido homenaje por parte del Congreso Nacional de Venezuela. También fue Miembro del Sistema de Promoción del Investigador (SPD en la categoría de Emérito (1994). En el año 2000 recibió la medalla “Salud para todos”, de la Organización Panamericana de la Salud y el premio Príncipe de Asturias. Recibe la Medalla Naval Almirante Luis Brión en una Única Clase y en el 2010 el Premio a la Excelencia científica, por el Premio Municipal de Ciencia, Tecnología e Innovación, Dr. Humberto Fernández Morán, realizado por el Concejo del Municipio Libertador.
En su trayectoria, en los años 80, se mereció una de las distinciones más importantes para cualquier investigador a nivel mundial: El haber sido nominado para el Premio Nobel; aunque en su corazón lo que más anhela, lo cual ha mencionado, es que su único sueño es ver la lepra erradicada de la faz de la tierra.
“Recientemente el Dr. Convit anunció un nuevo tratamiento médico experimental disponible para las personas que padecen cáncer de mama, colon, cerebro y estómago. El brillante científico criollo, reconocido mundialmente por descubrimiento lidera un equipo de investigadores, que están en pos de un procedimiento que promete brindar una luz en la erradicación de trastornos cancerígenos”.
La obra de Convit es producto de un equipo humano de gran talla intelectual. No se cansa de hacer esta aclaratoria. El supo reconocer desde su juventud que el éxito se logra con el trabajo en equipo.
A Jacinto Convit, como dermatólogo, sanitarista, docente e investigador, le corresponde un sitial difícil de superar. Su obra es el producto de un gran esfuerzo y de una gran pasión por la verdad científica. Los que han sido sus discípulos ven en él un ejemplo a imitar y un camino a recorrer.
Fuentes: Facebook. Un Nobel para el Venezolano Jacinto Convit http://biografiaconvit.blogspot.com/Biografía elaborada por Oswaldo Carmona. www.masvenezuelamenospolitica.blogspot.com. Duncan Dhu-En algun lugar. www.venezuelatuya.com. www.informe21.com. www.glovovision.com. Panorama.com.http://elpapeldelabolivar.dsm.usb.ve
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Recopilación y Semblanza sobre el Dr. Jacinto Convit en su cumpleaños Nº 97. (Parte I)
Este insigne personaje que ha dedicado toda su vida a la investigación científica, es considerado una de las más importantes figuras mundiales en la lucha contra la Lepra y ahora da unos pasos de gigante en la lucha contra el cancer.
Ha contribuido al conocimiento de enfermedades infecciosas, especialmente de la lepra y leshmaniasis. Este notable aporte a la ciencia médica, le valió ser postulado en 1988 para el Premio Nobel de Medicina.
El doctor Jacinto Convit García nace el 11 de septiembre de 1913 en la Parroquia de La Pastora de la ciudad de Caracas. Hijo de Francisco Convit y Martí –inmigrante catalán– y Flora García Marrero, venezolana. En cuyo hogar, además de el nacieron cuatro hijos más, Miguel Ángel, Reinaldo, René y Rafael. La familia Convit García era una familia pudiente, pero llegó la crisis y la economía decayó precisamente cuando Jacinto debía comenzar sus estudios universitarios. Su educación secundaria la realizó en el liceo Andrés Bello (Caracas) bajo la dirección de dos insignes maestros: Rómulo Gallegos y Pedro Arnal. El 19 de septiembre de 1932 ingresa a la escuela de medicina de la Universidad Central de Venezuela. En 1937 conoció a quien sería su esposa, Rafaela Martota D’Onofrio (enfermera), contrayendo nupcias con ella el 1° de febrero de 1947. Es padre de cuatro hijos varones: Francisco (1948), Oscar (1949), Antonio y Rafael (1952, quienes son gemelos.
En septiembre de 1937 recibe el título de Bachiller en Filosofía, optando enseguida por el título de Doctor en Ciencias Médicas, presentando la tesis “Fracturas de la Columna Vertebral”. Hay que destacar, que el desempeño sanitario-epidemiológico de Jacinto Convit se inicia en 1937 cuando aún era estudiante de medicina y es invitado por Martín Vegas –profesor de dermatología en la Facultad de Medicina– y Carlos Gil Yépez a asistir a la leprosería de Cabo Blanco –Departamento Vargas, Distrito Federal–.
Se gradúa de doctor en Ciencias Médicas el 27 de septiembre de 1938 e inmediatamente es designado médico residente de esa leprosería. El 25 de junio de 1940 se inscribió en el Libro de de los Médicos Residentes en el departamento Libertador del Distrito Federal como especializado en medicina interna –enfermedades de la piel–. Desde ese año y hasta 1943, a la par de su cargo en la leprosería, trabaja como director ad honorem de la Cruz Roja (seccional La Guaira), lo que le permite tener una vivencia más amplia de la clínica médica. Durante este mismo período, asiste también a la consulta de enfermedades de la piel del Dispensario Central, perteneciente a la escuela de Venereología, ubicado de Conde a Piñango (Caracas).
En 1942, junto a José Sánchez Covisa, Martín Vegas, Juan di Prisco y otros eminentes dermatólogos, funda la Sociedad Venezolana de Dermatología y Venerología. Fue su primer presidente (1942-1944). Durante los años 1944 y 1945 viaja a los Estados Unidos para estudiar en la Unidad de Cáncer y Piel de la Universidad de Columbia y en la Universidad Western Reserve (Cleveland, Ohio).
A su regreso, en 1945, Convit es enviado por el Ministerio de Sanidad al Brasil, para observar los servicios antileprosos de ese país, en el
cual la lepra era aún un grave problema sanitario. Allí encontró 35.000 enfermos de lepra, hospitalizados en grandes sanatorios, los cuales presentaban múltiples problemas. A su regreso, es nombrado médico director de las leproserías nacionales, cargo que desempeñó hasta 1946. Fue el primer director de la División de lepra del MSAS desde su fundación, el 1 de julio de 1946, y desde este cargo dio un vertiginoso impulso a la lucha antileprosa en Venezuela, a través de la creación de 20 servicios antileprosos y 171 dispensarios. En 1958 es nombrado Jefe del Servicio de Dermatología.
En abril de 1961, Convit recibió la Orden del Libertador en el grado de Comendador y en agosto la Medalla Cultura Gaspar Vianna, conferida por el Ministerio de Salud del Brasil. Cabe destacar que durante estos años, Convit invirtió un gran esfuerzo en la búsqueda de un modelo experimental para la cura de la lepra. Para ello inoculó mamíferos, reptiles y hasta peces bajo muy diversas condiciones. Como premio a la constancia, es nombrado Director del Centro Colaborador para Referencia e Investigación en Identificación Histológica y Clasificación de la Lepra (OMS) Desde 1971 hasta el presente.
Convit, la investigación y el Instituto de Bio-Medicina
En 1972 Convit ve cristalizar la creación del Instituto Nacional de Dermatología. Allí se fusionan coherentemente las actividades del Departamento Sanitario, la Cátedra de Clínica Dermatológica y el Servicio de Dermatología del Hospital Vargas. Este instituto es un centro de intensa actividad científica y cuenta con 20 secciones. En 1976 es Centro Internacional de la OMS/OPS.
En 1984 el Instituto Nacional de Dermatología cambia su nombre por el de Instituto de Bio-Medicina, ya que sus actividades traspasan las fronteras de la dermatología. Es considerado el primer centro del país en producción científica en el área bio-médica. Este Instituto es el reflejo de la personalidad creadora de Convit. Allí laboran más de cuarenta investigadores de diversas profesiones: médicos, químicos, biólogos, bioanalistas, veterinarios y otros.
Jacinto Convit ha hecho aportes de gran relevancia, no sólo en lepra sino en otras patologías como la leishmaniasis visceral y cutáneas, la oncocercosis y las micosis humanas. Sus estudios abarcan los aspectos clínicos epidemiológicos, terapéuticos y de control de estas enfermedades. Como reconocimiento a su labor en la búsqueda de vacunas para la cura de la lepra y la leishmaniasis.
Convit fue postulado en 1988 al Premio Nobel de Medicina.
En 1989, Convit anunció que había encontrado que armadillos traídos de la zona cercana a la represa del Gurí (Edo. Bolívar), que a diferencia de los armadillos de otras regiones, eran sumamente susceptibles a contraer el bacilo de la lepra (M. Leprae), causante del contagio de la enfermedad. A partir del estudio con estos animales, Convit y su grupo de investigadores desarrollaron una vacuna que podía ayudar a las personas enfermas con lepra.
Posteriormente, Convit declaró que era viable la utilización del modelo de vacuna contra la lepra, para curar la Leishmaniasis. Resultando con el tiempo un completo éxito en la cura de dicha enfermedad.
Pese a presentar trastornos de salud a partir de 1996, los cuales le obligaron a alejarse un poco de los laboratorios clínicos, Jacinto Convit sigue activo y preocupado por el destino de Venezuela.
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Fuentes: Facebook. Un Nobel para el Venezolano Jacinto Convit http://biografiaconvit.blogspot.com/Biografía elaborada por Oswaldo Carmona. www.masvenezuelamenospolitica.blogspot.com. Duncan Dhu-En algun lugar. www.venezuelatuya.com. www.informe21.com. www.glovovision.com. Panorama.com
LA HONESTIDAD COMO PARADIGMA
El General Rafael Urdaneta, Heroe eponimo de nuestro Municipio, fue un fiel exponente del hombre que lo dio todo sin desmayo por su Patria y en sus ultimos tiempos esto quedó plasmado indeleblemente y asi lo recoge la historia. He aqui un escrito que retrata un pasaje de sus ultimos años de vida.
“Excmo. Señor Presidente de la República
Yo Rafael Urdaneta, General en Jefe, y actual Secretario de Guerra y Marina, respetuosamente, ocurro a V.E. con mi primera solicitud, después de haber tenido la fortuna de consagrar a mi patria una vida entera. Es a los 29 años de servicios militares, y después de haberla acompañado, como fiel soldado, desde que se dio el primer viva a la Independencia Americana, que, ya en la vejez, sin más riquezas que la honra, sufriendo penosas enfermedades y próximo a cegar del todo, pretendo asegurar siquiera la subsistencia, pues que no me es dado pensar ni en la de mis hijos, para quienes no han alcanzado la útil vida de su padre.
Penoso es para un antiguo veterano que fundó siempre el orgullo en sacrificarlo todo por su patria, pedirle por la primera vez, y ya cuando no puede servirle más: pero una vejez indigente, una larga y querida familia y el honor de las insignias militares con que me veo condecorado por la Nación, son objetos que necesariamente han de sobreponerse al generoso deseo de consumar el último sacrificio: el de aquella pensión con que la República sostiene a sus inválidos.
Creo notorios mis servicios, tan antiguos como la obra de la Independencia, constante como ella, y no grandes pero si fieles. Con más o menos fortuna, mi nombre figura en todas las épocas de su historia y con la dicha de no haber emigrado, siempre tuve la de cargar con el peso entero de las desgracias de mi patria. Ella existe ya, independiente, libre, soberana, y marcha rápidamente a su engrandecimiento. Yo achacoso y casi ciego, me acerco al fin de una vida de rigores y privaciones, de movimiento y de peligros; pero lleno de noble orgullo y de inexplicable gozo, porque vi nacer a la República, la acompañé bien en su peligrosa infancia, expuse mil veces mi vida por la suya, en fin, he tenido la dicha de sacrificarle mis años floridos, mi salud, mi vista, y hasta la suerte de mis hijos, ¡Que crezcan en gloria, riqueza y poderío, será mi deseo mientras yo respire!, y por su propia honra, tanto como por la mía, pido al Gobierno la pensión de inválido que me corresponde por la Ley.
Para formalizar el expediente, tengo que acompañar una hoja indicativa de mis principales servicios militares, una exposición de mi presente y más grave mal que es la pérdida de mi vista y la certificación correspondiente del facultativo; esperando que en virtud de todo: Se sirva V.E. declararme comprendido en los artículos 14 y 15 de la última Ley de Inválidos, para entrar al goce que señala el Artículo 2º para los militares, que según el 6º se hallan, como yo, en la imposibilidad de procurar la subsistencia. Así lo espero de la justicia del Gobierno.
Caracas, 18 de Octubre de 1839.
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